Por Juan Antonio Ruiz Romero
En un reciente informe la revista Forbes reveló el listado de las marcas más valiosas del mundo, tanto por el posicionamiento en el mercado como por sus ventas y presencia global.
Entre las 10 primeras empresas aparecen seis que son líderes en tecnología: Apple, Microsoft, IBM, Google, Intel y Nokia. El grupo lo completan Coca Cola y McDonalds que encabezaron el listado en décadas anteriores, el conglomerado económico de General Electric y la firma de cigarrillos Marlboro que, como resultado de los cambios de hábito de las personas, campañas preventivas contra el cáncer y las restricciones publicitarias, reduce dramáticamente su reconocimiento, tanto que para el año entrante se proyecta que no estará entre las 20 primeras marcas.
Cuándo uno revisa los indicadores de las principales empresas de tecnología, las cuales se han dedicado a la innovación, desarrollo y aplicación de nuevos dispositivos, uno concluye que es muy valiosa la apuesta que surgió desde la Universidad Tecnológica de Pereira y que, por fortuna, logró permear a instancias de gobierno, gremios, academia y empresas para trabajar por una Sociedad y una economía del conocimiento.
Es gratificante escuchar a los congresistas, al alcalde de Pereira, al secretario de Planeación municipal, al secretario de Desarrollo Económico y Competitividad de la Gobernación, a las Cámaras de Comercio de Pereira y Dosquebradas, al Area Metropolitana, a las universidades, a los empresarios, al gerente de la zona Franca de Caimalito y hasta al presidente del Concejo de Pereira Hernando Arcila hablar sobre la experiencia de la Misión Tecnológica a Brasil. Así el concejal se queje de que no les quedó tiempo para visitar los atractivos turísticos de San Pablo y Campiñas.
Y aunque algunas personas, con cierta acidez, aseguran que no era necesario viajar al primer país suramericano para entender la importancia de la Ciencia, la tecnología y la Innovación, aquí lo que se configura es una gran oportunidad de trabajar con metas claras y horizontes compartidos en un tema de desarrollo que no admite más dilaciones.
Han pasado más de 15 años desde que el entonces gobernador del departamento Roberto Gálvez Montealegre esbozara la propuesta de “Risaralda, departamento Tecnológico de Colombia”, que empezó con gran ímpetu y un amplio portafolio sectorial: Centro de Desarrollo Papelero, Centro de Desarrollo Tecnológico de la Confección Textil, Centro de Desarrollo de la Sericultura; Centro Internacional de Agricultura Orgánica, y que se extinguió lánguidamente como resultado de la indiferencia, desinterés y falta de respaldo presupuestal de sus sucesores, que no lo vieron como una oportunidad de construir política pública, sino como una causa de rivalidad y tensiones.
La construcción de la Prospectiva con movilización social de Pereira, a mediano y largo plazo, tendrá que sustentarse en nuestro talento humano, innovación tecnológica, automatización de procesos y capacidad de ofrecer valores agregados diferenciadores.
El Nodo de Innovación regional, el Plan departamental de Ciencia y Tecnología y el Plan regional de Competitividad son los instrumentos. La voluntad existe. Ojalá que en muy poco tiempo, las noticias de Duto Ingeniería, Quinoa, MLC tecnología Educativa. Tecnovin, Ikono y Cero K, entre otros, no sean que necesitan viáticos para viajar a recibir algún nuevo reconocimiento internacional, sino porque la revista Forbes las destaque entre las marcas y productos más reconocidos del mundo.
miércoles, 6 de octubre de 2010
Se quedó huérfano
Por Juan Antonio Ruiz Romero, jueves 30 de septiembre
Más allá del ofrecimiento para trabajar con el Banco Mundial, la salida de Germán Darío Saldarriaga de la secretaría de Gobierno del departamento representa un fuerte revés político para el Gobernador Víctor Manuel Tamayo.
El mandatario, más que nadie, sabe que perdió un compañero de trabajo, un aliado, pero, ante todo, a una figura representativa, en la que, por su trayectoria y experiencia en la administración pública, podía delegar y apoyarse.
Desde que se sumó a la campaña conservadora como jefe de debate, Saldarriaga se la jugó con esa candidatura, tanto que, por su manera de ser directa y frentera, asumió en primera fila los enfrentamientos que se dieron con los adversarios políticos. Ante el temperamento tranquilo y conciliador de Tamayo, su jefe de debate asumió, sin ambages, el papel de duro, “de malo del paseo”, si se quiere.
A pesar del nombramiento en la Secretaria de Gobierno, los más cercanos colaboradores de Tamayo se encargaron de aislar a Saldarriaga, tanto en lo administrativo como en lo político y lo operativo, con una sola idea: evitar una eventual candidatura suya para 2011.
Varias de las funciones asignadas a la Secretaría de Gobierno fueron redistribuidas a la Secretaría de Desarrollo Social y al frente de los programas de Paz, Convivencia y Derechos Humanos se puso al sacerdote Gustavo Valencia Franco, bastante acostumbrado a los protagonismos.
No obstante, Saldarriaga brilló con luz propia. Con capacidad, dinamismo, autonomía. Mostró que tiene la talla y se ganó el respeto y la consideración de los organismos de seguridad. Sin mucho esfuerzo, el secretario de Gobierno se convirtió en la mano derecha de Tamayo, en gobernador encargado, en el hombre de confianza.
Hoy se nota la ausencia. Queda un vacío grande. Mucho más, cuando varios de los actuales funcionarios renunciarán en octubre para no inhabilitarse. Y a esto se suma, la destitución de Gloria Beatriz Giraldo cuando se desempeñó como presidenta de Etesa. Y que en el gabinete hay personas con perfiles interesantes como los secretarios de Educación Paula Andrea Dávila, de Planeación Diego Andrés Toro, de Hacienda Jorge Alexis Mejía y hasta el mismo Secretario Administrativo Andrés Felipe Zuluaga, pero que todavía requieren un poco más de tiempo y experiencia para lograr una mayor proyección política.
En ese panorama, los únicos con capacidad, inteligencia y pergaminos para suceder a Saldarriaga serían Carlos Alberto Aguirre o Alvaro Eduardo Salazar. El problema es si ellos están dispuestos a asumir ese reto y ese desgaste.
Por ahora, el gobernador Tamayo se quedó en la orfandad.
Más allá del ofrecimiento para trabajar con el Banco Mundial, la salida de Germán Darío Saldarriaga de la secretaría de Gobierno del departamento representa un fuerte revés político para el Gobernador Víctor Manuel Tamayo.
El mandatario, más que nadie, sabe que perdió un compañero de trabajo, un aliado, pero, ante todo, a una figura representativa, en la que, por su trayectoria y experiencia en la administración pública, podía delegar y apoyarse.
Desde que se sumó a la campaña conservadora como jefe de debate, Saldarriaga se la jugó con esa candidatura, tanto que, por su manera de ser directa y frentera, asumió en primera fila los enfrentamientos que se dieron con los adversarios políticos. Ante el temperamento tranquilo y conciliador de Tamayo, su jefe de debate asumió, sin ambages, el papel de duro, “de malo del paseo”, si se quiere.
A pesar del nombramiento en la Secretaria de Gobierno, los más cercanos colaboradores de Tamayo se encargaron de aislar a Saldarriaga, tanto en lo administrativo como en lo político y lo operativo, con una sola idea: evitar una eventual candidatura suya para 2011.
Varias de las funciones asignadas a la Secretaría de Gobierno fueron redistribuidas a la Secretaría de Desarrollo Social y al frente de los programas de Paz, Convivencia y Derechos Humanos se puso al sacerdote Gustavo Valencia Franco, bastante acostumbrado a los protagonismos.
No obstante, Saldarriaga brilló con luz propia. Con capacidad, dinamismo, autonomía. Mostró que tiene la talla y se ganó el respeto y la consideración de los organismos de seguridad. Sin mucho esfuerzo, el secretario de Gobierno se convirtió en la mano derecha de Tamayo, en gobernador encargado, en el hombre de confianza.
Hoy se nota la ausencia. Queda un vacío grande. Mucho más, cuando varios de los actuales funcionarios renunciarán en octubre para no inhabilitarse. Y a esto se suma, la destitución de Gloria Beatriz Giraldo cuando se desempeñó como presidenta de Etesa. Y que en el gabinete hay personas con perfiles interesantes como los secretarios de Educación Paula Andrea Dávila, de Planeación Diego Andrés Toro, de Hacienda Jorge Alexis Mejía y hasta el mismo Secretario Administrativo Andrés Felipe Zuluaga, pero que todavía requieren un poco más de tiempo y experiencia para lograr una mayor proyección política.
En ese panorama, los únicos con capacidad, inteligencia y pergaminos para suceder a Saldarriaga serían Carlos Alberto Aguirre o Alvaro Eduardo Salazar. El problema es si ellos están dispuestos a asumir ese reto y ese desgaste.
Por ahora, el gobernador Tamayo se quedó en la orfandad.
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