miércoles, 11 de noviembre de 2009

El pesado de Pepe Cortisona

Por Juan Antonio Ruiz Romero

En Pelotillehue, todos están cansados de las amenazas y la prepotencia del pesado de Pepe Cortisona. –Es un buscapleitos profesional, aseguran.

A pesar de las rivalidades en el campo de fútbol, en donde a veces los partidos se convertían en auténticas batallas campales, la verdad es que los vecinos de Pelotillehue y Buenas Peras tienen mucho en común y nadie piensa que terminen agrediéndose.

En el restaurante “El Pollo Farsante” y en el “Café El Insomnio”, las personas comentan que, en esta ocasión, a Pepe Cortisona se le fue la mano y… la lengua. -Es pedante y pendenciero, repiten. Hasta Ungenio González, que es tonto pero no bruto, reconoce que al fanfarrón de Pepe se le fueron las luces.

El periódico “El Hocicón”-diario pobre pero honrado- titula que el 79,9% de los habitantes de Buenas Peras, rechaza un eventual enfrentamiento armado.

Ante la posibilidad de una guerra, el Congreso de Pelotillehue, le pide a Condorito adquirir cuanto antes armas de disuasión, y con la generosidad de Don Chuma, le dicen: “No se fije en gastos, compadre…”

En el “Bar El Tufo”, al lado de una pared con el letrero “Muera el Roto Quezada”, los habituales clientes, entre ellos Garganta de Lata y Cabellos de Ángel, formulan todo tipo de hipótesis, acerca de las infortunadas declaraciones del pesado de Pepe, mientras brindan con sus tragos autóctonos: "Vino y se fue", "Santa Clota”, “3 Tiritones" y el gran reserva de “Sonrisa de León”.

A pocas cuadras del “Teatro Pello”, en el cruce de las calles Tarapacá con Tarapallá, donde está pegado con engrudo un afiche que dice: “Se prohibe pegar carteles”, Yayita, comenta que, en esta ocasión, al “Saco de Plomo”, como lo llama Condorito, “le salió el tiro por la culata”. Sin embargo, Doña Tremebunda y Don Cuasimodo Vinagre tratan de restarle importancia a las palabras de Pepe y confían en que vuelva a ser un buen pretendiente para $u hija.

Al ver las reacciones de protesta generadas por su incontinencia verbal y la decisión del Senado de Cumpeo de frenar el ingreso de Buenas Peras al Mercosur, el pobre de Pepe Cortisona, empezó a recoger sus palabras. Al frente del “Hotel Lucho”, le pide el padre Venancio, párroco de Pelotillehue que le ayude a corregir los daños causados por su retórica belicista.

Aprovechando la oportunidad, el curita que, desde tiempo atrás detesta a Pepe, por su actitud antipática y egocentrismo desbordado, le dice en todo apocalíptico: -A vos, no te salva ni siquiera “San Guchito”. (Santo patrono de Pelotillehue, que aparece en las iglesias con un sanduche en la mano izquierda.

El pesado de Pepe Cortisona se sienta en un barril de petróleo. Al frente ve un aviso de gaseosa: “Tome Pin y haga Pum”. Siente que es un insulto y una ofensa del imperio. Un descuidado perro callejero, llamado Washinton, se acerca y orina en el barril, salpicando al “Saco de Plomo”, que se levanta exaltado:

-Exijo una explicación.