Por Juan Antonio Ruiz Romero
A la recordada descripción del maestro Luis Carlos González de Pereira como ciudad “querendona, trasnochadora y morena”, tendremos ahora que agregarle un nuevo ingrediente: embriagadora.
Por lo menos es lo que concluye cualquier ciudadano al ver como en los pasados festejos aniversarios, la administración municipal hipotecó su autonomía, su soberanía y su autodeterminación a la cervecería Bavaria y a las industrias licoreras de Antioquia y Valle, como si fueran militares y contratistas gringos.
No de otra manera se explica uno que se permitiera, de una manera ilimitada y sin control, la colocación, en las principales avenidas de la ciudad, de publicidad de la cervecera surafricana, propiedad de SABMiller. Y lo peor, es que se sienta un muy mal precedente en la antesala de la próxima campaña política, en donde los candidatos van a querer utilizar, de la misma manera que Bavaria, los postes y luminarias para instalar sus pendones y elementos promocionales.
Pero eso no fue todo. Debido a que ya se había negociado el tablado principal de la Plaza Cívica con Aguardiente Blanco del Valle, se le entregó a Bavaria el tablado principal del parque Guadalupe Zapata de Cuba y se tomó la arbitraria decisión de autorizar dos “carpas” adicionales para la venta de cerveza en zona residencial; una, al lado del puente que comunica a Ciudad Victoria con la Circunvalar y la otra, en el sector de La Rebeca, sin consultar siquiera con los vecinos, que tuvieron una semana inolvidable: por el ruido y la amplificación musical hasta las 2 de la mañana.
Sin embargo, más allá de los acuerdos leoninos con los distribuidores de licores y cerveza, lo que llama la atención es la total permisividad de las autoridades con el expendio y consumo de bebidas embriagantes por parte de menores de edad, en total contravía con la ley 124 de 1994. En el sector de la Plaza Cívica, en los centros comerciales aledaños, por la Avenida Circunvalar y en el sector de Cuba fue habitual el desfile de jóvenes y adolescentes con botellas plásticas de un litro de Póker, quienes aprovecharon el Festival de la cerveza, a precio de oportunidades, autorizado por la alcaldía municipal.
Y eso que dizque tenemos el compromiso del señor alcalde y su administración de aprobar un proyecto de acuerdo, que ya está redactado, por medio del cual se adopta una Política pública de Protección a la Infancia y la Adolescencia de la ciudad de Pereira.
Cuenta la revista Cambio que la Fábrica de Licores de Antioquia vendió 35 mil millones de pesos durante la reciente Feria de las Flores en Medellín. Me embriaga la duda de saber cuáles fueron las cifras de ventas de los patrocinadores de las Fiestas de Pereira, porque no es justo ni responsable, que mientras ellos se llenan los bolsillos, a la ciudad sólo le queden de recuerdo botellas vacías, ciudadanos tambaleantes, un tufo de desilusión y la resaca de la complacencia gubernamental con el que pone la plata y las condiciones.
miércoles, 19 de agosto de 2009
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