miércoles, 27 de octubre de 2010

Raspones en el corazón

Por Juan Antonio Ruiz Romero, jueves 21 de octubre de 2010

Aunque todos sabemos que la muerte nos llegará a en cualquier momento, la verdad es que, casi nadie, está preparado para despedir a un ser querido. Ni siquiera en el caso de personas que están agobiadas por una enfermedad o quienes, por su edad, son candidatos a viajar antes que nosotros.

Esta semana, con unas pocas horas de diferencia, hemos visto partir a dos personas ligadas a lo más profundo de esa forma de ser y estilo de mirar la vida que ahora se conoce como la pereiranidad: Don Francisco Polanco Ripoll y Doña Leonor Ramírez de Zuluaga.

A sus 86 años, Don Francisco era una de las más emblemáticas y certeras huellas de que el civismo de Pereira si existió y marcó la vida de la ciudad en buena parte del siglo XX. Con su figura elegante y delgada, quién fuera promotor de la creación de la Corporación Deportiva Centenario, seguía en los años recientes vinculado con los procesos de ciudad. A pesar de los achaques de la edad, Don Francisco no se perdía sesión del Concejo municipal, reunión del Intergremial o plenaria ciudadana, en donde se discutiera el futuro del Aeropuerto Matecaña. Estoy convencido que Polanco Ripoll fue el más veterano veedor que tuvimos en Pereira sobre los diferentes planes de fortalecimiento, concesión o integración de nuestro terminal aéreo con otras ciudades. En honor a él y a todos los que aman a Pereira sin condiciones, cualquier decisión que se adopte sobre el Aeropuerto debe ser de frente a la ciudad y con las cartas claras, por encima de la mesa.

A propósito, el secretario de Planeación del Quindío Armando Rodríguez reveló ayer, en la instalación de Eje Exporta 2010, que el gobierno nacional y la Aerocivil han invertido alrededor de 45 mil millones de pesos, en los últimos años, en las obras de ampliación de la pista del Aeropuerto Internacional El Edén de Armenia, para que quede de 2.500 metros de longitud y pueda operar pasajeros y carga hacia Estados Unidos y Panamá. Cuándo se revisan las inversiones del Presupuesto Nacional en Aeropalestina y Armenia, uno siente que el gobierno está castigando a los pereiranos por ser dueños de su propio aeropuerto y ambientando las condiciones técnicas y de infraestructura de los vecinos para una eventual concesión. Lo que no podrá quitarnos la Aerocivil, por ahora, es el volumen global de pasajeros, con el cual marcamos una amplia y significativa diferencia.

Si bien algunos estudiosos de las Ciencias Sociales consideran cerrado el capítulo del civismo pereirano del siglo pasado, porque respondió a circunstancias históricas, económicas y sociales específicas, debemos rescatar lo que significó como expresión de solidaridad, de esfuerzo colectivo, de sueños compartidos y de movilización social.

Sin duda, un buen insumo para empezar a perfilar la Prospectiva de la Pereira del Sesquicentenario y de la ciudad con horizonte al 2032, que se soporta en un fuerte componente de apropiación y movilización de la sociedad.

Se lo debemos a Don Francisco, a Doña Leonor y a todos los pereiranos que nos antecedieron.

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