domingo, 11 de julio de 2010

El difícil camino para ser un ex

Por Juan Antonio Ruiz Romero, 24 de junio de 2010

Con ese trazo demoledor que tienen los caricaturistas, Matador aseguraba hace unos días que el mal genio y las actitudes destempladas del señor presidente Uribe con la Corte Suprema, los jueces, el ex presidente Gaviria, la oposición, en fin, con quienes no considera uribistas, eran porque se le estaba acabando el periodo.

A los colombianos nos queda difícil imaginarnos que va a ser del ilustre mandatario, cuando en agosto próximo, no sea el centro de atención, de aplausos, de reconocimiento o de crítica, y los focos se trasladen hacia su sucesor.

Durante la reciente campaña fue evidente que el mandatario titular hasta el 7 de agosto, se resistió a quedar desplazado por quienes aspiraban a la Casa de Nariño. Con sus distintas declaraciones, sus mensajes de Twiter, la parábola de la gallinita y los huevitos y las reuniones con la bancada de gobierno, Uribe quería seguir siendo protagonista activo, aún a costa de transgredir la Constitución, en la cual se prohíbe al presidente, como símbolo de unidad nacional, participar en política a favor de un candidato o de un partido.

Quizás, como alguna vez lo confesó el señor presidente saliente: “ a veces se nos sale el gamín que todos llevamos dentro”.

Incluso, ante los cuestionamientos surgidos desde distintos sectores académicos, políticos y en medios informativos por el desafiante comportamiento del primer mandatario en la campaña política, Uribe tuvo la respuesta: "Siempre es mejor decir las cosas de frente y enfrentar los problemas de fondo, que darse palmaditas de hipocresía".

Y ante la aseveración del ex presidente César Gaviria según la cual confía que “el Gobierno de Unidad Nacional no solo significará el fin de la polarización sino que el nuevo presidente, recogerá algunas de nuestras banderas de estricto respeto por los derechos humanos, de respeto al poder judicial, descentralización y de uso de la inteligencia del estado solo para perseguir a los criminales", el Jefe del Estado, cual boxeador acosado, ripostó: “la polarización es un invento de los enemigos de la seguridad democrática”.

Como dice el analista y politólogo chileno Luis Oro Tapia:“No faltan los adjetivos para calificar los placeres que suscita el ejercicio del poder. Algunos sostienen que tiene algo de adictivo. No solamente por el deleite que genera, sino que también por las distorsiones que produce en la percepción de la realidad. Es un hecho que el poderoso en su momento de éxtasis se eleva por sobre el orden establecido y desafía las convenciones. Pero como todo deleite el del poderoso también es breve, a pesar de sus promesas de eternidad”.

Por ello, nadie cree que Uribe "El 7 de agosto, regrese al bello oficio de simple ciudadano de Colombia…”. El hombre del pulso firme y el corazón grande, estoy seguro que no se resignará a ser solo un ex.

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