Farc…alfabetización
Por Juan Antonio Ruiz Romero
Por Juan Antonio Ruiz Romero
Cuando uno escucha las precarias declaraciones de las personas que han pertenecido a un grupo armado ilegal, se da cuenta de la importancia de la educación en el proceso de construir un país diferente.
El comandante de las FARC, Manuel Marulanda, confesó en el discurso que mandó a leer en San Vicente del Caguán, que decidió volverse guerrillero porque, en mayo de 1964, en la toma de Marquetalia, por el Ejército Nacional, le bombardearon las matas de plátano y le mataron sus marranos y gallinas.
Aunque podría parecer un hecho insignificante frente a las muertes de miles de seres humanos que ha dejado el conflicto interno en los últimos 45 años, es la mejor demostración de la falta de reconocimiento de los sucesivos gobiernos a las entonces pequeñas reivindicaciones de un grupo de campesinos del Tolima y Huila.
¿Se imaginan lo que hubiera pasado si en lugar de perseguir a sangre y fuego a ese grupo de 48 rebeldes, el gobierno los hubiera escuchado y discutido con ellos sus propuestas?
Tal como lo menciona el Informe Nacional de Desarrollo Humano, efectuado en 2003, por el programa de las Naciones Unidas “la guerrilla no ha podido triunfar, porque no hay condiciones para que lo haga, y el Estado no ha podido derrotarla ni negociar con ella, porque por años se desentendió del conflicto. Entretanto, el precio pagado en opciones de vida, educación y bienestar truncadas ha sido tremendo”.
Hace algunas días, a raíz de la propuesta del presidente Chávez de reconocer la beligerancia como actores armados a las FARC y al ELN, la revista Semana contó una anécdota del ex comisionado de Paz Camilo Gómez. “En 2001, durante el proceso de paz del Caguán, en una discusión sobre el acuerdo humanitario, el jefe de las Farc dijo que la guerrilla era una fuerza beligerante. Gómez le contestó que la beligerancia implicaba cumplir con el DIH. A esto ‘Tirofijo’ preguntó: “¿Y eso qué es?” El Comisionado le respondió: “Es Derecho Internacional Humanitario, cuyas normas están en los Protocolos de Ginebra”. Marulanda afirmó que él no cumplía “eso” porque nadie lo había invitado a la firma de tales papeles.”
¿Se imaginan quién sería Manuel Marulanda si hubiera tenido la oportunidad de culminar sus estudios de primaria, secundaria y de nivel técnico o profesional? Por lo menos sería un interlocutor con mucha más capacidad ideológica y argumentativa. De hecho, el ascenso vertiginoso de Raúl Reyes en las FARC y su ingreso al secretariado fue por su formación sindical y en cuadros directivos comunistas, primero en Rusia y luego en la entonces Alemania Oriental.
Y acercándonos más a la región cafetera, en entrevista a LA TARDE el miércoles 12 de marzo, Pablo de Jesús Montoya, alias “Rojas”, verdugo del jefe guerrillero Iván Ríos, asegura que no es un asesino. “El asesino es la persona que mata por sueldo, me imagino yo”. A alias “Rojas” le deben pagar la recompensa y mandarlo fuera del país, no por la muerte de uno de los integrantes del secretariado de las FARC, sino porque es de una ingenuidad sublime.
Aunque existe un principio universal del derecho: “el desconocimiento de la ley no sirve de excusa”, a los jurisconsultos colombianos les va a tocar mandar a la selva copias de la Constitución, los códigos penales y las más elementales normas de convivencia para empezar a FARC…alfabetizar a los guerrilleros y facilitarles el acceso al conocimiento para que dejen de estar al margen de la ley… al margen de la educación, al margen del croquis colombiano.

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