miércoles, 12 de enero de 2011

Cuestión de liderazgo

Por Juan Antonio Ruiz Romero

Pasadas las elecciones presidenciales del año pasado, coincidí en un acto público con el señor alcalde de Pereira Israel Londoño y le pregunté de qué forma su partido político iba a elegir el candidato a sucederlo. Le recordé que en opinión de muchos sectores sociales, empresariales, académicos, de los medios informativos, entre los cuales me incluyo, se consideraba importante elegir “a un gerente” para la ciudad, mucho más teniendo en cuenta que al próximo mandatario le corresponderá la celebración de los 150 años de fundación de Pereira.

El alcalde Londoño se quedó mirándome como si yo hubiera dicho una locura y me dijo categórico: “Desde que existe la elección popular de alcaldes, estos cargos son para los políticos de carrera. Si los gremios quieren elegir un gerente, que se consigan una firma cazatalentos”.

Seis meses después de esa declaración del señor alcalde, sigo pensando que Pereira requiere de un gerente, que, con el buen ejemplo del presidente Santos, sea capaz de nombrar un gabinete de altísimo nivel, de profesionales preparados, inteligentes, capaces de plantear soluciones creativas y diferentes, a los problemas de siempre.

Creo que la actual administración ha demostrado un gran compromiso político-electoral con el senador Soto, el representante Burgos y ahora se la juega toda, por la aspiración del diputado Enrique Vásquez. Sin embargo, ese satisfactorio balance en votos, no es tan gratificante si se miran los indicadores sociales, económicos y de desarrollo.

Me parece indignante que al acto de celebración de la navidad en Expofuturo con los comuneros y presidentes de las juntas de acción comunal, el cual fue pagado con recursos públicos, hubiera llegado la plana mayor de la Casa de la Democracia.

Me parece lamentable que sigan utilizando las oficinas públicas del Palacio Municipal, de la Unidad Administrativa El Lago y de Torre Central para las reuniones políticas del partido de La U. y para “vacunar” a los profesionales y jefes de sección con la cuota para la campaña, los juguetes y demás gastos logísticos.

Y aunque el señor alcalde llamó a decirme que no eran 40 sino solo 20 los celadores de colegios a los que no les renovaros los contratos, me parece vergonzoso que despidan a 20, a 15, a 10, a 5, a una sola persona, por razones políticas.

Por ello, frente a las opciones existentes y ante la invitación que me hicieron de vincularme a la campaña de Juan Manuel Arango, he tomado la decisión de aceptar ese interesante reto profesional, que me obliga -por elemental respeto con los lectores- a suspender desde hoy la publicación de esta columna. Gracias a La Tarde por la confianza y sobre todo a los lectores.
No es fácil irse de donde uno ha sido bien tratado y en donde fueron numerosas las satisfacciones. Sin embargo, la realidad política lo exige. Hay momentos en que debemos escoger y tomar decisiones. Y esta es simple: Es cuestión de liderazgo.
Hasta pronto.

miércoles, 5 de enero de 2011

¡Qué tiemblen los porteros!

Por Juan Antonio Ruiz Romero

En la primera mitad del siglo XX, antes del Frente Nacional, el ex presidente Alberto Lleras Camargo acuñó la frase: ¡Qué tiemblen los porteros! para referirse a la costumbre de los gobiernos hegemónicos de despedir a las personas que no votaron por ellos.

Aunque cualquier ciudadano del siglo XXI pensaría que la frase tiene más que ver con el fútbol, por la audacia, habilidad y contundencia de los goleadores frente a los, a veces impotentes y vulnerables guardavallas, la verdad es que el gobierno municipal de Pereira, puso a temblar fue a los porteros y vigilantes de los centros educativos.

El concejal del Polo Democrático Fernando Arias Cardona alertó sobre el despido masivo de los conserjes que se encargan del cuidado de los colegios.

A diferencia de la época del ex presidente Lleras Camargo, cuando todos los empleados públicos eran de planta; ahora, en razón de las reformas y flexibilizaciones laborales, hasta los vigilantes de los colegios son víctimas de los inestables contratos de prestación de servicios y de la funesta intermediación de las empresas de servicios temporales.

Ese reprochable mecanismo es aprovechado por los administradores públicos y en este caso por la Alcaldía de Pereira, para no renovarle el contrato a alrededor de 40 conserjes, que tenían el respaldo de los concejales que, en diciembre pasado, se negaron a votar por el candidato oficial, Milton René Chávez, a la presidencia del Cabildo.

Es una forma torpe y poco sutil de asumir los procesos políticos y, para los 40 porteros despedidos, una decisión en contravía con el pregonado lema de la “región de oportunidades”, que, en este caso, se agotaron para esas 40 familias.

Ante el llamado valeroso del concejal Arias Cardona para que se respete el derecho al trabajo, la dignidad humana y “se eliminen las maniobras politiqueras”, son pocos los argumentos y las respuestas que entrega la administración municipal.

En una infortunada declaración, recogida por La Tarde, en su edición del miércoles 5 de enero, “el secretario de Educación de Pereira, Campo Elías Ocampo, explicó que no es él quien envía la lista de personal a contratar para la vigilancia de los colegios, por lo que no puede explicar porqué reemplazaron 40 vigilantes que ya han trabajado en el oficio y el lugar”.

Es sencillo, señor secretario. El listado de los contratados lo elaboran en las flamantes y remodeladas oficinas del Tercer piso del Palacio Municipal. Allí donde tomó pista y recursos y despegó la candidatura israelita al Concejo de Samir Palacio y desde dónde salió el jefe de debate de Vásquez alcalde, John Diego Molina. Allí también le pueden explicar las razones políticas, por las cuales reemplazaron a esos 40 vigilantes.

Los más grave es que, con el inicio del año escolar, ahora los que van a temblar son los administrativos: secretarias, bibliotecarios, auxiliares de servicios generales, conductores y pagadores, a quienes también les pasarán cuenta de cobro por las decisiones de sus concejales.

“Bienvenidos a una nueva forma de hacer política”.