Las sombras del poder
Por Juan Antonio Ruiz Romero
Por Juan Antonio Ruiz Romero
Diciembre 26/07
Aunque parezcan distantes, las andanzas del presidente francés Nicolás Sarkozy, nos dejan algunas enseñanzas sobre los escurridizos límites existentes entre gobierno, amistad y conflicto de intereses.
El primer mandatario galo, quién en repetidas oportunidades ha pedido a las Farc la liberación de su paisana, la colombo-francesa Ingrid Betancur y que consiguió del presidente Álvaro Uribe, la excarcelación del “canciller de las FARC” Rodrigo Granda, se ha caracterizado también, según los medios europeos “por su pasión por el lujo y una descarada exhibición de riqueza”.
Revisemos tres casos, en solo siete meses: En mayo pasado, pocos días después de su elección y antes de asumir el cargo, Sarkozy y su familia generaron la primera polémica en los medios franceses debido a la decisión de irse de vacaciones por el Mar Mediterráneo, a bordo de un lujoso yate prestado por el millonario francés Vincent Bolloré, amigo del nuevo inquilino del Palacio Elíseo. A su regreso de la isla de Malta, la excusa de Sarkozy fue que “el viaje de recreo” no le ocasionó gastos al Erario francés.
Aunque parezcan distantes, las andanzas del presidente francés Nicolás Sarkozy, nos dejan algunas enseñanzas sobre los escurridizos límites existentes entre gobierno, amistad y conflicto de intereses.
El primer mandatario galo, quién en repetidas oportunidades ha pedido a las Farc la liberación de su paisana, la colombo-francesa Ingrid Betancur y que consiguió del presidente Álvaro Uribe, la excarcelación del “canciller de las FARC” Rodrigo Granda, se ha caracterizado también, según los medios europeos “por su pasión por el lujo y una descarada exhibición de riqueza”.
Revisemos tres casos, en solo siete meses: En mayo pasado, pocos días después de su elección y antes de asumir el cargo, Sarkozy y su familia generaron la primera polémica en los medios franceses debido a la decisión de irse de vacaciones por el Mar Mediterráneo, a bordo de un lujoso yate prestado por el millonario francés Vincent Bolloré, amigo del nuevo inquilino del Palacio Elíseo. A su regreso de la isla de Malta, la excusa de Sarkozy fue que “el viaje de recreo” no le ocasionó gastos al Erario francés.
En los primeros días de agosto, cuando subió la temperatura del verano europeo, Sarkozy y sus hijos viajaron a Wolfeboro (New Hampshire, EE.UU.), donde compartieron una amplia villa a orillas de un lago Winnipesaukee, con dos familias amigas, una francesa y otra estadounidense. Aunque nunca se reveló la identidad de los anfitriones se sabe que pagaron 20.000 dólares por semana, alrededor de 40 millones de pesos colombianos, por el alquiler de la mansión.
Ante los nuevos cuestionamientos de quién pagaba sus vacaciones, el jefe de Estado aseguró: "Ellos han alquilado una casa y nos han invitado. He venido en avión de línea regular a casa de unos amigos que me reciben. Tengo derecho a tener amigos", aseguró Sarkozy, quien dijo que era uno de los 900.000 franceses que viajan cada año a Estados Unidos.
Y esta semana, para huir del frío invernal que sacude a París y, en compañía de su mamá, sus hijos y su nueva novia, el presidente francés viajó a Egipto, en el avión particular de su amigo Vincent Bolloré. ¿Se acuerdan? el mismo que le prestó el yate y quién tiene múltiples inversiones en cadenas de televisión y medios impresos en Francia.
Durante su periplo por la tierra de los faraones, Sarkozy se alojará en Luxor, en el exclusivo hotel Sofitel Old Winter Palace, de estilo victoriano, construido a orillas del Nilo y en donde la suite real, con baño de mármol, vale 1.100 euros la noche y en una mansión junto al mar Rojo, propiedad del jeque petrolero de Abu Dabi.
Lo que los suspicaces comentaristas de la prensa europea se preguntan es qué posición adoptará el presidente Sarkozy, cuando tenga que tomar una decisión económica que afecte los intereses en los medios de comunicación de su amigo y patrocinador de vacaciones, Vincent Bolloré o cualquier negocio petrolero de Francia con el jeque de Abu Dabi.
Aquí en Pereira no tenemos ni jeques, ni multimillonarios con yates y flotilla de aviones y la única malta que conocemos es la Pony malta. Lo que si tenemos y de tiempo atrás, son inversionistas y miembros de las campañas electorales y políticos, que esperan beneficiarse de los cargos públicos y los contratos oficiales, tal como ocurrió durante los últimos cuatro años. ¿Hasta dónde serán capaces los nuevos mandatarios de ponerles límites y decirles que no? Tendremos un cuatrienio para conocer la respuesta.
ruizromeroja.blogspot.com
