jueves, 19 de enero de 2012

La SOPA se puso de moda

Por Juan Antonio Ruiz Romero, jueves 19 de enero 2012

Como anticipándose a los tiempos, Mafalda, la ingeniosa y eterna niña de Quino, que muy pronto cumplirá 50 años, expresó desde sus primeras viñetas una posición valerosa e inclaudicable: "No me gusta la sopa".

Mientras la mamá le repetía desde la cocina:“¡Tenés que tomarla! ¡Los que no toman la sopa no crecen nunca! ¡Y se quedan siempre niñitos y nunca llegan a ser grandes! Luego de contemplar absorta el plato rebosante, la ocurrente filósofa infantil asegura: “¡Que tranquilidad reinaría hoy en este mundo si Marx no hubiera tomado la sopa!”.

Varias páginas más tarde, en otra de sus historietas, la precoz paisana de Messi se pregunta: “¿Cómo habrá sido el asunto? ¿Las dos cosas serán obras de un mismo sádico? ¿O por puro gusto de fastidiar en equipo, un cretino inventó la cuchara y ahí nomás a otro depravado se le ocurrió la sopa?”.

Pero la SOPA a la que se refieren por estos días la gran mayoría de medios informativos y redes sociales, es diferente a la apetitosa y humeante preparación, que tanto disgusta a Mafalda.

La SOPA de hoy traduce “Stop Online Piracy Act” (En español: Ley de cese a la piratería en línea) y es un caldo por demás peligroso. Con la excusa de que internet se convirtió en un paraíso para la violación de derechos de autor; se amenaza la libertad de expresión, se afectarían la confidencialidad, la privacidad y los servicios de comercio electrónico y poco se lograría contra los sitios web piratas, ya que, como sucede con los expendios de droga en nuestro país, apenas cierran uno, aparecen dos o tres en el mismo sector, para cubrir la demanda.

En noviembre pasado, el Parlamento Europeo adoptó por una amplia mayoría una resolución que “subraya la necesidad de proteger la integridad de la Internet global y la libertad de comunicación, absteniéndose de adoptar medidas unilaterales para revocar las direcciones IP o los nombres de dominio.”

Con toda la oposición al controvertido proyecto, en donde incluso el presidente Barack Obama se mostró reacio a apoyarlo, por inconveniente -dicen unos- y porque Estados Unidos está en año electoral -dicen otros- parece ser que en este caso, primará la sabiduría siempre oportuna de Mafalda:

“-¿Qué rica comida has hecho hoy, mamita? –Sopa, responde la madre. ¡Chs! ¡No se dicen malas palabras en la mesa!”