domingo, 11 de julio de 2010

Las lecciones de Suráfrica

Por Juan Antonio Ruiz Romero, jueves 8 de julio de 2010

Después de seguir durante un mes, a veces por gusto, a veces por obligación, el desarrollo del Mundial de Suráfrica 2010, quedan sin duda numerosos aprendizajes, tanto para los fanáticos del fútbol como para los demás ciudadanos.

El primero de ellos es la demostración de la importancia de pensar en grande y de atreverse. Suráfrica lo hizo y no solo para el evento futbolero. Más allá de la adecuación de los estadios y del monumental Centro Internacional de Prensa, la Copa Mundo fue la excusa apropiada para la construcción y mejoramiento de infraestructura aeroportuaria, férrea, vial, de transporte masivo, telecomunicaciones, servicios públicos y hasta para la implementación de un nuevo sistema de “justicia express”, basado en la oralidad y que busca una mayor eficiencia y eficacia del aparato judicial.

Parece increíble, pero como resultado del “apartheid”, en pleno siglo XXI, Suráfrica era una nación en donde no existía un Sistema de Transporte Masivo. Los blancos, en su gran mayoría, contaban con vehículo propio, lo mismo que los mestizos con mayores ingresos. Para el resto de surafricanos, que son el 79% de la población y en su mayoría negros, existían microbuses bastante precarios, manejados por una mafia que no quería ceder el control del negocio.

Uno de los retos que asumió el presidente Nelson Mandela para recomponer la unidad nacional y convertir a Suráfrica en “el país del arco iris”, donde hubiera espacio y derechos para todos, fue el diseño y construcción de un Sistema Integrado de transporte, que uniera los servicios de Tren de Alta velocidad, con buses por carril exclusivo, similares a Trasmilenio y Megabús.

En esos escenarios de la cotidianidad; en deportes como el rugby y el fútbol; y con las políticas de Verdad y Reconciliación, Suráfrica avanza en un complejo proceso de reorganización social, en donde todavía hay altos índices de pobreza, inseguridad y profundas desigualdades, ya que el 80% de la tierra productiva está en manos de las minorías blancas.

Otra de las enseñanzas que deja Suráfrica 2010, es la importancia de planificar, pensar y actuar en equipo. Desde la primera ronda del torneo futbolero fueron quedando eliminadas las selecciones que le apostaron al talento, la sorpresa y la capacidad de las individualidades. Uruguay, Holanda, Alemania y España llegaron hasta la ronda de definiciones porque lograron cohesionar una estructura colectiva, en donde las calidades e inspiración personal son para el beneficio conjunto y no para el brillo de una sola persona.

Y una última lección. Los británicos, con miras a los Juegos Olímpicos de 2012, ya prohibieron las ruidosas “vuvuzelas” de Suráfrica, por el daño auditivo que causan.

Nosotros, en Pereira y en Colombia, debemos adoptar un acuerdo municipal, avalado
por la alcaldía, la Secretaría de Salud y el Instituto de Audiología, en donde basados en los niveles de contaminación auditiva de esas cornetas se adopte una restricción similar.

No quisiera imaginarme que en el Mundial de Fútbol Sub 20 del año entrante en Colombia, lo único que podamos copiarle a los surafricanos sea su estruendosa forma de asistir a los estadios.

Los enroques de Israel

Por Juan Antonio Ruiz Romero, jueves 1 de julio de 2010

Cada gobernante tiene su estilo. Eso hay que tratar de entenderlo y respetarlo. Lo que pasa es que, a veces, los mandatarios son tercos y les brindan el respaldo a personas que no dan la talla para desempeñar un puesto.

Los casos de los Ministros de Protección Social Diego Palacio y de Transporte Andrés Uriel Gallego son contundentes. A pesar de su incompetencia manifiesta, de los problemas irresolutos en sus carteras y su displicencia frente a la crítica, el presidente Uribe se la jugó con ellos, a pesar de que restaban más que sumaban a la imagen del gobierno nacional.

En Pereira sucede algo similar. A pesar del consenso sobre la debilidad y evidentes carencias del equipo de colaboradores inmediatos del alcalde Israel Londoño, el jefe del gobierno municipal ha desaprovechado sucesivas oportunidades para conseguir un gabinete más competente y efectivo.

Como si fuera un ajedrecista de trayectoria, el alcalde Israel nos ha demostrado en dos años y medio de gestión, su habilidad para hacer enroques y, a la vez, un gran temor de efectuar cambios estructurales. En su ánimo de tener contentos a todos, en especial a sus socios y aliados políticos, el mandatario cree, a ciegas, que quien no sirvió en un cargo, puede, por obra y gracia del Espíritu Santo, “hacer el oficio” en otro.

En treinta meses, los cambios más trascendentales en la administración municipal son el paso de un gris secretario de Gobierno como Jhon Diego Molina a la Asesoría privada; del Asesor Privado Omar Alonso Toro a Gobierno; el cambio de Jairo Ordilio Torres de la Secretaría de Hacienda a Planeación; de la Secretaría Jurídica Liliana Valencia a la gerencia de Multiservicios; del comando de Bomberos a la Dirección operativa de Control Físico y viceversa y, según se dice en octubre próximo, el enroque largo: la designación de Diana Milena Pulgarín, quien fuera asesora privada y hoy gerente del Aeropuerto, en la gerencia de Aguas y Aguas.

Los enroques, que se hacen con el beneplácito de los jefes políticos, también incluyen cambios en doble vía de funcionarios del gobierno municipal al departamental.

Aunque desde hace varias semanas se habla de la necesidad de ajustes en el equipo del alcalde para emprender la recta final de su mandato, todo parece indicar que, como en las anteriores ocasiones, los cambios de estos días serán cosméticos y los aspirantes a la alcaldía y al Concejo que trabajan en la administración van a seguir devengando hasta octubre y aprovechando su cargo para beneficio electoral.

Con esas decisiones, el alcalde no tiene mayor capacidad de maniobra ni de exigir demasiados resultados. Su margen de operación es bastante estrecho. Tal parece que aplica el viejo adagio “Preferir malo conocido (desde que tenga buen respaldo político) a bueno por conocer”.

El difícil camino para ser un ex

Por Juan Antonio Ruiz Romero, 24 de junio de 2010

Con ese trazo demoledor que tienen los caricaturistas, Matador aseguraba hace unos días que el mal genio y las actitudes destempladas del señor presidente Uribe con la Corte Suprema, los jueces, el ex presidente Gaviria, la oposición, en fin, con quienes no considera uribistas, eran porque se le estaba acabando el periodo.

A los colombianos nos queda difícil imaginarnos que va a ser del ilustre mandatario, cuando en agosto próximo, no sea el centro de atención, de aplausos, de reconocimiento o de crítica, y los focos se trasladen hacia su sucesor.

Durante la reciente campaña fue evidente que el mandatario titular hasta el 7 de agosto, se resistió a quedar desplazado por quienes aspiraban a la Casa de Nariño. Con sus distintas declaraciones, sus mensajes de Twiter, la parábola de la gallinita y los huevitos y las reuniones con la bancada de gobierno, Uribe quería seguir siendo protagonista activo, aún a costa de transgredir la Constitución, en la cual se prohíbe al presidente, como símbolo de unidad nacional, participar en política a favor de un candidato o de un partido.

Quizás, como alguna vez lo confesó el señor presidente saliente: “ a veces se nos sale el gamín que todos llevamos dentro”.

Incluso, ante los cuestionamientos surgidos desde distintos sectores académicos, políticos y en medios informativos por el desafiante comportamiento del primer mandatario en la campaña política, Uribe tuvo la respuesta: "Siempre es mejor decir las cosas de frente y enfrentar los problemas de fondo, que darse palmaditas de hipocresía".

Y ante la aseveración del ex presidente César Gaviria según la cual confía que “el Gobierno de Unidad Nacional no solo significará el fin de la polarización sino que el nuevo presidente, recogerá algunas de nuestras banderas de estricto respeto por los derechos humanos, de respeto al poder judicial, descentralización y de uso de la inteligencia del estado solo para perseguir a los criminales", el Jefe del Estado, cual boxeador acosado, ripostó: “la polarización es un invento de los enemigos de la seguridad democrática”.

Como dice el analista y politólogo chileno Luis Oro Tapia:“No faltan los adjetivos para calificar los placeres que suscita el ejercicio del poder. Algunos sostienen que tiene algo de adictivo. No solamente por el deleite que genera, sino que también por las distorsiones que produce en la percepción de la realidad. Es un hecho que el poderoso en su momento de éxtasis se eleva por sobre el orden establecido y desafía las convenciones. Pero como todo deleite el del poderoso también es breve, a pesar de sus promesas de eternidad”.

Por ello, nadie cree que Uribe "El 7 de agosto, regrese al bello oficio de simple ciudadano de Colombia…”. El hombre del pulso firme y el corazón grande, estoy seguro que no se resignará a ser solo un ex.

¿Quién será el camaleón?

Por Juan Antonio Ruiz Romero, jueves 17 de junio 2010.

Por segunda vez en los últimos 24 meses, las Fuerzas Especiales del Ejército colombiano consiguieron un contundente golpe de mano sobre la guerrilla de las Farc. En esta ocasión, tres oficiales de la Policía y un sargento del Ejército que llevaban casi 12 años como rehenes regresaron con sus familias y se sumaron a los 15 liberados en la Operación Jaque, en julio de 2008.

Me llamó mucho la atención el nombre escogido para esa exitosa acción militar: la Operación Camaleón. Es que en Colombia, además de la gran biodiversidad de reptiles, tenemos grandes camaleones en la política, en el gobierno, en el sector gremial, en los medios de comunicación.

Camaleones que cambian de color y se mimetizan de acuerdo con el entorno y las circunstancias. De esos que, un día, dicen que respetan y acatan las decisiones de los jueces y magistrados y al otro, salen en alocución radiotelevisada, escoltados por el ministro de Defensa y los comandantes de las Fuerzas Militares, en declaraciones que son un abierto desafío a las decisiones de la autoridad judicial.

Camaleones que, según se mueva la opinión de los colombianos en las encuestas, pueden terminar designando como “Gestora de Paz” a una persona como la jefe guerrillera Karina, responsable de delitos de lesa humanidad en los territorios de Caldas y Antioquia y dejando en libertad, a cambio de nada, al denominado canciller de las Farc Rodrigo Granda.

Camaleones que privilegian a los victimarios sobre las víctimas del paramilitarismo y que al extraditarlos a los Estados Unidos, consideran más graves los cargos de narcotráfico y concierto para delinquir, que las masacres y el desplazamiento forzado en nuestro territorio.

Camaleones que como el vicepresidente Francisco Santos, en su reciente visita a Pereira, dan por cerrado el doloroso capítulo de los “falsos positivos”; mientras que las familias de más de 2 mil jóvenes esperan que se juzgue y castigue a los responsables, muchos de los cuales aún están libres por vencimiento de términos.

Camaleones azules, rojos, verdes y anaranjados, como el ex ministro de Agricultura Andrés Felipe Arias, quién insiste en que para la reactivación del agro, los recursos del estado deben ser para los grandes terratenientes, contribuyentes de la campaña uribista, y no para los grupos asociativos, cooperativas de productores y pequeños campesinos.

Camaleones que fueron elegidos congresistas por la parapolítica y desde la cárcel crearon el partido PIN para seguir manteniendo poder burocrático y contractual. Camaleones triunfalistas, de diversos orígenes y con todo tipo de antecedentes que llegaron a la campaña de Santos, luego de la amplia victoria en primera vuelta.

Camaleones liberales y conservadores que se arroparon bajo el cómodo y amplio paraguas de la Unidad Nacional, en lugar de trabajar por organizar, fortalecer y recuperar a esos partidos tradicionales para convertirlos de nuevo en una opción de poder.

Definitivamente, las Fuerzas Especiales nos recordaron que el camaleón está de moda.