Además de proponer un convenio de ciudades hermanas, el alcalde Israel Londoño invitó a Bloomberg a visitar el eje cafetero.
Juan Antonio Ruiz Romero
Especial para La Tarde
Nueva York, jueves 15 de octubre. Durante los últimos días se ha hablado tanto del café colombiano, de los jeep Willys y de las recolectoras del grano en los medios de comunicación hispanos de Nueva York, que lo primero que le preguntó el alcalde Michael Bloomberg al mandatario pereirano Israel Londoño fue que significa la “Feria Chapolera”.
Si bien el gobernante neoyorkino todavía no habla el español muy bien, lo entiende bastante y, entre risas, le dijo al alcalde colombiano que “los errores que tenga son de mi profesor, que es compatriota de ustedes”.
Bloomberg recibió de parte del alcalde Londoño una mochila de fique, con una muestra de turrones de café, dulces tradicionales y un portafolio bilingüe, impreso y en medio digital, con los principales proyectos que promueve la administración municipal y para los cuales busca inversionistas privados que deseen vincularse como socios.
Entre las iniciativas se encuentran la ampliación del Aeropuerto Internacional Matecaña; la construcción del Parque Temático de Flora y Fauna de Pereira y la recuperación ambiental de ríos y quebradas, para convertirlos en corredores turísticos, ecológicos, educativos, culturales y recreativos.
Sobre el posible convenio para Ciudadades Hermanas, se encargó al asesor de Bloomberg, César Cárdenas, nacido en Nueva York, pero hijo de colombianos, que se encargue de ambientar el tema ante el Comité responsable de esas decisiones y el cual tendrá la última palabra.
El encuentro entre los alcaldes de Nueva York y Pereira duró unos diez minutos. Pero si se tiene en cuenta que Bloomberg está en plena campaña política para las elecciones del martes 3 de noviembre; que cumple diariamente con una agenda de compromisos desde las 6 de la mañana hasta las 10 de la noche; que debe atender los requerimientos de salud, educación, transporte, servicios públicos, seguridad y vivienda de alrededor de 10 millones de personas y que solo 3 de cada 10 habitantes de la Gran manzana son nacidos aquí, uno puede concluir que la reunión tiene un gran valor simbólico, en la medida en que Pereira empieza a abrirse al mundo. Y no en cualquier parte.
Por lo menos, en la próxima versión de Chapolera, Michael Bloomberg ya sabrá que las mariposas multicolores que vuelan por los cafetales colombianos le dieron el nombre a esas mujeres, vestidas con traje campesino y mucho carácter, que recogen en sus manos granos maduros, con sabor a patria.
Esta noche la Gala de Chapolera 2009
35 empresas del Eje Cafetero y
Chocó en la Muestra Comercial
La orfebrería de Quinchía, los turrones pereiranos de Saint Gallen, las mochilas de fique de Riosucio, dulces y conservas de El Jardín, Antioquia; la iniciativa de turismo sostenible de La Granja de Mamá Lulú de Quimbaya, Quindío y hasta los proyectos agroindustriales de los jóvenes emprendedores de Tadó, Chocó, estarán desde la noche de este jueves en el Hotel Roosevelt, de Manhattan, en la apertura de la primera versión de la Muestra Comercial y de Servicios, Chapolera 2009.
Desde ayer comenzaron a llegar a esta ciudad, los primeros empresarios que este viernes sostendrán mesas de negocios con algunos de los principales compradores y comercializadores de productos de origen hispano en la zona triestatal Nueva York, Nueva Jersey y Connecticut.
Los sectores económicos que están representados en la Muestra comercial y de servicios son el cafetero, textil y confecciones, flores y follajes, agroindustria, calzado y marroquinería, alimentos y turismo, en representación de empresas de Risaralda, Quindio, Caldas, Valle, Antioquia y Chocó.
En la Noche de Gala y Alfombra Roja, que se cumplirá a partir de las 8 de la noche en el Hotel Roosevelt, ubicado en el elegante sector del Medio Manhattan, estarán los representantes de Latin Trade Show, el holding financiero y empresarial que se unió con la Asociación de Comunicadores y Creativos ACC, para organizar el certamen ferial; las autoridades regionales, invitados especiales, empresarios de la comunidad latinoamericana y los principales medios de comunicación de habla hispana.
jueves, 5 de noviembre de 2009
Alcalde de Nueva York recibe a Chapolera
Juan Antonio Ruiz Romero
Especial para La Tarde
Nueva York. Octubre 14. En nedio de la apretada agenda de la campaña en la que busca su tercera elección, el alcalde de Nueva York Michael Bloomberg, recibirá hoy a la delegación de Pereira que asiste esta semana a la Muestra comercial, cultural y turística Chapolera 2009.
El mandatario neoyorkino sostendrá una rápida reunión con el alcalde de Pereira Israel Londoño, el dirigente cívico colombiano Orlando Tobón, la Chapolera 2009, Jenny Guzmán, el director general de la feria Mauricio Lozano y la directiva de la Asociación de Comunicadores y creativos, ACC, entidad organizadora del evento .
Bloomberg, de 67 años, se desempeña como alcalde de Nueva York desde 2002 y ha logrado un gran reconocimiento de la comunidad de origen hispano, debido al fortalecimiento y ampliación de la cobertura educativa, así como el mejoramiento de la seguridad y del sistema de recolección de basuras.
Durante el encuentro con Bloomberg, el alcalde de Pereira Israel Londoño le propondrá la firma de un convenio de ciudades hermanas, con énfasis en los temas tecnológico y de innovación y la constitución de una Oficina Internacional de Pereira en Nueva York, que sirva como plataforma comercial y de negocios para la región del Triángulo del Café.
Chapolera Travel Market 2009 comenzará este jueves su agenda de actividades con un acto social de bienvenida a los invitados especiales, empresarios, inversionistas y en el cual está previsto el lanzamiento del periódico “Business Latino”, por parte de Latin Trade Show, empresa que ha sido la aliada estratégica en Estados Unidos de la Asociación de Comunicadores y creativos, ACC
Especial para La Tarde
Nueva York. Octubre 14. En nedio de la apretada agenda de la campaña en la que busca su tercera elección, el alcalde de Nueva York Michael Bloomberg, recibirá hoy a la delegación de Pereira que asiste esta semana a la Muestra comercial, cultural y turística Chapolera 2009.
El mandatario neoyorkino sostendrá una rápida reunión con el alcalde de Pereira Israel Londoño, el dirigente cívico colombiano Orlando Tobón, la Chapolera 2009, Jenny Guzmán, el director general de la feria Mauricio Lozano y la directiva de la Asociación de Comunicadores y creativos, ACC, entidad organizadora del evento .
Bloomberg, de 67 años, se desempeña como alcalde de Nueva York desde 2002 y ha logrado un gran reconocimiento de la comunidad de origen hispano, debido al fortalecimiento y ampliación de la cobertura educativa, así como el mejoramiento de la seguridad y del sistema de recolección de basuras.
Durante el encuentro con Bloomberg, el alcalde de Pereira Israel Londoño le propondrá la firma de un convenio de ciudades hermanas, con énfasis en los temas tecnológico y de innovación y la constitución de una Oficina Internacional de Pereira en Nueva York, que sirva como plataforma comercial y de negocios para la región del Triángulo del Café.
Chapolera Travel Market 2009 comenzará este jueves su agenda de actividades con un acto social de bienvenida a los invitados especiales, empresarios, inversionistas y en el cual está previsto el lanzamiento del periódico “Business Latino”, por parte de Latin Trade Show, empresa que ha sido la aliada estratégica en Estados Unidos de la Asociación de Comunicadores y creativos, ACC
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CHAPOLERA 2009,
Octubre en Nueva York
La Chapolera enamoró a Manhattan
La recolectora de café y el tradicional vehículo encabezaron el desfile del Día de la Hispanidad, en Nueva York, con el cual Colombia ganó el premio a la Mejor Comparsa.
Por Juan Antonio Ruiz Romero
Especial para La Tarde
Nueva York. Por primera vez en la historia, un jeep Willys, engalanado con el fique de los costales en los que se empaca el café colombiano y con la joven chapolera, Jenny Maritza Guzmán, recorrió la exclusiva Quinta Avenida, mostrando la imagen pujante y laboriosa de los recolectores colombianos.
La celebración del Día de la Hispanidad en la Gran Manzana, permitió que miles de personas, entre latinoamericanos y turistas de todo el mundo, conocieran la música, los bailes y expresiones culturales de los países que se arropan en el idioma español, desde México hasta la Patagonia argentina y chilena.
Y allí, en medio de las trompetas de los mariachis mexicanos, los coloridos trajes de bailarines folclóricos bolivianos y ecuatorianos, las trovas contarricenses y hasta la selección femenina de fútbol de Honduras, apareció el jeep Willys, con placas de Nueva York, en donde se apretujaron el conductor, la chapolera y los sentimientos de los 650 mil compatriotas que viven en esta ciudad.
Un inesperado sol otoñal recordó el clima habitual de los cafetales colombianos, a lo largo del desfile de 30 cuadras, entre la calle 42 y el Central Park, que fue seguido por unas 60 mil personas, que lucían sombreros, banderas y distintivos de sus países de origen.
La chapolera colombiana, personificada por la ex candidata de Risaralda al Reinado de Cartagena en 2008, Jenny Guzmán, caminó varias cuadras, saludó a sus paisanos, se tomó fotos con unos y otros y respondió, con un inglés bastante fluido, a aquellos extranjeros que preguntaban: ¿What is “chapolera”?
La mejor comparsa
La presencia de Colombia en el Día de la Hispanidad en Manhattan estuvo a cargo del cónsul general Francisco Noguera, quién se esforzó por integrar una muestra artística bastante amplia de las difentes expresiones musicales y culturales que identifican a nuestras regiones.
La representación colombiana combinó una alegoría del carnaval de Barranquilla, danzas de un grupo de niños de la tercera generación de inmigrantes colombianos llegados a los Estados Unidos; animados y resistentes bailarines de la tercera edad, que igual se le medían a una cumbia, un bullerengue o una guabina y el “yipao”, con chapolera, que representa a esas 566 mil familias cafeteras que derivan su sustento del grano.
Para el Día de la Hispanidad, el periódico “Daily News”, que imprime 700 mil ejemplares diarios y compite con el New York Times, definió como estrategia de acercamiento con el mercado latino, escoger la mejor comparsa. Pasadas las ocho de la noche del domingo, mientras los bailarines y participantes trataban de descansar de la larga caminata, una llamada telefónica a la agregada cultural de Colombia Adriana Aristizábal entregó la noticia: “Ustedes tuvieron la mejor comparsa y este martes, recibirán el galardón que así lo reconoce”.
Chapolera Travel Market
La vistosa presencia del Willys rojo por las calles de Manhattan es solo parte del ambicioso plan que busca proyectar al Eje cafetero colombiano y a sus principales productos de exportación hacia el mercado de los Estados Unidos y en especial, a las comunidades latinoamericanas residentes en Nueva York, Nueva Jersey y Connecticut.
Desde ayer, empezaron a llegar a Nueva York, las autoridades regionales, encabezadas por el gobernador de Risaralda Víctor Manuel Tamayo y el alcalde de Pereira Israel Londoño; hoy y mañana llegarán los empresarios de los sectores cafetero, de la agroindustria de alimentos, floricultor, textil, calzado y marroquinería, que el viernes asistirán a la muestra comercial y mesa de negocios en el Hotel Roosevelt.
Lo que son las curiosidades de un mundo globalizado. En mayo pasado, se celebraba en Pereira con bombos y platillos, la apertura del primer restaurante Mc Donald’s en la ciudad. Cinco meses más tarde, un grupo de pereiranos y risaraldenses, promotores del evento Chapolera 2009, le dieron a Colombia el orgullo de mostrar por la Quinta Avenida, el jeep Willys y la mujer cafetera, los cuales contrastaron con la Trump Tower y los exclusivos diseños de Cartier, las joyas de Tiffany’s y los bolsos de Louis Vuitton.
Por Juan Antonio Ruiz Romero
Especial para La Tarde
Nueva York. Por primera vez en la historia, un jeep Willys, engalanado con el fique de los costales en los que se empaca el café colombiano y con la joven chapolera, Jenny Maritza Guzmán, recorrió la exclusiva Quinta Avenida, mostrando la imagen pujante y laboriosa de los recolectores colombianos.
La celebración del Día de la Hispanidad en la Gran Manzana, permitió que miles de personas, entre latinoamericanos y turistas de todo el mundo, conocieran la música, los bailes y expresiones culturales de los países que se arropan en el idioma español, desde México hasta la Patagonia argentina y chilena.
Y allí, en medio de las trompetas de los mariachis mexicanos, los coloridos trajes de bailarines folclóricos bolivianos y ecuatorianos, las trovas contarricenses y hasta la selección femenina de fútbol de Honduras, apareció el jeep Willys, con placas de Nueva York, en donde se apretujaron el conductor, la chapolera y los sentimientos de los 650 mil compatriotas que viven en esta ciudad.
Un inesperado sol otoñal recordó el clima habitual de los cafetales colombianos, a lo largo del desfile de 30 cuadras, entre la calle 42 y el Central Park, que fue seguido por unas 60 mil personas, que lucían sombreros, banderas y distintivos de sus países de origen.
La chapolera colombiana, personificada por la ex candidata de Risaralda al Reinado de Cartagena en 2008, Jenny Guzmán, caminó varias cuadras, saludó a sus paisanos, se tomó fotos con unos y otros y respondió, con un inglés bastante fluido, a aquellos extranjeros que preguntaban: ¿What is “chapolera”?
La mejor comparsa
La presencia de Colombia en el Día de la Hispanidad en Manhattan estuvo a cargo del cónsul general Francisco Noguera, quién se esforzó por integrar una muestra artística bastante amplia de las difentes expresiones musicales y culturales que identifican a nuestras regiones.
La representación colombiana combinó una alegoría del carnaval de Barranquilla, danzas de un grupo de niños de la tercera generación de inmigrantes colombianos llegados a los Estados Unidos; animados y resistentes bailarines de la tercera edad, que igual se le medían a una cumbia, un bullerengue o una guabina y el “yipao”, con chapolera, que representa a esas 566 mil familias cafeteras que derivan su sustento del grano.
Para el Día de la Hispanidad, el periódico “Daily News”, que imprime 700 mil ejemplares diarios y compite con el New York Times, definió como estrategia de acercamiento con el mercado latino, escoger la mejor comparsa. Pasadas las ocho de la noche del domingo, mientras los bailarines y participantes trataban de descansar de la larga caminata, una llamada telefónica a la agregada cultural de Colombia Adriana Aristizábal entregó la noticia: “Ustedes tuvieron la mejor comparsa y este martes, recibirán el galardón que así lo reconoce”.
Chapolera Travel Market
La vistosa presencia del Willys rojo por las calles de Manhattan es solo parte del ambicioso plan que busca proyectar al Eje cafetero colombiano y a sus principales productos de exportación hacia el mercado de los Estados Unidos y en especial, a las comunidades latinoamericanas residentes en Nueva York, Nueva Jersey y Connecticut.
Desde ayer, empezaron a llegar a Nueva York, las autoridades regionales, encabezadas por el gobernador de Risaralda Víctor Manuel Tamayo y el alcalde de Pereira Israel Londoño; hoy y mañana llegarán los empresarios de los sectores cafetero, de la agroindustria de alimentos, floricultor, textil, calzado y marroquinería, que el viernes asistirán a la muestra comercial y mesa de negocios en el Hotel Roosevelt.
Lo que son las curiosidades de un mundo globalizado. En mayo pasado, se celebraba en Pereira con bombos y platillos, la apertura del primer restaurante Mc Donald’s en la ciudad. Cinco meses más tarde, un grupo de pereiranos y risaraldenses, promotores del evento Chapolera 2009, le dieron a Colombia el orgullo de mostrar por la Quinta Avenida, el jeep Willys y la mujer cafetera, los cuales contrastaron con la Trump Tower y los exclusivos diseños de Cartier, las joyas de Tiffany’s y los bolsos de Louis Vuitton.
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Octubre en Nueva York
Las “roscas” privadas
Por Juan Antonio Ruiz Romero (Publicada 1 de octubre 2009)
Desde hace ya varias décadas y en distintos escenarios, escuchamos los ciudadanos que el clientelismo, los manejos amañados, los negociados y el favoritismo en los contratos son algunas de las características que identifican al sector público, al cual, casi sin excepciones, se estigmatiza y se cataloga como turbio y corrupto.
La verdad, uno quisiera que el sector público terminara copiando las buenas prácticas, los comportamientos responsables y transparentes que han acogido numerosas empresas y gremios. Pero, a veces, hay decisiones de empresas privadas que terminan siendo tan excluyentes, cerradas y polémicas como algunas del sector gubernamental.
Me refiero a los 20 mil millones de pesos que comprometió el gobierno nacional “para dinamizar la economía y reactivar el empleo en Pereira y Risaralda”, con un programa de “mejoramiento y adecuación de viviendas”, que se ejecutará con recursos de la Findeter y a través de la Caja de Compensación Familiar, Comfamiliar Risaralda.
Todos acogemos con beneplácito dichos recursos que, frente a las demás inversiones y proyectos que se gestionan ante el gobierno central, son una respuesta rápida, directa y oportuna.
Lamentablemente, los millonarios recursos del programa, que deberían irrigar toda la golpeada economía local, con inversiones en un sector tan dinámico como la construcción, podrían quedar en las manos y en los bolsillos de un reducido grupo de proveedores.
Este tema se abordó con franqueza en una reciente reunión, con voceros de los gobiernos departamental y municipal, los gremios de la construcción y la misma Caja. Allí quedó claro que no se puede dirigir y restringir el uso de esos recursos, de origen público, para la compra de materiales y productos de construcción en los 8 o 10 o 20 “proveedores oficiales” que establezca Comfamiliar Risaralda.
Sin embargo, a una cosa se comprometieron los delegados de la empresa en la reunión de la semana pasada y otra es lo que están haciendo, los asesores comerciales del área de Vivienda de Comfamiliar, que atienden en la sede de la calle 22 con carrera cuarta.
A todas las personas que han ido esta semana a averiguar por el crédito, incluyéndome a mí, que estuve ayer miércoles a las 10 de la mañana, nos dijeron que, una vez aprobado el préstamo, nos entregaban la “lista de proveedores”, a los cuales les podíamos comprar los productos requeridos para “el mejoramiento o remodelación de la vivienda”.
No es que uno sea prevenido, pero cuándo se observa lo que sucedió con los subsidios no reembolsables de Agro Ingreso Seguro, que terminaron en manos de grandes terratenientes y hasta de reinas de belleza, uno quisiera que estos créditos, que si bien son blandos, pero no gratuitos; puedan invertirse en cualquier establecimiento comercial de la ciudad y no solo en aquellos, por muy serios y respetables, que aparecen como “proveedores oficiales del crédito social de Comfamiliar”.
Desde hace ya varias décadas y en distintos escenarios, escuchamos los ciudadanos que el clientelismo, los manejos amañados, los negociados y el favoritismo en los contratos son algunas de las características que identifican al sector público, al cual, casi sin excepciones, se estigmatiza y se cataloga como turbio y corrupto.
La verdad, uno quisiera que el sector público terminara copiando las buenas prácticas, los comportamientos responsables y transparentes que han acogido numerosas empresas y gremios. Pero, a veces, hay decisiones de empresas privadas que terminan siendo tan excluyentes, cerradas y polémicas como algunas del sector gubernamental.
Me refiero a los 20 mil millones de pesos que comprometió el gobierno nacional “para dinamizar la economía y reactivar el empleo en Pereira y Risaralda”, con un programa de “mejoramiento y adecuación de viviendas”, que se ejecutará con recursos de la Findeter y a través de la Caja de Compensación Familiar, Comfamiliar Risaralda.
Todos acogemos con beneplácito dichos recursos que, frente a las demás inversiones y proyectos que se gestionan ante el gobierno central, son una respuesta rápida, directa y oportuna.
Lamentablemente, los millonarios recursos del programa, que deberían irrigar toda la golpeada economía local, con inversiones en un sector tan dinámico como la construcción, podrían quedar en las manos y en los bolsillos de un reducido grupo de proveedores.
Este tema se abordó con franqueza en una reciente reunión, con voceros de los gobiernos departamental y municipal, los gremios de la construcción y la misma Caja. Allí quedó claro que no se puede dirigir y restringir el uso de esos recursos, de origen público, para la compra de materiales y productos de construcción en los 8 o 10 o 20 “proveedores oficiales” que establezca Comfamiliar Risaralda.
Sin embargo, a una cosa se comprometieron los delegados de la empresa en la reunión de la semana pasada y otra es lo que están haciendo, los asesores comerciales del área de Vivienda de Comfamiliar, que atienden en la sede de la calle 22 con carrera cuarta.
A todas las personas que han ido esta semana a averiguar por el crédito, incluyéndome a mí, que estuve ayer miércoles a las 10 de la mañana, nos dijeron que, una vez aprobado el préstamo, nos entregaban la “lista de proveedores”, a los cuales les podíamos comprar los productos requeridos para “el mejoramiento o remodelación de la vivienda”.
No es que uno sea prevenido, pero cuándo se observa lo que sucedió con los subsidios no reembolsables de Agro Ingreso Seguro, que terminaron en manos de grandes terratenientes y hasta de reinas de belleza, uno quisiera que estos créditos, que si bien son blandos, pero no gratuitos; puedan invertirse en cualquier establecimiento comercial de la ciudad y no solo en aquellos, por muy serios y respetables, que aparecen como “proveedores oficiales del crédito social de Comfamiliar”.
martes, 29 de septiembre de 2009
El otoño del patriarca
Por Juan Antonio Ruiz Romero
Para algunos es una actitud de arrogancia. Para otros de cinismo. Unos más piensan que simplemente es el resultado del ejercicio del poder. Un poder que engolosina y no se quiere soltar.
Enigmático, canoso, con el rostro cansado, tras sus anteojos. Muy pocas veces lo volvieron a ver sonriente. Se esconde en sus recuerdos. Yo, el Supremo. El Otoño del patriarca. El ex presidente en su laberinto. Las venas abiertas de América Latina.
Primero, fue el juicio por violaciones a los derechos humanos y masacres por parte de grupos de ultraderecha, patrocinados desde el mismo gobierno. La primera condena: 25 años de cárcel.
Después, dos sentencias por cargos de corrupción, al entregar 15 millones de dólares, de recursos públicos, para pagar favores políticos a un asesor presidencial. Algo así como un Agro Ingreso Seguro, pero a la peruana.
Esta semana aceptó ser responsable de los cargos de espionaje telefónico, soborno de congresistas y compra ilegal de medios de comunicación, con dineros del Estado.
El ex presidente Alberto Fujimori, quién modificó la Constitución peruana para permitir su reelección en dos ocasiones y terminó huyendo al comenzar el tercer mandato, afronta una cuarta condena judicial y el pago de una indemnización equivalente a 1,6 millones de dólares al Estado y un millón de dólares a los agraviados.
Fujimori aceptó los cargos en su contra, con lo cual evitó que comparecieran en el proceso no menos de cien testigos, entre ellos el escritor Mario Vargas Llosa y el ex secretario general de las Naciones Unidas, Javier Pérez de Cuéllar, quienes fueron víctimas de interceptación telefónica cuando como candidatos enfrentaron a Fujimori en 1990 y 1995, respectivamente. Algo así como un ceviche peruano a la Watergate.
De acuerdo con la investigación del Fiscal José Peláez, el ex presidente pagó a congresistas opositores para que se pasaran a las filas del fujimorismo. La diferencia es que allá pagaron en dólares, frente a cámaras ocultas de televisión. Aquí, para la primera reelección se entregaron notarías como premio y subsidios no reembolsables del Ministerio de Agricultura y, para la segunda reelección, se aprobó una reforma política que convertía en legal y permitido “el transfuguismo”.
Cuándo leía las noticias acerca del juicio a Fujimori, sentí la tranquilidad de que gracias a la política de Seguridad Democrática, en Colombia no tendremos que vivir ninguna de esas situaciones tan dramáticas y dolorosas que tuvieron que afrontar nuestros hermanos peruanos.
Ni “falsos positivos” que permitieran fortalecer la imagen de las Fuerzas Armadas, en su lucha contra Sendero Luminoso. Ni vergonzosos casos de corrupción de miembros del gobierno. Ni abuso del poder y utilización de información privilegiada para beneficio de los familiares y amigos del gobernante. Ni “chuzadas” telefónicas ilegales a líderes de la oposición, magistrados y periodistas. Ni compra de conciencias y de apoyos. Siquiera estamos en Colombia y no en un país subdesarrollado como Perú.
Para algunos es una actitud de arrogancia. Para otros de cinismo. Unos más piensan que simplemente es el resultado del ejercicio del poder. Un poder que engolosina y no se quiere soltar.
Enigmático, canoso, con el rostro cansado, tras sus anteojos. Muy pocas veces lo volvieron a ver sonriente. Se esconde en sus recuerdos. Yo, el Supremo. El Otoño del patriarca. El ex presidente en su laberinto. Las venas abiertas de América Latina.
Primero, fue el juicio por violaciones a los derechos humanos y masacres por parte de grupos de ultraderecha, patrocinados desde el mismo gobierno. La primera condena: 25 años de cárcel.
Después, dos sentencias por cargos de corrupción, al entregar 15 millones de dólares, de recursos públicos, para pagar favores políticos a un asesor presidencial. Algo así como un Agro Ingreso Seguro, pero a la peruana.
Esta semana aceptó ser responsable de los cargos de espionaje telefónico, soborno de congresistas y compra ilegal de medios de comunicación, con dineros del Estado.
El ex presidente Alberto Fujimori, quién modificó la Constitución peruana para permitir su reelección en dos ocasiones y terminó huyendo al comenzar el tercer mandato, afronta una cuarta condena judicial y el pago de una indemnización equivalente a 1,6 millones de dólares al Estado y un millón de dólares a los agraviados.
Fujimori aceptó los cargos en su contra, con lo cual evitó que comparecieran en el proceso no menos de cien testigos, entre ellos el escritor Mario Vargas Llosa y el ex secretario general de las Naciones Unidas, Javier Pérez de Cuéllar, quienes fueron víctimas de interceptación telefónica cuando como candidatos enfrentaron a Fujimori en 1990 y 1995, respectivamente. Algo así como un ceviche peruano a la Watergate.
De acuerdo con la investigación del Fiscal José Peláez, el ex presidente pagó a congresistas opositores para que se pasaran a las filas del fujimorismo. La diferencia es que allá pagaron en dólares, frente a cámaras ocultas de televisión. Aquí, para la primera reelección se entregaron notarías como premio y subsidios no reembolsables del Ministerio de Agricultura y, para la segunda reelección, se aprobó una reforma política que convertía en legal y permitido “el transfuguismo”.
Cuándo leía las noticias acerca del juicio a Fujimori, sentí la tranquilidad de que gracias a la política de Seguridad Democrática, en Colombia no tendremos que vivir ninguna de esas situaciones tan dramáticas y dolorosas que tuvieron que afrontar nuestros hermanos peruanos.
Ni “falsos positivos” que permitieran fortalecer la imagen de las Fuerzas Armadas, en su lucha contra Sendero Luminoso. Ni vergonzosos casos de corrupción de miembros del gobierno. Ni abuso del poder y utilización de información privilegiada para beneficio de los familiares y amigos del gobernante. Ni “chuzadas” telefónicas ilegales a líderes de la oposición, magistrados y periodistas. Ni compra de conciencias y de apoyos. Siquiera estamos en Colombia y no en un país subdesarrollado como Perú.
miércoles, 23 de septiembre de 2009
Los samurai conservadores
Por Juan Antonio Ruiz Romero
Sin dudas es una imagen para la historia. Un momento que no se veía ni siquiera cuándo se posesionaron los últimos gobernadores de origen conservador. Todos a una, los más entrañables y veteranos representantes del partido se congregaron para librar una nueva batalla. Ojalá no sea la última.
A la cita de esta semana con el gobernador de Risaralda Víctor Manuel Tamayo asistieron, en pleno, una treintena de exponentes de la más pura esencia del ser conservador. De esos que ya no quedan muchos, dirían por ahí. Personas decentes, rectas, pulquérrimas, con profundas convicciones y criterios innegociables.
Llegaron unidos por el mismo objetivo, quienes bebieron de las fuentes patriarcales de José Eusebio Caro y Mariano Ospina Rodríguez. Aquellos de las tendencias históricas del partido. Los que votaron por Guillermo León Valencia, Misael Pastrana, Evaristo Sourdís, Belisario Betancur, Álvaro Gómez Hurtado, Rodrigo Lloreda, Andrés Pastrana y Álvaro Uribe.
Ese ilustre grupo, compuesto por las reservas morales de la colectividad, que están por encima del bien y del mal, exteriorizó con energía y caballerosidad su malestar por la llegada por la puerta de atrás y a través de los resquicios que dejó abierta la reforma política, de personas que nunca han pertenecido a la colectividad, ni por tradición, ni por filosofía, ni por militancia.
Ante la insigne presencia del notablato conservador que lo miraba expectante, el mandatario seccional se encontró con algunas dificultades para explicarles que él no tenía nada que ver con la llegada de Samy Merheg y Ricardo Valencia al partido, pero que, “dadas las nuevas circunstancias”, el conservatismo debía aprovechar el momento histórico para fortalecerse.
Esa última frase casi ocasiona un infarto colectivo. Una taquicardia azul y adolorida se tomó el recinto, en donde algunos se preguntaban si lo que habían oído era cierto, viniendo de los labios de la persona a la cual el partido le entregó el aval y la responsabilidad de defender los postulados históricos de la colectividad.
Uno de los mayores motivos de indignación colectiva de los oráculos conservadores fueron las declaraciones entregadas por el aspirante al Senado Samy Merheg al periódico La Tarde, en donde confesó, con cierta ingenuidad: “La verdad cuando fui a Bogotá a conocer el directorio nacional me gustó mucho lo que vi y tomé la decisión el mismo día” y cuando agrega las razones que lo llevaron a solicitar la inscripción en esa fuerza política: “Todos los conservadores saben quién es Samy Merheg, saben que es un padre de familia, que es una persona respetuosa, trabajadora, creyente, de alguna manera saben que mi forma de vida representa mucho los principios conservadores”.
La subrepticia llegada de Sammy Merheg y Ricardo Valencia al seno del partido, considerada normal y hasta bienvenida por las nuevas generaciones conservadoras, tuvo un efecto inesperado: despertó el indomable espíritu guerrero de los samurai conservadores que, otra vez, se declararon en pie de lucha.
Sin dudas es una imagen para la historia. Un momento que no se veía ni siquiera cuándo se posesionaron los últimos gobernadores de origen conservador. Todos a una, los más entrañables y veteranos representantes del partido se congregaron para librar una nueva batalla. Ojalá no sea la última.
A la cita de esta semana con el gobernador de Risaralda Víctor Manuel Tamayo asistieron, en pleno, una treintena de exponentes de la más pura esencia del ser conservador. De esos que ya no quedan muchos, dirían por ahí. Personas decentes, rectas, pulquérrimas, con profundas convicciones y criterios innegociables.
Llegaron unidos por el mismo objetivo, quienes bebieron de las fuentes patriarcales de José Eusebio Caro y Mariano Ospina Rodríguez. Aquellos de las tendencias históricas del partido. Los que votaron por Guillermo León Valencia, Misael Pastrana, Evaristo Sourdís, Belisario Betancur, Álvaro Gómez Hurtado, Rodrigo Lloreda, Andrés Pastrana y Álvaro Uribe.
Ese ilustre grupo, compuesto por las reservas morales de la colectividad, que están por encima del bien y del mal, exteriorizó con energía y caballerosidad su malestar por la llegada por la puerta de atrás y a través de los resquicios que dejó abierta la reforma política, de personas que nunca han pertenecido a la colectividad, ni por tradición, ni por filosofía, ni por militancia.
Ante la insigne presencia del notablato conservador que lo miraba expectante, el mandatario seccional se encontró con algunas dificultades para explicarles que él no tenía nada que ver con la llegada de Samy Merheg y Ricardo Valencia al partido, pero que, “dadas las nuevas circunstancias”, el conservatismo debía aprovechar el momento histórico para fortalecerse.
Esa última frase casi ocasiona un infarto colectivo. Una taquicardia azul y adolorida se tomó el recinto, en donde algunos se preguntaban si lo que habían oído era cierto, viniendo de los labios de la persona a la cual el partido le entregó el aval y la responsabilidad de defender los postulados históricos de la colectividad.
Uno de los mayores motivos de indignación colectiva de los oráculos conservadores fueron las declaraciones entregadas por el aspirante al Senado Samy Merheg al periódico La Tarde, en donde confesó, con cierta ingenuidad: “La verdad cuando fui a Bogotá a conocer el directorio nacional me gustó mucho lo que vi y tomé la decisión el mismo día” y cuando agrega las razones que lo llevaron a solicitar la inscripción en esa fuerza política: “Todos los conservadores saben quién es Samy Merheg, saben que es un padre de familia, que es una persona respetuosa, trabajadora, creyente, de alguna manera saben que mi forma de vida representa mucho los principios conservadores”.
La subrepticia llegada de Sammy Merheg y Ricardo Valencia al seno del partido, considerada normal y hasta bienvenida por las nuevas generaciones conservadoras, tuvo un efecto inesperado: despertó el indomable espíritu guerrero de los samurai conservadores que, otra vez, se declararon en pie de lucha.
¿Pereira, cómo vamos?
Por Juan Antonio Ruiz Romero, jueves 17 de septiembre
Desde que Mauricio Vega Lemus estaba en la presidencia ejecutiva de la Cámara de Comercio de Pereira, un grupo de ciudadanos le propuso constituir en la ciudad un esquema similar al de ¿Bogotá, cómo vamos?, que permite analizar indicadores, éxitos de los programas gubernamentales y formular los ajustes requeridos en la ejecución de políticas públicas.
La respuesta del dirigente gremial y de sus sucesores fue que “era una propuesta demasiado costosa” y que “la administración municipal podía incomodarse con ese tipo de programa”.
Ahora, cuando el esquema de ¿Cómo vamos? se extendió a Cartagena, Barranquilla, Medellín y se prepara el de Bucaramanga, Comfamiliar Risaralda asumió la tarea de ambientarlo en Pereira. Y eso está bien. Más que una auditoría o una labor de control político, fiscal o disciplinario, paralelo al que por ley efectúan el Concejo municipal, la Contraloría, la Procuraduría y la Personería, este tipo de mecanismos buscan, desde la sociedad civil, examinar el alcance, beneficio social, proyección y significado de las políticas de gobierno, la prospectiva de desarrollo económico y social de la ciudad y la revisión del manejo y destinación de los recursos públicos.
Es un modelo similar a la “gobernanza”, tan en boga en distintos países y que analiza seis niveles de la relación de los ciudadanos con el Estado: 1. Rendición de cuentas 2. Estabilidad política y falta de violencia 3. Efectividad gubernamental 4. Calidad de la regulación 5. Estado de derecho y 6. Control de la corrupción.
Lo que no está bien es que a la primera reunión informativa y de organización de ¿Pereira, cómo vamos?, hayan llegado uno a uno y, como sin querer queriendo, los miembros fundadores de Pereira Unida, que se presentaron a los medios de comunicación y a la ciudad como un grupo de estudio de los temas citadinos y que, a mediano plazo, desea interactuar en la política activa con candidatos a la alcaldía, la Gobernación y las corporaciones.
Si quieren participar desde ahora en política que lo digan de frente y abiertamente. Buena falta le hacen a Pereira, liderazgos con otras visiones, orígenes y enfoques. Personas y profesionales capaces, preparados, que se le midan a reemplazar a tanto mediocre, escondido en los partidos de “la coalición de gobierno” o en la carencia de cuadros directivos de los movimientos que ostentan el poder.
Pero, lo en mi concepto, no se puede aceptar de ninguna manera, es el hecho de que ilustres personajes quieran aprovecharse del esfuerzo, dedicación y recursos económicos que implica el ejercicio de ¿Pereira, cómo vamos?, para que sirva como soporte programático de la campaña que desean proponerle a la ciudad.
Si se quiere construir una alternativa política válida y diferente para Pereira, el camino implica planeación, creatividad, paciencia y mucho trabajo de campo. Lo demás tiene el mismo aire acomodado y oportunista, que tanto les cuestionamos a los políticos tradicionales.
Desde que Mauricio Vega Lemus estaba en la presidencia ejecutiva de la Cámara de Comercio de Pereira, un grupo de ciudadanos le propuso constituir en la ciudad un esquema similar al de ¿Bogotá, cómo vamos?, que permite analizar indicadores, éxitos de los programas gubernamentales y formular los ajustes requeridos en la ejecución de políticas públicas.
La respuesta del dirigente gremial y de sus sucesores fue que “era una propuesta demasiado costosa” y que “la administración municipal podía incomodarse con ese tipo de programa”.
Ahora, cuando el esquema de ¿Cómo vamos? se extendió a Cartagena, Barranquilla, Medellín y se prepara el de Bucaramanga, Comfamiliar Risaralda asumió la tarea de ambientarlo en Pereira. Y eso está bien. Más que una auditoría o una labor de control político, fiscal o disciplinario, paralelo al que por ley efectúan el Concejo municipal, la Contraloría, la Procuraduría y la Personería, este tipo de mecanismos buscan, desde la sociedad civil, examinar el alcance, beneficio social, proyección y significado de las políticas de gobierno, la prospectiva de desarrollo económico y social de la ciudad y la revisión del manejo y destinación de los recursos públicos.
Es un modelo similar a la “gobernanza”, tan en boga en distintos países y que analiza seis niveles de la relación de los ciudadanos con el Estado: 1. Rendición de cuentas 2. Estabilidad política y falta de violencia 3. Efectividad gubernamental 4. Calidad de la regulación 5. Estado de derecho y 6. Control de la corrupción.
Lo que no está bien es que a la primera reunión informativa y de organización de ¿Pereira, cómo vamos?, hayan llegado uno a uno y, como sin querer queriendo, los miembros fundadores de Pereira Unida, que se presentaron a los medios de comunicación y a la ciudad como un grupo de estudio de los temas citadinos y que, a mediano plazo, desea interactuar en la política activa con candidatos a la alcaldía, la Gobernación y las corporaciones.
Si quieren participar desde ahora en política que lo digan de frente y abiertamente. Buena falta le hacen a Pereira, liderazgos con otras visiones, orígenes y enfoques. Personas y profesionales capaces, preparados, que se le midan a reemplazar a tanto mediocre, escondido en los partidos de “la coalición de gobierno” o en la carencia de cuadros directivos de los movimientos que ostentan el poder.
Pero, lo en mi concepto, no se puede aceptar de ninguna manera, es el hecho de que ilustres personajes quieran aprovecharse del esfuerzo, dedicación y recursos económicos que implica el ejercicio de ¿Pereira, cómo vamos?, para que sirva como soporte programático de la campaña que desean proponerle a la ciudad.
Si se quiere construir una alternativa política válida y diferente para Pereira, el camino implica planeación, creatividad, paciencia y mucho trabajo de campo. Lo demás tiene el mismo aire acomodado y oportunista, que tanto les cuestionamos a los políticos tradicionales.
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