Cuando no hay imposibles
Por Juan Antonio Ruiz Romero
Jueves 18 de septiembre de 2008
Es una hormiguita, con propulsión a chorro. Alegre, inquieta, vital. Su presencia y compañía no pasan inadvertidas. Lectora voraz, creativa, amorosa y organizada al 200 por ciento.
Marta Leonor Ramírez es una colega periodista que además de una importante trayectoria en los medios regionales, se ganó el respeto de la gente por su trabajo juicioso, su dedicación y responsabilidad.
Para Martica no hay imposibles. Hace un poco más de veinte años, acababa de terminar sus estudios de periodismo en Bogotá y estaba repartiendo hojas de vida. Por aquellas cosas del azar, y durante una breve visita a Bucaramanga, se enteró que había una vacante en el periódico La Tarde de Pereira, que ya para entonces formaba parte del grupo nacional de medios que lidera Vanguardia Liberal.
Sin pensarlo dos veces y como si fuera una vieja amiga de la casa, Martica fue y pidió cita con el presidente del grupo empresarial, Alejandro Galvis Ramírez. Cuando le dijeron que se demoraba un poco porque estaba ocupado, ella dijo que esperaba. Tomó una revista y no se movió, ni siquiera cuando las personas del periódico salieron a almorzar. Siete u ocho horas después, y tal vez, entre curioso y sorprendido por la perseverancia de la jovencita, Galvis la hizo pasar. Cuál no sería su sorpresa, cuando se enteró que iba por la vacante en el periódico de Pereira.
Después de semejante muestra de decisión y constancia el puesto fue suyo.Cuándo llegó a Pereira, ciudad que solo conocía por referencias, se encontró con varios compañeros de la universidad y empezó a mostrar sus capacidades profesionales y su talento.
Pasó por diferentes medios de radio, prensa y televisión, fue asesora de varias entidades y Secretaria de Comunicaciones de la Gobernación de Risaralda, en los tiempos del “Rostro Humano y social con igualdad de oportunidades”.
Hoy, más allá de sus logros y trayectoria periodística, Marta Ramírez es una batalladora.
Desde hace más de un año lucha contra una enfermedad, que no ha podido quitarle su sonrisa y su entusiasmo.Cuando vemos, con su cabello corto y cenizo, a esta mujer valiente que irradia optimismo, sentimos que la vida nos cuenta una historia al oído y nos llama a exprimirle a cada día hasta la última gota.
Aquella Martica que durante veinte años nos regaló noticias, entrevistas y reportajes; hoy nos transmite fortaleza, decisión y valor, en AM, en FM y en Estéreo.
