miércoles, 11 de marzo de 2009

El “rollo” de Nicolás Calle

Por Juan Antonio Ruiz Romero

Cuándo vimos la noticia publicada no la podíamos creer. Tan escueta como sobrecogedora: Un reportero gráfico de la ciudad detenido por cargos de extorsión y posibles vínculos con el Frente Aurelio Rodríguez de las FARC.

Debo confesar que sentí una amarga mezcla de tristeza, preocupación y desconsuelo. Nicolás Calle Guerra fue mi compañero de trabajo, cuando me desempeñé como jefe de redacción de El Diario del Otún.

Tenía un talento excepcional. Una mirada diferente para captar el instante que se vuelve eterno con una buena foto. Simpático, inventor de cuentos, recursivo frente a los inconvenientes.

Su figura condensada, nariz y cachetes colorados parecidos a los del Enanito Gruñón de Blancanieves, llevaron a que el ex alcalde de Pereira César Castillo lo bautizara Guri Guri, aquella versión tropical del Hombre de las Nieves, que popularizó la telenovela “Calamar” en 1989 y 1990.

Nicolás Calle presentó sus fotografías en varias salas y sitios de la ciudad. Participó en varios premios de periodismo gráfico y logró reconocimientos por la calidad de su trabajo, de méritos indiscutibles. Sin embargo, algunos problemas personales, lo terminaron alejando de los medios impresos en los que se había ganado un espacio por sus capacidades innatas.

Yo creo que Nicolás se perdió por los recovecos intrincados del camino. Por esos rincones en que, a veces, nos extraviamos por falta de brújula y de claridad. Por sitios, momentos y decisiones que son de la inexpugnable profundidad del ser y en los cuales no se permite la presencia de la familia o de los buenos amigos.

Inquieto, tramador, ventajoso, mentirosillo, durante la última década, se desempeñó en actividades polifacéticas, quizás para subsistir, quizás para mantener la visibilidad que había logrado en periódicos, revistas y como reportero gráfico del Palacio municipal.

Se vinculó con la organización comunal de su barrio. Acompañó a varias candidaturas y aspirantes a cargos públicos. Pidió y recibió dinero por dichos respaldos. A pesar de tener más de 35 años en ese momento, participó en la elección de los primeros Consejos municipales de Juventud en Pereira. Apareció como gestor y promotor cultural de diferentes eventos. Hace algunos años, fue candidato al Concejo municipal de Dosquebradas. Y en el último tiempo, estuvo radicado en Pueblo Rico, cerca de las comunidades indígenas. De esa última labor hay varias fotografías que testimonian la imponencia visual y sentido estético de su trabajo.

Esta semana, Nicolás volvió al sitio que como reportero gráfico había visitado decenas de veces. La diferencia es que, en esta ocasión, él no estaba detrás de la cámara sino frente a ella.

Y aunque la foto del periódico salió desenfocada a propósito, detrás de la cabeza gacha y avergonzada del detenido, a mi memoria regresó la imagen burlona y coloreta del “Guri Guri” que conocí hace veinte años.

¿Qué será lo que tienen ellos?

Por Juan Antonio Ruiz Romero

¿Qué pueden tener el común dos personas tan disímiles en sus criterios e ideología como el presidente de la República Álvaro Uribe Vélez y el ex magistrado y actual cabeza visible del Polo Democrático Alternativo Carlos Gaviria Díaz?

O, en qué se parecen el precandidato conservador y ex ministro de Agricultura Andrés Felipe Arias, autoproclamado vocero de la nueva generación de la seguridad democrática”; la senadora liberal del intercambio humanitario, Piedad Córdoba; el matemático y ex alcalde Sergio Fajardo y la ex candidata a la alcaldía de Bogotá por el Polo Maria Emma Mejía?

La misma pregunta se podría extender a la literatura, el arte y la cultura popular. ¿Qué semejanza hay entre Héctor Abad Facio Lince, Fernando Vallejo, el poeta nadaísta Gonzalo Arango, el pintor Fernando Botero, el cantante Darío Gómez o los humoristas “Tola y Maruja” o Vargas Vil?

O también en el deporte. ¿Qué coincidencia pueden tener el golfista Camilo Villegas; ex campeón mundial de ciclismo Martín Emilio “Cochise” Rodríguez y el controvertido portero hasta hace algunos meses del Deportivo Pereira René Higuita?

En el sector empresarial y financiero: ¿Cuál es el punto de confluencia de Bancolombia, Nacional de Chocolates, Cementos Argos, Galletas Noel, Suramericana de Seguros, Fabricato, Industrias Alimenticias Zenú o Colcafé?

Y hasta en el bajo mundo. ¿Además de su carrera delictiva, qué más identifica a personajes de tan triste recordación como Pablo Escobar Gaviria, los hermanos Fidel, Carlos y Vicente Castaño y Diego Fernando Murillo, alias “Don Berna”?

La respuesta es una sola. Todos son antioqueños. Admirados u odiados, originales o copias; creativos, perversos, brillantes o diferentes. Para bien o para mal, Antioquia ha construido una sólida estructura social, económica, política y empresarial, tanto legal como ilegal, que los ha convertido en un país dentro del mismo país. Las proclamas independentistas de la República Federal de Antioquia que fueron comunes en los años 70 y 80 quedaron atrás, cuando los paisas se dieron cuenta que no necesitaban separarse de Colombia para asumir su manejo.

Hoy, el Sindicato Antioqueño genera el 8 por ciento del Producto Interno Bruto del país y es propietario de 125 empresas, entre ellas el Hotel de Pereira, que dejó 2 mil millones de pesos en utilidades durante 2008. Además en la Presidencia de la República tienen a un antioqueño, que lleva 6 años y medio en el cargo y quiere seguir cuatro años más. Eso si, para evitar riegos, tienen varios precandidatos en la reserva.

¿Cuándo será que en Pereira y Risaralda vamos a tener liderazgos tan fuertes, no como resultados de esfuerzos y brillos individuales, sino como fruto de procesos de identificación de talentos, educación, formación y relevo generacional? Otro reto para el sesquicentenario de nuestra capital.