miércoles, 5 de enero de 2011

¡Qué tiemblen los porteros!

Por Juan Antonio Ruiz Romero

En la primera mitad del siglo XX, antes del Frente Nacional, el ex presidente Alberto Lleras Camargo acuñó la frase: ¡Qué tiemblen los porteros! para referirse a la costumbre de los gobiernos hegemónicos de despedir a las personas que no votaron por ellos.

Aunque cualquier ciudadano del siglo XXI pensaría que la frase tiene más que ver con el fútbol, por la audacia, habilidad y contundencia de los goleadores frente a los, a veces impotentes y vulnerables guardavallas, la verdad es que el gobierno municipal de Pereira, puso a temblar fue a los porteros y vigilantes de los centros educativos.

El concejal del Polo Democrático Fernando Arias Cardona alertó sobre el despido masivo de los conserjes que se encargan del cuidado de los colegios.

A diferencia de la época del ex presidente Lleras Camargo, cuando todos los empleados públicos eran de planta; ahora, en razón de las reformas y flexibilizaciones laborales, hasta los vigilantes de los colegios son víctimas de los inestables contratos de prestación de servicios y de la funesta intermediación de las empresas de servicios temporales.

Ese reprochable mecanismo es aprovechado por los administradores públicos y en este caso por la Alcaldía de Pereira, para no renovarle el contrato a alrededor de 40 conserjes, que tenían el respaldo de los concejales que, en diciembre pasado, se negaron a votar por el candidato oficial, Milton René Chávez, a la presidencia del Cabildo.

Es una forma torpe y poco sutil de asumir los procesos políticos y, para los 40 porteros despedidos, una decisión en contravía con el pregonado lema de la “región de oportunidades”, que, en este caso, se agotaron para esas 40 familias.

Ante el llamado valeroso del concejal Arias Cardona para que se respete el derecho al trabajo, la dignidad humana y “se eliminen las maniobras politiqueras”, son pocos los argumentos y las respuestas que entrega la administración municipal.

En una infortunada declaración, recogida por La Tarde, en su edición del miércoles 5 de enero, “el secretario de Educación de Pereira, Campo Elías Ocampo, explicó que no es él quien envía la lista de personal a contratar para la vigilancia de los colegios, por lo que no puede explicar porqué reemplazaron 40 vigilantes que ya han trabajado en el oficio y el lugar”.

Es sencillo, señor secretario. El listado de los contratados lo elaboran en las flamantes y remodeladas oficinas del Tercer piso del Palacio Municipal. Allí donde tomó pista y recursos y despegó la candidatura israelita al Concejo de Samir Palacio y desde dónde salió el jefe de debate de Vásquez alcalde, John Diego Molina. Allí también le pueden explicar las razones políticas, por las cuales reemplazaron a esos 40 vigilantes.

Los más grave es que, con el inicio del año escolar, ahora los que van a temblar son los administrativos: secretarias, bibliotecarios, auxiliares de servicios generales, conductores y pagadores, a quienes también les pasarán cuenta de cobro por las decisiones de sus concejales.

“Bienvenidos a una nueva forma de hacer política”.

No hay comentarios: