miércoles, 5 de noviembre de 2008

Columna en blanco y negro

Por Juan Antonio Ruiz Romero, octubre 30 de 2008

Más allá de los resultados que arrojen las elecciones del próximo 4 de noviembre en los Estados Unidos, tengo el convencimiento de que muchos medios de comunicación van a titular: “Martes Negro”.

Los unos, sin lugar a dudas, buscarán destacar con esa noticia, la llegada a la Casa Blanca de un afroamericano, por primera vez, en los 232 años de Independencia de ese país. Obama, nacido en Honolulú, Hawai, hijo de un keniano y una estadounidense, fue el primer senador negro del Partido demócrata y el quinto de origen afro en llegar al Capitolio en Washington.

Los otros medios informativos, por el contrario, podrían sintetizar en esas dos palabras: “Martes negro”, el revés electoral del candidato demócrata Barack Obama y la victoria de su contrincante, el senador republicano John McCain.

Y aunque para los votantes gringos será una elección en blanco y negro, el propósito de esta columna es revisar algunos de esos términos que utilizamos a diario, a veces sin darnos cuenta de sus significados y connotaciones.

Cuándo uno le pregunta a alguien: -¿Cómo estás?-, más de una vez nos han respondido: “-Trabajando como negro para ganar como blanco”. ¿Que diría Obama de esa frase?

Aún recuerdo el enérgico debate que lideró hace algunos años el entonces diputado risaraldense Atilano Córdoba Maturana, quién con un amplio soporte académico y en nombre de las negritudes, le exigió al director de la CARDER modificar de su lenguaje y de las comunicados institucionales la utilización de la frase “aguas negras” y, a cambio, referirse a “aguas servidas”, “aguas residuales” o “aguas del sistema de alcantarillado”.

Y es que a raíz de la crisis financiera mundial y la caída de las bolsas de valores, desde hace algunos días, quizás por facilismo, quizás por tradición, o quizás porqué allá no hay diputados acuciosos, nos encontramos con frecuencia noticias que registran el “Lunes negro”, “Día negro en Wall Street”, “Negro panorama económico”, entre otros. Por ello, esta semana, me puse a revisar documentos sobre el origen “oscuro” de este adjetivo y me encontré con más significados de los imaginados.

Me topé con galaxias llenas de enigmáticos y sorprendentes agujeros negros. Comedias plagadas de humor negro. Grandes compositores e intérpretes de lo que se llamó durante algún tiempo música negra, que incluso tuvo en Motown, el sello disquero para editar los éxitos del jazz, el blues, el soul, el pop y la música disco.

Me enteré de negocios del mercado negro y las economías subterráneas, que se convierten en negros nubarrones para los negocios formales, que “la están viendo negra”.

Pero también descubrí a los ladrones y a los corruptos de cuello blanco, a personas bien intencionadas que son blancos de críticas; a los que firman pagarés sociales y cheques en blanco; a los vicepresidentes que ofrecen bandera blanca, en medio de las guerras verbales, y a quienes asesinan con arma blanca a los que están en la lista negra.

Conocí las piyamas blancas de las ovejas negras. Y aún me pregunto si las cebras son blancas con rayas negras o negras con rayas blancas.

Mientras llega el “martes negro”, escucho a Juanes cantando “Tengo la camisa negra”; mientras disfruto, con la mente en blanco y sin cargo de conciencia, de una reconfortante porción de manjar blanco.

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