miércoles, 19 de marzo de 2008


“A tomar el control…”

Por Juan Antonio Ruiz Romero

Con buen criterio, la Comisión Nacional de Televisión emprendió en las últimas semanas una campaña invitando a los televidentes a “tomar el control” en la selección, revisión y análisis de los contenidos que reciben cada día a través de la pantalla chica.

Y es qué situaciones recientes como la ocurrida con la pregunta estúpida sobre las mujeres de Pereira en el concurso El Poder del 10, nos demuestran que todavía hay mucho por construir y evolucionar en cuánto a los contenidos y a la responsabilidad social de los medios de comunicación en nuestro país.

Más que fábricas de dinero, las empresas comunicativas asumen la corresponsabilidad de mantener o modificar los imaginarios de una sociedad. Hasta hace algunos años, toda la publicidad relacionada con bebés estaba protagonizada y dirigida a las madres. ¡Cómo si los padres sólo fueran accesorios! Por fortuna, en este tema, la mente de los publicistas se abrió y ya es común ver distintos productos, en donde se valida el rol paterno en la atención y la crianza de los niños y niñas.

En dónde todavía estamos en pañales -así los cambien los padres- es en la visión sexista de la mujer. Allí se han centrado dos estereotipos. El primero, la chica modelo: etérea, flotando en un aire perfumado, medidas perfectas, silicona en abundancia y que sirve para anunciar carros, cervezas, cigarrillos, computadores, cremas dentales y demás. El impacto social de ese estereotipado referente femenino se refleja en el acelerado crecimiento de enfermedades como la anorexia y la bulimia; la fuerte presión social que excluye a las gorditas o feitas y el sueño de muchas de compensar con cirugías lo que les falta de autoestima.

Y mientras reitera una idea vacua de mujer, a la vez fortalece el machismo y la creencia de que la felicidad depende del número de mujeres conquistadas. Ya sea con desodorante Axe, champú Ego, gaseosa Seven Up o con la moto Auteco, de la cual “no se quieren bajar” ni siquiera en la cama, un tipo y tres mujeres en tanga.

El otro estereotipo en las cuñas publicitarias y de algunos dramatizados es sobre los “escenarios naturales e históricos” de la mujer: la cocina, el patio de ropas o al lado de la lavadora. Los únicos hombres que aparecen en televisión en la cocina son chef o periodistas y ninguno, por ahora, en la cotidiana tarea de separar la ropa blanca de la de color, echar detergente y suavizante en la lavadora y colgar las prendas después de los ciclos de lavado y enjuague.

Lo que si encuentra el televidente, es una propaganda de Clorox color, en donde varias personas, hombres y mujeres, que resultan con la ropa salpicada por un vehículo, se la quitan y la arrojan al piso, quedando debajo con vestidos relucientes. Bien por la analogía de limpieza, pero mal, muy mal, para los intentos de crear cultura ciudadana y el propósito de no arrojar ninguna basura o desecho a la calle, sino a la caneca.
Lo mismo podría decirse de los fumadores, especie admirada y recreada en el cine y la televisión en los años 50 y 60, gracias a la estrategia comercial de las grandes tabacaleras, y quienes, debido al cáncer de pulmón y los enfisemas, entraron en desgracia en los años recientes. El problema de muchos fumadores es creer que las calles son un gran cenicero, en donde pueden arrojar las colillas.

Lo curioso es que para evadir los controles de los horarios publicitarios y las restricciones en radio y televisión, las marcas de cigarrillos y de bebidas alcohólicas terminan patrocinando eventos deportivos: la Copa Mustang de fútbol; la Copa Premier del Ascenso, las vacaciones de verano Belmont, los Conciertos Kool y las Fiestas electrónicas Green. Cerveza Águila financia a la Selección Colombia, al Júnior de Barranquilla, al Cúcuta y al Tolima; el Aguardiente Blanco del Valle al América y al Cali; Aguardiente Cristal al Once Caldas y al Deportivo Pereira. Y cómo el Aguardiente Antioqueño es “pa´ las que sea” hasta terminó patrocinando la edición del programa de la Semana Santa en Pereira.

Pero volviendo a la televisión, en estos días se conoció una encuesta en España, según la cual, una de cuatro peleas domésticas es por el control remoto. En nuestro caso, no importa quién lo tenga. Lo fundamental es saber manejarlo bien, con criterio y capacidad crítica. Para escoger, cambiar de canal o apagar el televisor.