miércoles, 24 de septiembre de 2008
Para cualquier persona racional del mundo, los hechos cotidianos que suceden en Colombia son inexplicables. La primera página de ayer del periódico La tarde, es un buen ejemplo de las historias imposibles, descabelladas e inexplicables que forman parte de nuestro diario acontecer.El título lo resumía todo: “Día movido en la Corte”. Primero fue el respaldo total dado por la Corte Suprema de Justicia al magistrado Iván Velásquez, en quien reposa todo el proceso de la ‘parapolítica’; después la Sala Penal del máximo tribunal abrió una investigación preliminar en contra del senador del Polo Democrático Alternativo Gustavo Petro, por haber supuestamente manipulado testigos y haber interferido en la justicia. Más tarde hizo lo mismo con la senadora Piedad Córdoba”.Pero además de ese desenfreno informativo y judicial, el general Mario Montoya, comandante del Ejército fue acusado por un paramilitar desmovilizado de entregarle a las AUC “una camioneta provista con una caleta donde fueron ocultados siete fusiles, como regalo al desaparecido comandante del Bloque Metro de las Autodefensas, Carlos Mauricio García Fernández, también conocido como ‘Doble Cero’ o ‘Rodrigo’”.Y como si fuera poco, la Fiscalía General de la Nación consideró que las pruebas de los posibles nexos del ex presidente del Senado Luis Humberto Gómez Gallo con el Bloque Tolima de las AUC no “eran suficientemente contundentes” para seguir con la investigación en su contra y ordenó su libertad.No sé porqué todos estos hechos recientes, sumados a las grabaciones de la ex presidenta del Senado Nancy Patricia Gutiérrez que comprometían con actuaciones indebidas al magistrado Iván Velásquez; las declaraciones del nuevo presidente del Congreso Hernán Andrade de que existe un “cartel del falso testimonio” y que el mismo presidente Uribe volviera a arremeter contra las altas cortes, al asegurar que existe un “roscograma en la justicia colombiana”; se terminan pareciendo cada vez más a la inolvidable canción “Burundanga” de la “Guarachera de Cuba, Celia Cruz:“Songo le dio a borondongo, borondongo le dio a BernabéBernabé le pegó a muchilanga; le echó a burundangales hinchan los pies, Monina….”Y el tema se complica mucho más porque lo que están logrando, unos y otros, en los continuos escándalos sobre los cada vez más visibles e inocultables nexos de grupos armados ilegales con la política colombiana, no es que los ciudadanos cuestionen, protesten, controvierten, se expresen y exijan respuestas como en la canción:“¿Por qué fue que songo le dio a borondongoporque borondongo le dio a bernabépor qué bernabé le pegó a muchilangapor qué muchilanga le echó a burundangaporque burundanga le hinchan los pies? Todo lo contrario. Es tal el desbarajuste institucional, la radicalización de las posiciones en el gobierno, en las cortes, en los columnistas de los medios informativos; el uso político de la justicia y el ataque a la justicia como medio político; que, en últimas, los colombianos de a pie, están cansados de unas peleas que ni siquiera entienden y están concluyendo, a priori, que todos están salpicados, que todos son corruptos y que nadie se salva de esta hecatombe. Y el riesgo es que “como todos están untados”, mejor dejemos así las cosas y no removamos demasiado lo que pasó. ¿Será que las víctimas del conflicto estarán de acuerdo con ese borrón y cuenta nueva, porque aquí no ha pasado nada?
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