miércoles, 11 de marzo de 2009

¿Qué será lo que tienen ellos?

Por Juan Antonio Ruiz Romero

¿Qué pueden tener el común dos personas tan disímiles en sus criterios e ideología como el presidente de la República Álvaro Uribe Vélez y el ex magistrado y actual cabeza visible del Polo Democrático Alternativo Carlos Gaviria Díaz?

O, en qué se parecen el precandidato conservador y ex ministro de Agricultura Andrés Felipe Arias, autoproclamado vocero de la nueva generación de la seguridad democrática”; la senadora liberal del intercambio humanitario, Piedad Córdoba; el matemático y ex alcalde Sergio Fajardo y la ex candidata a la alcaldía de Bogotá por el Polo Maria Emma Mejía?

La misma pregunta se podría extender a la literatura, el arte y la cultura popular. ¿Qué semejanza hay entre Héctor Abad Facio Lince, Fernando Vallejo, el poeta nadaísta Gonzalo Arango, el pintor Fernando Botero, el cantante Darío Gómez o los humoristas “Tola y Maruja” o Vargas Vil?

O también en el deporte. ¿Qué coincidencia pueden tener el golfista Camilo Villegas; ex campeón mundial de ciclismo Martín Emilio “Cochise” Rodríguez y el controvertido portero hasta hace algunos meses del Deportivo Pereira René Higuita?

En el sector empresarial y financiero: ¿Cuál es el punto de confluencia de Bancolombia, Nacional de Chocolates, Cementos Argos, Galletas Noel, Suramericana de Seguros, Fabricato, Industrias Alimenticias Zenú o Colcafé?

Y hasta en el bajo mundo. ¿Además de su carrera delictiva, qué más identifica a personajes de tan triste recordación como Pablo Escobar Gaviria, los hermanos Fidel, Carlos y Vicente Castaño y Diego Fernando Murillo, alias “Don Berna”?

La respuesta es una sola. Todos son antioqueños. Admirados u odiados, originales o copias; creativos, perversos, brillantes o diferentes. Para bien o para mal, Antioquia ha construido una sólida estructura social, económica, política y empresarial, tanto legal como ilegal, que los ha convertido en un país dentro del mismo país. Las proclamas independentistas de la República Federal de Antioquia que fueron comunes en los años 70 y 80 quedaron atrás, cuando los paisas se dieron cuenta que no necesitaban separarse de Colombia para asumir su manejo.

Hoy, el Sindicato Antioqueño genera el 8 por ciento del Producto Interno Bruto del país y es propietario de 125 empresas, entre ellas el Hotel de Pereira, que dejó 2 mil millones de pesos en utilidades durante 2008. Además en la Presidencia de la República tienen a un antioqueño, que lleva 6 años y medio en el cargo y quiere seguir cuatro años más. Eso si, para evitar riegos, tienen varios precandidatos en la reserva.

¿Cuándo será que en Pereira y Risaralda vamos a tener liderazgos tan fuertes, no como resultados de esfuerzos y brillos individuales, sino como fruto de procesos de identificación de talentos, educación, formación y relevo generacional? Otro reto para el sesquicentenario de nuestra capital.

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