Por Juan Antonio Ruiz Romero, jueves 7 de enero de 2010
Perdidos en la sombra del tiempo quedaron algunos concursos televisivos que motivaron, en su momento, la movilización de miles de ciudadanos colombianos. Eran las épocas en que solo había dos canales y en donde los domingos, en Animalandia, el polifacético Pacheco recibía a centenares de personas con una lora, confiados en que el animalito repitiera al aire la frase ganadora: “A mi Gel Hada, o nada”.
Años más tarde, para sintonizarnos con generaciones más recientes, nos encontramos con los Concursos para escoger la réplica, en miniatura, del Chavo del Ocho, aquel memorable personaje del mexicano Roberto Gómez Bolaños, que parece sacado de un barrio popular nuestro y no desde un lejano vecindario del Distrito Federal.
Por aquellos días inolvidables en que la Selección Colombia de mayores clasificó a tres mundiales de fútbol consecutivos, los patrocinadores del equipo se dieron a la tarea de escoger a los pequeños clones del “Pibe Valderrama”, que con su crespa y dorada cabellera fue símbolo de un país que necesitaba razones para creer en sí mismo.
Quizás los concursos van cambiando con las modas y con los intereses económicos de los canales y patrocinadores. Sólo así un televidente raso puede entender el sentido, si es que tiene alguno, de la búsqueda emprendida por el canal RCN de una jovencita para representar a la cantante Marbelle, cuya historia personal se convertirá en melodrama.
Por alguna razón, seguramente de índole comercial, en algunos medios informativos se han vuelto laxos y complacientes en la escogencia de sus personajes. El canal en mención convirtió a una artista, vinculada a un proceso de lavado de activos y enriquecimiento ilícito con su entonces marido el coronel de la Policía Royne Chávez, en jurado del Factor X y ahora, en protagonista de un dramatizado sobre sus orígenes.
Caso similar ocurre con otras personas como el cantante vallenato Diomedes Díaz, referente para miles de colombianos y a quien pareciera que con sus ventas millonarias de discos le perdonan el mal comportamiento público, la condena por homicidio y el incumplimiento permanente de sus contratos.
O el caso del ex gobernador del Valle, Gustavo Álvarez Gardeazábal, condenado en el proceso 8000 por sus vínculos con el Cartel de Cali y quién ahora, desde una tribuna radial, pontifica sobre la moral, lo ético y lo legal.
Hasta donde conozco, sobre la vida personal y obra creativa del Nobel de Literatura Gabriel García Márquez, o sobre el médico Camilo Llinás, o sobre nuestros más grandes políticos, intelectuales y deportistas, ningún canal prepara un seriado ni mucho menos una película de cine, como la que acaba de estrenarse en Brasil sobre el presidente Lula Da Silva.
Al paso que vamos, la próxima convocatoria de nuestros canales de televisión será para escoger “Los Émulos del Capo”; “La nueva Generación del Cartel de los Sapos”; “Las hermanitas menores de Las Muñecas de la Mafia” y los herederos de los sicarios televisivos “Uña y Mugre”.
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