Por Juan Antonio Ruiz Romero, jueves 22 de marzo
Cada mes, el Dane y los medios de comunicación nos hablan a los colombianos sobre las variaciones en el “costo de vida”. Se refieren a la forma como, el clima, las cosechas, el precio de los combustibles, la vivienda, servicios públicos, la canasta educativa, el vestuario, la diversión y los alimentos, entre otros factores, impactan los ingresos de los ciudadanos.
Sin embargo, hechos recientes ocurridos en el Área Metropolitana Centro Occidente, nos demuestran que hay otro costo de la vida: el de la oferta y la demanda sicarial, al cual, según parece, se puede acceder sin mayores inconvenientes y otro accesorio, el costo de morirse, para el cual existe una amplia oferta de servicios exequiales.
De acuerdo con la Fiscalía, los responsables del asesinato del profesional en Salud y Derechos Humanos de la Personería de Pereira Edison Osorio Suárez, ocurrido en mayo del año pasado, pagaron tres millones de pesos por el crimen.
Según el comandante de la Policía Metropolitana, Coronel Gonzalo Londoño, el joven que confesó ser el autor material de la muerte del ex alcalde de Dosquebradas Argemiro Cárdenas Agudelo recibió la suma de un millón de pesos, por cometer el homicidio.
Y eso que hablamos de delitos en los cuales se atenta contra la vida de personas con algún grado de notoriedad en la sociedad. Casos se han visto, en los cuales, “la vuelta” de balear a una persona se arregla por cincuenta o cien mil pesos.
Con respecto al costo de morirse, si el difunto carece de una póliza funeraria familiar o empresarial o si no está afiliado a un Fondo de Pensiones, los deudos tendrán que escoger un plan, que cuesta entre uno y ocho millones de pesos, según las características del servicio ofrecido.
El más sencillo, denominado “el camillazo” consiste en recoger el cuerpo en el sitio del deceso, transportarlo hasta el crematorio, misa en el parque cementerio, vueltas notariales y entrega del cofre con las cenizas.
Las honras fúnebres de 8 millones de pesos incluyen féretro de lujo, capilla privada VIP con internet inalámbrico y señal de video para los familiares en el exterior, arreglo floral especial, velación 24 horas, juego de cirios, sala de descanso y cafetería, limosina, dos buses para acompañantes, misa con coro, lote por cuatro años en zona preferencial en el parque cementerio o cremación, entrega de la urna cenizaria y tarjetas de agradecimiento.
En países como el nuestro, con altos niveles de agresividad e intolerancia, en donde florecen las actividades ilícitas, en donde la violencia es otra forma de supervivencia y en donde se puede “comprar” la muerte de un ser humano, lo que se vuelve un verdadero milagro es que estemos vivos. ¿O será el costo de la vida, que nos tocó pagar?
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