miércoles, 27 de enero de 2010

Aromaterapia colectiva

Por Juan Antonio Ruiz Romero

Nos cuenta el periódico El Tiempo, que hace unos días, el Ministerio de Defensa y el alto mando de las Fuerzas Armadas organizaron una jornada con Payasos, aromaterapia y lechona para los 46 militares sindicados de 'falsos positivos' y quiénes, aunque siguen vinculados a los procesos judiciales, salieron libres por vencimiento de términos.

Es apenas natural en un país que lleva ocho años tratando de consolidar la seguridad democrática que se efectúen ese tipo de actividades en pos de la salud mental y física de los miembros de la fuerza pública.

Lo que también nos gustaría, al resto de colombianos sin uniforme, es que se ofreciera ayuda espiritual, anímica y aromaterapia a las madres, hermanas, esposas, compañeras e hijos de aquellas personas, que fueron reportadas “muertas en combate”. Incluso, no hay necesidad de que les den lechona ni les lleven payasos, con que se sancione a los responsables de los asesinatos es suficiente.

Claro que en un país enfermo y adolorido, son muchas las personas e instituciones que requieren de aromaterapia, velas y todas las técnicas de relajación. Uno que además de aromaterapia, necesita examen de contrición y propósito de enmienda, es el ex ministro Juan Manuel Santos, pues aunque los “falsos positivos” se dieron durante su gestión, está convencido que puede liderar incólume, una candidatura presidencial uribista.

Se las deben medicar al Ministro de Protección Social, Diego Palacio, quién, aunque le hicieron la vasectomía, sigue procreando engendros como la reforma de la salud, con la cual los pacientes podrán pagar con sus casas, cesantías y ahorros de toda la vida, cualquier tratamiento médico que pueda desajustar las metas presupuestales del Estado.

Y más que aromaterapia, lo que requiere el ex ministro de Agricultura y actual aspirante presidencial Andrés Felipe Arias es acupuntura. Si le ponen una aguja por cada millón de pesos regalado a los grandes finqueros y terratenientes del país, quedaría como un hermoso erizo, de esos en vía de extinción -como su candidatura-, que podría decorar la Hacienda Carimagua, los distritos de riego de la Costa o la parcela de la ex reina de belleza Valerie Domínguez.

Incienso, aromas y rezos también requiere con urgencia el Procurador Alejandro Ordóñez, para sacarle el demonio jurídico con el que pretendió justificar que en aras de “la voluntad popular” se pueden violar la Constitución, los topes de campaña, las normas electorales y el Estado de Derecho.

Aromaterapia, esencias florales y un exorcismo de salvaguarda de la democracia requieren el señor presidente y el grupo de colaboradores, que juran y rejuran que con cuatro años o más en el poder, van a lograr lo que no consiguieron durante dos cuatrienios.

Velas fucsias para los soberbios, embebidos por el poder. Aceite de bergamota para calmar los nervios, mejorar el estrés y la fatiga presidencial. Ah, y por si las moscas, un palo de escoba detrás de la puerta en la Casa de Nariño.