miércoles, 3 de marzo de 2010

Marcha nacional de duelo

Por Juan Antonio Ruiz Romero

En medio de las emociones generadas por la declaratoria de inexequibilidad de la ley que convocaba al referendo reeleccionista, la senadora ex conservadora, ex Nueva Fuerza Democrática, ex Cambio Radical y ahora uribista, Elsa Gladys Cifuentes propuso a los colombianos una Gran Marcha Nacional de Duelo por la decisión de la Corte Constitucional.

La verdad la propuesta no tuvo la acogida ni el respaldo ciudadano, ni político, ni de medios que esperaba la congresista. Sin embargo, creo que antes de desechar tan imaginativa protesta deberíamos retomarla, aunque sea en forma parcial, en bien de la patria, de las instituciones, de la democracia y del Estado de Derecho.

Después de las multitudinarias marchas de hace dos años contra las FARC y contra el paramilitarismo; todos los colombianos de bien, uribistas y los demás, deberíamos en un acto de elemental justicia, participar en una movilización ciudadana en solidaridad con las más de mil familias colombianas que perdieron a sus hijos en los denominados “falsos positivos”, por los cuales la Fiscalía investiga a 99 oficiales de las Fuerzas Armadas, entre ellos seis coroneles; 113 suboficiales y 480 soldados profesionales. En total, entre militares y policías, la lista de investigados por ejecuciones extrajudiciales en los últimos años en Colombia llega a 803 uniformados. Una cifra tan cruda que, esa sí, puso en jaque, al entonces Ministro de Defensa y hoy candidato presidencial Juan Manuel Santos.

También es necesario definir la estrategia logística y de organización de la Gran Marcha de Duelo por la muerte de la sensatez y la moralidad públicas de los funcionarios que, desde el Ministerio de Agricultura, entre ellos el precandidato presidencial Andrés Felipe Arias, maquinaron la perversa distribución de los recursos del estado para favorecer a los más ricos terratenientes, dirigentes políticos, grupos económicos, reinas de belleza y contribuyentes de las campañas de Uribe 2002 y 2006; mientras que los grupos asociativos de campesinos, cooperativas rurales, jóvenes agricultores y cabildos indígenas no tenían derecho a los subsidios de Agro Ingreso Seguro.

Razón no le falta a la senadora risaraldense Cifuentes Aranzazu sobre la necesidad de convocar marchas de duelo. Otra, por ejemplo, en la que podamos lamentar los comportamientos de funcionarios del DAS, que se dedicaron a las interceptaciones telefónicas ilegales y seguimientos a magistrados, periodistas, líderes de la oposición, y sindicalistas y cuyos informes eran remitidos al alto gobierno, según declaró la ex subdirectora de Análisis Marta Leal, en el juicio al ex director Jorge Noguera.

Y podríamos seguir: Marchas de duelo por la ligereza e improvisación de la reforma a la salud; por la defunción de un Congreso que se gastó dos años aprobando, a las malas, un referendo y por la muerte de ideas e inteligencia de la actual campaña política.

Es más, propongo que la actual senadora Elsa Gladys Cifuentes, en caso de no ser elegida de nuevo en el Congreso, sea designada Ministra Plenipotenciaria de Marchas Nacionales de Duelo. Así, por fin, después de ocho años, los risaraldenses tendríamos un ministro en el gabinete presidencial.