viernes, 10 de abril de 2009

Se acordaron bastante tarde

Juan Antonio Ruiz Romero, jueves 9 de abril

Apenas había culminado el alcalde de Pereira, Israel Londoño de anunciar que su administración no renovará el contrato con la empresa Daytona para el manejo de las denominadas Zonas Azules, cuando, por arte de magia, el controvertido contratista lanzó, con bombos y platillos e inversión millonaria en publicidad, su “nueva imagen”.

Para entender la historia de “Daytona” en Pereira es necesario hacer un poco de historia. El cuestionado contrato para la explotación de las zonas de parqueo permitido fue entregado mediante la concesión N° 001 de 1997 a la empresa “Parqueaderos Daytona”, por el ex alcalde Luis Alberto Duque Torres y ha sido prorrogado, casi a escondidas y a espaldas de la ciudad, durante los últimos once años.

Luego de mantener durante más de una década un régimen esclavista, sin ningún tipo de garantía social para los “controladores”, que deben comprarle a destajo la tiquetera a la empresa y luego tratar de subsistir con la venta de los boletos a los conductores, ahora anuncian “profundos cambios administrativos”.

De acuerdo con la empresa “La reestructuración o reingeniería de Daytona se hizo en tres frentes esenciales: profesionalizar su parte administrativa, mejorar la presentación de sus orientadores y digitalizar el cobro de la tarifa”.

Asegura el gerente de Daytona Pablo Martínez, que “con la vinculación de funcionarios profesionalmente más idóneos para llevar un registro actualizado de todas las variables contables y financieras de la Empresa, como también en los campos de recursos humanos y de cultura ciudadana, se ha logrado más eficiencia y efectividad en la administración de las zonas azules, teniendo toda la información al día y de manera puntual”.

Sin embargo, lo que hoy demuestra Daytona es que durante 11 años -con dudosos respaldos de diferentes dirigentes políticos y la complacencia de gobernantes y concejales- no le importó demasiado la idoneidad del personal, ni la capacitación de los empleados, ni sus condiciones laborales, ni su presentación, ni la tecnología para prestar el servicio.

Ahora sí anuncian uniformes nuevos, parquímetros digitales y campañas de cultura ciudadana para tratar de ambientar una nueva prórroga de la concesión, la cual también están trabajando, a toda costa, moviendo fichas políticas, simpatías y promesas en el gobierno municipal, el Instituto de Tránsito y el Concejo de Pereira.

Es tal el poder de influencia de Daytona, que en la pasada administración el concejal de Pereira Lucas Arbeláez sustentó en un juicioso proyecto de acuerdo la necesidad de dar por terminada la concesión de las zonas azules, al considerar que no era benéfica ni rentable para el municipio y el cual fue archivado en el Cabildo.

“Todas las circunstancias nos llevan a pensar que no es conveniente para la ciudad que un particular además de estar lucrándose con la explotación de las zonas de parqueo permitido, continúe atropellando a los usuarios”, aseguró el entonces concejal.

Ojalá que la decisión del alcalde Londoño sea irreversible y no terminen enredándolo con el cuento “de la nueva imagen” y de un servicio que, al cabo de 11 años, se acordaron que debía prestarse con calidad, eficiencia y responsabilidad social.

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