miércoles, 25 de junio de 2008

El bluyin derrotó a la corbata

Por Juan Antonio Ruiz Romero


Ni siquiera en los cálculos más optimistas, el municipio de Pereira pensó que pudiera obtener una cifra superior a los 200 mil millones de pesos por el 49% de las acciones de la Empresa de Energía.

De acuerdo con quienes participaron en el proceso de capitalización, con una cifra cercana a los 130 mil millones de pesos se daban por bien servidos.

Por eso, luego de conocerse la primera oferta económica, en la audiencia pública cumplida ayer, los rostros reflejaban una mezcla de sorpresa y ansiedad.

En la primera vuelta, se ofrecieron 170 mil millones de pesos, lo cual de por sí, ya era una cifra considerable y ventajosa para el municipio.

Los trabajadores sindicalizados, a pesar de sus frases destempladas y comentarios irrespetuosos, hacían fuerza por EPM para que la energética no se privatizara y quedara como empresa industrial y comercial del Estado.

El ex ministro de Hacienda Rudolf Hommes, al servicio de Enertolima, lo mismo que había hecho hace algunos meses el ex vicepresidente Humberto de la Calle Lombana, jugaba a favor de los grandes capitales privados que, apoyados en la ley 142, se adueñaron de las empresas de servicios públicos domiciliarios, ya sea como accionistas, operadores o concesionarios.

Al lado del veterano y robusto exministro, contrastaban los jóvenes y audaces representantes de las familias Nule y Ríos y el gerente de Enertolima, quienes en bluyines, con camisas coloridas y collares, le daban un toque de informalidad, tal vez demasiada, a la subasta.

Al otro lado, impertérritos, encorbatados, impecables, seguros de si mismos -como paisas que se respeten- los representantes de EPM Medellín, quienes luego de abrir el primer sobre, pensaron que habían ganado la puja.

Tras dos horas de espera, se conocieron las nuevas propuestas y la sorpresa fue generalizada: Enertolima superó por más de 10 mil millones de pesos la segunda oferta de EPM. ¿Qué había pasado? – Sencillo. Con 118 millones de dólares, el bluyin derrotó a la corbata.

El Municipio de Pereira hizo uno de los mejores negocios en su historia reciente. Logra capitalizar la Empresa de Energía, duplica su valor real en el mercado, consigue 21 mil 500 millones de pesos para la Promotora como prima por el manejo administrativo y logra que respeten la convención colectiva y la continuidad de los trabajadores hasta el 31 de diciembre de 2011.

Esperemos que la informalidad en el vestuario de los representantes y propietarios de Enertolima no sea una muestra de la informalidad con que van a manejar la Empresa de Energía de Pereira. Aunque los antecedentes de Enelar en nuestra ciudad no han sido los mejores y son los mismos accionistas de la energética tolimense.

En resumen, creo que el negocio de la capitalización fue bueno para el municipio de Pereira y para los accionistas de Enertolima, pero va a ser muy malo para los pereiranos.

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