jueves, 29 de marzo de 2012

Embajador a los 83 años

Por Juan Antonio Ruiz Romero

Tan reiterados han sido los comentarios de que los homenajes deben ser en vida, que esta semana uno de los más emblemáticos actores y creadores colombianos, el maestro Santiago García Pinzón recibió el título de “Embajador Mundial del Teatro”, por parte de la Unesco.

Quienes tuvimos la oportunidad maravillosa de disfrutar de los montajes teatrales y las audaces creaciones colectivas dirigidas por García en la vieja casona de La Candelaria, creemos que esta distinción se demoró por lo menos 30 años.

Obras maravillosas como El Diálogo del Rebusque, Guadalupe Años Sin Cuenta, Los Diez días que estremecieron al mundo, Golpe de Suerte y la adaptación que hicieron de El Quijote mostraron el alto nivel actoral e interpretativo logrado por el grupo de teatro La Candelaria, el cual Santiago García orienta desde hace medio siglo.

“Nos duele que la cultura no sea importante, porque también se está volviendo negocio. El Gobierno se interesa más por los negocios pero no por lo espiritual, por el alma de un pueblo que es el arte”, expresó el nuevo Embajador Mundial de Teatro y con el tono crítico y satírico de sus obras y de sí mismo agregó: “Los políticos ya no hablan de arte y ya no es necesario porque los artistas si hablamos de política”.

En una emotiva y espontánea intervención, Santiago García dijo que “con todo el respeto, no creo que a estas alturas pueda aprender a ser un buen diplomático. Qué pena si los hago quedar mal en el exterior, siempre me he caracterizado por ser imprudente”.

Ojalá que Santiago García pueda adelantar muchas gestiones para promover el teatro por el mundo entero. Ojalá podamos tenerlo en nuestra ciudad compartiendo su experiencia vital y creativa con todos aquellos grupos que integran la Asociación Pereirana de Artes Escénicas y todas las demás agrupaciones que han ido fluyendo como resultado de los Festivales Intercolegiados, Universitarios y Metropolitanos y que cada viernes, llenan de magia, colorido y diálogos, el teatrino del Santiago Londoño.

Fruto de ese trabajo perseverante y a veces silencioso, el grupo de teatro El Paso, de César Castaño, logró su inclusión en el Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá con su estupenda adaptación de la obra “Ricardo III” de William Shakespeare.

Al recibir la condecoración como Embajador Mundial del Teatro, Santiago García invitó a todos los colombianos, en especial a los actores, a que “no abandonen la nave de los sueños y el barco de la creación”.

Postdata: Mientras redactaba esta columna, me enteré de la muerte del cantautor italo-argentino Gian Franco Pagliaro, el de la voz grave y ronca, cómplice de miles de romances, y a quién muchos recuerdan más como poeta que como cantante.

De una magnífica entrevista que concedió, quiero retomar unas lúcidas frases que demuestran las diarias contradicciones que enfrentó como artista y que podrían ser también las de otros seres humanos:

“No es fácil ser inteligente y banal al mismo tiempo; y cursi y profundo; y también comprometido y superficial; ser anárquico y respetar códigos y normas; musicalizar a Neruda; componer algún temita para sobrevivir e intentar un poema. No es fácil trazar el propio camino a la vera de los caminos establecidos y reunir en el mismo escenario todos los “yo” que habitan en uno”.

lunes, 26 de marzo de 2012

El verdadero costo de la vida

Por Juan Antonio Ruiz Romero, jueves 22 de marzo

Cada mes, el Dane y los medios de comunicación nos hablan a los colombianos sobre las variaciones en el “costo de vida”. Se refieren a la forma como, el clima, las cosechas, el precio de los combustibles, la vivienda, servicios públicos, la canasta educativa, el vestuario, la diversión y los alimentos, entre otros factores, impactan los ingresos de los ciudadanos.

Sin embargo, hechos recientes ocurridos en el Área Metropolitana Centro Occidente, nos demuestran que hay otro costo de la vida: el de la oferta y la demanda sicarial, al cual, según parece, se puede acceder sin mayores inconvenientes y otro accesorio, el costo de morirse, para el cual existe una amplia oferta de servicios exequiales.
De acuerdo con la Fiscalía, los responsables del asesinato del profesional en Salud y Derechos Humanos de la Personería de Pereira Edison Osorio Suárez, ocurrido en mayo del año pasado, pagaron tres millones de pesos por el crimen.

Según el comandante de la Policía Metropolitana, Coronel Gonzalo Londoño, el joven que confesó ser el autor material de la muerte del ex alcalde de Dosquebradas Argemiro Cárdenas Agudelo recibió la suma de un millón de pesos, por cometer el homicidio.

Y eso que hablamos de delitos en los cuales se atenta contra la vida de personas con algún grado de notoriedad en la sociedad. Casos se han visto, en los cuales, “la vuelta” de balear a una persona se arregla por cincuenta o cien mil pesos.

Con respecto al costo de morirse, si el difunto carece de una póliza funeraria familiar o empresarial o si no está afiliado a un Fondo de Pensiones, los deudos tendrán que escoger un plan, que cuesta entre uno y ocho millones de pesos, según las características del servicio ofrecido.

El más sencillo, denominado “el camillazo” consiste en recoger el cuerpo en el sitio del deceso, transportarlo hasta el crematorio, misa en el parque cementerio, vueltas notariales y entrega del cofre con las cenizas.

Las honras fúnebres de 8 millones de pesos incluyen féretro de lujo, capilla privada VIP con internet inalámbrico y señal de video para los familiares en el exterior, arreglo floral especial, velación 24 horas, juego de cirios, sala de descanso y cafetería, limosina, dos buses para acompañantes, misa con coro, lote por cuatro años en zona preferencial en el parque cementerio o cremación, entrega de la urna cenizaria y tarjetas de agradecimiento.

En países como el nuestro, con altos niveles de agresividad e intolerancia, en donde florecen las actividades ilícitas, en donde la violencia es otra forma de supervivencia y en donde se puede “comprar” la muerte de un ser humano, lo que se vuelve un verdadero milagro es que estemos vivos. ¿O será el costo de la vida, que nos tocó pagar?