jueves, 18 de noviembre de 2010

Desempleo en acción…

Por Juan Antonio Ruiz Romero

En su edición del 8 de noviembre pasado, el periódico La Tarde nos informaba sobre una de las paradojas que se viven en nuestra ciudad. Aunque el Área Metropolitana Centro Occidente lleva más de año y medio encabezando los indicadores de desempleo en el país, con una cifra superior al 20%, hay diferentes sectores productivos que ofrecen trabajo, pero no encuentran personas interesadas o capacitadas.

Aquella vieja frase según la cual: “Trabajo si hay, lo que no hay es quien trabaje” se nos está convirtiendo en una dolorosa radiografía social. Mientras se anuncian 800 vacantes en empresas confeccionistas de la región, la Cámara de Comercio de Dosquebradas, la Gobernación de Risaralda y el Sena se vieron a gatas para buscar durante un mes, un grupo de 52 personas interesadas en capacitarse en índigo, tejido plano y de punto.

Ante la necesidad de 10 mil recolectores de café para la cosecha del segundo semestre, el Comité de Cafeteros y las administraciones públicas se unieron para atraer la mano de obra requerida. Y aunque se ofrecieron diferentes estímulos y en promedio podrían recibir 60 mil pesos diarios, solo aparecieron un poco más de mil interesados.

A la convocatoria del Plan de choque contra el desempleo se inscribieron centenares de personas, que, una vez se enteraron que el trabajo era temporal y que podrían perder la cobertura del Sisben y el subsidio de Familias en Acción, terminaron renunciando a una oportunidad laboral.

Un sector de amplio crecimiento en la región como el del gas domiciliario requiere de un personal capacitado para la extensión de redes e instalación del servicio. A petición de la empresa Efigas, el Sena Risaralda programó para este año tres cursos para capacitar en total 120 operarios, que serían vinculados de manera inmediata. Dos de los cursos se cerraron por falta de inscritos. Y así podríamos tener decenas de ejemplos.

Algo está pasando. Dicen algunos que para los jóvenes no son atractivos trabajos en sectores tradicionales como el café o las confecciones, en donde además no hubo un relevo generacional y en donde, dadas la exigencia y esfuerzo físico, muchos trabajadores esperaban que sus hijos no tuvieran que seguir en la misma actividad.

Investigadores como el profesor Jhonier Cardona de la Universidad Libre, seccional Pereira consideran que la llegada periódica a nuestra región de remesas de los risaraldenses que trabajan en el exterior, y que entre 2008 y 2009 ascendieron a casi dos billones de pesos, generó cierta desidia laboral de los receptores. Algunos analistas han denominado esa actitud como “desempleo voluntario”.

Pero hay interpretaciones más audaces. Una de ellas habla de los estereotipos sociales y culturales que se ofrecen a los jóvenes en donde lo importante es conseguir el dinero. Sin importar cómo, ni su procedencia. Ganar un salario mínimo, por ocho horas de trabajo diario en el sector formal, no es atractivo, cuando existen otras actividades, lícitas o ilícitas, que en la informalidad generan mucha mayor rentabilidad económica.

Al paso que vamos, tocará pedirle al DANE que en el caso de Pereira y su Área Metropolitana, especifique cuántos desempleados voluntarios e involuntarios hay, cuántos no trabajan porque viven de los subsidios del estado y de la remesas y cuántos prefieren subsistir en la informalidad, aunque queden por fuera de las encuestas.

No hay comentarios: