domingo, 11 de julio de 2010

¿Quién será el camaleón?

Por Juan Antonio Ruiz Romero, jueves 17 de junio 2010.

Por segunda vez en los últimos 24 meses, las Fuerzas Especiales del Ejército colombiano consiguieron un contundente golpe de mano sobre la guerrilla de las Farc. En esta ocasión, tres oficiales de la Policía y un sargento del Ejército que llevaban casi 12 años como rehenes regresaron con sus familias y se sumaron a los 15 liberados en la Operación Jaque, en julio de 2008.

Me llamó mucho la atención el nombre escogido para esa exitosa acción militar: la Operación Camaleón. Es que en Colombia, además de la gran biodiversidad de reptiles, tenemos grandes camaleones en la política, en el gobierno, en el sector gremial, en los medios de comunicación.

Camaleones que cambian de color y se mimetizan de acuerdo con el entorno y las circunstancias. De esos que, un día, dicen que respetan y acatan las decisiones de los jueces y magistrados y al otro, salen en alocución radiotelevisada, escoltados por el ministro de Defensa y los comandantes de las Fuerzas Militares, en declaraciones que son un abierto desafío a las decisiones de la autoridad judicial.

Camaleones que, según se mueva la opinión de los colombianos en las encuestas, pueden terminar designando como “Gestora de Paz” a una persona como la jefe guerrillera Karina, responsable de delitos de lesa humanidad en los territorios de Caldas y Antioquia y dejando en libertad, a cambio de nada, al denominado canciller de las Farc Rodrigo Granda.

Camaleones que privilegian a los victimarios sobre las víctimas del paramilitarismo y que al extraditarlos a los Estados Unidos, consideran más graves los cargos de narcotráfico y concierto para delinquir, que las masacres y el desplazamiento forzado en nuestro territorio.

Camaleones que como el vicepresidente Francisco Santos, en su reciente visita a Pereira, dan por cerrado el doloroso capítulo de los “falsos positivos”; mientras que las familias de más de 2 mil jóvenes esperan que se juzgue y castigue a los responsables, muchos de los cuales aún están libres por vencimiento de términos.

Camaleones azules, rojos, verdes y anaranjados, como el ex ministro de Agricultura Andrés Felipe Arias, quién insiste en que para la reactivación del agro, los recursos del estado deben ser para los grandes terratenientes, contribuyentes de la campaña uribista, y no para los grupos asociativos, cooperativas de productores y pequeños campesinos.

Camaleones que fueron elegidos congresistas por la parapolítica y desde la cárcel crearon el partido PIN para seguir manteniendo poder burocrático y contractual. Camaleones triunfalistas, de diversos orígenes y con todo tipo de antecedentes que llegaron a la campaña de Santos, luego de la amplia victoria en primera vuelta.

Camaleones liberales y conservadores que se arroparon bajo el cómodo y amplio paraguas de la Unidad Nacional, en lugar de trabajar por organizar, fortalecer y recuperar a esos partidos tradicionales para convertirlos de nuevo en una opción de poder.

Definitivamente, las Fuerzas Especiales nos recordaron que el camaleón está de moda.

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