miércoles, 2 de septiembre de 2009

Todos estamos contagiados

Por Juan Antonio Ruiz Romero

Las pruebas de laboratorio efectuadas al señor presidente confirmaron el diagnóstico. El jefe de Estado también tiene el virus, que progresivamente nos viene contagiando a todos.

Es un virus de origen desconocido. De composición molecular indeterminada aún, pero de alta peligrosidad. Su expansión por el mundo y el impacto generado por sus continuas mutaciones es tal, que ya fue considerado una pandemia.

A pesar de todos los dolores, maluqueras, decaimiento y episodios febriles de nuestra historia, a los colombianos la complicada virosis nos tomó por sorpresa: Estamos contagiados de indiferencia.

Algunos miembros de la fuerza pública, que llevan 9, 10 y 11 años en poder de la guerrilla de las FARC, envían pruebas de vida y el país, atolondrado por el referendo y los juegos eliminatorios al Mundial de Fútbol de Suráfrica 2010, sigue impávido, distante, sin inmutarse.

“-Mamita, cuídese mucho y tómese los medicamentos.
–Hija, estás muy grande y muy linda. Te mando un abrazo.
–Hermano, le recomiendo a la familia, mientras puedo volver a verlos.
–No se preocupen por mi, estoy bien. Los amo mucho y pienso que ya falta poco.”

Frente a esos testimonios, que podrían ser el de cualquiera de nosotros, se nos acabaron las frases de cajón, las palmaditas en la espalda y “los sentimientos de solidaridad porque entendemos lo que están sintiendo”.

Doce indígenas de la comunidad Awá, entre ellos seis niños, fueron asesinados en el departamento de Nariño y nosotros estamos preocupados por organizar marchas mundiales contra Hugo Chávez y no contra los responsables de ese repudiable crimen.

El DANE y Planeación Nacional informan que, gracias a las políticas del actual gobierno, en Colombia hay solo 20 millones de pobres y 8 millones de indigentes; pero nuestras conversaciones giran alrededor del gol que le anotó Anthony de Ávila con 46 años al Santa Fe y si Teófilo Gutiérrez debe ser titular en el partido frente a Ecuador.

La Corte Suprema de Justicia dicta orden de captura contra el vicepresidente del partido Conservador Alirio Villamizar por enriquecimiento ilícito y recibir prebendas del gobierno para votar la primera reelección y sus compañeros del Directorio nacional guardan absoluto y cómplice silencio. Tal vez la abrupta cancelación de la consulta interna de esa colectividad, los dejó sin palabras.

Sin duda, los colombianos estamos contagiados. No nos ha servido demasiado esa antiquísima costumbre de “lavarnos las manos”, con cualquier excusa. Ni tampoco de ponernos tapabocas, ya que en nuestro caso, los utilizamos para evitar los olores de una sociedad apática, enmohecida y descompuesta.

El virus nos terminó afectando a todos. Se fue inoculando en forma lenta, constante, devastadora. La fiebre de nuestra indiferencia se volvió crónica y, lo peor, para esa enfermedad social, no hay vacuna que pueda salvarnos.