Por Juan Antonio Ruiz Romero
Esta semana, con las declaraciones del ex alcalde Juan Manuel Arango y del actual mandatario Israel Londoño, se percibió el tono que podría tener la campaña electoral de 2011.
Sin dudas, las frases de uno y otro demuestran que existen bastantes resentimientos acumulados y que sus visiones de ciudad son bastante diferentes.
Vale la pena recordar que el mismo alcalde Londoño es, en buena medida, responsable de que el ex alcalde haya decidido postularse de nuevo para el primer cargo municipal. En sus visitas a barrios y corregimientos, el flamante líder de La U desestimó la trayectoria política de Arango y tal vez, con ligereza, tal vez con convicción, lo calificó ante la comunidad como “un cadáver político”.
Arango se sintió ofendido en lo más profundo y emprendió un trabajo para demostrar su vigencia como dirigente y líder de la ciudad. Y, en el primer intercambio verbal, se nota a un Juan Manuel Arango aguerrido, directo y renovado.
En cambio, el alcalde Londoño cayó en la trampa de asumir un papel protagónico en la campaña -en donde no es candidato, y más que defender su obra de gobierno- se siente que actúa como escudero del candidato de su partido Enrique Vásquez. Craso error, porque 13 meses antes de culminar su gestión, Israel abrió la puerta para que el proceso electoral entre a su gobierno y lo obligue a un largo y desgastante pulso, en donde tendrá que demostrar si sus logros son mayores que los lunares y las carencias.
Pero más allá del primer tira y dame entre Arango y Londoño, esta campaña temprana tendría que abrirnos la oportunidad a los ciudadanos de exigir a los candidatos y a los partidos que profundicen en temas vitales para la ciudad: el desempleo crónico, por encima del 20 por ciento; la pobreza y la indigencia, cuya solución no puede ser un subsidio escaso e indefinido; la inseguridad asociada con actividades ilícitas; el abandono del sector agrícola y la desindustrialización; unas remesas que generaron apariencias mentirosas de bienestar y calidad de vida, pero no pudieron ocultar las rupturas y la crisis familiar, la soledad y la depresión…
El debate debe abrirse con rigor, con responsabilidad, con ánimo constructivo. Revisar porqué del tan publicitado Anillo Longitudinal solo entregarán la mitad; porqué se invierten 25 mil millones de pesos en el estadio de fútbol y no hay 3 mil millones para reorganizar a los vendedores informales del centro de la ciudad; porqué si el actual gobierno habló de la remodelación de los Parques El Lago, La Libertad y la Plaza de Bolívar, a cinco cuadras del Palacio Municipal se permite la prostitución de niños y el comercio de artículos robados, en medio de un profundo deterioro social; porqué el proyecto del Parque Temático de Flora y Fauna, que el alcalde Israel anunció que entregaría operando en 2011, aún sigue en veremos…
Y así podrían seguir los interrogantes: Porqué a los profesionales, jefes de división, secretarios y gerentes de institutos, que pertenecen al Partido de la U. les toca comprar “voluntariamente” los bonos de Un millón de pesos para financiar las campañas de Soto, Burgos y Vásquez y porqué se utilizan las oficinas públicas del municipio de Pereira para efectuar reuniones con el senador.
miércoles, 24 de noviembre de 2010
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