Por Juan Antonio Ruiz Romero
La historia comenzó el siglo pasado. Eran los años de la postguerra. De la Segunda Guerra mundial, toca aclarar, en este país, que lleva 200 años en conflictos de todo tipo. Un ciudadano suizo, andariego, llegó por estos lares y decidió asentarse durante una temporada en Pereira. Esa decisión de Max Jourdan Bidell, que se volvió permanente, le cambió la vida a él y le trajo medio siglo de nuevos sabores a una ciudad que empezaba a sacar la cabeza y a hacerse notoria.
Es increíble que iniciando los años 60, sin estudios de City Marketing ni agencias de publicidad: “El Bolívar Desnudo”, Camisas Jarcano, el ciclista Rubén Darío Gómez; los vestidos Valher y Pastelería Lucerna se convirtieran en la imagen de la que, poco tiempo después, se convertiría en la capital del nuevo departamento de Risaralda.
Y para quienes dudan aún que de los grandes problemas surgen las grandes soluciones, vale la pena recordar la historia de los primeros turrones de Lucerna. En los primeros años, la pastelería y los helados exigían gran cantidad de yemas de huevo como materia prima, pero sobraban las claras. Don Max hizo las consultas con su maestro pastelero y acordaron crear una línea de productos, basándose en viejas recetas españolas e italianas. Así, con la mezcla de claras de huevo, azúcares y maní, nació uno de los productos emblema de la empresa colombo-suiza.
Cada año, Lucerna fabrica alrededor de cien millones de turrones, tanto el tradicional de maní, como los cubiertos de chocolate o aquellos con sabor a café, vainilla, limón y otras variedades. Los mismos que se consiguen en cualquier ciudad colombiana, en Centroamérica y en los mercados para latinos de Estados Unidos, España y Francia.
Después de medio siglo en el mercado, con 145 empleos directos, tres centros de producción; dos salas de té en Pereira y Armenia; dos puntos de venta en Unicentro y el Aeropuerto Matecaña, Lucerna emprende un nuevo reto: incursionar en el apetecido sector de las golosinas, chocolates y caramelos, que vende más de 700 mil millones de pesos al año en Colombia.
Un año demoró la preparación, ajustes, registros y lanzamiento de las nuevas marcas de chocolates: Nuga Nuga, Nuga Blanc y Nuga Melt, en empaques personales de 40 gramos, con los cuales buscan atender un segmento más amplio, a través de una estrategia de comercialización tienda a tienda, con la cual esperan atender inicialmente al Triángulo del Café y luego a mercados locales de Cali, Medellín y Bogotá.
La experiencia de Lucerna es un ejemplo empresarial exitoso, que sirve como referencia para la ciudad. Un manejo administrativo serio, planificado, con un equipo competente, especializado, en donde los directivos no son cuota política y donde los empleados trabajan por la empresa y no solo pensando en su beneficio personal.
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