Por Juan Antonio Ruiz Romero, jueves 16 de febrero de 2012
“Si alguna cosa está democráticamente distribuida en la sociedad contemporánea es el analfabetismo afectivo”, decía a mediados de la década de los noventa, el siquiatra Luis Carlos Restrepo, quien convocaba a una "insurgencia civil" por la ternura para enfrentar la violencia cotidiana.
Eran los años felices en que su libro “El Derecho a la Ternura” fue uno de los más vendidos en el país, en donde fue reeditado 13 veces, además de ser vendido en México y España y traducido al portugués y al italiano.
¿En qué momento ese hombre de alma blanca y sonrisa limpia que lideró en 1997, el Mandato Nacional por la Paz que logró 10 millones de votos ciudadanos para obligar a buscar una salida al conflicto armado, terminó prófugo de la justicia y convocando a una insurgencia civil, no contra la violencia, sino contra la reelección de Santos?
Tal vez revisando entre la gran cantidad de libros escritos por Luis Carlos Restrepo podemos entender lo que pasó en su vida de médico, filósofo y ensayista, que hoy dispara por internet pronunciamientos políticos desde la clandestinidad.
Quizás, Restrepo al incursionar en política y asumir como Comisionado de Paz el proceso de desmovilización de los paramilitares inició el “Viaje al Fondo del Mal”, alcanzó a llegar “Más allá del terror” y en los meses recientes, perseguido por la falsa entrega de armas del frente Cacica Gaitana, cayó en “La Trampa de la Razón” y prefirió huir del país, antes de responder por sus actos como hombre público.
Sin duda, una dicotomía inmensa: “Libertad y Locura” y una tendencia cada vez más peligrosa en la tradición democrática de Colombia: funcionarios que tuvieron cargos de mando, una gran representatividad social, protección como dignatarios, carros blindados y recursos estatales generosos; de repente, cuando salen del gobierno, se declaran perseguidos políticos, víctimas del mismo sistema al cual sirvieron y tratan de desviar las faltas y errores jurídicos, con argumentos políticos.
Lo más grave es que un ex presidente, que juró respetar la Constitución, las leyes y la independencia de los poderes, sea el que está detrás de la petición de asilo político en Panamá de la ex directora del DAS María del Pilar Hurtado, procesada por las “chuzadas telefónicas”; detrás de la sugerencia a Restrepo de que se fuera del país porque iban a dictarle medida de aseguramiento y detrás de las maniobras para desacreditar a los fiscales y a las Cortes, en caso de que investiguen a cualquiera de los funcionarios del pasado gobierno.
Desde la incómoda clandestinidad estrato 6, Luis Carlos Restrepo estará maldiciendo el día en que cambió el analfabetismo afectivo por el analfabetismo político y aceptó dejar a un lado sus estudios sobre la ternura, la ética del amor, la ecología humana y la paz, para subirse en el globo uribista, que lo llevó muy alto, pero hoy se desinfla irremediablemente y lo lleva en caída libre, sin una tierna colchoneta a la vista.
martes, 21 de febrero de 2012
Una posibilidad Milagrosa
Por Juan Antonio Ruiz Romero, jueves 9 de febrero de 2012
Aunque por estos lares, el único que habla con frecuencia de milagros es el pastor Pablo Portela, que los convirtió en fuente de vida, ya va siendo hora que nuestra dirigencia política se encomiende al panteón de los dioses y al santoral (incluyendo al presidente) para ver quién logra el “milagro” de construir el Plan de vivienda para las familias afectadas por las inundaciones del río Cauca en La Virginia.
Después de cuatro años de anuncios, inundaciones, pujas en la negociación del predio, albergues temporales, formulación del proyecto, desbordamiento del río, diferencias políticas y más inundaciones, ahora resulta que el predio adquirido a la ex senadora Maria Isabel Mejía por 4 mil millones de pesos no cumple con los requisitos técnicos y debería rellenarse 70 centímetros más para protegerlo del río. Esa nivelación del terreno costaría alrededor de 6 mil millones de pesos y fue lo que hizo estallar en cólera al gobernador Botero, quién se niega a destinar esa cifra para un lleno, cuando hay tantas y tan apremiantes necesidades en La Virginia y los demás municipios.
El problema es que volvemos al punto de inicio. La Virginia ha sido en realidad una finca: Balsillas, propiedad de la excongresista Mejía Marulanda, rodeada por cientos de casas que crecieron en forma desordenada, en los pocos terrenos disponibles, incluyendo zonas de inundación del río. Hoy, sus posibilidades de expansión urbana para desarrollar vivienda son mínimas. Depende de la finca en marras o del predio Miralindo, en poder de la Dirección Nacional de Estupefacientes y el cual se encuentra en proceso de extinción de dominio.
Creo que ha llegado el momento de las grandes decisiones y la oportunidad de que la ex gobernadora Maria Isabel Mejía pase a la historia, siguiendo el ejemplo de grandes personalidades de la vida nacional.
Si Fernando Botero pudo donar sus esculturas y cuadros al Museo de Antioquia y su colección privada de cuadros de grandes artistas al Museo Botero; si el exministro pereirano Bernardo Ramírez donó su biblioteca personal al Área Cultural del Banco de la República de su ciudad natal; si Julio Mario Santodomingo le regaló un Centro Cultural a Bogotá y 24 mil millones de pesos para becas a la Universidad de los Andes; si Luis Carlos Sarmiento financió 400 apartamentos en Usme para los afectados por el invierno, creo que ha llegado el momento de ver como una de las más emblemáticas figuras de la política del departamento en los últimos 40 años entrega, en donación, los predios que se requieren para el Plan de Vivienda de La Virginia.
Al fin y al cabo, la doctora María Isabel está pensionada por el Congreso y nadie duda de su estabilidad económica. Es soltera y sin hijos, lo que le permite tomar una decisión libre, sin comprometer el patrimonio familiar. De otra parte, su hermana Victoriana, la brillante embajadora en Alemania y hoy en Suecia, no creo que dependa de Balsillas para poder vivir.
Propongo que de concretarse la donación del lote, el proyecto de vivienda de La Virginia lleve el nombre de una de las más ilustres hijas de Risaralda y quién, puedo asegurar, nunca sería olvidada, por aquellos damnificados que cada tres meses tienen que salir corriendo de sus casas porque se les metió el agua del Rio Cauca.
¡Doctora Maria Isabel: Usted tiene la palabra!
Aunque por estos lares, el único que habla con frecuencia de milagros es el pastor Pablo Portela, que los convirtió en fuente de vida, ya va siendo hora que nuestra dirigencia política se encomiende al panteón de los dioses y al santoral (incluyendo al presidente) para ver quién logra el “milagro” de construir el Plan de vivienda para las familias afectadas por las inundaciones del río Cauca en La Virginia.
Después de cuatro años de anuncios, inundaciones, pujas en la negociación del predio, albergues temporales, formulación del proyecto, desbordamiento del río, diferencias políticas y más inundaciones, ahora resulta que el predio adquirido a la ex senadora Maria Isabel Mejía por 4 mil millones de pesos no cumple con los requisitos técnicos y debería rellenarse 70 centímetros más para protegerlo del río. Esa nivelación del terreno costaría alrededor de 6 mil millones de pesos y fue lo que hizo estallar en cólera al gobernador Botero, quién se niega a destinar esa cifra para un lleno, cuando hay tantas y tan apremiantes necesidades en La Virginia y los demás municipios.
El problema es que volvemos al punto de inicio. La Virginia ha sido en realidad una finca: Balsillas, propiedad de la excongresista Mejía Marulanda, rodeada por cientos de casas que crecieron en forma desordenada, en los pocos terrenos disponibles, incluyendo zonas de inundación del río. Hoy, sus posibilidades de expansión urbana para desarrollar vivienda son mínimas. Depende de la finca en marras o del predio Miralindo, en poder de la Dirección Nacional de Estupefacientes y el cual se encuentra en proceso de extinción de dominio.
Creo que ha llegado el momento de las grandes decisiones y la oportunidad de que la ex gobernadora Maria Isabel Mejía pase a la historia, siguiendo el ejemplo de grandes personalidades de la vida nacional.
Si Fernando Botero pudo donar sus esculturas y cuadros al Museo de Antioquia y su colección privada de cuadros de grandes artistas al Museo Botero; si el exministro pereirano Bernardo Ramírez donó su biblioteca personal al Área Cultural del Banco de la República de su ciudad natal; si Julio Mario Santodomingo le regaló un Centro Cultural a Bogotá y 24 mil millones de pesos para becas a la Universidad de los Andes; si Luis Carlos Sarmiento financió 400 apartamentos en Usme para los afectados por el invierno, creo que ha llegado el momento de ver como una de las más emblemáticas figuras de la política del departamento en los últimos 40 años entrega, en donación, los predios que se requieren para el Plan de Vivienda de La Virginia.
Al fin y al cabo, la doctora María Isabel está pensionada por el Congreso y nadie duda de su estabilidad económica. Es soltera y sin hijos, lo que le permite tomar una decisión libre, sin comprometer el patrimonio familiar. De otra parte, su hermana Victoriana, la brillante embajadora en Alemania y hoy en Suecia, no creo que dependa de Balsillas para poder vivir.
Propongo que de concretarse la donación del lote, el proyecto de vivienda de La Virginia lleve el nombre de una de las más ilustres hijas de Risaralda y quién, puedo asegurar, nunca sería olvidada, por aquellos damnificados que cada tres meses tienen que salir corriendo de sus casas porque se les metió el agua del Rio Cauca.
¡Doctora Maria Isabel: Usted tiene la palabra!
Empezó la puja de poderes
Por Juan Antonio Ruiz Romero, jueves 2 de febrero de 2012
Con la presentación ante la junta directiva de la Cámara de Comercio de Pereira de los seis candidatos preseleccionados por la firma cazatalentos, entra en su fase final el proceso de escogencia del nuevo presidente (a) ejecutivo (a) de la entidad gremial.
Si bien se ha buscado rodear de total transparencia la selección del sucesor de Eric Duport, la verdad es que la campaña de varios de los finalistas empezó hace varios días. Quizás porque algunos candidatos pensaban que iban a quedar entre los seis, quizás porque, en estos años de avanzado espionaje industrial, a la firma contratada Top Management, alguien se le infiltró y obtuvo el listado anticipado.
Primero quisiera mencionar a dos de las personas que quedaron por fuera del proceso y para quienes, sin duda, por sus brillantes trayectorias y hojas de vida, se les abren otras perspectivas profesionales. Me refiero a la ex secretaria de Planeación municipal y consultora Adriana Vallejo de la Pava, quién, dadas las recientes determinaciones, sería una excelente gerente de Aguas y Aguas de Pereira. Con esa decisión, el Partido de La U. demostraría que tanto está comprometido, no solo en el discurso, con la transparencia y la defensa de los recursos públicos. La otra opción, tal como lo tenía previsto inicialmente el alcalde Enrique Vásquez, es que Vallejo sea la flamante directora del Instituto de Cultura de Pereira, de cara a la celebración del sesquicentenario el año entrante.
El otro nombre que quedó por fuera de la baraja de la Cámara de Comercio es el del economista Juan Carlos Grillo Posada, actual director de la oficina de Proexport en México y quién deberá decidir si desea continuar en la burocracia de alto nivel, en donde se ha desempeñado con lujo de detalles, o si reincidirá en la actividad política, en donde los resultados han sido inversamente proporcionales.
Sobre los 6 finalistas, puedo decir que el ex presidente Mauricio Vega, con calidades y experiencia comprobadas, ha sido el más activo promotor de su nombre en reuniones, actos sociales y llamadas a los miembros de junta.
Santiago Ángel Jaramillo siente que su labor frente a Invest in Pereira y sus apellidos son la mejor referencia. Además el hecho de ser el candidato del ex presidente Duport y conocido de los miembros de junta lo tiene bastante tranquilo.
Dionisio Arango, Gabriel Jaime Vallejo y Catalina Jiménez, profesionales de alto vuelo y de bajo perfil mediático, esperan que sus hojas de vida hablen por si solos. Confían en la meritocracia.
El sexto finalista, Juan David Aristizábal trata de combinar su liderazgo arrollador, con la presencia en medios y los nexos con algunos miembros de junta. La gran debilidad son sus 24 años recién cumplidos y la falta de experiencia con empresas de gran calado.
Vamos a ver qué tan política, juiciosa y estratégica es la decisión de la junta directiva.
Con la presentación ante la junta directiva de la Cámara de Comercio de Pereira de los seis candidatos preseleccionados por la firma cazatalentos, entra en su fase final el proceso de escogencia del nuevo presidente (a) ejecutivo (a) de la entidad gremial.
Si bien se ha buscado rodear de total transparencia la selección del sucesor de Eric Duport, la verdad es que la campaña de varios de los finalistas empezó hace varios días. Quizás porque algunos candidatos pensaban que iban a quedar entre los seis, quizás porque, en estos años de avanzado espionaje industrial, a la firma contratada Top Management, alguien se le infiltró y obtuvo el listado anticipado.
Primero quisiera mencionar a dos de las personas que quedaron por fuera del proceso y para quienes, sin duda, por sus brillantes trayectorias y hojas de vida, se les abren otras perspectivas profesionales. Me refiero a la ex secretaria de Planeación municipal y consultora Adriana Vallejo de la Pava, quién, dadas las recientes determinaciones, sería una excelente gerente de Aguas y Aguas de Pereira. Con esa decisión, el Partido de La U. demostraría que tanto está comprometido, no solo en el discurso, con la transparencia y la defensa de los recursos públicos. La otra opción, tal como lo tenía previsto inicialmente el alcalde Enrique Vásquez, es que Vallejo sea la flamante directora del Instituto de Cultura de Pereira, de cara a la celebración del sesquicentenario el año entrante.
El otro nombre que quedó por fuera de la baraja de la Cámara de Comercio es el del economista Juan Carlos Grillo Posada, actual director de la oficina de Proexport en México y quién deberá decidir si desea continuar en la burocracia de alto nivel, en donde se ha desempeñado con lujo de detalles, o si reincidirá en la actividad política, en donde los resultados han sido inversamente proporcionales.
Sobre los 6 finalistas, puedo decir que el ex presidente Mauricio Vega, con calidades y experiencia comprobadas, ha sido el más activo promotor de su nombre en reuniones, actos sociales y llamadas a los miembros de junta.
Santiago Ángel Jaramillo siente que su labor frente a Invest in Pereira y sus apellidos son la mejor referencia. Además el hecho de ser el candidato del ex presidente Duport y conocido de los miembros de junta lo tiene bastante tranquilo.
Dionisio Arango, Gabriel Jaime Vallejo y Catalina Jiménez, profesionales de alto vuelo y de bajo perfil mediático, esperan que sus hojas de vida hablen por si solos. Confían en la meritocracia.
El sexto finalista, Juan David Aristizábal trata de combinar su liderazgo arrollador, con la presencia en medios y los nexos con algunos miembros de junta. La gran debilidad son sus 24 años recién cumplidos y la falta de experiencia con empresas de gran calado.
Vamos a ver qué tan política, juiciosa y estratégica es la decisión de la junta directiva.
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