miércoles, 18 de marzo de 2009

Que aprendan de Belisario

Por Juan Antonio Ruiz Romero

Durante el gobierno del presidente Guillermo León Valencia, el Congreso de la República, a través de la ley 48 de 1962, estableció la pensión vitalicia para los ex presidentes. En 1978, mediante otra ley, se fijó que “La pensión de los ex presidentes de la República equivaldrá a la asignación mensual que por todo concepto corresponda a los Senadores y Representantes." O sea, que en 2009, los ex mandatarios, tanto los buenos como los malos, devengan un salario de 21 millones de pesos al mes.

Sin embargo, parece que la pensión es lo de menos. Por alguna razón inevitable, los ex presidentes, tanto los buenos como los malos, caen en la tentación de opinar sobre lo divino y lo humano, de formular recomendaciones, comentarios, correctivos y, en ocasiones, hasta se atreven a opinar en abierta contraposición con lo que fueron sus decisiones y actos de gobierno.

Hace varios años, un dirigente político aseguró que “los ex presidentes eran como muebles viejos, que nadie sabía en donde acomodar”. Pero eso fue en el siglo pasado, en donde los ex mandatarios eran de edad madura y asumían el rol del abuelo consejero.

En los últimos 15 años, el protagonismo de los ex presidentes colombianos ha crecido en forma proporcional con su participación en la política partidista, los círculos de poder y en las cuotas burocráticas. Al fin y al cabo, nunca habíamos tenido ex presidentes entre los 50 y los 60 años. Tal vez por eso, no se sienten jubilados.
Antes de dejar este mundo, y con el respaldo ofrecido al gobierno Uribe, el ex presidente Turbay Ayala consiguió que a su hijo lo nombraran Contralor General, a su hija embajadora en Uruguay y a su nieta Comisionada Nacional de Televisión.

El ex presidente del elefante, Ernesto Samper Pizano, tiene cuotas personales en el gabinete del alcalde de Bogotá Samuel Moreno y cada cierto tiempo, gracias a algunos medios de comunicación, se convierte en “suprema autoridad moral y ética” para referirse a cientos de temas, sin importar que en su gobierno hubiera utilizado triquiñuelas, malabarismos jurídicos y favores personales, con el único objetivo de mantenerse en el poder. Y como si fuera poco se va para Ecuador, en donde para conseguir palmaditas en la espalda, califica el bombardeo al campamento donde murió Raúl Reyes, como “episodio bochornoso".

Y en los últimos meses, reapareció recargado el más nuevo de los ex presidentes: Andrés Pastrana, dedicado a lanzarle piedras a todo el mundo.”Que Juan Manuel Santos intentó un golpe de estado”. Que Estados Unidos le dio al gobierno las coordenadas dónde se encuentran los jefes de las FARC”. “Qué ni se les ocurra suspender el Plan Colombia”. Que Noemí Sanín debe renunciar para postularse a la Presidencia”. Que la política exterior quedó en manos de foráneos”. Que el canciller se extralimitó en sus funciones. Que no va a volver a la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores”.

Ojalá los ex mandatarios se fueran a los cuarteles de invierno, a escribir sus memorias y siguieran el ejemplo del ex presidente Belisario Betancur, quién luego de los hechos del Palacio de Justicia y la tragedia de Armero, se dedicó a la literatura, a beber aguardiente y a escribirle poemas a su esposa Dalita.