martes, 21 de febrero de 2012

De la ternura a la clandestinidad

Por Juan Antonio Ruiz Romero, jueves 16 de febrero de 2012

“Si alguna cosa está democráticamente distribuida en la sociedad contemporánea es el analfabetismo afectivo”, decía a mediados de la década de los noventa, el siquiatra Luis Carlos Restrepo, quien convocaba a una "insurgencia civil" por la ternura para enfrentar la violencia cotidiana.

Eran los años felices en que su libro “El Derecho a la Ternura” fue uno de los más vendidos en el país, en donde fue reeditado 13 veces, además de ser vendido en México y España y traducido al portugués y al italiano.

¿En qué momento ese hombre de alma blanca y sonrisa limpia que lideró en 1997, el Mandato Nacional por la Paz que logró 10 millones de votos ciudadanos para obligar a buscar una salida al conflicto armado, terminó prófugo de la justicia y convocando a una insurgencia civil, no contra la violencia, sino contra la reelección de Santos?

Tal vez revisando entre la gran cantidad de libros escritos por Luis Carlos Restrepo podemos entender lo que pasó en su vida de médico, filósofo y ensayista, que hoy dispara por internet pronunciamientos políticos desde la clandestinidad.

Quizás, Restrepo al incursionar en política y asumir como Comisionado de Paz el proceso de desmovilización de los paramilitares inició el “Viaje al Fondo del Mal”, alcanzó a llegar “Más allá del terror” y en los meses recientes, perseguido por la falsa entrega de armas del frente Cacica Gaitana, cayó en “La Trampa de la Razón” y prefirió huir del país, antes de responder por sus actos como hombre público.

Sin duda, una dicotomía inmensa: “Libertad y Locura” y una tendencia cada vez más peligrosa en la tradición democrática de Colombia: funcionarios que tuvieron cargos de mando, una gran representatividad social, protección como dignatarios, carros blindados y recursos estatales generosos; de repente, cuando salen del gobierno, se declaran perseguidos políticos, víctimas del mismo sistema al cual sirvieron y tratan de desviar las faltas y errores jurídicos, con argumentos políticos.

Lo más grave es que un ex presidente, que juró respetar la Constitución, las leyes y la independencia de los poderes, sea el que está detrás de la petición de asilo político en Panamá de la ex directora del DAS María del Pilar Hurtado, procesada por las “chuzadas telefónicas”; detrás de la sugerencia a Restrepo de que se fuera del país porque iban a dictarle medida de aseguramiento y detrás de las maniobras para desacreditar a los fiscales y a las Cortes, en caso de que investiguen a cualquiera de los funcionarios del pasado gobierno.

Desde la incómoda clandestinidad estrato 6, Luis Carlos Restrepo estará maldiciendo el día en que cambió el analfabetismo afectivo por el analfabetismo político y aceptó dejar a un lado sus estudios sobre la ternura, la ética del amor, la ecología humana y la paz, para subirse en el globo uribista, que lo llevó muy alto, pero hoy se desinfla irremediablemente y lo lleva en caída libre, sin una tierna colchoneta a la vista.

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