Por Juan Antonio Ruiz Romero
Durante los siete años de mandato uribista, los colombianos hemos escuchado, en muchas formas y presentaciones, que la razón de ser del señor presidente se reduce a un estribillo de campaña: “Trabajar, trabajar y trabajar”. Quizás por ello, una elección no fue suficiente, ni dos tampoco y, a pesar de sus encrucijadas, quiere una tercera.
Mientras el mandatario justifica en el trabajo su existencia, hay otros colombianos que, por falta de un empleo, se dedican a duras penas a “sobrevivir, sobrevivir y sobrevivir”.
Yo sinceramente creo que -como decía Aristóteles- hay que optar por el equilibrio entre dos extremos viciosos, lo que denomina “el justo medio".
Así como no tiene sentido que los sueños, las expectativas, los esfuerzos y la lucha de una persona giren alrededor del trabajo, tampoco es aceptable que usted no pueda vivir, por estar pensando en subsistir.
Con su desenfado tradicional, el músico John Lennon aseguraba que “la vida es aquello que te va sucediendo, mientras te empeñas en hacer otros planes”.
Sin dudas, en algún momento, a todos se nos acaban las excusas que no dejan vivir plenamente. Nos preocupa demasiado la estabilidad económica, porque permanecemos endeudados a 36, 48 o 60 meses, y gastamos más de lo que tenemos.
Condicionamos la vida a los ingresos que recibamos. Sin embargo, dejamos a un lado, los abrazos, los besos, las miradas, las caricias y las sonrisas que pueden llenarnos el alma del combustible afectivo, que nos estimula en la batalla de cada día.
Casi siempre estamos de afán, a las carreras, porque vamos a una cita, nos cierran el banco o “tengo un negocio pendiente”. Y si usted se para en la calle a conversar con un amigo, a reírse un rato o a tomarse un café, es un desocupado, “está matando tiempo” o es empleado público.
Cuántas personas y cuántas parejas dedican todos sus esfuerzos y se sacrifican durante varias décadas por “sacar adelante” a los hijos y, de pronto, se dan cuenta que ellos ya emprendieron su camino y, a estos, la vida les quedó vacía y sin razones.
Nos angustia profundamente qué va a ser de nosotros en el futuro, “cuándo estemos viejos” y se nos olvida disfrutar con intensidad el presente, que es lo único realmente cierto.
Dejamos ciertas decisiones, gustos y placeres, para más adelante, cuándo quizás ya no tengamos capacidad física y la disposición de disfrutarlos. O, caemos en los extremos, de tomarnos “todos los tragos” en una noche, así quedemos con “guayabo terciario”.
El justo medio debería servirnos para vivir: con intensidad y responsabilidad; con amoroso desprendimiento; con vocación de goce y alegría irrenunciable.
Ahí si, estaremos construyendo una verdadera hoja de vida porque como lo dijo el célebre filósofo Will Smith, en su papel de “Hitch”: "La vida no se mide por las veces que respiras, sino por los momentos que te dejan sin aliento".
miércoles, 5 de agosto de 2009
domingo, 2 de agosto de 2009
En busca de respuestas divinas
Por Juan Antonio Ruiz Romero
Estimado señor Dios:
He querido escribirte, para que con tu sapiencia suma de Dios soberano, me ayudes a entender algunos hechos que le suceden a nuestra pobre humanidad, agobiada y doliente, y para los cuales, como simple ciudadano y periodista, no encuentro una satisfacción explicatoria, mejor dicho, una explicación satisfactoria.
Aunque nos han dicho que tú estás en todas partes, a veces me pregunto ¿cómo haces para repartirte entre las misas y las Jornadas de Oración que organiza el señor Gobernador Víctor Manuel Tamayo, las Cruzadas de Sanidad y Milagros del pastor Portela y todos los cultos y celebraciones de las denominadas iglesias de garaje?
Y ya que estamos en confianza, cuéntame, si es verdad que Víctor Manuel quiere ser el sucesor de Benedicto XVI, porqué la verdad está tan preocupado por las cosas del espíritu, que pareciera que los contratos, burocracia y demás temas menores de la administración, los manejaran el partido conservador, Octavio Carmona y el ex senador Merheg, mientras nuestro mandatario está en meditación, alabanza y penitencia.
Discúlpame la imprudencia y la intromisión en esas decisiones celestiales, pero tú sabes que sería la primera vez que Santa Rosa de Cabal tendría Papa y cómo siempre le han dicho a ese municipio que es “El Vaticano del conservatismo en Colombia” deberían ir haciendo los preparativos. Además, me imagino, que en ese caso, el padre Valencia quedaría como Secretario de Estado de la Santa Sede, para que, ahora sí, pueda mostrar en ese cargo todas sus habilidades y olfato político.
Señor Dios: Tú, que eres omnipotente, también debes saber, a qué sitio se llevan los diezmos y donaciones que recogen en la iglesia de Portela y que son trasladados en camiones blindados de la transportadora de valores Brinks? Ya sé que son preguntas mundanas y terrenales, pero uno no pensaría que la limpieza del alma y los milagros, si vienen de ti, tuvieran un precio, como si fueran una lista de supermercado de nosotros los mortales. Además, aquí entre nos, esa Misión de Restauración debe ser muy rentable para construir un complejo de Avivamiento a las Naciones de 2 mil millones de pesos, con estudios de radio y televisión incluidos.
También, con profundo respeto, quisiera preguntarte si por alguna instrucción tuya, aún no ampliamente divulgada, hemos vuelto a la época de la Santa Inquisición, con hoguera incluida, en vivo y en directo. Me explico. Usando tu sacratísimo y respetable nombre, una cadena radial, que se hace llamar de la paz, transmite durante todo el año mensajes venenosos, de resentimiento y envidia y luego, por obra y gracia del Espíritu Santo, ese sí, un milagro en mayúscula, aparece en tono conciliador, enarbolando una agenda de 24 horas de noticias positivas. Por favor, dime si es cierto, señor, ¿qué el que peca y reza, empata?
Protégenos señor, de las verdades absolutas, los peligrosos extremismos ideológicos, de los gobernantes convertidos en líderes religiosos; de los líderes religiosos deslumbrados por los poderes terrenales y de quienes ametrallan con palabras y proclamas guerreristas a una agónica y desplumada paloma, que les sirve de mascota. Amén.
Estimado señor Dios:
He querido escribirte, para que con tu sapiencia suma de Dios soberano, me ayudes a entender algunos hechos que le suceden a nuestra pobre humanidad, agobiada y doliente, y para los cuales, como simple ciudadano y periodista, no encuentro una satisfacción explicatoria, mejor dicho, una explicación satisfactoria.
Aunque nos han dicho que tú estás en todas partes, a veces me pregunto ¿cómo haces para repartirte entre las misas y las Jornadas de Oración que organiza el señor Gobernador Víctor Manuel Tamayo, las Cruzadas de Sanidad y Milagros del pastor Portela y todos los cultos y celebraciones de las denominadas iglesias de garaje?
Y ya que estamos en confianza, cuéntame, si es verdad que Víctor Manuel quiere ser el sucesor de Benedicto XVI, porqué la verdad está tan preocupado por las cosas del espíritu, que pareciera que los contratos, burocracia y demás temas menores de la administración, los manejaran el partido conservador, Octavio Carmona y el ex senador Merheg, mientras nuestro mandatario está en meditación, alabanza y penitencia.
Discúlpame la imprudencia y la intromisión en esas decisiones celestiales, pero tú sabes que sería la primera vez que Santa Rosa de Cabal tendría Papa y cómo siempre le han dicho a ese municipio que es “El Vaticano del conservatismo en Colombia” deberían ir haciendo los preparativos. Además, me imagino, que en ese caso, el padre Valencia quedaría como Secretario de Estado de la Santa Sede, para que, ahora sí, pueda mostrar en ese cargo todas sus habilidades y olfato político.
Señor Dios: Tú, que eres omnipotente, también debes saber, a qué sitio se llevan los diezmos y donaciones que recogen en la iglesia de Portela y que son trasladados en camiones blindados de la transportadora de valores Brinks? Ya sé que son preguntas mundanas y terrenales, pero uno no pensaría que la limpieza del alma y los milagros, si vienen de ti, tuvieran un precio, como si fueran una lista de supermercado de nosotros los mortales. Además, aquí entre nos, esa Misión de Restauración debe ser muy rentable para construir un complejo de Avivamiento a las Naciones de 2 mil millones de pesos, con estudios de radio y televisión incluidos.
También, con profundo respeto, quisiera preguntarte si por alguna instrucción tuya, aún no ampliamente divulgada, hemos vuelto a la época de la Santa Inquisición, con hoguera incluida, en vivo y en directo. Me explico. Usando tu sacratísimo y respetable nombre, una cadena radial, que se hace llamar de la paz, transmite durante todo el año mensajes venenosos, de resentimiento y envidia y luego, por obra y gracia del Espíritu Santo, ese sí, un milagro en mayúscula, aparece en tono conciliador, enarbolando una agenda de 24 horas de noticias positivas. Por favor, dime si es cierto, señor, ¿qué el que peca y reza, empata?
Protégenos señor, de las verdades absolutas, los peligrosos extremismos ideológicos, de los gobernantes convertidos en líderes religiosos; de los líderes religiosos deslumbrados por los poderes terrenales y de quienes ametrallan con palabras y proclamas guerreristas a una agónica y desplumada paloma, que les sirve de mascota. Amén.
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