sábado, 25 de julio de 2009

Livianitos y desconectados

Por Juan Antonio Ruiz Romero

En febrero pasado, durante su permanencia en Pereira, el director de la Policía Nacional, general Oscar Naranjo advirtió, en una charla privada, que, en su mayoría, la dirigencia risaraldense era bastante liviana. Se refería a esa dificultad inmensa de pensar en grande, de asociarse, de trascender las rivalidades personales, de buscar propósitos colectivos.

Las cifras de desempleo y la compleja situación económica regional sirvieron, en su momento, para que el alcalde de Pereira Israel Londoño asumiera el liderazgo de movilizar al sector gremial y empresarial, los congresistas, las universidades, las administraciones públicas, en la elaboración de un documento, que permitiera visualizar salidas a corto, mediano y largo plazo.

Sin embargo, no fue suficiente. La presentación de dicha propuesta al presidente Uribe fue un auténtico caos. Un par de días antes, el gobernador Tamayo, pidió que incluyeran la cadena forestal “que es muy promisoria”, desconociendo que los cultivos de árboles requieren entre 10 y 20 años para madurar. La senadora María Isabel Mejía, quién acababa de llegar de Europa y desconocía el esfuerzo previo para la elaboración del documento, pedía 20 mil millones para el Parque de Flora y Fauna, como si estuviera en una subasta y diciéndole al presidente “que no fuera malito”. La senadora Cifuentes peleando, casi sola, por los recursos para la renovación del centro y la reorganización del espacio público de Pereira.

El denominado “Consultorio Empresarial” se volvió otro Consejo Comunitario, en el cual, al final, cada uno siguió pidiendo lo suyo, no lo de todos. Y, luego, nos quejamos de que en Caldas hayan aprobado documento Conpes con nombre propio, que autoricen vigencias futuras por 105 mil millones de pesos para el Aeropuerto de Palestina, que lo declaren proyecto estratégico nacional y que el gobierno central diga que carece de los 44 mil millones que necesita Matecaña.

Son tal livianitos nuestros voceros políticos, que le tocó al presidente de la ANDI, Luis Carlos Villegas, ese sí, literalmente, un peso pesado, convertirse en relator, facilitador y componedor del acta y de los compromisos del gobierno.

Pero además de livianitos, los funcionarios del departamento y nuestros municipios están tan desconectados, como los famosos conciertos del canal MTV. La promocionada “Llave de oro” de Israel y Víctor Manuel se trabó en la cerradura de la política menuda, en los mercados sociales que cada uno reparte por su lado y en los compromisos burocráticos y contractuales con sus aliados.

En una versión corregida y aumentada del Instituto de Lenguas Extranjeras; en el municipio de Pereira, en temas como el Fondo Pensional; la movilidad; el espacio público, el alcalde habla castizo; el gerente de la Promotora en rumano; el secretario de Hacienda en croata; el gerente del Área Metropolitana en suahili y el secretario de Gobierno en jerga parcera: ¿Qué hubo, papito? Y eso que todos son del Partido de La U. Lo que pasa es que están pensando más en la próxima campaña, que en el día y día de la ciudad.

Razón tenía, el general Naranjo.

miércoles, 15 de julio de 2009

El guardián de las vírgenes

Por Juan Antonio Ruiz Romero

Por aquellas vueltas del destino y quizás un poco cansados de hablar de la reelección, las cifras de desempleo, la desaceleración de la economía y las salvaguardas cambiarias de Ecuador, durante la última semana las noticias con mayor despliegue mediático han sido la cacería de hipopótamos por el Magdalena Medio, avalada por el Ministerio de Ambiente, y la “pelotera” que se armó con la Corporación Pro Reinados alrededor de la designación de la candidata de Risaralda al Concurso de Cartagena.

En cualquier país del mundo, el Ministro de Ambiente no solo habría sido removido, sino lanzado al agua, con los propios hipopótamos. Aquí, por aquello de la “seguridad democrática”, se autoriza el tiro al blanco y además los soldados se toman foto con el trofeo de caza.

La otra noticia parece del Medioevo. Un caballero feudal, que en nombre de los más altos intereses (¿de quién, o de quiénes?) se convierte en el guardián de la moral, la decencia y las buenas costumbres.

El caballero de marras, quién aparece como representante de la empresa unipersonal Corporación pro Reinados de Risaralda, recibió el favor del Rey Raimundo El Heroico, para buscar, escoger, vetar, recomponer, hacer y deshacer, y garantizar el envío a los festejos novembrinos de una joven Dulcinea del villorio risaraldense.

En su cacería, ya no de hipopótamos, sino de bellas aspirantes, en edad de merecer la designación, el osado caballero el feudo de Pueblo Rico, emprendió, como sus antepasados de los Siglos XI y XIII, una nueva cruzada en contra de las herejes que se atreven a tener novio, viajar con él y “quién sabe que cosas más”.

El nuevo paladín de la virginidad risaraldense se opuso a que la encantadora Violette llegara con su belleza fresca e independiente a la ciudad amurallada. Aunque en la época del Medioevo no había Facebook, al lado de “Un millón de voces contra las Farc” y las fotos de Liliana Ibarra con Johnny Rivera, aparece un nuevo grupo denominado “Queremos que Violette Struvay sea la señorita Risaralda 2009-2010”.

Ante tal situación de desazón colectiva y la protesta generalizada contra la institución monárquica de la comarca, el Príncipe Víctor Manuel-que es un verdadero príncipe de la política- con gran olfato e inteligencia, evitó firmar un decreto que le había llevado el caballero feudal para oficializar sus vetos y demostrar su poderío.

“No comparto que se asuman posturas para sacar del camino a una niña determinada, creo que debe hacerse con más respeto para poder procurar que Risaralda quede bien representada”, dijo el noble señor provincial.

Ante tal desautorización principesca, el encuadrado caballero deberá recoger sus bártulos reales y dirigir hacia otros destinos su cruzada moralizadora. Quizás podría encargarse de cuidar, las bellísimas estatuas virginales que decoran con su señorío y significación algunos templos. O, simplemente, irse a cazar o a fotografiar hipopótamos.

miércoles, 8 de julio de 2009

“Democracia motorizada”

Por Juan Antonio Ruiz Romero

El Informe de Naciones Unidas sobre La Democracia en América Latina, advertía desde 2002, que un 54,7 % de los latinoamericanos preferiría un “régimen autoritario” a uno democrático, si le “resolviera” sus problemas económicos.

Recientes encuestas en diferentes países confirman esa tesis. Las nuevas generaciones, a las cuales no les tocaron las dictaduras militares de la segunda mitad del siglo XX, se muestran abiertas a otro tipo de gobiernos, sin importar que sean autoritarios, si con ellos se lograrán reducir los niveles de pobreza, desigualdades y corrupción. Eso quiere decir que la democracia está en peligro, porque la relegamos a un simple acto de sufragar, cada cierto tiempo, por unos partidos y dirigentes desprestigiados.

Y en ese panorama de democracia en riesgo, países como Perú, Venezuela, Colombia, Ecuador, Bolivia, modificaron las Constituciones para permitir la reelección de sus gobernantes. Primero Fujimori, luego Chávez, Uribe, Correa, Morales e incluso Néstor Kirchner en Argentina han aprovechado los mecanismos que ofrece el sistema democrático para consolidarse en el poder, en detrimento de otros liderazgos, de otras fuerzas, de otras voces. Lo mismo que trataba de hacer Manuel Zelaya en Honduras.

Según un estudio de la Universidad de Los Andes, la “seguridad democrática” que defiende con tanto ahínco el presidente Uribe, y la cual establece como prioridad a quien quiera ser su sucesor, recoge ese sentir colectivo de “seguridad y orden”. Preocupa que los encuestados estarían de acuerdo con la restricción de algunas libertades e incluso hasta con el cierre del Congreso y de las Cortes, si estorban el propósito fundamental. El problema es que las “chuzadas telefónicas” a magistrados, políticos de la oposición y periodistas; los “falsos positivos”; el reiterado enfrentamiento del ejecutivo con las Cortes; las embajadas, notarías y otras prebendas burocráticas ofrecidas a los congresistas se volvieron parte de nuestra democracia. O mejor, en nuevos riesgos, para la estabilidad y la continuidad del sistema democrático.

Dentro de ese panorama, no debe sorprender la decisión de la alcaldesa de Dosquebradas, que ni es Luz ni Ensueño para sus conciudadanos, de entregar a patrullas motorizadas del Batallón San Mateo, las labores de vigilancia y control de la seguridad en las comunas de su municipio. Con un concepto, quizás bien intencionado, pero errado, la administración municipal piensa que los problemas de pobreza, de descomposición social, de falta de opciones de vida, de pandillas juveniles al servicio del narcotráfico; se soluciona con la compra de una camioneta Toyota Hilux, un camión MPR y 10 motos para que los soldados recorran las calles y barrios dosquebradenses.

Además de desnudar la imposibilidad de la Policía para atender las tareas de seguridad, la medida de la alcaldesa busca un impacto positivo, coyuntural, entre la gente, pero ineficiente en el fondo. Similar a la ubicación de tanquetas el año pasado en San Judas.

Ojalá que con la militarización de las comunas de Dosquebradas, el Ejército demuestre su profesionalismo y respeto por los derechos humanos y no se cometan arbitrariedades y excesos, que tanto daño le han causado a la institución.

Y también esperemos que con las patrullas militares y la excusa de la Seguridad democrática, no se quiera “motorizar” la campaña al Congreso del esposo de la mandataria, el ingeniero Ricardo Valencia.

miércoles, 1 de julio de 2009

Dicen…y dicen…y dicen…

Por Juan Antonio Ruiz Romero

En la última semana, el nombre más mencionado en internet, en los buscadores de noticias, en los medios de comunicación y en las charlas de esquina ha sido el de Michael Jackson.

Dicen que odiaba a su padre. Que se creía Peter Pan, que nunca maduró, que no lo dejaron ser niño. Dicen que sus matrimonios fueron por conveniencia, golpes publicitarios o por apariencia. Que sus hijos nacieron por inseminación artificial, que alquiló los vientres de las madres y que compró, a cambio de millones de dólares, la custodia de los niños. Que si la madre de los niños llegara a morir, le había pedido a la cantante Diana Ross que se hiciera cargo de ellos.

Dicen que fue el Rey del Pop, un ícono, una leyenda, el cantante más grande de los últimos años. Que rompió la historia de la música en dos y vendió, hasta el día de su muerte, 750 millones de copias de sus discos. Que era un bailarín inolvidable y perfeccionista. Que fue el resultado de un meticuloso proceso de mercadeo mediático, a través de la música y la imagen. Que fue el primer artista negro a quién transmitieron sus videos en el canal MTV.

Dicen que fue un brillante y estratégico empresario, que logró con su carrera activos personales que superan los mil millones de dólares, incluyendo los derechos de la mayoría de las canciones de Los Beatles. (Mil millones de dólares fueron más o menos lo que se invirtió en Colombia durante el proceso de la reconstrucción del Eje Cafetero colombiano, que incluyó la recuperación de 100 mil viviendas, nueva infraestructura educativa, vial, institucional, de salud, de servicios públicos y cultura, en 28 municipios de los departamentos de Quindío, Risaralda, Valle, Tolima y Caldas.)

Dicen que le encantaba comprar propiedades lujosas, objetos exclusivos y que coleccionaba animales exóticos para su zoológico particular, entre ellos el pequeño chimpancé Bubbles, al cual vestían con los mismos trajes del excéntrico personaje.

Dicen que Michael Jackson sentía una atracción sexual primaria hacia los niños, a los cuales invitaba a pesar largas temporadas en su rancho Neverland. Que pagó 24 millones de dólares a la familia de uno de ellos para que retirara los cargos por actos abusivos. Y dicen que logró ser declarado “no culpable”, en 2005, en la corte de Santa María, California, por los presuntos delitos de conspiración, extorsión, secuestro y dar bebidas embriagantes a un menor para cometer abuso sexual.

Dicen que exageraba en el consumo de analgésicos y en los medicamentos para el insomnio. Que en el momento de su muerte pesaba solo 51 kilos y que tenía varias costillas fracturadas por el desesperado intento de reanimación cardiaca. Dicen que, como Elvis Presley, murió de una sobredosis, solo y en su propia casa.

Dicen tantas cosas. Unas ciertas, otras meras especulaciones. Entrevistas exclusivas. Rumores, chismes, teléfono roto, opiniones, condenas, absoluciones y cuestionamientos. Dicen de todo. O bueno, casi de todo. Porque lo único que no sabemos, ni nadie nos lo ha dicho es si Michael Jackson era una persona feliz.

miércoles, 24 de junio de 2009

Las víctimas, según el ministro

Por Juan Antonio Ruiz Romero

A mediados de los años setenta, en el cancionero popular colombiano apareció un estribillo retador, despechado y herido: “Tú no vales un plomo que yo dispare para matarte”, el cual años más tarde, grabaron también Los Betos, a ritmo vallenato.

Y de acuerdo con las recientes decisiones del gobierno nacional y del Congreso, esa podría ser la banda sonora para la Ley de Víctimas del conflicto armado, que las mayorías uribistas terminaron hundiendo en la Comisión de Conciliación.

Sorprende eso sí, que tres días antes del naufragio de la ley, el propio ministro del Interior y Justicia, Fabio Valencia Cossio afirmara textualmente que “con la aprobación de la ley se logra el equilibrio entre el respeto a los estándares internacionales y la Constitución y las leyes colombianas, dentro del marco de la viabilidad fiscal y la responsabilidad política".

En un país con más de medio siglo de violencia política, crímenes de lesa humanidad, desplazamiento forzado, grupos armados ilegales de izquierda y de derecha, por lo menos 220 mil familias esperan algún tipo de reparación económica, a cambio del dolor, el desarraigo y la muerte de sus seres queridos.

No fueron suficientes los desgarradores testimonios divulgados en Medellín, en el Congreso Internacional de Víctimas del Terrorismo, al cual asistieron los Príncipes de Asturias, el presidente Uribe, el ministro del Interior y varios de nuestros legisladores. Más allá de los compromisos presupuestales, lo que el gobierno no pudo aceptar es que al lado de las infamias cometidas por la guerrilla y los paramilitares, se incluyeran los crímenes cometidos por miembros de la fuerza pública, denominados con el sutil nombre de “falsos positivos”, pero, no por ello, menos homicidios.

Parecería casualidad, pero el hundimiento de la Ley de Víctimas se produjo el mismo día en que el relator especial de Naciones Unidas para ejecuciones extrajudiciales Philip Alston reveló que los civiles presentados como guerrilleros muertos en combate son una práctica "más o menos sistemática" en el Ejército colombiano. Y ahí fue Troya.

Aunque el gobierno nacional anuncia una nueva ley de Víctimas para la próxima legislatura, las familias afectadas, algunos dirigentes de la política, sectores académicos y medios de comunicación nos preguntamos si valieron la pena las promesas, el desgaste de más de dos años, las audiencias públicas y las 10 mil cartas que fueron enviadas al Congreso, porque, en últimas, las personas sienten que todo el proceso fue “una botadera de corriente”, en donde les “salieron con un chorro de babas”.

Y la pregunta que surge de inmediato es: ¿Cuál es la idea de víctima que tiene el señor ministro del Interior? Porque, de acuerdo con los hechos, las víctimas no son los campesinos despojados, las madres cabezas de hogar y los huérfanos de la violencia.

No. Para el excelso ministro, las víctimas son los “honorables congresistas” y padres de la patria, que, en medio de su indefensión legal, jurídica y económica, sufren las persecuciones con investigaciones penales de la Corte Suprema de Justicia y procesos de pérdida de investidura por parte del Consejo de Estado. Por ello, el diligente hermano de Guillermo León, propondrá revivir la inmunidad parlamentaria.

Al paso que vamos, los congresistas procesados y condenados por la “parapolítica”, van a ser los oradores centrales del próximo Congreso de víctimas del terrorismo.

miércoles, 17 de junio de 2009

Tan parecidos y tan distintos

Por Juan Antonio Ruiz Romero

El reciente lanzamiento en Pereira del canal Región Colombia Internacional; el tercer triunfo consecutivo conseguido por una empresa de Parquesoft Pereira en la Competencia Talento e Innovación, TIC de las Américas; la jornada cívica de Pereira sin basuras y la apertura del centro comercial Unicentro nos invitan a una reflexión sobre cuál es la ciudad que tenemos y la que quisiéramos tener.

Por iniciativa y capacidad de gestión del profesional risaraldense Jorge Alberto Marín, tanto dentro del país como en el exterior ya se recibe la señal de Región Colombia Internacional, un canal que emite una selección de las mejores producciones de los ocho canales regionales del país y que se convierte, a través del satélite, en un contacto directo para los miles de andariegos nuestros que están viviendo en Norteamérica y Europa occidental.

“Es el medio para ver lo que somos como cultura, como sociedad y a la vez, un ancla con el país para los que se fueron” asegura el ex gerente de Telecafé. Sin dudas una apuesta televisiva audaz que podría ser, de carambola, la primera acción concreta de política pública frente al fenómeno migratorio.

Y mientras uno piensa en el sombrero “vueltiao”, el cuadro del Sagrado Corazón, los cultivos de café, la “chiva” y aquellas imágenes de nuestra identidad nacional, descubre, sin mayor esfuerzo, que los deportistas de alto rendimiento, los artistas, los empresarios talentosos e innovadores como Duto Ingeniería, MLC Tecnología Educativa e Íkono, los investigadores, los científicos, nuestros verdaderos doctores, tienen que convertirse en esa imagen sólida, vital y que habla por si sola de la región y del país.

En el mismo sentido, el tan referenciado civismo de los pereiranos, no puede quedarse en el nostálgico recuerdo de los abuelos y en la manida disculpa de todas las obras que construimos solidarios, en convites, sin necesidad de la ayuda de los poderes central y de Caldas. El comportamiento cívico y amoroso con la ciudad debe ser la impronta de los hijos de Pereira y compartirlo en generosas transfusiones a todos los que llegan y se asientan en nuestro territorio.

Por ello es tan importante que con las grandes superficies: Carrefour, Éxito, La 14, Al Kosto, Home Center, Makro y la explosión desmesurada de centros comerciales: Bolívar Plaza, Victoria Centro Comercial, Pereira Plaza, Cómplex Circunvalar, Alameda y Unicentro redefinamos nuestro perfil de ciudad. Sin dudas hay una fuerte e innegable vocación comercial, pero uno se pregunta si eso es suficiente para dinamizar la economía. Y aunque los centros comerciales ofrecen, como en el caso de Unicentro generosas áreas para caminar y para el encuentro, esa responsabilidad no se la podemos entregar solo a los particulares, sino le corresponde a las administraciones públicas garantizar espacios públicos para el disfrute colectivo de los ciudadanos.

Lo primero que dice un recién llegado a Pereira es cómo está la ciudad de grande, de desarrollada, con tantos proyectos inmobiliarios y comerciales. Y tienen razón. Sin embargo, debemos buscar que esos proyectos respondan a esa incipiente identidad que tratamos de rescatar, para que no seamos solo un rincón más del planeta, con centros comerciales clonados y grandes superficies calcadas, en donde cada góndola, cada estantería y cada producto se encuentran en el mismo sitio.

¡Qué bueno que seamos globales, pero sin perder la esencia que nos hace diferentes!

Nosotros, los informales

Por Juan Antonio Ruiz Romero, jueves 11 de junio

Tal vez por las mismas razones en que dividimos el mundo en buenos y malos, en ricos y pobres, en grandes y pequeños, hace algún tiempo se acuñó en el lenguaje coloquial la diferenciación entre formales e informales.

Al principio, a uno le decían en la escuela que los formales eran los niños que se quedaban sentados juiciosos en clase, no se movían, no preguntaban, no hablaban con el vecino y copiaban todo lo que les dictaba la profesora. Poco a poco, uno se va dando cuenta que la formalidad tiene otras acepciones. -¡Qué señor tan formal!, dicen como sinónimo de una persona atenta, caballerosa y honorable, así no tenga registro mercantil.

Después nos enteramos que el 95 por ciento de las actividades económicas de nuestra región son consideradas informales porque, dado su tamaño, permanencia en el mercado o composición organizacional, no cumplen con una serie de requisitos para ser considerados parte de la economía formal.

Y dentro de ese sector productivo, reconocido, legal y formalizado, uno se encuentra con sorpresa, con varias empresas en donde lo primero que le preguntan a quien solicita un bien o un servicio, es si necesitan o no factura, por aquello de la contabilidad paralela. ¿Al fin qué, formales o informales? ¿Legales o ilegales?

De otro lado, y a pesar del discurso según el cual, “de eso tan bueno no dan tanto”, personas de distintos estratos llevaron su dinero a captadoras ilegales que ofrecían jugosos rendimientos. Muchos pensaban sólo en D.R.F.E. y D.M.G. Pero, la reciente intervención de las firmas Su inversión y Gran Valor en Pereira que habían captado alrededor de 20 mil millones de pesos, “de personas de alto perfil económico y social”, a quienes se les había olvidado, tal vez por descuido, declarar esos recursos y más bien colocarlos en un mercado extrabancario, nos demuestra la informalidad de la economía, en donde solo un 7,5% de colombianos tiene acceso al sector bancario tradicional.

Ahora, las reacciones, entre preocupadas y destempladas, que generó en Pereira, el reciente informe del DANE sobre desempleo en las Áreas Metropolitanas del país, nos puso de nuevo a analizar las características del empleo que se busca, se ofrece y se ejerce en nuestros municipios y la calidad del mismo.

A la tasa del 19,7% de la desocupación formal que se registra en Pereira, se debe agregar el porcentaje de empleo informal o subempleo, que supera el 30% y representa a los colombianos que se sienten insatisfechos con las condiciones laborales actuales o que laboran en una actividad que consideran temporal, mientras consiguen una mejor o más acorde con su capacitación y sus expectativas.

Así que entre los desocupados formales y los empleados en la informalidad, superamos la mitad de la denominada Población Económicamente Activa del país. Como quién dice, uno de cada dos colombianos, en edad de trabajar, está desempleado o forma parte de la denominada economía informal.

Luego de revisar esos datos, me da la impresión que hemos sido demasiado formales en el manejo de una cantidad de hechos, comportamientos y realidades que nos demuestran el grado de informalidad en que vivimos.