Por Juan Antonio Ruiz Romero
Para nadie es un secreto que el hoy ex senador risaraldense Habib Merheg Marun quiere ser alcalde de Pereira.
Incluso antes de postularse para un segundo periodo en el Congreso dirigio todos sus esfuerzos y trabajo politico a la consolidacion de esa iniciativa. Alquilo casas en barrios populares de la ciudad y de un corregimiento y convivio con los vecinos durante algunas semanas, en una curiosa mezcla de sentido social y politiqueria. La formula debe tener algo de resultados electorales, ya que fue calcada por la actual campana presidencial por el precandidato conservador Andres Felipe Arias.
Merheg es un hombre audaz y ambicioso, al que le gustan los retos. Y los retos grandes. Como empresario se atrevio a concebir y estructurar Cable Union de Occidente, una de las empresas mas grandes que se han constituido en Pereira en los ultimos anos.
Y cuando, de la mano del ex alcalde Juan Manuel Arango, decidio incursionar en politica no fue aspirando a un concejo, a una curul en la Asamblea y ni siquiera a la Camara. Se la jugo por el premio mayor: el Senado. Mas alla de los procedimientos aplicados y los costos de la campana, consiguio su objetivo.
Ese es, precisamente, uno de los grandes problemas de Merheg: pensar que el fin justifica los medios. No importa que, en una recordada rueda de prensa en 2006, lo llevaran al escarnio publico a el y a otros dirigentes y que los entonces jefes de los partidos de La U y Cambio Radical rechazaran su ingreso a la lista de esos partidos por razones que nunca explicaron. Una vez fue reelegido, el senador Merheg, se hizo el de la vista gorda, y entro a formar parte de la bancada uribista, al lado de los mismos que lo habian repudiado.
Hoy, Habib Marheg desea que su hermano Samy sea el heredero de la curul en el Senado, no importa en que partido. Ya intentaron sin exito con el conservatismo, ahora le apuestan al despelote del Partido Liberal, que en medio del desbarajuste podria caer en la trampa de jugarsela con un candidato anonimo y sin trayectoria politica.
Pero mas alla de las maquinarias y los ofrecimientos, lo que importa en este momento es que se haga claridad absoluta en la investigacion preliminar que adelanta la Corte Suprema sobre los presuntos vinculos de Merheg con los paramilitares y si fue verdad que el extraditado jefe de esa organizacion Carlos Mario Jimenez, alias Macaco, fue quien le embolato la candidatura a la alcaldia de Pereira en 2003.
Y tambien que defina si Merheg estaba inhabilitado para votar por el Procurador Ordonez, debido a que estaba investigado por esa dependencia del Ministerio Publico.
Para las proximas elecciones, Pereira se merece un alcalde ejecutivo, con vision empresarial, audaz, inteligente, bien relacionado y que conozca las necesidades sociales y economicas de sus conciudadanos. Pero mas alla de esas virtudes, necesitamos un mandatario probo y transparente. Esperemos que el ex senador Merheg nos lo demuestre.
miércoles, 13 de mayo de 2009
miércoles, 22 de abril de 2009
Resbalones presidenciales
Por Juan Antonio Ruiz Romero
Dice el adagio popular que “en abril aguas mil”. Pero, este año, ni siquiera los más expertos meteorólogos pudieron pronosticar las tormentas políticas y escándalos que cayeron durante los días de abril sobre algunos de los presidentes del continente americano.
Más allá de los debates en la Cumbre de las Américas, el mandatario paraguayo Fernando Lugo no olvidará este mes, porque fue en el cual “le recordaron” algunas de sus travesuras sexuales como obispo, de las cuales quedaron, hasta hoy, tres hijos sin apellido, en una demostración de que no solo es prolífico en sus discursos.
Al presidente peruano Alan García, que estaba subiendo en las encuestas, con la perspectiva de que su país tendrá en 2009 el mayor crecimiento económico de la región y el anuncio de la Walt Disney Corporation de que construirá cerca de Lima, el primer parque temático para Latinoamérica, abril le trajo una nube negra y dolorosa, con la reactivación del grupo terrorista Sendero Luminoso que dejó, en dos emboscadas, 14 militares muertos.
En Argentina, la tormenta del cuarto mes del año también causó destrozos. En medio de un intenso debate sobre el incremento de la inseguridad en esa nación austral, los amigos de la ajeno se robaron, de la mismísima Casa Rosada -sede del gobierno- la banda presidencial y el bastón de mando que pertenecieron al ex mandatario argentino Arturo Frondizi. El hurto fue tan contundente que la presidenta Cristina Fernández, en este caso, no pudo culpar a los medios de comunicación de ser los causantes de “esa sensación de inseguridad” que agobia a los compatriotas de Maradona.
El ciudadano presidente de Venezuela, Hugo Chávez, que cada vez se consolida como ciudadano dictador, mostró en abril el cobre y sus cartas para eliminar a la oposición. Ante la derrota chavista en las urnas en la alcaldía de Caracas, le nombró jefa al mandatario electo Antonio Ledezma. Al mismo tiempo, se expidieron órdenes de captura contra el ex ministro de Defensa y ex compañero de Chavéz, Raúl Isaías Baduel, y contra el ex gobernador de Zulia y alcalde de Maracaibo Manuel Rosales, quién logró huir del país y pedir asilo político en Lima.
Hasta el carismático presidente de Estados Unidos sufrió los efectos de abril. A pesar de las evidencias de violación a los derechos humanos por parte de agentes de la CIA, en la denominada “guerra contra el terrorismo” de Bush, Obama resolvió no procesar a los culpables. De inmediato el relator de Naciones Unidas Manfred Nowak le recordó que esa decisión es una violación del derecho internacional y de la convención de la ONU contra la tortura, que obliga a los gobiernos a realizar investigaciones criminales y a llevar ante un tribunal a todos los responsables.
Y si por el vecindario llueve en abril, en Colombia no escampa. Las denuncias sobre los jugosos beneficios económicos obtenidos por los hijos del presidente Álvaro Uribe Vélez con el cambio de uso del suelo de lotes agrícolas que se volvieron zona franca en Mosquera, Cundinamarca, tomaron por sorpresa al gobierno, que como estrategia para poner a la gente a hablar de otra cosa modificó, de un día para otro, su política frente al precio de la gasolina y anunció una rebaja de 400 pesos el galón, a partir de mayo.
Al fin y al cabo, esas noticias sobre Tomás y Jerónimo pueden hacerle daño a la confianza inversionista de quienes no son hijos del presidente, ni pueden acceder a información privilegiada, ni tienen amigos en los Ministerios de Hacienda, Comercio Exterior, Planeación Nacional y la Dian. Para esas tormentas de favoritismo y tráfico de influencias, los paraguas no son suficientes.
Por ausencia del autor esta columna no será publicada en las próximas semanas.
Dice el adagio popular que “en abril aguas mil”. Pero, este año, ni siquiera los más expertos meteorólogos pudieron pronosticar las tormentas políticas y escándalos que cayeron durante los días de abril sobre algunos de los presidentes del continente americano.
Más allá de los debates en la Cumbre de las Américas, el mandatario paraguayo Fernando Lugo no olvidará este mes, porque fue en el cual “le recordaron” algunas de sus travesuras sexuales como obispo, de las cuales quedaron, hasta hoy, tres hijos sin apellido, en una demostración de que no solo es prolífico en sus discursos.
Al presidente peruano Alan García, que estaba subiendo en las encuestas, con la perspectiva de que su país tendrá en 2009 el mayor crecimiento económico de la región y el anuncio de la Walt Disney Corporation de que construirá cerca de Lima, el primer parque temático para Latinoamérica, abril le trajo una nube negra y dolorosa, con la reactivación del grupo terrorista Sendero Luminoso que dejó, en dos emboscadas, 14 militares muertos.
En Argentina, la tormenta del cuarto mes del año también causó destrozos. En medio de un intenso debate sobre el incremento de la inseguridad en esa nación austral, los amigos de la ajeno se robaron, de la mismísima Casa Rosada -sede del gobierno- la banda presidencial y el bastón de mando que pertenecieron al ex mandatario argentino Arturo Frondizi. El hurto fue tan contundente que la presidenta Cristina Fernández, en este caso, no pudo culpar a los medios de comunicación de ser los causantes de “esa sensación de inseguridad” que agobia a los compatriotas de Maradona.
El ciudadano presidente de Venezuela, Hugo Chávez, que cada vez se consolida como ciudadano dictador, mostró en abril el cobre y sus cartas para eliminar a la oposición. Ante la derrota chavista en las urnas en la alcaldía de Caracas, le nombró jefa al mandatario electo Antonio Ledezma. Al mismo tiempo, se expidieron órdenes de captura contra el ex ministro de Defensa y ex compañero de Chavéz, Raúl Isaías Baduel, y contra el ex gobernador de Zulia y alcalde de Maracaibo Manuel Rosales, quién logró huir del país y pedir asilo político en Lima.
Hasta el carismático presidente de Estados Unidos sufrió los efectos de abril. A pesar de las evidencias de violación a los derechos humanos por parte de agentes de la CIA, en la denominada “guerra contra el terrorismo” de Bush, Obama resolvió no procesar a los culpables. De inmediato el relator de Naciones Unidas Manfred Nowak le recordó que esa decisión es una violación del derecho internacional y de la convención de la ONU contra la tortura, que obliga a los gobiernos a realizar investigaciones criminales y a llevar ante un tribunal a todos los responsables.
Y si por el vecindario llueve en abril, en Colombia no escampa. Las denuncias sobre los jugosos beneficios económicos obtenidos por los hijos del presidente Álvaro Uribe Vélez con el cambio de uso del suelo de lotes agrícolas que se volvieron zona franca en Mosquera, Cundinamarca, tomaron por sorpresa al gobierno, que como estrategia para poner a la gente a hablar de otra cosa modificó, de un día para otro, su política frente al precio de la gasolina y anunció una rebaja de 400 pesos el galón, a partir de mayo.
Al fin y al cabo, esas noticias sobre Tomás y Jerónimo pueden hacerle daño a la confianza inversionista de quienes no son hijos del presidente, ni pueden acceder a información privilegiada, ni tienen amigos en los Ministerios de Hacienda, Comercio Exterior, Planeación Nacional y la Dian. Para esas tormentas de favoritismo y tráfico de influencias, los paraguas no son suficientes.
Por ausencia del autor esta columna no será publicada en las próximas semanas.
miércoles, 15 de abril de 2009
Compasión y contenidos
Por Juan Antonio Ruiz Romero
Muchas personas, al igual que yo, pensábamos que esa capacidad manual innata de niños y jovencitos para “matar marcianitos, monstruos, zombies, invasores galácticos y demás” tendría alguna consecuencia, mucho más allá de los juegos de video.
Y el tiempo nos fue dando la razón. Los bombardeos de Estados Unidos a Iraq fueron lo más parecido a un juego de video. En horas de la noche, los misiles cruzaban el espacio, como si fueran cometas y caían, sobre destinos oscuros y amorfos, con nuevos brillos y resplandores.
La única diferencia es que en la parte inferior de la pantalla del televisor no aparecía el puntaje acumulado por el jugador que lanzaba el ataque, sino el logo de uno de los canales noticiosos norteamericanos. Era una guerra atípica, cuidadosamente diseñada, en donde no se veían las víctimas, la sangre, la muerte, sino solo los edificios destruidos y los escombros en las calles. Por lo menos eso fue lo que mostraron los informativos los primeros días, hasta que empezaron a morir soldados gringos.
Ahora resulta, que un estudio del Instituto del Cerebro y la Creatividad de la Universidad del Sur de California (USC) reveló que “la rapidez de los medios digitales -como el video, la televisión e Internet- no deja tiempo al cerebro para procesar sentimientos como la admiración o la compasión ante el sufrimiento ajeno”.
Aseguran los neurocientíficos estadounidenses que “los seres humanos pueden procesar la información muy deprisa y responder en fracciones de segundo a signos de dolor físico en los demás, pero la admiración y la compasión, dos de las emociones que definen a la humanidad, requieren mucho más tiempo”. Los investigadores concluyen que las rápidas herramientas ofrecidas por los medios digitales "pueden alejar de su propia humanidad a los usuarios demasiado activos".
Sin dudas el problema no son los medios sino el manejo que se le da a los mismos, con sus programas y contenidos. Los tradicionales personajes de heroicos policías, bomberos e investigadores de la televisión en blanco y negro han sido sustituidos por una variedad de protagonistas y tramas, que entre más sórdidas, oscuras y truculentas tratan de subsistir en el competido mercado. Revisemos parte de la oferta:
Los inescrupulosos cirujanos plásticos de “Nip/Tuck”; la madre de familia de “Weeds”, que termina vendiendo marihuana a sus vecinos para mantener el nivel de vida al que estaba acostumbrada antes de enviudar; “Dexter”, “el asesino encantador”, y The Shield, un equipo de asalto de policías corruptos, que utiliza la violencia, el robo, la extorsión e incluso el asesinato para llevar a cabo su labor en las calles.
Y para no ir más lejos, en nuestro país, dramatizados como “El cartel de los Sapos”, libreteado por un narcotraficante arrepentido; “Regreso a la Guaca” o “Inversiones ABC”, en donde, escondidos en una presunta ficción, se validan comportamientos ilícitos, con la excusa de que en el último capítulo los responsables irán a la cárcel o morirán en su ley.
Los defensores de esos espacios dicen que son “el espejo de la sociedad” y uno se pregunta si no será más bien que, por conseguir sintonía, a como de lugar, dichas series las basan en espejos, pero rotos, sucios y empañados.
Como asegura el sociólogo español Manuel Castells: "En una cultura de medios en la que la violencia y el sufrimiento se convierten en un espectáculo sin fin, ya sea en la ficción o en el contenido de los programas, se instala gradualmente la indiferencia ante la visión del sufrimiento humano".
Muchas personas, al igual que yo, pensábamos que esa capacidad manual innata de niños y jovencitos para “matar marcianitos, monstruos, zombies, invasores galácticos y demás” tendría alguna consecuencia, mucho más allá de los juegos de video.
Y el tiempo nos fue dando la razón. Los bombardeos de Estados Unidos a Iraq fueron lo más parecido a un juego de video. En horas de la noche, los misiles cruzaban el espacio, como si fueran cometas y caían, sobre destinos oscuros y amorfos, con nuevos brillos y resplandores.
La única diferencia es que en la parte inferior de la pantalla del televisor no aparecía el puntaje acumulado por el jugador que lanzaba el ataque, sino el logo de uno de los canales noticiosos norteamericanos. Era una guerra atípica, cuidadosamente diseñada, en donde no se veían las víctimas, la sangre, la muerte, sino solo los edificios destruidos y los escombros en las calles. Por lo menos eso fue lo que mostraron los informativos los primeros días, hasta que empezaron a morir soldados gringos.
Ahora resulta, que un estudio del Instituto del Cerebro y la Creatividad de la Universidad del Sur de California (USC) reveló que “la rapidez de los medios digitales -como el video, la televisión e Internet- no deja tiempo al cerebro para procesar sentimientos como la admiración o la compasión ante el sufrimiento ajeno”.
Aseguran los neurocientíficos estadounidenses que “los seres humanos pueden procesar la información muy deprisa y responder en fracciones de segundo a signos de dolor físico en los demás, pero la admiración y la compasión, dos de las emociones que definen a la humanidad, requieren mucho más tiempo”. Los investigadores concluyen que las rápidas herramientas ofrecidas por los medios digitales "pueden alejar de su propia humanidad a los usuarios demasiado activos".
Sin dudas el problema no son los medios sino el manejo que se le da a los mismos, con sus programas y contenidos. Los tradicionales personajes de heroicos policías, bomberos e investigadores de la televisión en blanco y negro han sido sustituidos por una variedad de protagonistas y tramas, que entre más sórdidas, oscuras y truculentas tratan de subsistir en el competido mercado. Revisemos parte de la oferta:
Los inescrupulosos cirujanos plásticos de “Nip/Tuck”; la madre de familia de “Weeds”, que termina vendiendo marihuana a sus vecinos para mantener el nivel de vida al que estaba acostumbrada antes de enviudar; “Dexter”, “el asesino encantador”, y The Shield, un equipo de asalto de policías corruptos, que utiliza la violencia, el robo, la extorsión e incluso el asesinato para llevar a cabo su labor en las calles.
Y para no ir más lejos, en nuestro país, dramatizados como “El cartel de los Sapos”, libreteado por un narcotraficante arrepentido; “Regreso a la Guaca” o “Inversiones ABC”, en donde, escondidos en una presunta ficción, se validan comportamientos ilícitos, con la excusa de que en el último capítulo los responsables irán a la cárcel o morirán en su ley.
Los defensores de esos espacios dicen que son “el espejo de la sociedad” y uno se pregunta si no será más bien que, por conseguir sintonía, a como de lugar, dichas series las basan en espejos, pero rotos, sucios y empañados.
Como asegura el sociólogo español Manuel Castells: "En una cultura de medios en la que la violencia y el sufrimiento se convierten en un espectáculo sin fin, ya sea en la ficción o en el contenido de los programas, se instala gradualmente la indiferencia ante la visión del sufrimiento humano".
viernes, 10 de abril de 2009
Se acordaron bastante tarde
Juan Antonio Ruiz Romero, jueves 9 de abril
Apenas había culminado el alcalde de Pereira, Israel Londoño de anunciar que su administración no renovará el contrato con la empresa Daytona para el manejo de las denominadas Zonas Azules, cuando, por arte de magia, el controvertido contratista lanzó, con bombos y platillos e inversión millonaria en publicidad, su “nueva imagen”.
Para entender la historia de “Daytona” en Pereira es necesario hacer un poco de historia. El cuestionado contrato para la explotación de las zonas de parqueo permitido fue entregado mediante la concesión N° 001 de 1997 a la empresa “Parqueaderos Daytona”, por el ex alcalde Luis Alberto Duque Torres y ha sido prorrogado, casi a escondidas y a espaldas de la ciudad, durante los últimos once años.
Luego de mantener durante más de una década un régimen esclavista, sin ningún tipo de garantía social para los “controladores”, que deben comprarle a destajo la tiquetera a la empresa y luego tratar de subsistir con la venta de los boletos a los conductores, ahora anuncian “profundos cambios administrativos”.
De acuerdo con la empresa “La reestructuración o reingeniería de Daytona se hizo en tres frentes esenciales: profesionalizar su parte administrativa, mejorar la presentación de sus orientadores y digitalizar el cobro de la tarifa”.
Asegura el gerente de Daytona Pablo Martínez, que “con la vinculación de funcionarios profesionalmente más idóneos para llevar un registro actualizado de todas las variables contables y financieras de la Empresa, como también en los campos de recursos humanos y de cultura ciudadana, se ha logrado más eficiencia y efectividad en la administración de las zonas azules, teniendo toda la información al día y de manera puntual”.
Sin embargo, lo que hoy demuestra Daytona es que durante 11 años -con dudosos respaldos de diferentes dirigentes políticos y la complacencia de gobernantes y concejales- no le importó demasiado la idoneidad del personal, ni la capacitación de los empleados, ni sus condiciones laborales, ni su presentación, ni la tecnología para prestar el servicio.
Ahora sí anuncian uniformes nuevos, parquímetros digitales y campañas de cultura ciudadana para tratar de ambientar una nueva prórroga de la concesión, la cual también están trabajando, a toda costa, moviendo fichas políticas, simpatías y promesas en el gobierno municipal, el Instituto de Tránsito y el Concejo de Pereira.
Es tal el poder de influencia de Daytona, que en la pasada administración el concejal de Pereira Lucas Arbeláez sustentó en un juicioso proyecto de acuerdo la necesidad de dar por terminada la concesión de las zonas azules, al considerar que no era benéfica ni rentable para el municipio y el cual fue archivado en el Cabildo.
“Todas las circunstancias nos llevan a pensar que no es conveniente para la ciudad que un particular además de estar lucrándose con la explotación de las zonas de parqueo permitido, continúe atropellando a los usuarios”, aseguró el entonces concejal.
Ojalá que la decisión del alcalde Londoño sea irreversible y no terminen enredándolo con el cuento “de la nueva imagen” y de un servicio que, al cabo de 11 años, se acordaron que debía prestarse con calidad, eficiencia y responsabilidad social.
Apenas había culminado el alcalde de Pereira, Israel Londoño de anunciar que su administración no renovará el contrato con la empresa Daytona para el manejo de las denominadas Zonas Azules, cuando, por arte de magia, el controvertido contratista lanzó, con bombos y platillos e inversión millonaria en publicidad, su “nueva imagen”.
Para entender la historia de “Daytona” en Pereira es necesario hacer un poco de historia. El cuestionado contrato para la explotación de las zonas de parqueo permitido fue entregado mediante la concesión N° 001 de 1997 a la empresa “Parqueaderos Daytona”, por el ex alcalde Luis Alberto Duque Torres y ha sido prorrogado, casi a escondidas y a espaldas de la ciudad, durante los últimos once años.
Luego de mantener durante más de una década un régimen esclavista, sin ningún tipo de garantía social para los “controladores”, que deben comprarle a destajo la tiquetera a la empresa y luego tratar de subsistir con la venta de los boletos a los conductores, ahora anuncian “profundos cambios administrativos”.
De acuerdo con la empresa “La reestructuración o reingeniería de Daytona se hizo en tres frentes esenciales: profesionalizar su parte administrativa, mejorar la presentación de sus orientadores y digitalizar el cobro de la tarifa”.
Asegura el gerente de Daytona Pablo Martínez, que “con la vinculación de funcionarios profesionalmente más idóneos para llevar un registro actualizado de todas las variables contables y financieras de la Empresa, como también en los campos de recursos humanos y de cultura ciudadana, se ha logrado más eficiencia y efectividad en la administración de las zonas azules, teniendo toda la información al día y de manera puntual”.
Sin embargo, lo que hoy demuestra Daytona es que durante 11 años -con dudosos respaldos de diferentes dirigentes políticos y la complacencia de gobernantes y concejales- no le importó demasiado la idoneidad del personal, ni la capacitación de los empleados, ni sus condiciones laborales, ni su presentación, ni la tecnología para prestar el servicio.
Ahora sí anuncian uniformes nuevos, parquímetros digitales y campañas de cultura ciudadana para tratar de ambientar una nueva prórroga de la concesión, la cual también están trabajando, a toda costa, moviendo fichas políticas, simpatías y promesas en el gobierno municipal, el Instituto de Tránsito y el Concejo de Pereira.
Es tal el poder de influencia de Daytona, que en la pasada administración el concejal de Pereira Lucas Arbeláez sustentó en un juicioso proyecto de acuerdo la necesidad de dar por terminada la concesión de las zonas azules, al considerar que no era benéfica ni rentable para el municipio y el cual fue archivado en el Cabildo.
“Todas las circunstancias nos llevan a pensar que no es conveniente para la ciudad que un particular además de estar lucrándose con la explotación de las zonas de parqueo permitido, continúe atropellando a los usuarios”, aseguró el entonces concejal.
Ojalá que la decisión del alcalde Londoño sea irreversible y no terminen enredándolo con el cuento “de la nueva imagen” y de un servicio que, al cabo de 11 años, se acordaron que debía prestarse con calidad, eficiencia y responsabilidad social.
lunes, 6 de abril de 2009
“The people marketing”
Por Juan Antonio Ruiz Romero, jueves 2 de abril
En los años recientes se empezó a hablar en Pereira de “City Marketing”, entendida como una herramienta que determina “tácticas y estrategias encaminadas a la gestión y promoción de la imagen de una ciudad”.
Las dos últimas administraciones municipales, a través de empresas y contratos distintos, se han acercado al concepto de Mercadeo de Ciudad, considerado por los publicistas como requisito fundamental para sobrevivir en un mundo globalizado y competitivo.
Por eso, había tanta expectativa por conocer la nueva marca de ciudad, surgida como resultado del proceso contratado por la alcaldía de Pereira, a través de la Cámara de Comercio, con la Universidad Eafit y ejecutada por la bogotanísima agencia de publicidad MPC de Germán Medina. El principal mérito de esa firma ha sido manejar campañas políticas -unas exitosas, otras derrotadas- de César Gaviria, Ernesto Samper, Horacio Serpa, Enrique Peñalosa y Alan García, entre otros.
Y es que la percepción bogotanísima, centralista y descontextualizada es lo que atraviesa las piezas publicitarias y, en especial, el video de “Pereira, tu ciudad”, en el cual aspiraban a resumir “nuestro nuevo sello de identidad”.
Los asistentes al acto del viernes en Expofuturo, que todavía estamos cansados de las dos horas que nos dejaron parados en medio del salón, todavía nos preguntamos en donde están los 1.300 apartamentos de Ciudad Victoria, porque aunque los mencionaron en el video, nunca los mostraron. Eso sí, copiaron textualmente, las mismas frases con las cuales se promovió entre 2002 y 2003, el Plan de renovación urbana de Ciudad Victoria. Lo único que les faltó fue comprobar, sobre el terreno, que queda pendiente.
También tenemos que pedirle a Medina y su equipo que nos informe en dónde está el Premio Nacional de Arquitectura que, según ellos, le dieron al Viaducto Pereira-Dosquebradas, porque si bien es una de las principales obras de ingeniería construidas en el país en los años 90, lo del galardón es puro cuento.
Pero más allá de los elementos cosméticos y de forma, hay uno todavía más grave. Se trata de la idea, común en el video y en las piezas publicitarias de City Marketing diseñadas por MPC, según las cuales la ciudad es una sucesión de edificaciones, centros comerciales, plazas, discotecas, clubes campestres, campos de golf, aeropuerto, buses, monumentos y estructuras físicas, en donde lo que menos importa son las personas.
Si usted le pregunta a cualquiera, de aquí o de fuera, ¿qué hace especial a Pereira?, más del 90% le va a responder que la calidez, la hospitalidad y la cordialidad de la gente. Esa es nuestra verdadera identidad, nuestra marca de ciudad y lo que hace la diferencia. El problema es que no aparece por ninguna parte.
Quizás en nuestra ignorancia, creíamos que eso era lo que nos iba a mostrar el trabajo de City Marketing. Como, según parece, estamos equivocados, tendremos entonces que dirigir nuestros esfuerzos a contratar una consultoría en “People Marketing”, para “definir tácticas y estrategias encaminadas a promover, potenciar y proyectar al mundo la verdadera imagen del pereirano”.
En los años recientes se empezó a hablar en Pereira de “City Marketing”, entendida como una herramienta que determina “tácticas y estrategias encaminadas a la gestión y promoción de la imagen de una ciudad”.
Las dos últimas administraciones municipales, a través de empresas y contratos distintos, se han acercado al concepto de Mercadeo de Ciudad, considerado por los publicistas como requisito fundamental para sobrevivir en un mundo globalizado y competitivo.
Por eso, había tanta expectativa por conocer la nueva marca de ciudad, surgida como resultado del proceso contratado por la alcaldía de Pereira, a través de la Cámara de Comercio, con la Universidad Eafit y ejecutada por la bogotanísima agencia de publicidad MPC de Germán Medina. El principal mérito de esa firma ha sido manejar campañas políticas -unas exitosas, otras derrotadas- de César Gaviria, Ernesto Samper, Horacio Serpa, Enrique Peñalosa y Alan García, entre otros.
Y es que la percepción bogotanísima, centralista y descontextualizada es lo que atraviesa las piezas publicitarias y, en especial, el video de “Pereira, tu ciudad”, en el cual aspiraban a resumir “nuestro nuevo sello de identidad”.
Los asistentes al acto del viernes en Expofuturo, que todavía estamos cansados de las dos horas que nos dejaron parados en medio del salón, todavía nos preguntamos en donde están los 1.300 apartamentos de Ciudad Victoria, porque aunque los mencionaron en el video, nunca los mostraron. Eso sí, copiaron textualmente, las mismas frases con las cuales se promovió entre 2002 y 2003, el Plan de renovación urbana de Ciudad Victoria. Lo único que les faltó fue comprobar, sobre el terreno, que queda pendiente.
También tenemos que pedirle a Medina y su equipo que nos informe en dónde está el Premio Nacional de Arquitectura que, según ellos, le dieron al Viaducto Pereira-Dosquebradas, porque si bien es una de las principales obras de ingeniería construidas en el país en los años 90, lo del galardón es puro cuento.
Pero más allá de los elementos cosméticos y de forma, hay uno todavía más grave. Se trata de la idea, común en el video y en las piezas publicitarias de City Marketing diseñadas por MPC, según las cuales la ciudad es una sucesión de edificaciones, centros comerciales, plazas, discotecas, clubes campestres, campos de golf, aeropuerto, buses, monumentos y estructuras físicas, en donde lo que menos importa son las personas.
Si usted le pregunta a cualquiera, de aquí o de fuera, ¿qué hace especial a Pereira?, más del 90% le va a responder que la calidez, la hospitalidad y la cordialidad de la gente. Esa es nuestra verdadera identidad, nuestra marca de ciudad y lo que hace la diferencia. El problema es que no aparece por ninguna parte.
Quizás en nuestra ignorancia, creíamos que eso era lo que nos iba a mostrar el trabajo de City Marketing. Como, según parece, estamos equivocados, tendremos entonces que dirigir nuestros esfuerzos a contratar una consultoría en “People Marketing”, para “definir tácticas y estrategias encaminadas a promover, potenciar y proyectar al mundo la verdadera imagen del pereirano”.
jueves, 26 de marzo de 2009
Bien pueda siga, senador…
Por Juan Antonio Ruiz Romero
A uno le parece bien que el senador caldense Omar Yepes Alzate venga a mercar a Carrefour a Pereira. Y que cada quince días se reúna, casi siempre en la misma casa campestre, con sus viejos amigos conservadores. Y hasta que mantenga colocados en la Registraduría y en el canal regional de televisión a los hijos del dueño de la finca.
Para el veterano e investigado congresista todavía estamos en el Viejo Caldas. Al fin y al cabo, que son las fronteras, cuando él mismo nació en Pijao, ese pueblito quindiano de la cordillera, que, por esos días, aún pertenecía a Caldas. “Somos vecinos, estamos tan cerca y unos voticos acá, otros allá, terminan sumando”, puede pensar.
Con lo que no estamos de acuerdo es que la misma voracidad burocrática con que ya devoró a Caldas, la traslade a Risaralda. Primero fue en la ESE Rita Arango Álvarez del Pino; luego en la carrera judicial; en la dirección administrativa de la Fiscalía, en dónde colocó a una hija suya, y ahora, hasta en el nombramiento de notarios.
Como su hermana Mélida Yepes Alzate concursó por una notaría en Manizales, el senador le dijo a uno de sus más dilectos amigos, el ex contralor de Caldas William González Betancurth, que participara por el círculo notarial de Pereira.
González, es el mismo profesional que, a finales de 2007, el senador Yepes logró incluir en la terna para Contralor del Quindío y Contralor de Armenia, con el mismo discurso: “Somos vecinos, estamos tan cerca…” Pero allá la elección se le dañó porque la Auditoría general de la República falló en contra de González un proceso de responsabilidad fiscal cuando fue Contralor de Caldas porque no dio aplicación al régimen de viáticos señalado por el gobierno nacional y se le ordenó la devolución de 13 millones 601 mil pesos.
El pasado 16 de marzo, mediante decreto 877, el Ministro del Interior y de Justicia, designó al abogado William González Betancurth, notario Primero de Pereira, a pesar de que cuándo se inscribió en el concurso se postuló taxativamente, y en ese orden, a las “Notarías Cuarta, Quinta y/o Sexta”.
Y lo peor es que el decreto contiene una falsedad en los considerandos porque asevera: “que el doctor William González Betancurth, identificado con la cédula de ciudadanía No.10.240.668, aspirante a Notario Primero del Círculo de Pereira (Risaralda)…” cuando dicha persona no se postuló a esa notaría.
En mi concepto, particular y de no jurista, me parece ilegítimo un decreto, que utiliza elementos inexactos y equivocados, para nombrar a un Notario, o sea, un funcionario que debe para dar fe pública de los actos de los demás ciudadanos.
En el Programa Votebien.com, publicado con motivo de las elecciones del 2006 se referencia al controvertido senador caldense de la siguiente manera:
“Omar Yepes Alzate: Es un político tradicional de Caldas, que ha permanecido por más de 30 años en el Congreso de la República. Ha sido involucrado en numerosos escándalos de corrupción y clientelismo. Orlando Sierra, subdirector del periódico La Patria de Manizales, asesinado en 2002, denunció en múltiples ocasiones el control político y los malos manejos de Yepes y Barco en las diferentes entidades del departamento, como la licorera y la electrificadora.
En febrero de 2003, la revista Semana divulgó unas grabaciones donde el senador Yepes llamaba a varios funcionarios públicos y les indicaba a quienes debería contratar. El Consejo de Estado abrió una investigación contra Yepes por tráfico de influencias en el que la Procuraduría pidió que se le quitara su investidura de senador. Finalmente, en agosto de 2004, el Consejo determinó la inocencia de Yepes y archivó el proceso.”
Por no importa, senador. Bien pueda siga: “Somos vecinos, estamos tan cerca…”
A uno le parece bien que el senador caldense Omar Yepes Alzate venga a mercar a Carrefour a Pereira. Y que cada quince días se reúna, casi siempre en la misma casa campestre, con sus viejos amigos conservadores. Y hasta que mantenga colocados en la Registraduría y en el canal regional de televisión a los hijos del dueño de la finca.
Para el veterano e investigado congresista todavía estamos en el Viejo Caldas. Al fin y al cabo, que son las fronteras, cuando él mismo nació en Pijao, ese pueblito quindiano de la cordillera, que, por esos días, aún pertenecía a Caldas. “Somos vecinos, estamos tan cerca y unos voticos acá, otros allá, terminan sumando”, puede pensar.
Con lo que no estamos de acuerdo es que la misma voracidad burocrática con que ya devoró a Caldas, la traslade a Risaralda. Primero fue en la ESE Rita Arango Álvarez del Pino; luego en la carrera judicial; en la dirección administrativa de la Fiscalía, en dónde colocó a una hija suya, y ahora, hasta en el nombramiento de notarios.
Como su hermana Mélida Yepes Alzate concursó por una notaría en Manizales, el senador le dijo a uno de sus más dilectos amigos, el ex contralor de Caldas William González Betancurth, que participara por el círculo notarial de Pereira.
González, es el mismo profesional que, a finales de 2007, el senador Yepes logró incluir en la terna para Contralor del Quindío y Contralor de Armenia, con el mismo discurso: “Somos vecinos, estamos tan cerca…” Pero allá la elección se le dañó porque la Auditoría general de la República falló en contra de González un proceso de responsabilidad fiscal cuando fue Contralor de Caldas porque no dio aplicación al régimen de viáticos señalado por el gobierno nacional y se le ordenó la devolución de 13 millones 601 mil pesos.
El pasado 16 de marzo, mediante decreto 877, el Ministro del Interior y de Justicia, designó al abogado William González Betancurth, notario Primero de Pereira, a pesar de que cuándo se inscribió en el concurso se postuló taxativamente, y en ese orden, a las “Notarías Cuarta, Quinta y/o Sexta”.
Y lo peor es que el decreto contiene una falsedad en los considerandos porque asevera: “que el doctor William González Betancurth, identificado con la cédula de ciudadanía No.10.240.668, aspirante a Notario Primero del Círculo de Pereira (Risaralda)…” cuando dicha persona no se postuló a esa notaría.
En mi concepto, particular y de no jurista, me parece ilegítimo un decreto, que utiliza elementos inexactos y equivocados, para nombrar a un Notario, o sea, un funcionario que debe para dar fe pública de los actos de los demás ciudadanos.
En el Programa Votebien.com, publicado con motivo de las elecciones del 2006 se referencia al controvertido senador caldense de la siguiente manera:
“Omar Yepes Alzate: Es un político tradicional de Caldas, que ha permanecido por más de 30 años en el Congreso de la República. Ha sido involucrado en numerosos escándalos de corrupción y clientelismo. Orlando Sierra, subdirector del periódico La Patria de Manizales, asesinado en 2002, denunció en múltiples ocasiones el control político y los malos manejos de Yepes y Barco en las diferentes entidades del departamento, como la licorera y la electrificadora.
En febrero de 2003, la revista Semana divulgó unas grabaciones donde el senador Yepes llamaba a varios funcionarios públicos y les indicaba a quienes debería contratar. El Consejo de Estado abrió una investigación contra Yepes por tráfico de influencias en el que la Procuraduría pidió que se le quitara su investidura de senador. Finalmente, en agosto de 2004, el Consejo determinó la inocencia de Yepes y archivó el proceso.”
Por no importa, senador. Bien pueda siga: “Somos vecinos, estamos tan cerca…”
miércoles, 18 de marzo de 2009
Que aprendan de Belisario
Por Juan Antonio Ruiz Romero
Durante el gobierno del presidente Guillermo León Valencia, el Congreso de la República, a través de la ley 48 de 1962, estableció la pensión vitalicia para los ex presidentes. En 1978, mediante otra ley, se fijó que “La pensión de los ex presidentes de la República equivaldrá a la asignación mensual que por todo concepto corresponda a los Senadores y Representantes." O sea, que en 2009, los ex mandatarios, tanto los buenos como los malos, devengan un salario de 21 millones de pesos al mes.
Sin embargo, parece que la pensión es lo de menos. Por alguna razón inevitable, los ex presidentes, tanto los buenos como los malos, caen en la tentación de opinar sobre lo divino y lo humano, de formular recomendaciones, comentarios, correctivos y, en ocasiones, hasta se atreven a opinar en abierta contraposición con lo que fueron sus decisiones y actos de gobierno.
Hace varios años, un dirigente político aseguró que “los ex presidentes eran como muebles viejos, que nadie sabía en donde acomodar”. Pero eso fue en el siglo pasado, en donde los ex mandatarios eran de edad madura y asumían el rol del abuelo consejero.
En los últimos 15 años, el protagonismo de los ex presidentes colombianos ha crecido en forma proporcional con su participación en la política partidista, los círculos de poder y en las cuotas burocráticas. Al fin y al cabo, nunca habíamos tenido ex presidentes entre los 50 y los 60 años. Tal vez por eso, no se sienten jubilados.
Antes de dejar este mundo, y con el respaldo ofrecido al gobierno Uribe, el ex presidente Turbay Ayala consiguió que a su hijo lo nombraran Contralor General, a su hija embajadora en Uruguay y a su nieta Comisionada Nacional de Televisión.
El ex presidente del elefante, Ernesto Samper Pizano, tiene cuotas personales en el gabinete del alcalde de Bogotá Samuel Moreno y cada cierto tiempo, gracias a algunos medios de comunicación, se convierte en “suprema autoridad moral y ética” para referirse a cientos de temas, sin importar que en su gobierno hubiera utilizado triquiñuelas, malabarismos jurídicos y favores personales, con el único objetivo de mantenerse en el poder. Y como si fuera poco se va para Ecuador, en donde para conseguir palmaditas en la espalda, califica el bombardeo al campamento donde murió Raúl Reyes, como “episodio bochornoso".
Y en los últimos meses, reapareció recargado el más nuevo de los ex presidentes: Andrés Pastrana, dedicado a lanzarle piedras a todo el mundo.”Que Juan Manuel Santos intentó un golpe de estado”. Que Estados Unidos le dio al gobierno las coordenadas dónde se encuentran los jefes de las FARC”. “Qué ni se les ocurra suspender el Plan Colombia”. Que Noemí Sanín debe renunciar para postularse a la Presidencia”. Que la política exterior quedó en manos de foráneos”. Que el canciller se extralimitó en sus funciones. Que no va a volver a la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores”.
Ojalá los ex mandatarios se fueran a los cuarteles de invierno, a escribir sus memorias y siguieran el ejemplo del ex presidente Belisario Betancur, quién luego de los hechos del Palacio de Justicia y la tragedia de Armero, se dedicó a la literatura, a beber aguardiente y a escribirle poemas a su esposa Dalita.
Durante el gobierno del presidente Guillermo León Valencia, el Congreso de la República, a través de la ley 48 de 1962, estableció la pensión vitalicia para los ex presidentes. En 1978, mediante otra ley, se fijó que “La pensión de los ex presidentes de la República equivaldrá a la asignación mensual que por todo concepto corresponda a los Senadores y Representantes." O sea, que en 2009, los ex mandatarios, tanto los buenos como los malos, devengan un salario de 21 millones de pesos al mes.
Sin embargo, parece que la pensión es lo de menos. Por alguna razón inevitable, los ex presidentes, tanto los buenos como los malos, caen en la tentación de opinar sobre lo divino y lo humano, de formular recomendaciones, comentarios, correctivos y, en ocasiones, hasta se atreven a opinar en abierta contraposición con lo que fueron sus decisiones y actos de gobierno.
Hace varios años, un dirigente político aseguró que “los ex presidentes eran como muebles viejos, que nadie sabía en donde acomodar”. Pero eso fue en el siglo pasado, en donde los ex mandatarios eran de edad madura y asumían el rol del abuelo consejero.
En los últimos 15 años, el protagonismo de los ex presidentes colombianos ha crecido en forma proporcional con su participación en la política partidista, los círculos de poder y en las cuotas burocráticas. Al fin y al cabo, nunca habíamos tenido ex presidentes entre los 50 y los 60 años. Tal vez por eso, no se sienten jubilados.
Antes de dejar este mundo, y con el respaldo ofrecido al gobierno Uribe, el ex presidente Turbay Ayala consiguió que a su hijo lo nombraran Contralor General, a su hija embajadora en Uruguay y a su nieta Comisionada Nacional de Televisión.
El ex presidente del elefante, Ernesto Samper Pizano, tiene cuotas personales en el gabinete del alcalde de Bogotá Samuel Moreno y cada cierto tiempo, gracias a algunos medios de comunicación, se convierte en “suprema autoridad moral y ética” para referirse a cientos de temas, sin importar que en su gobierno hubiera utilizado triquiñuelas, malabarismos jurídicos y favores personales, con el único objetivo de mantenerse en el poder. Y como si fuera poco se va para Ecuador, en donde para conseguir palmaditas en la espalda, califica el bombardeo al campamento donde murió Raúl Reyes, como “episodio bochornoso".
Y en los últimos meses, reapareció recargado el más nuevo de los ex presidentes: Andrés Pastrana, dedicado a lanzarle piedras a todo el mundo.”Que Juan Manuel Santos intentó un golpe de estado”. Que Estados Unidos le dio al gobierno las coordenadas dónde se encuentran los jefes de las FARC”. “Qué ni se les ocurra suspender el Plan Colombia”. Que Noemí Sanín debe renunciar para postularse a la Presidencia”. Que la política exterior quedó en manos de foráneos”. Que el canciller se extralimitó en sus funciones. Que no va a volver a la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores”.
Ojalá los ex mandatarios se fueran a los cuarteles de invierno, a escribir sus memorias y siguieran el ejemplo del ex presidente Belisario Betancur, quién luego de los hechos del Palacio de Justicia y la tragedia de Armero, se dedicó a la literatura, a beber aguardiente y a escribirle poemas a su esposa Dalita.
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