jueves, 17 de enero de 2008


50 euros de compañía

Por Juan Antonio Ruiz Romero

Enero 17/08

Una de las tendencias del mundo contemporáneo es el temor de las personas: hombres y mujeres, de nivel profesional y con cierto poder adquisitivo de comprometerse en una relación de pareja: estable, monógama, con objetivos compartidos.

Ante la soledad, que a veces es irresistible, la gente compra compañía. Así lo revela esta semana, el periódico español El País, en donde describe la transformación de los usuarios de la prostitución en la península ibérica, que cada vez son más jóvenes:

"Ligar (conquistar a alguien) cuesta mucho trabajo y además no tienes ninguna garantía de éxito. Debes darle charleta (conversación) a una tía (mujer) durante horas, decirle cosas que a ella le gusten, de esas románticas; invitarla a cenar o a tomar copas y después a lo peor te quedas con las ganas, porque puede decirte que no. O te dice que sí para ennoviarte. Así que vamos al puticlub, pagamos y ya está. Es mucho más sencillo. Como irse de vacaciones a Cuba: allí, por unos pintalabios o un par de medias, tienes todo el sexo que quieres. Y sin complicaciones". (Testimonio de Rafael, 30 años)
La sociedad de consumo, en donde todo tiene un precio, y el significativo aumento de trabajadoras sexuales, muchas de ellas producto de la migración desde África, América Latina, el Caribe y Europa Oriental, ha llevado a que unas 300 mil mujeres se dediquen a esa actividad en territorio español.
Esa amplia oferta del comercio sexual, sumada a la “fantasía erótica globalizada” que puede representar sostener relaciones con mujeres de distintas razas, orígenes y costumbres se convierte en una de las razones para que el visitante de esos clubes nocturnos, que hace una década era casado y tenía en promedio 40 años, ahora sea, en su mayoría, soltero y entre los 18 y los 30 años.
“El sistema de plaza, consistente en la rotación, cada 21 días, de las chicas por los distintos locales de una misma red, añade un factor de diversidad a la carta que el psicólogo Enrique García Huete cita también como determinante a la hora de acercar a los chicos más jóvenes al sexo de pago. "La fantasía del exotismo también propicia la experiencia", dice el profesor de la Complutense”.
Otro aspecto que destaca el reportaje periodístico es que si bien los jóvenes han recibido una avalancha de información relativa al sexo, a través de diferentes medios tradicionales, virtuales y nuevas tecnologías, carecen de una educación sexual integral, que genere una relación de respeto por la mujer y trascienda la genitalidad, el coito y la satisfacción momentánea.
El informe llama la atención acerca del hecho de que "la prostitución esté saliendo de la clandestinidad y emancipándose de la doble moral. Que cada vez haya más jovencitos demuestra un acercamiento con menos prejuicios. Es algo que ya no se hace a escondidas, porque la prostitución es un servicio más, una opción de ocio. Sería lógico que el estigma que tradicionalmente recae sobre las prostitutas fuera diluyéndose y que a la vez se reconozcan sus derechos laborales. Eso permitiría luchar con mucha más eficacia contra la explotación y el abuso, rayano en la esclavitud, que se ejerce sobre muchas de ellas", en especial por las mafias de trata de personas que las llevan a España desde distintos países.
Muchos sicólogos, cineastas, artistas y literatos, entre ellos el Nóbel colombiano Gabriel García Márquez han dimensionado en sus obras al impacto de la soledad en la sociedad contemporánea. Ahora sabemos que, en España, el intento de evadir la soledad y la falta de amor vale 50 euros, con Iva incluido.

ruizromeroja.blogspot.com



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