miércoles, 5 de noviembre de 2008

Epidemia a la vista

Por Juan Antonio Ruiz Romero, noviembre 6 de 2008

Hay situaciones irremediables. Una de ellas es que cuando una persona o una marca se ponen de moda, de inmediato, empiezan a bautizar a los pobres recién nacidos con el famoso apelativo.

Hoy, a pesar de todo el desarrollo de las tecnologías, muy pocos se acuerdan de quién fue Diana Frances Spencer. Eso sí, cualquiera, sin consultar internet, sabe que fue la responsable directa de que en la década de los ochenta, a millones de tiernas y desprotegidas niñitas en distintos rincones del mundo, las bautizaran “Leidydís”.

Tal vez, sin quererlo, sus amorosos pero faltos de imaginación padres y madres, querían que las criaturitas se convirtieran en dulces aprendices de princesas contemporáneas, aunque el príncipe fuera feo, torpe e infiel.

Así como en marzo de 2003, a propósito de la intervención norteamericana en Iraq, a un par de mellizos nacidos en Buenaventura los bautizaron: George Bush y Sadam Hussein, desde ahora advierto lo que nos espera.

El problema es que solo a un economista negro, nacido en Kenia y a una antropóloga blanca, oriunda de Wichita, Kansas, se les podía ocurrir bautizar a su hijo único: Barack Hussein. Ellos son los verdaderos culpables.

Hace unos días, en las elecciones municipales de Brasil se presentaron los primeros síntomas de la epidemia que se avecina. Ya que la legislación electoral brasileña permite que candidatos incorporen sus apodos en el tarjetón, numerosos aspirantes recurrieron a la popularidad de Barack Obama para impulsar sus campañas.

En el estado de Minas Gerais, Davi Cardoso, se bautizó el Obama del Asentamiento; en Petrolina, Alexandre Nunes Jacinto, cambió su nombre por el de Alexandre Barack Obama; mientras que en las afueras de Rio de Janeiro, el aspirante a la alcaldía, Claudio Henrique dos Anjos, se autodenominó el Barack Obama de Belford Roxo.

La epidemia de los nombres famosos es tal que uno de los candidatos al Senado de los Estados Unidos por el estado de Louisiana fue John Kennedy. La única diferencia, es que el asesinado ex presidente de los años sesenta era del Partido demócrata, mientras que el nuevo Kennedy es republicano y se declara conservador coherente y metodista, con lo cual toma distancia del travieso y mujeriego ex senador de Massachusetts.

En contraste, otro Nixon brilla en el panorama político estadounidense. Luego del escándalo del Watergate, que obligó en agosto de 1974, a la renuncia del ex presidente republicano Richard Nixon, el Estado de Missouri está estrenando gobernador electo. Se trata del ex fiscal general Jay Nixon, quién, a diferencia del ex mandatario, pertenece al Partido demócrata.

Claro que, sin ir más lejos, en la reciente consulta interna del 26 de octubre, se inscribió como candidato al directorio municipal conservador de Pereira, un joven con un nombre bastante político, ciertamente, pero desde la otra orilla: César Gaviria.

Preparémonos pues. En pocos días, tendremos entre nosotros a Yeison “Barack” Tapasco; Yulián “Obama” Mejía, “Barack Hussein” Hinestroza; “Biden Obama” Arroyave y sus variantes femeninas de Primera Dama electa e hijas: Michelle Obama Ramírez; Malia Ann Vélez, y, para no desentonar: “Lady Natasha” Jaramillo.

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