miércoles, 16 de mayo de 2012
Los espejos enterrados
Por Juan Antonio Ruiz Romero
En su ensayo “El Espejo Enterrado”, el recién fallecido escritor Carlos Fuentes reflexiona sobre las contradicciones latentes en América Latina y asegura que “el continente americano ha vivido entre el sueño y la realidad, ha vivido el divorcio entre la buena sociedad que deseamos y la sociedad imperfecta en la que realmente vivimos”.
El novelista mexicano destaca la herencia cultural múltiple y diferente del Nuevo Continente y la considera mucho más valiosa que el oro y las riquezas con las cuales se encandilaron los conquistadores españoles.
Coincide Fuentes con Pablo Neruda, quien en “Confieso que he vivido” asegura: “Que buen idioma el mío, qué buena lengua heredamos de los conquistadores torvos… Éstos andaban a zancadas por las tremendas cordilleras, por las Américas encrespadas, buscando patatas, butifarras, frijolitos, tabaco negro, oro, maíz, huevos fritos, con aquel apetito voraz que nunca más se ha visto en el mundo… Todo se lo tragaban, con religiones, pirámides, tribus, idolatrías iguales a las que ellos traían en sus grandes bolsas… Por donde pasaban quedaba arrasada la tierra… Pero a los bárbaros se les caían de la tierra, de las barbas, de las herraduras, como piedrecitas, las palabras luminosas que se quedaron aquí resplandecientes… el idioma. Salimos perdiendo… Salimos ganando… Se llevaron el oro y nos dejaron el oro… Se lo llevaron todo y nos dejaron todo… Nos dejaron las palabras”.
Para Carlos Fuentes “la actual crisis que recorre a Latinoamérica ha demostrado la fragilidad de nuestros sistemas políticos y económicos. La mayor parte ha caído estrepitosamente. Pero la crisis también reveló algo que permaneció en pie, algo de lo que no habíamos estado totalmente conscientes durante las décadas precedentes del auge económico y el fervor político. Algo que en medio de todas nuestras desgracias permaneció en pie: nuestra herencia cultural”.
Y añade: “Esa tradición que se extiende de las piedras de Chichén Itzá y Machu Picchu a las modernas influencias indígenas en la pintura y la arquitectura. Del barroco de la era colonial a la literatura contemporánea de Jorge Luis Borges y Gabriel García Márquez. Y de la múltiple presencia europea en el hemisferio —ibérica, y a través de Iberia, mediterránea, romana, griega y también árabe y judía— a la singular y sufriente presencia negra africana. De las cuevas de Altamira a los grafitos de Los Ángeles. Y de los primerísimos inmigrantes a través del estrecho de Bering, al más reciente trabajador indocumentado que anoche cruzó la frontera entre México y los Estados Unidos.”
“Pocas culturas del mundo poseen una riqueza y continuidad comparables. En ella, nosotros, los hispanoamericanos, podemos identificarnos e identificar a nuestros hermanos y hermanas en este continente. Por ello resulta tan dramática nuestra incapacidad para establecer una identidad política y económica comparable. Sospecho que esto ha sido así porque, con demasiada frecuencia, hemos buscado o impuesto modelos de desarrollo sin mucha relación con nuestra realidad cultural. Pero es por ello, también, que el redescubrimiento de los valores culturales pueda darnos, quizás, con esfuerzo y un poco de suerte, la visión necesaria de las coincidencias entre la cultura, la economía y la política. Acaso ésta es nuestra misión en el siglo XXI.”
Si alguien dudaba sobre la importancia de la identidad cultural en el desarrollo social, ahí tiene un argumento de peso, que además justifica los esfuerzos y el proceso en marcha para celebrar los 150 años de Pereira: Un buen momento para desenterrar los espejos y empezar a mirarnos nosotros mismos, con nuestras virtudes, fallas, grandezas e insignificancias.
De la zona C, a la zona P…
Por Juan Antonio Ruiz Romero
Con una actitud bonachona, en la que combina la concertación, pero sin negociar la gobernabilidad y el ejercicio de la autoridad, el alcalde de Pereira Enrique Vásquez sostuvo esta semana una reunión con los representantes de los bares, restaurantes, hoteles y vecinos de la Avenida Circunvalar, más conocida en tiempos recientes como la Zona C.
El objetivo del encuentro era tratar de buscar acuerdos para que en un mismo espacio territorial puedan convivir la rumba y la diversión, con el derecho al descanso de los ciudadanos que residen en ese sector tradicional de la ciudad y quienes han sido desplazados, por la avalancha de negocios, la contaminación auditiva y los ilícitos que se ocultan en la permisividad y las sombras de la noche.
El mandatario anunció estrictos controles para el cumplimiento de las normas de insonorización de los bares y discotecas; reiteró la prohibición del consumo de bebidas embriagantes en vía pública y la restricción para que menores de 18 años no permanezcan en las calles después de las 11 de la noche.
El mayor inconveniente en la Zona C radica en que su crecimiento desenfrenado se produjo debido al desgobierno y complacencia de la pasada administración municipal, la cual, incluso, autorizó o se hizo la de la vista gorda, con la creación de nuevos puestos de ventas informales en el sector.
Además de que la Circunvalar es un sector de estrato 6, hay consideraciones políticas y económicas adicionales que demuestran la prelación entregada por la administración a la zona C, la cual mereció incluso la designación de un gerente como interlocutor con los propietarios de bares, restaurantes y hoteles. Pero eso mismo, deberían hacer en la zona Centro, en Cuba, la Avenida 30 de Agosto o el sector de Cerritos, en donde también se efectúan importantes actividades comerciales.
La presencia como inversionista en la Zona C del hijo del senador Soto, quién además integra una de las listas para la Junta directiva de la Cámara de Comercio de Pereira, demuestra un juego de poder y así lo han entendido los representantes de Asobares.
Ojalá que esa misma habilidad la utilicen para recomponer ese sector de la ciudad porque al paso que vamos, Zona C va a significar: Caos, Congestión, Complacencia del gobierno, Contaminación auditiva, Conductores embriagados y Consumo de drogas.
Hace pocos años, se planteó la iniciativa de construir en el sector de Galicia una gran Zona Franca de la Rumba, que incluso pudiera funcionar 24 horas, y en donde, al igual que sucede con los concesionarios de carros que salieron del centro, se ubiquen los casinos, discotecas, centros artísticos, serenateros, hoteles, y demás negocios, sumados a una oferta de restaurantes, bancos, locales comerciales y servicios complementarios, que, con una adecuada infraestructura, condiciones de seguridad y vehículos para el transporte de los borrachitos, pueda generar un nuevo polo de diversión para la ciudad.
La revisión del Plan de Ordenamiento Territorial y los 150 años de Pereira permitirían analizar y viabilizar la propuesta, porque la rumba también puede ser amable y organizada.
SI HAY CON QUIEN
Por Juan Antonio Ruiz Romero
Por aquellas contradicciones de la vida, a veces los malos ejemplos son acogidos con mucha mayor facilidad. Sin embargo, debo decir que en Pereira hay procesos artísticos en marcha donde se refleja una saludable emulación y los resultados son bastante esperanzadores.
En días pasados nos referimos a los Viernes de Teatro que con voluntad y constancia ha logrado consolidar la Asociación Pereirana de Grupos de Artes Escénicas, como un espacio semanal para la presentación de sus montajes y, en donde, dejaron de lado los celos e intereses particulares, en aras del beneficio colectivo y la proyección de su actividad actoral.
Hoy me complace destacar el esfuerzo de los organizadores del Día Internacional de la Danza, celebrado el lunes pasado en el Teatro Municipal Santiago Londoño y en donde las escalas se convirtieron en sillas improvisadas, debido a la masiva asistencia de espectadores.
La muestra dancística demostró la calidad alcanzada por las distintas organizaciones como resultado del trabajo, la perseverancia, el buen nivel de los maestros, el entusiasmo de los aprendices y el apoyo de los padres de familia.
Gratificante ver al ballet infantil del Instituto de Cultura de Pereira, con sus dos estupendas puestas en escena de música árabe y de ritmos urbanos, en donde se demuestra la dedicación y disciplina de cuatro años de gestión ininterrumpida.
Sorprenden la coreografía, talento y autenticidad del grupo Herencia Cafetera de Comfamiliar Risaralda; la audaz propuesta de Formas y Figuras; la versatilidad y elegancia de Miluzka; la creatividad del colegio Cristo Rey y la gran cantidad de talento desplegado por los distintos danzarines, durante más de tres horas de espectáculo.
Eso sí, buena parte de esa “fiebre por la danza” que vivimos en nuestro departamento, se debe al alto nivel de grupos de gran trayectoria y reconocimiento como el Ballet Michua y el grupo Trietnias de la UTP; quienes demostraron que tienen público propio y son referente obligado para los que están empezando.
La presencia del grupo musical y de baile de la Universidad Pedagógica Nacional permitió a los espectadores conocer la importancia de la investigación y la historia en la recuperación de expresiones autóctonas y se combinó con la gracia y desenvoltura de la pareja del Ballet Piura del Perú.
Incluso los tradicionales problemas de sonido del teatro, la improvisación permanente en el guión y la ausencia de la cumbiamba La Gigantona, ganadora del Congo del Oro del Carnaval de Barranquilla 2012, anunciada con gran bombo, terminaron convertidos en problemas menores, al lado de la entrega y amor de todos los bailarines.
La celebración del Día Internacional de la Danza en Pereira fue la demostración de que si hay con quién construir ciudad, alrededor de la cultura y el arte.
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