miércoles, 16 de mayo de 2012

De la zona C, a la zona P… Por Juan Antonio Ruiz Romero Con una actitud bonachona, en la que combina la concertación, pero sin negociar la gobernabilidad y el ejercicio de la autoridad, el alcalde de Pereira Enrique Vásquez sostuvo esta semana una reunión con los representantes de los bares, restaurantes, hoteles y vecinos de la Avenida Circunvalar, más conocida en tiempos recientes como la Zona C. El objetivo del encuentro era tratar de buscar acuerdos para que en un mismo espacio territorial puedan convivir la rumba y la diversión, con el derecho al descanso de los ciudadanos que residen en ese sector tradicional de la ciudad y quienes han sido desplazados, por la avalancha de negocios, la contaminación auditiva y los ilícitos que se ocultan en la permisividad y las sombras de la noche. El mandatario anunció estrictos controles para el cumplimiento de las normas de insonorización de los bares y discotecas; reiteró la prohibición del consumo de bebidas embriagantes en vía pública y la restricción para que menores de 18 años no permanezcan en las calles después de las 11 de la noche. El mayor inconveniente en la Zona C radica en que su crecimiento desenfrenado se produjo debido al desgobierno y complacencia de la pasada administración municipal, la cual, incluso, autorizó o se hizo la de la vista gorda, con la creación de nuevos puestos de ventas informales en el sector. Además de que la Circunvalar es un sector de estrato 6, hay consideraciones políticas y económicas adicionales que demuestran la prelación entregada por la administración a la zona C, la cual mereció incluso la designación de un gerente como interlocutor con los propietarios de bares, restaurantes y hoteles. Pero eso mismo, deberían hacer en la zona Centro, en Cuba, la Avenida 30 de Agosto o el sector de Cerritos, en donde también se efectúan importantes actividades comerciales. La presencia como inversionista en la Zona C del hijo del senador Soto, quién además integra una de las listas para la Junta directiva de la Cámara de Comercio de Pereira, demuestra un juego de poder y así lo han entendido los representantes de Asobares. Ojalá que esa misma habilidad la utilicen para recomponer ese sector de la ciudad porque al paso que vamos, Zona C va a significar: Caos, Congestión, Complacencia del gobierno, Contaminación auditiva, Conductores embriagados y Consumo de drogas. Hace pocos años, se planteó la iniciativa de construir en el sector de Galicia una gran Zona Franca de la Rumba, que incluso pudiera funcionar 24 horas, y en donde, al igual que sucede con los concesionarios de carros que salieron del centro, se ubiquen los casinos, discotecas, centros artísticos, serenateros, hoteles, y demás negocios, sumados a una oferta de restaurantes, bancos, locales comerciales y servicios complementarios, que, con una adecuada infraestructura, condiciones de seguridad y vehículos para el transporte de los borrachitos, pueda generar un nuevo polo de diversión para la ciudad. La revisión del Plan de Ordenamiento Territorial y los 150 años de Pereira permitirían analizar y viabilizar la propuesta, porque la rumba también puede ser amable y organizada.

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