Por Juan Antonio Ruiz Romero
Cuándo yo era niño -estoy hablando del siglo pasado- la palabra tránsfuga era todo un insulto. Significaba traidor, esquirol, entregado, desertor, fugitivo. En pocas palabras, una persona que renunció a sus principios. Bueno, era la época en que la gente tenía principios. Ahora, todo es diferente.
Aunque Colombia alcanzó en 2005, el honor de ser el primer país en América Latina en aprobar una ley de Bancadas, que evitaba el transfuguismo o la doble militancia, al establecer que la curul pertenecía al partido o movimiento político y no a la persona elegida, en los últimos meses, el retroceso ha sido dramático.
La premisa con la que se construyó la ley, que fortalecía a los partidos frente a las microempresas personales y electorales y que buscaba la prevalencia de las ideas frente a los negocios y los beneficios personales, fue retomada en Brasil, en 2007, en donde, a pesar de la feroz oposición de los que sabemos, fue aprobada con el nombre de “Ley de fidelidad partidista”.
La misma Ley de Bancadas establecía que si un dirigente no se hallaba a gusto dentro de un partido o movimiento debía renunciar a su curul (y a sus ingresos) para inscribirse en otra organización.
Sin embargo, la reforma política de 2009, hirió de muerte a la Ley de Bancadas. Mientras, de frente al país, decretaba “la muerte política para quienes hayan sido condenados por narcotráfico, por delitos de lesa humanidad y que tengan nexos con guerrilla o paramilitarismo”, creaba, a espaldas de los colombianos, un pequeño engendro de la más fina estirpe genética del Valenciacossismo que les permitió a los actuales congresistas dejar su partido para aspirar a la reelección por otro diferente, sin renunciar a la curul ni a los salarios.
Para evitar la incómoda intervención de los Tribunales de Ética de los partidos y de las Cortes, la reforma estableció que por el transfuguismo, en este caso, no se aplicarán sanciones por doble militancia ni procesos de pérdida de investidura. Y después, como si nada, el ex comisionado de Paz y sus correligionarios tienen el descaro de autodenominar al partido de La U como: “La casa grande de los uribistas”.
Fue tan grande la grieta que se abrió con el controvertido parágrafo, que hemos escuchado desde las más elementales hasta las más creativas y elaboradas disculpas para justificar el voltiarepismo. Desde el que, sincero y directo, dice que se fue del partido “porque me dio la gana” hasta la sublime expresión acrobática de quién asegura que “fueron los demás militantes de la colectividad los que cambiaron de ideología”.
Como vamos y con la entrada en vigencia del parágrafo único de la reforma política de 2009 que consagra “el voltiarepismo” como una forma legal y aceptada de ejercer la política en Colombia, a partir del próximo lunes 14 de septiembre, va a ser muy frecuente escuchar en las sedes del Congreso, las Asambleas y los concejos, el llamamiento a lista, por orden alfabético, de los “Honorables tránsfugas”.
miércoles, 9 de septiembre de 2009
miércoles, 2 de septiembre de 2009
Todos estamos contagiados
Por Juan Antonio Ruiz Romero
Las pruebas de laboratorio efectuadas al señor presidente confirmaron el diagnóstico. El jefe de Estado también tiene el virus, que progresivamente nos viene contagiando a todos.
Es un virus de origen desconocido. De composición molecular indeterminada aún, pero de alta peligrosidad. Su expansión por el mundo y el impacto generado por sus continuas mutaciones es tal, que ya fue considerado una pandemia.
A pesar de todos los dolores, maluqueras, decaimiento y episodios febriles de nuestra historia, a los colombianos la complicada virosis nos tomó por sorpresa: Estamos contagiados de indiferencia.
Algunos miembros de la fuerza pública, que llevan 9, 10 y 11 años en poder de la guerrilla de las FARC, envían pruebas de vida y el país, atolondrado por el referendo y los juegos eliminatorios al Mundial de Fútbol de Suráfrica 2010, sigue impávido, distante, sin inmutarse.
“-Mamita, cuídese mucho y tómese los medicamentos.
–Hija, estás muy grande y muy linda. Te mando un abrazo.
–Hermano, le recomiendo a la familia, mientras puedo volver a verlos.
–No se preocupen por mi, estoy bien. Los amo mucho y pienso que ya falta poco.”
Frente a esos testimonios, que podrían ser el de cualquiera de nosotros, se nos acabaron las frases de cajón, las palmaditas en la espalda y “los sentimientos de solidaridad porque entendemos lo que están sintiendo”.
Doce indígenas de la comunidad Awá, entre ellos seis niños, fueron asesinados en el departamento de Nariño y nosotros estamos preocupados por organizar marchas mundiales contra Hugo Chávez y no contra los responsables de ese repudiable crimen.
El DANE y Planeación Nacional informan que, gracias a las políticas del actual gobierno, en Colombia hay solo 20 millones de pobres y 8 millones de indigentes; pero nuestras conversaciones giran alrededor del gol que le anotó Anthony de Ávila con 46 años al Santa Fe y si Teófilo Gutiérrez debe ser titular en el partido frente a Ecuador.
La Corte Suprema de Justicia dicta orden de captura contra el vicepresidente del partido Conservador Alirio Villamizar por enriquecimiento ilícito y recibir prebendas del gobierno para votar la primera reelección y sus compañeros del Directorio nacional guardan absoluto y cómplice silencio. Tal vez la abrupta cancelación de la consulta interna de esa colectividad, los dejó sin palabras.
Sin duda, los colombianos estamos contagiados. No nos ha servido demasiado esa antiquísima costumbre de “lavarnos las manos”, con cualquier excusa. Ni tampoco de ponernos tapabocas, ya que en nuestro caso, los utilizamos para evitar los olores de una sociedad apática, enmohecida y descompuesta.
El virus nos terminó afectando a todos. Se fue inoculando en forma lenta, constante, devastadora. La fiebre de nuestra indiferencia se volvió crónica y, lo peor, para esa enfermedad social, no hay vacuna que pueda salvarnos.
Las pruebas de laboratorio efectuadas al señor presidente confirmaron el diagnóstico. El jefe de Estado también tiene el virus, que progresivamente nos viene contagiando a todos.
Es un virus de origen desconocido. De composición molecular indeterminada aún, pero de alta peligrosidad. Su expansión por el mundo y el impacto generado por sus continuas mutaciones es tal, que ya fue considerado una pandemia.
A pesar de todos los dolores, maluqueras, decaimiento y episodios febriles de nuestra historia, a los colombianos la complicada virosis nos tomó por sorpresa: Estamos contagiados de indiferencia.
Algunos miembros de la fuerza pública, que llevan 9, 10 y 11 años en poder de la guerrilla de las FARC, envían pruebas de vida y el país, atolondrado por el referendo y los juegos eliminatorios al Mundial de Fútbol de Suráfrica 2010, sigue impávido, distante, sin inmutarse.
“-Mamita, cuídese mucho y tómese los medicamentos.
–Hija, estás muy grande y muy linda. Te mando un abrazo.
–Hermano, le recomiendo a la familia, mientras puedo volver a verlos.
–No se preocupen por mi, estoy bien. Los amo mucho y pienso que ya falta poco.”
Frente a esos testimonios, que podrían ser el de cualquiera de nosotros, se nos acabaron las frases de cajón, las palmaditas en la espalda y “los sentimientos de solidaridad porque entendemos lo que están sintiendo”.
Doce indígenas de la comunidad Awá, entre ellos seis niños, fueron asesinados en el departamento de Nariño y nosotros estamos preocupados por organizar marchas mundiales contra Hugo Chávez y no contra los responsables de ese repudiable crimen.
El DANE y Planeación Nacional informan que, gracias a las políticas del actual gobierno, en Colombia hay solo 20 millones de pobres y 8 millones de indigentes; pero nuestras conversaciones giran alrededor del gol que le anotó Anthony de Ávila con 46 años al Santa Fe y si Teófilo Gutiérrez debe ser titular en el partido frente a Ecuador.
La Corte Suprema de Justicia dicta orden de captura contra el vicepresidente del partido Conservador Alirio Villamizar por enriquecimiento ilícito y recibir prebendas del gobierno para votar la primera reelección y sus compañeros del Directorio nacional guardan absoluto y cómplice silencio. Tal vez la abrupta cancelación de la consulta interna de esa colectividad, los dejó sin palabras.
Sin duda, los colombianos estamos contagiados. No nos ha servido demasiado esa antiquísima costumbre de “lavarnos las manos”, con cualquier excusa. Ni tampoco de ponernos tapabocas, ya que en nuestro caso, los utilizamos para evitar los olores de una sociedad apática, enmohecida y descompuesta.
El virus nos terminó afectando a todos. Se fue inoculando en forma lenta, constante, devastadora. La fiebre de nuestra indiferencia se volvió crónica y, lo peor, para esa enfermedad social, no hay vacuna que pueda salvarnos.
jueves, 27 de agosto de 2009
Cuestionario a Ricardo Valencia
Por Juan Antonio Ruiz Romero
Teniendo en cuenta que el directorio Conservador de Risaralda acogió esta semana la inscripción como candidato a la Cámara de Representantes del ingeniero Ricardo Valencia, esposo de la alcaldesa de Dosquebradas, propongo que se le aplique el siguiente cuestionario para determinar sus conocimientos, historia y afinidades conceptuales con la colectividad.
1. El jueves 4 de octubre de 1849, José Eusebio Caro y Mariano Ospina Rodríguez publicaron la declaración Política que inspiró la fundación del Partido Conservador. ¿Sabe usted a través de que medio informativo vio la luz pública dicho texto?
2. ¿En qué poblaciones de los hoy departamentos de Norte de Santander y Cundinamarca nacieron los dos fundadores del partido?
3. Diga si en los orígenes de la colectividad azul la siguiente frase es verdadera o falsa: “Nosotros no reconocemos como partido liberal rojo al Partido Liberal de Colombia, ni al que restableció en la Nueva Granada el orden constitucional”.
4. Si o no. “El partido conservador es el que reconoce y sostiene la moral del cristianismo y sus doctrinas civilizadoras contra la inmoralidad y las doctrinas corruptoras del materialismo y el ateísmo”.
5. Recuerda, antes del mandato de su copartidario Álvaro Uribe Vélez, dónde se acuñó la frase según la cual hay que fortalecer “La seguridad contra la arbitrariedad de cualquier género que sea”.
6. ¿Quién fue el presidente conservador que consideraba razas inferiores a los indios y a los negros y por ello, transformó el Instituto Etnológico Nacional en Instituto Colombiano de Cultura Hispánica?
7. ¿En qué periodos el departamento de Risaralda tuvo 2 senadores y tres representantes a la Cámara de filiación conservadora?
8. ¿Sabe usted qué se conoció en Risaralda como Unificación Conservadora? ¿Quién fue Emiliano Isaza Henao? ¿En qué países sirvió como Embajador?
9. ¿Recuerda a que sectores representaba el Ospino pastranismo del cambio Social? ¿Sabe con el nombre de qué destacado líder conservador será bautizado el colegio de la Ciudadela Tokio, que se construye en la actualidad?
10. ¿Estaría dispuesto a acatar el siguiente párrafo, de la declaración de principios de esa organización política? “El Partido Conservador no quiere aumentar sus filas con hombres que dejan sus banderas por odios personales, y que no profesan teórica y prácticamente sus principios de su programa; por el contrario le convendría que si en sus filas se hallen algunos que no aceptan con sinceridad estos principios desertasen de una vez”.
Teniendo en cuenta que el directorio Conservador de Risaralda acogió esta semana la inscripción como candidato a la Cámara de Representantes del ingeniero Ricardo Valencia, esposo de la alcaldesa de Dosquebradas, propongo que se le aplique el siguiente cuestionario para determinar sus conocimientos, historia y afinidades conceptuales con la colectividad.
1. El jueves 4 de octubre de 1849, José Eusebio Caro y Mariano Ospina Rodríguez publicaron la declaración Política que inspiró la fundación del Partido Conservador. ¿Sabe usted a través de que medio informativo vio la luz pública dicho texto?
2. ¿En qué poblaciones de los hoy departamentos de Norte de Santander y Cundinamarca nacieron los dos fundadores del partido?
3. Diga si en los orígenes de la colectividad azul la siguiente frase es verdadera o falsa: “Nosotros no reconocemos como partido liberal rojo al Partido Liberal de Colombia, ni al que restableció en la Nueva Granada el orden constitucional”.
4. Si o no. “El partido conservador es el que reconoce y sostiene la moral del cristianismo y sus doctrinas civilizadoras contra la inmoralidad y las doctrinas corruptoras del materialismo y el ateísmo”.
5. Recuerda, antes del mandato de su copartidario Álvaro Uribe Vélez, dónde se acuñó la frase según la cual hay que fortalecer “La seguridad contra la arbitrariedad de cualquier género que sea”.
6. ¿Quién fue el presidente conservador que consideraba razas inferiores a los indios y a los negros y por ello, transformó el Instituto Etnológico Nacional en Instituto Colombiano de Cultura Hispánica?
7. ¿En qué periodos el departamento de Risaralda tuvo 2 senadores y tres representantes a la Cámara de filiación conservadora?
8. ¿Sabe usted qué se conoció en Risaralda como Unificación Conservadora? ¿Quién fue Emiliano Isaza Henao? ¿En qué países sirvió como Embajador?
9. ¿Recuerda a que sectores representaba el Ospino pastranismo del cambio Social? ¿Sabe con el nombre de qué destacado líder conservador será bautizado el colegio de la Ciudadela Tokio, que se construye en la actualidad?
10. ¿Estaría dispuesto a acatar el siguiente párrafo, de la declaración de principios de esa organización política? “El Partido Conservador no quiere aumentar sus filas con hombres que dejan sus banderas por odios personales, y que no profesan teórica y prácticamente sus principios de su programa; por el contrario le convendría que si en sus filas se hallen algunos que no aceptan con sinceridad estos principios desertasen de una vez”.
miércoles, 19 de agosto de 2009
Pereira, ciudad embriagadora
Por Juan Antonio Ruiz Romero
A la recordada descripción del maestro Luis Carlos González de Pereira como ciudad “querendona, trasnochadora y morena”, tendremos ahora que agregarle un nuevo ingrediente: embriagadora.
Por lo menos es lo que concluye cualquier ciudadano al ver como en los pasados festejos aniversarios, la administración municipal hipotecó su autonomía, su soberanía y su autodeterminación a la cervecería Bavaria y a las industrias licoreras de Antioquia y Valle, como si fueran militares y contratistas gringos.
No de otra manera se explica uno que se permitiera, de una manera ilimitada y sin control, la colocación, en las principales avenidas de la ciudad, de publicidad de la cervecera surafricana, propiedad de SABMiller. Y lo peor, es que se sienta un muy mal precedente en la antesala de la próxima campaña política, en donde los candidatos van a querer utilizar, de la misma manera que Bavaria, los postes y luminarias para instalar sus pendones y elementos promocionales.
Pero eso no fue todo. Debido a que ya se había negociado el tablado principal de la Plaza Cívica con Aguardiente Blanco del Valle, se le entregó a Bavaria el tablado principal del parque Guadalupe Zapata de Cuba y se tomó la arbitraria decisión de autorizar dos “carpas” adicionales para la venta de cerveza en zona residencial; una, al lado del puente que comunica a Ciudad Victoria con la Circunvalar y la otra, en el sector de La Rebeca, sin consultar siquiera con los vecinos, que tuvieron una semana inolvidable: por el ruido y la amplificación musical hasta las 2 de la mañana.
Sin embargo, más allá de los acuerdos leoninos con los distribuidores de licores y cerveza, lo que llama la atención es la total permisividad de las autoridades con el expendio y consumo de bebidas embriagantes por parte de menores de edad, en total contravía con la ley 124 de 1994. En el sector de la Plaza Cívica, en los centros comerciales aledaños, por la Avenida Circunvalar y en el sector de Cuba fue habitual el desfile de jóvenes y adolescentes con botellas plásticas de un litro de Póker, quienes aprovecharon el Festival de la cerveza, a precio de oportunidades, autorizado por la alcaldía municipal.
Y eso que dizque tenemos el compromiso del señor alcalde y su administración de aprobar un proyecto de acuerdo, que ya está redactado, por medio del cual se adopta una Política pública de Protección a la Infancia y la Adolescencia de la ciudad de Pereira.
Cuenta la revista Cambio que la Fábrica de Licores de Antioquia vendió 35 mil millones de pesos durante la reciente Feria de las Flores en Medellín. Me embriaga la duda de saber cuáles fueron las cifras de ventas de los patrocinadores de las Fiestas de Pereira, porque no es justo ni responsable, que mientras ellos se llenan los bolsillos, a la ciudad sólo le queden de recuerdo botellas vacías, ciudadanos tambaleantes, un tufo de desilusión y la resaca de la complacencia gubernamental con el que pone la plata y las condiciones.
A la recordada descripción del maestro Luis Carlos González de Pereira como ciudad “querendona, trasnochadora y morena”, tendremos ahora que agregarle un nuevo ingrediente: embriagadora.
Por lo menos es lo que concluye cualquier ciudadano al ver como en los pasados festejos aniversarios, la administración municipal hipotecó su autonomía, su soberanía y su autodeterminación a la cervecería Bavaria y a las industrias licoreras de Antioquia y Valle, como si fueran militares y contratistas gringos.
No de otra manera se explica uno que se permitiera, de una manera ilimitada y sin control, la colocación, en las principales avenidas de la ciudad, de publicidad de la cervecera surafricana, propiedad de SABMiller. Y lo peor, es que se sienta un muy mal precedente en la antesala de la próxima campaña política, en donde los candidatos van a querer utilizar, de la misma manera que Bavaria, los postes y luminarias para instalar sus pendones y elementos promocionales.
Pero eso no fue todo. Debido a que ya se había negociado el tablado principal de la Plaza Cívica con Aguardiente Blanco del Valle, se le entregó a Bavaria el tablado principal del parque Guadalupe Zapata de Cuba y se tomó la arbitraria decisión de autorizar dos “carpas” adicionales para la venta de cerveza en zona residencial; una, al lado del puente que comunica a Ciudad Victoria con la Circunvalar y la otra, en el sector de La Rebeca, sin consultar siquiera con los vecinos, que tuvieron una semana inolvidable: por el ruido y la amplificación musical hasta las 2 de la mañana.
Sin embargo, más allá de los acuerdos leoninos con los distribuidores de licores y cerveza, lo que llama la atención es la total permisividad de las autoridades con el expendio y consumo de bebidas embriagantes por parte de menores de edad, en total contravía con la ley 124 de 1994. En el sector de la Plaza Cívica, en los centros comerciales aledaños, por la Avenida Circunvalar y en el sector de Cuba fue habitual el desfile de jóvenes y adolescentes con botellas plásticas de un litro de Póker, quienes aprovecharon el Festival de la cerveza, a precio de oportunidades, autorizado por la alcaldía municipal.
Y eso que dizque tenemos el compromiso del señor alcalde y su administración de aprobar un proyecto de acuerdo, que ya está redactado, por medio del cual se adopta una Política pública de Protección a la Infancia y la Adolescencia de la ciudad de Pereira.
Cuenta la revista Cambio que la Fábrica de Licores de Antioquia vendió 35 mil millones de pesos durante la reciente Feria de las Flores en Medellín. Me embriaga la duda de saber cuáles fueron las cifras de ventas de los patrocinadores de las Fiestas de Pereira, porque no es justo ni responsable, que mientras ellos se llenan los bolsillos, a la ciudad sólo le queden de recuerdo botellas vacías, ciudadanos tambaleantes, un tufo de desilusión y la resaca de la complacencia gubernamental con el que pone la plata y las condiciones.
miércoles, 12 de agosto de 2009
Las ferias de mi pueblo
Por Juan Antonio Ruiz Romero
Hace algunas calendas, para darles la bienvenida a los muchachos que se convertían en hombres se les regalaban pantalones largos. Lo mismo pasaba con las jovencitas, que al asumir una nueva fase en sus vidas, dejaban de usar medias tobilleras y las cambiaban por medias largas.
Hay contradicciones tan profundas en el día a día de Pereira, que nos preguntamos si hoy somos como esos muchachitos de pantalón corto, que quieren ser grandes; o como esos jóvenes altos, inmensos de cuerpo y físico, pero con comportamientos inmaduros.
Cuándo usted recorre las calles, con pocas cuadras de diferencia, se encuentra con los contrastes de la ciudad dinámica, pujante, desarrollada -a las buenas o a las malas-, y, a la vez, con particularidades y costumbres de una cultura campesina, sobre la cual se cimentan sus 146 años de historia.
Hay barrios de la ciudadela Cuba que se parecen más a pueblos como Marsella o Santuario que a sectores de una ciudad. Y aunque, en primera instancia, uno podría concluir que somos un pueblo entusiasta con ínfulas de ciudad; la verdad, es que, como no hemos construido un proyecto colectivo e incluyente, tenemos pequeñas ciudades, territorios sueltos, pequeños enclaves, en donde cada quien trata de sobrevivir como pueda, en forma legal o ilegal.
Una prueba de esos son Tokio y El Remanso en donde residen los desplazados y los reubicados que ocupaban zonas de alto riesgo; El Plumón y San Nicolás con las comunidades negras; Berlín y Corocito con las bodegas de reciclaje y habitantes de la calle; los alrededores de la Avenida del Ferrocarril entre 9 y 10 que se parecen más a la zona de tolerancia de cualquier poblado, que a uno de los accesos principales de la Ciudad sin puertas.
Y de pronto, el caminante se encuentra con decisiones de ciudad grande que monta una estructura cubierta, con unidades sanitarias, para atender a los asistentes a los festejos aniversarios. Pero poco después, aparece la ciudad de pantalón corto y decisiones acomodadas e inmaduras, que otorga permiso para instalar unos improvisados y mal presentados puestos “para venta de artesanías”, en el Centro Cultural Lucy Tejada y en el parque de Banderas.
Esa Pereira, “gentil y bella llegada apenas su juventud”, se muestra infantil y de medias tobilleras, cuando usted ve al costado de uno de los más modernos centros comerciales, en donde invirtieron 40 mil millones de pesos, ventas de cebolla larga, tomates y habichuelas en la vía pública.
Algunos dirán que es un tema de estética y de buen gusto. Pero es que eso también se aprende. Lo tradicional, lo autóctono, lo propio se puede ofertar al ciudadano y al turista en un ambiente ordenado, limpio, sin contaminación auditiva.
Por lo pronto, bienvenidos a las fiestas del pueblito. Un pueblito del tamaño de sus dirigentes.
Hace algunas calendas, para darles la bienvenida a los muchachos que se convertían en hombres se les regalaban pantalones largos. Lo mismo pasaba con las jovencitas, que al asumir una nueva fase en sus vidas, dejaban de usar medias tobilleras y las cambiaban por medias largas.
Hay contradicciones tan profundas en el día a día de Pereira, que nos preguntamos si hoy somos como esos muchachitos de pantalón corto, que quieren ser grandes; o como esos jóvenes altos, inmensos de cuerpo y físico, pero con comportamientos inmaduros.
Cuándo usted recorre las calles, con pocas cuadras de diferencia, se encuentra con los contrastes de la ciudad dinámica, pujante, desarrollada -a las buenas o a las malas-, y, a la vez, con particularidades y costumbres de una cultura campesina, sobre la cual se cimentan sus 146 años de historia.
Hay barrios de la ciudadela Cuba que se parecen más a pueblos como Marsella o Santuario que a sectores de una ciudad. Y aunque, en primera instancia, uno podría concluir que somos un pueblo entusiasta con ínfulas de ciudad; la verdad, es que, como no hemos construido un proyecto colectivo e incluyente, tenemos pequeñas ciudades, territorios sueltos, pequeños enclaves, en donde cada quien trata de sobrevivir como pueda, en forma legal o ilegal.
Una prueba de esos son Tokio y El Remanso en donde residen los desplazados y los reubicados que ocupaban zonas de alto riesgo; El Plumón y San Nicolás con las comunidades negras; Berlín y Corocito con las bodegas de reciclaje y habitantes de la calle; los alrededores de la Avenida del Ferrocarril entre 9 y 10 que se parecen más a la zona de tolerancia de cualquier poblado, que a uno de los accesos principales de la Ciudad sin puertas.
Y de pronto, el caminante se encuentra con decisiones de ciudad grande que monta una estructura cubierta, con unidades sanitarias, para atender a los asistentes a los festejos aniversarios. Pero poco después, aparece la ciudad de pantalón corto y decisiones acomodadas e inmaduras, que otorga permiso para instalar unos improvisados y mal presentados puestos “para venta de artesanías”, en el Centro Cultural Lucy Tejada y en el parque de Banderas.
Esa Pereira, “gentil y bella llegada apenas su juventud”, se muestra infantil y de medias tobilleras, cuando usted ve al costado de uno de los más modernos centros comerciales, en donde invirtieron 40 mil millones de pesos, ventas de cebolla larga, tomates y habichuelas en la vía pública.
Algunos dirán que es un tema de estética y de buen gusto. Pero es que eso también se aprende. Lo tradicional, lo autóctono, lo propio se puede ofertar al ciudadano y al turista en un ambiente ordenado, limpio, sin contaminación auditiva.
Por lo pronto, bienvenidos a las fiestas del pueblito. Un pueblito del tamaño de sus dirigentes.
miércoles, 5 de agosto de 2009
Vivir, vivir y vivir…
Por Juan Antonio Ruiz Romero
Durante los siete años de mandato uribista, los colombianos hemos escuchado, en muchas formas y presentaciones, que la razón de ser del señor presidente se reduce a un estribillo de campaña: “Trabajar, trabajar y trabajar”. Quizás por ello, una elección no fue suficiente, ni dos tampoco y, a pesar de sus encrucijadas, quiere una tercera.
Mientras el mandatario justifica en el trabajo su existencia, hay otros colombianos que, por falta de un empleo, se dedican a duras penas a “sobrevivir, sobrevivir y sobrevivir”.
Yo sinceramente creo que -como decía Aristóteles- hay que optar por el equilibrio entre dos extremos viciosos, lo que denomina “el justo medio".
Así como no tiene sentido que los sueños, las expectativas, los esfuerzos y la lucha de una persona giren alrededor del trabajo, tampoco es aceptable que usted no pueda vivir, por estar pensando en subsistir.
Con su desenfado tradicional, el músico John Lennon aseguraba que “la vida es aquello que te va sucediendo, mientras te empeñas en hacer otros planes”.
Sin dudas, en algún momento, a todos se nos acaban las excusas que no dejan vivir plenamente. Nos preocupa demasiado la estabilidad económica, porque permanecemos endeudados a 36, 48 o 60 meses, y gastamos más de lo que tenemos.
Condicionamos la vida a los ingresos que recibamos. Sin embargo, dejamos a un lado, los abrazos, los besos, las miradas, las caricias y las sonrisas que pueden llenarnos el alma del combustible afectivo, que nos estimula en la batalla de cada día.
Casi siempre estamos de afán, a las carreras, porque vamos a una cita, nos cierran el banco o “tengo un negocio pendiente”. Y si usted se para en la calle a conversar con un amigo, a reírse un rato o a tomarse un café, es un desocupado, “está matando tiempo” o es empleado público.
Cuántas personas y cuántas parejas dedican todos sus esfuerzos y se sacrifican durante varias décadas por “sacar adelante” a los hijos y, de pronto, se dan cuenta que ellos ya emprendieron su camino y, a estos, la vida les quedó vacía y sin razones.
Nos angustia profundamente qué va a ser de nosotros en el futuro, “cuándo estemos viejos” y se nos olvida disfrutar con intensidad el presente, que es lo único realmente cierto.
Dejamos ciertas decisiones, gustos y placeres, para más adelante, cuándo quizás ya no tengamos capacidad física y la disposición de disfrutarlos. O, caemos en los extremos, de tomarnos “todos los tragos” en una noche, así quedemos con “guayabo terciario”.
El justo medio debería servirnos para vivir: con intensidad y responsabilidad; con amoroso desprendimiento; con vocación de goce y alegría irrenunciable.
Ahí si, estaremos construyendo una verdadera hoja de vida porque como lo dijo el célebre filósofo Will Smith, en su papel de “Hitch”: "La vida no se mide por las veces que respiras, sino por los momentos que te dejan sin aliento".
Durante los siete años de mandato uribista, los colombianos hemos escuchado, en muchas formas y presentaciones, que la razón de ser del señor presidente se reduce a un estribillo de campaña: “Trabajar, trabajar y trabajar”. Quizás por ello, una elección no fue suficiente, ni dos tampoco y, a pesar de sus encrucijadas, quiere una tercera.
Mientras el mandatario justifica en el trabajo su existencia, hay otros colombianos que, por falta de un empleo, se dedican a duras penas a “sobrevivir, sobrevivir y sobrevivir”.
Yo sinceramente creo que -como decía Aristóteles- hay que optar por el equilibrio entre dos extremos viciosos, lo que denomina “el justo medio".
Así como no tiene sentido que los sueños, las expectativas, los esfuerzos y la lucha de una persona giren alrededor del trabajo, tampoco es aceptable que usted no pueda vivir, por estar pensando en subsistir.
Con su desenfado tradicional, el músico John Lennon aseguraba que “la vida es aquello que te va sucediendo, mientras te empeñas en hacer otros planes”.
Sin dudas, en algún momento, a todos se nos acaban las excusas que no dejan vivir plenamente. Nos preocupa demasiado la estabilidad económica, porque permanecemos endeudados a 36, 48 o 60 meses, y gastamos más de lo que tenemos.
Condicionamos la vida a los ingresos que recibamos. Sin embargo, dejamos a un lado, los abrazos, los besos, las miradas, las caricias y las sonrisas que pueden llenarnos el alma del combustible afectivo, que nos estimula en la batalla de cada día.
Casi siempre estamos de afán, a las carreras, porque vamos a una cita, nos cierran el banco o “tengo un negocio pendiente”. Y si usted se para en la calle a conversar con un amigo, a reírse un rato o a tomarse un café, es un desocupado, “está matando tiempo” o es empleado público.
Cuántas personas y cuántas parejas dedican todos sus esfuerzos y se sacrifican durante varias décadas por “sacar adelante” a los hijos y, de pronto, se dan cuenta que ellos ya emprendieron su camino y, a estos, la vida les quedó vacía y sin razones.
Nos angustia profundamente qué va a ser de nosotros en el futuro, “cuándo estemos viejos” y se nos olvida disfrutar con intensidad el presente, que es lo único realmente cierto.
Dejamos ciertas decisiones, gustos y placeres, para más adelante, cuándo quizás ya no tengamos capacidad física y la disposición de disfrutarlos. O, caemos en los extremos, de tomarnos “todos los tragos” en una noche, así quedemos con “guayabo terciario”.
El justo medio debería servirnos para vivir: con intensidad y responsabilidad; con amoroso desprendimiento; con vocación de goce y alegría irrenunciable.
Ahí si, estaremos construyendo una verdadera hoja de vida porque como lo dijo el célebre filósofo Will Smith, en su papel de “Hitch”: "La vida no se mide por las veces que respiras, sino por los momentos que te dejan sin aliento".
domingo, 2 de agosto de 2009
En busca de respuestas divinas
Por Juan Antonio Ruiz Romero
Estimado señor Dios:
He querido escribirte, para que con tu sapiencia suma de Dios soberano, me ayudes a entender algunos hechos que le suceden a nuestra pobre humanidad, agobiada y doliente, y para los cuales, como simple ciudadano y periodista, no encuentro una satisfacción explicatoria, mejor dicho, una explicación satisfactoria.
Aunque nos han dicho que tú estás en todas partes, a veces me pregunto ¿cómo haces para repartirte entre las misas y las Jornadas de Oración que organiza el señor Gobernador Víctor Manuel Tamayo, las Cruzadas de Sanidad y Milagros del pastor Portela y todos los cultos y celebraciones de las denominadas iglesias de garaje?
Y ya que estamos en confianza, cuéntame, si es verdad que Víctor Manuel quiere ser el sucesor de Benedicto XVI, porqué la verdad está tan preocupado por las cosas del espíritu, que pareciera que los contratos, burocracia y demás temas menores de la administración, los manejaran el partido conservador, Octavio Carmona y el ex senador Merheg, mientras nuestro mandatario está en meditación, alabanza y penitencia.
Discúlpame la imprudencia y la intromisión en esas decisiones celestiales, pero tú sabes que sería la primera vez que Santa Rosa de Cabal tendría Papa y cómo siempre le han dicho a ese municipio que es “El Vaticano del conservatismo en Colombia” deberían ir haciendo los preparativos. Además, me imagino, que en ese caso, el padre Valencia quedaría como Secretario de Estado de la Santa Sede, para que, ahora sí, pueda mostrar en ese cargo todas sus habilidades y olfato político.
Señor Dios: Tú, que eres omnipotente, también debes saber, a qué sitio se llevan los diezmos y donaciones que recogen en la iglesia de Portela y que son trasladados en camiones blindados de la transportadora de valores Brinks? Ya sé que son preguntas mundanas y terrenales, pero uno no pensaría que la limpieza del alma y los milagros, si vienen de ti, tuvieran un precio, como si fueran una lista de supermercado de nosotros los mortales. Además, aquí entre nos, esa Misión de Restauración debe ser muy rentable para construir un complejo de Avivamiento a las Naciones de 2 mil millones de pesos, con estudios de radio y televisión incluidos.
También, con profundo respeto, quisiera preguntarte si por alguna instrucción tuya, aún no ampliamente divulgada, hemos vuelto a la época de la Santa Inquisición, con hoguera incluida, en vivo y en directo. Me explico. Usando tu sacratísimo y respetable nombre, una cadena radial, que se hace llamar de la paz, transmite durante todo el año mensajes venenosos, de resentimiento y envidia y luego, por obra y gracia del Espíritu Santo, ese sí, un milagro en mayúscula, aparece en tono conciliador, enarbolando una agenda de 24 horas de noticias positivas. Por favor, dime si es cierto, señor, ¿qué el que peca y reza, empata?
Protégenos señor, de las verdades absolutas, los peligrosos extremismos ideológicos, de los gobernantes convertidos en líderes religiosos; de los líderes religiosos deslumbrados por los poderes terrenales y de quienes ametrallan con palabras y proclamas guerreristas a una agónica y desplumada paloma, que les sirve de mascota. Amén.
Estimado señor Dios:
He querido escribirte, para que con tu sapiencia suma de Dios soberano, me ayudes a entender algunos hechos que le suceden a nuestra pobre humanidad, agobiada y doliente, y para los cuales, como simple ciudadano y periodista, no encuentro una satisfacción explicatoria, mejor dicho, una explicación satisfactoria.
Aunque nos han dicho que tú estás en todas partes, a veces me pregunto ¿cómo haces para repartirte entre las misas y las Jornadas de Oración que organiza el señor Gobernador Víctor Manuel Tamayo, las Cruzadas de Sanidad y Milagros del pastor Portela y todos los cultos y celebraciones de las denominadas iglesias de garaje?
Y ya que estamos en confianza, cuéntame, si es verdad que Víctor Manuel quiere ser el sucesor de Benedicto XVI, porqué la verdad está tan preocupado por las cosas del espíritu, que pareciera que los contratos, burocracia y demás temas menores de la administración, los manejaran el partido conservador, Octavio Carmona y el ex senador Merheg, mientras nuestro mandatario está en meditación, alabanza y penitencia.
Discúlpame la imprudencia y la intromisión en esas decisiones celestiales, pero tú sabes que sería la primera vez que Santa Rosa de Cabal tendría Papa y cómo siempre le han dicho a ese municipio que es “El Vaticano del conservatismo en Colombia” deberían ir haciendo los preparativos. Además, me imagino, que en ese caso, el padre Valencia quedaría como Secretario de Estado de la Santa Sede, para que, ahora sí, pueda mostrar en ese cargo todas sus habilidades y olfato político.
Señor Dios: Tú, que eres omnipotente, también debes saber, a qué sitio se llevan los diezmos y donaciones que recogen en la iglesia de Portela y que son trasladados en camiones blindados de la transportadora de valores Brinks? Ya sé que son preguntas mundanas y terrenales, pero uno no pensaría que la limpieza del alma y los milagros, si vienen de ti, tuvieran un precio, como si fueran una lista de supermercado de nosotros los mortales. Además, aquí entre nos, esa Misión de Restauración debe ser muy rentable para construir un complejo de Avivamiento a las Naciones de 2 mil millones de pesos, con estudios de radio y televisión incluidos.
También, con profundo respeto, quisiera preguntarte si por alguna instrucción tuya, aún no ampliamente divulgada, hemos vuelto a la época de la Santa Inquisición, con hoguera incluida, en vivo y en directo. Me explico. Usando tu sacratísimo y respetable nombre, una cadena radial, que se hace llamar de la paz, transmite durante todo el año mensajes venenosos, de resentimiento y envidia y luego, por obra y gracia del Espíritu Santo, ese sí, un milagro en mayúscula, aparece en tono conciliador, enarbolando una agenda de 24 horas de noticias positivas. Por favor, dime si es cierto, señor, ¿qué el que peca y reza, empata?
Protégenos señor, de las verdades absolutas, los peligrosos extremismos ideológicos, de los gobernantes convertidos en líderes religiosos; de los líderes religiosos deslumbrados por los poderes terrenales y de quienes ametrallan con palabras y proclamas guerreristas a una agónica y desplumada paloma, que les sirve de mascota. Amén.
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