miércoles, 9 de diciembre de 2009

Postal navideña pereirana

Por Juan Antonio Ruiz Romero

Además de los coloridos arreglos navideños de flora y fauna que adornan nuestra ciudad, un paseante se puede encontrar también con otras imágenes, que van desde lo particular y curioso hasta las postales amargas y menos brillantes, que desdicen de los que somos o de lo que creemos ser.

Podemos ver, con una sonrisa incrédula, niños y niñas en vestido de baño y con toalla, disfrutando de los chorros tropicales y refrescantes del Parque Guadalupe Zapata y del Lago Uribe Uribe.

En otra esquina, se puede encontrar al director del Área Metropolitana Centro Occidente y a los gerentes de las empresas de taxis negociando un incremento anticipado, desde diciembre, del 5,7%, en las tarifas del servicio. No importa que el precio de la gasolina haya permanecido estable todo el año y que la inflación acumulada sea del 2,37%, la más baja de las últimas décadas. Al fin y al cabo, los usuarios este mes están pensando en otra cosa y como 2010 es año electoral es bueno tener disponible la flota de taxis para las jornadas de votación de marzo de “Soto, senador” y de mayo de “Uribe, presidente”.

La visita por la ciudad también nos muestra las decisiones contradictorias de nuestros gobernantes. Aunque Pereira y Dosquebradas prohíben, por lo menos sobre el papel, el uso de pólvora en sus jurisdicciones; en Santa Rosa de Cabal, el alcalde, sin ningún tipo de vergüenza, autorizó el almacenamiento, distribución, venta y uso de juegos pirotécnicos, con lo que abrió el boquete para el contrabando intermunicipal y para que, en los primeros diez días de diciembre, tengamos de a quemado diario en el departamento.

Más adelante, la postal navideña nos muestra, en detalle, los cinco vidrios rotos del centro Cultural Lucy Tejada, destrozados durante los disturbios del martes primero de diciembre. Teniendo en cuenta el ritmo de la administración del Instituto de Cultura, que, según los “acuerdos programáticos”, es propiedad del concejal liberal uribista Yesid Armando Rozo, podemos esperar optimistas que para el Sesquicentenario, en 2013, hayan efectuado la reparación respectiva, o que por lo menos le pongan plásticos para que no se resfríen los visitantes que lleguen a la Biblioteca Pública Municipal, ahora que, en buen momento, atiende al público tanto de día como de noche.

Como es obvio, el recorrido tiene que pasar por la esquina de la calle 15 con carrera séptima, en donde es habitual encontrar un lunes o un miércoles a las 7 de la mañana, a un músico al que se le acabó la noche, con el sueño trastocado, cantando rancheras y jugando dados; mientras a su lado pasan decenas de personas, bien despiertas, recién bañadas y dispuestos a jugarse el todo por el todo, en otra jornada decembrina.

Esa es nuestra Pereira pre navideña y quizás, la Pereira de todos los días: Tropical, insólita, vital, detonante, desigual, parcelada, paquidérmica, con tufo trasnochado y sueños de grandeza.

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