miércoles, 6 de octubre de 2010

Se quedó huérfano

Por Juan Antonio Ruiz Romero, jueves 30 de septiembre

Más allá del ofrecimiento para trabajar con el Banco Mundial, la salida de Germán Darío Saldarriaga de la secretaría de Gobierno del departamento representa un fuerte revés político para el Gobernador Víctor Manuel Tamayo.

El mandatario, más que nadie, sabe que perdió un compañero de trabajo, un aliado, pero, ante todo, a una figura representativa, en la que, por su trayectoria y experiencia en la administración pública, podía delegar y apoyarse.

Desde que se sumó a la campaña conservadora como jefe de debate, Saldarriaga se la jugó con esa candidatura, tanto que, por su manera de ser directa y frentera, asumió en primera fila los enfrentamientos que se dieron con los adversarios políticos. Ante el temperamento tranquilo y conciliador de Tamayo, su jefe de debate asumió, sin ambages, el papel de duro, “de malo del paseo”, si se quiere.

A pesar del nombramiento en la Secretaria de Gobierno, los más cercanos colaboradores de Tamayo se encargaron de aislar a Saldarriaga, tanto en lo administrativo como en lo político y lo operativo, con una sola idea: evitar una eventual candidatura suya para 2011.

Varias de las funciones asignadas a la Secretaría de Gobierno fueron redistribuidas a la Secretaría de Desarrollo Social y al frente de los programas de Paz, Convivencia y Derechos Humanos se puso al sacerdote Gustavo Valencia Franco, bastante acostumbrado a los protagonismos.

No obstante, Saldarriaga brilló con luz propia. Con capacidad, dinamismo, autonomía. Mostró que tiene la talla y se ganó el respeto y la consideración de los organismos de seguridad. Sin mucho esfuerzo, el secretario de Gobierno se convirtió en la mano derecha de Tamayo, en gobernador encargado, en el hombre de confianza.

Hoy se nota la ausencia. Queda un vacío grande. Mucho más, cuando varios de los actuales funcionarios renunciarán en octubre para no inhabilitarse. Y a esto se suma, la destitución de Gloria Beatriz Giraldo cuando se desempeñó como presidenta de Etesa. Y que en el gabinete hay personas con perfiles interesantes como los secretarios de Educación Paula Andrea Dávila, de Planeación Diego Andrés Toro, de Hacienda Jorge Alexis Mejía y hasta el mismo Secretario Administrativo Andrés Felipe Zuluaga, pero que todavía requieren un poco más de tiempo y experiencia para lograr una mayor proyección política.

En ese panorama, los únicos con capacidad, inteligencia y pergaminos para suceder a Saldarriaga serían Carlos Alberto Aguirre o Alvaro Eduardo Salazar. El problema es si ellos están dispuestos a asumir ese reto y ese desgaste.

Por ahora, el gobernador Tamayo se quedó en la orfandad.

No hay comentarios: