miércoles, 3 de junio de 2009

Lógicas inversas o ilógicas

Por Juan Antonio Ruiz Romero

Hay situaciones tan curiosas en la vida diaria, que lo llevan a uno a concluir que definitivamente cada ser humano, de acuerdo con sus condiciones, su experiencia, sus perspectivas, construye- a pesar de lo que crean los demás- sus propias lógicas.

Luego de varios meses de negociación, con discusiones intensas y acaloradas, la alcaldía de Pereira, los comerciantes formales, los informales y la Universidad Católica Popular de Risaralda suscribieron el Pacto Cívico para la reorganización del espacio público del centro de la ciudad. El proceso está en su etapa inicial y exige, además de buenas dosis de paciencia y voluntad, un seguimiento permanente alrededor de los acuerdos.

Tal vez uno de los aspectos de mayor consenso de todos los participantes en el Pacto fue la necesidad de esforzarse por mantener unas calles (áreas de trabajo) limpias, como una elemental muestra de respeto con la ciudad y como parte de la idea de ofrecer un entorno más amable, tanto para el vendedor como para el comprador.

Sin embargo, cuando algunas personas que trabajan en la calle fueron requeridas para que no arrojaran basuras al piso, respondieron, sin la menor sombra de duda, que en la actual situación económica no podían dejar sin trabajo a los escobitas de Atesa. Y lo peor es que se lo creen. Cuestiones de las lógicas inversas-diría uno.

A nosotros como colombianos y ciudadanos, nos repiten las autoridades, con cierta periodicidad, que se debe denunciar la comisión de cualquier delito, ya que no podemos ser cómplices de la impunidad. Lamentablemente, tal vez por aquello de las lógicas, “una cosa piensa el burro y otra el que lo está enjalmando”. En la sede de la Fiscalía y de algunos despachos judiciales, más que servidores públicos parece es que existieran funcionarios dedicados a devolver a las personas a sus casas. “-Ese caso no prospera. -Le toca conseguirse un abogado.-No se ponga a perder tiempo con eso. –Usted que le va a poder sacar un peso a ese tipo que no tiene dónde caerse muerto. –Es mejor que concilien. Es preferible un mal arreglo que un buen pleito”. Y uno pensando que la función de ellos es recibir las denuncias, darles trámite y velar porque se haga justicia.

Pero hay más. Hace unos días un joven y destacado profesional pereirano fue operado de un tumor cancerígeno en la tiroides. El oncólogo ordenó una terapia complementaria de yodo radiactivo para garantizar el tratamiento. La EPS Salud Total, en una de esas lógicas incomprensibles, no solo mandó al paciente, en recuperación, a buscar cotizaciones, tanto en Pereira como en Manizales, para saber en donde era más barato, sino que se negó a asumir los costos del servicio. Un juez, ese si bastante lógico, le dio razón al paciente, frente a la EPS, cuyo nombre debería ser “Salud Total… a medias.”

Todos estos hechos sorprendentes y paradójicos, me llevaron a recordar lo sucedido en la India, en la década de los 70, cuando debido a la superpoblación, la Primera ministra Indira Gandhi emprendió una campaña masiva de planificación familiar, con la cual, en solo 5 meses, se esterilizaron 4 millones de indios. Esa decisión política, que buscaba aumentar la esperanza de vida de 27 a 45 años, reducir la mortalidad infantil y evitar las hambrunas, le costó la más aplastante derrota de su vida.

Los indios más pobres, excluidos y sin hogar, nunca le perdonaron que les quitara la posibilidad de tener hijos, que eran, con su trabajo desde niños, la principal fuente de recursos de las familias. Así Naciones Unidas y la Organización Internacional del Trabajo dijeran lo contario. En resumen, todo es cuestión de lógicas.

No hay comentarios: