jueves, 5 de febrero de 2009

Regresando a sus orígenes

Por Juan Antonio Ruiz Romero, jueves 5 de febrero de 2009

Tuvieron que transcurrir 469 años para que los habitantes de Cartago retomaran el camino hacia su propia historia.

A finales de julio o a principios de agosto de 1540, dependiendo de los cronistas, el Mariscal Jorge Robledo escogió para fundar la Villa de Cartago, una zona privilegiada que el mismo describió: "Asentada entre dos ríos en un asiento muy llano; hay muchas tierras y muy buenas, donde los cristianos tienen sus granjerías e labranzas; é a tres leguas de allí tienen muy grandes sabanas para criaderos de ganados...".

Esa tierra ondulada, fértil, de clima templado, rica en oro, fuentes hídricas, guaduales y propicia para los cultivos y la ganadería era Pereira. El nuevo asentamiento fue duramente atacado por las comunidades nativas de la familia Quimbaya, que vivían confederadas y distribuidas en por lo menos 80 cacicazgos. Por esa hostilidad de los aborígenes, el viejo Cartago fue reubicado 150 años después a orillas del río La Vieja, en el sitio que ocupa en la actualidad.

Ahora los cacicazgos son otros. Pero, como resultado de los mismo procesos centralistas, de desigualdad en la toma de decisiones y en la asignación de recursos que hace cuatro décadas desembocaron en la creación de los departamentos de Quindío y Risaralda, vuelven a surgir en Cartago y en varias municipalidades del norte del Valle, las voces, cada vez más organizadas y coherentes, que proponen una reorganización territorial.

De acuerdo con los nexos geográficos, sociales, comerciales, culturales y económicos entre Cartago y Pereira y los existentes entre Sevilla y Caicedonia con Armenia, distintos sectores ciudadanos proponen la separación de esos municipios del departamento del Valle y su anexión a Risaralda y Quindío.

Razones de peso los acompañan. Llevan un año pidiendo cita con el gobernador Abadía, quién se olvidó de los pueblos del Valle que existen al norte de Tuluá.
Porque si bien la infraestructura física, sanitaria y de servicios públicos del Valle es bastante aceptable, la crisis de empleo generada por la guerra al narcotráfico y a los negocios legales de los capos destapó la descomposición social, las inequidades y la miseria sobre la cual se había construido la otrora bonanza alrededor de los cultivos de caña de azúcar, sorgo y hatos ganaderos.

El debate sobre una posible anexión de Cartago a Risaralda hasta ahora comienza. Allí también habrá celos, intereses y sobre todo necesidades insatisfechas, porque eso es lo que acompaña la proclama independentista de la Villa de Robledo.

Sin embargo, algo que me encantaría de la anexión de Cartago es que tendrían que quitar el peaje que hoy nos separa de Puerto Caldas y del Valle del Cauca.