Por Juan Antonio Ruiz Romero
Más allá de las frases cortas, llamativas y efectistas que marcan la actual campaña electoral, una de las reflexiones más interesantes la hizo el profesor Antanas Mockus, al referirse al daño que el narcotráfico y la “cultura de la trampa” le están haciendo al país.
El ex alcalde de Bogotá considera que los colombianos debemos decantar una posición frente al narcotráfico. Mientras un porcentaje, así sea pequeño, de la población lo avala, lo justifica, lo encuentra razonable e incluso vota por personajes que han tenido vínculos con el crimen organizado, es claro que somos víctimas de una flexibilidad moral que afecta a la sociedad en su conjunto.
Al considerar que debemos pasar de la “seguridad democrática” a la legalidad democrática, Mockus asegura que esa política implica un no al crimen, a la corrupción, al atajo y a la trampa.
De acuerdo con Administrador Cultural de la Universidad Javeriana y magister en Estudios Culturales Oscar Hernández Salgar: “El narcotráfico ha potenciado en Colombia una cultura en la que es justificable salirse de la ley -por ejemplo usando la violencia- para adquirir poder. Esa cultura es algo que tienen en común los guerrilleros de las Farc, “Los Rastrojos”, los políticos del PIN, y algunos niños que desde las comunas de Medellín aspiran a ser otro Pablo Escobar, otro Chupeta, otro Don Berna. Pero la cultura del narcotráfico no se ha limitado a los círculos cercanos de los narcotraficantes. La cultura mafiosa ha terminado haciendo cada vez más débiles los límites morales, legales y culturales de grandes sectores de la población. A muchos no les parece grave evadir uno que otro impuesto de vez en cuando, o saltarse la letra pequeña cada cierto tiempo - "¡Pero si yo no le hago daño a nadie. El estado no siente!"-. Estamos más acostumbrados que otras sociedades a darnos permisos, a forzar los límites y a usar atajos para "facilitar las cosas". No es que todo esto sea un fruto del narcotráfico, pero nadie puede desconocer que el narcotráfico ha logrado sacar lo peor de muchos colombianos. Y una de esas peores cosas es la cultura de la trampa y el atajo.”
Cuándo revisamos en la vida diaria esos conceptos son más cercanos para nosotros de lo que pensamos. Con la experiencia que le da su labor, el comandante de la Regional de la Policía Nacional en el Eje Cafetero, general José David Guzmán concluye que el microtráfico de drogas es un factor de gran incidencia en la seguridad ciudadana y el responsable de numerosas muertes violentas, por venganzas y ajustes de cuentas.
Esa situación se refleja, no solo en las cifras de homicidios, sino en hechos dolorosos vividos en Pereira en los últimos meses como balaceras en centros comerciales, en los barriosvías y hasta en el campus de la principal universidad pública de la ciudad. Es cierto que durante 2009, se lograron reducir de 734 a 591 los homicidios en el departamento de Risaralda y que en Pereira se bajó de 400 muertes violentas a 297. El problema es que la causa estructural se mantiene, se muta y se transforma.
Quizás, tras ocho años de multimillonarios presupuestos para la guerra, es el momento de redireccionar la visión de país y regresar a lo básico: pensar que en Colombia todos tengamos derecho a la vida, porque es sagrada.
miércoles, 14 de abril de 2010
Si hay con quién…
Por Juan Antonio Ruiz Romero, 24 de marzo de 2010
Más allá de las consideraciones jurídicas, uno de los más valiosos aportes del fallo de la Corte Constitucional sobre el referendo reeleccionista fue que, por fin, permitió visibilizar a las personas, que desean suceder al presidente Uribe.
El primer debate televisivo de esta semana, a pesar de las restricciones de tiempo, de temas y a la dificultad de profundizar sobre las propuestas de cada uno, nos permitió a los colombianos trasnochadores formarnos una idea más clara de lo que son y lo que representan los distintos aspirantes presidenciales.
La oferta es variada: desde académicos que incursionaron en la política como Mockus y Fajardo; veteranos del servicio público como Santos y Noemí y exitosos políticos de carrera como Vargas Lleras, Pardo y Petro.
Es claro que unos son más telegénicos (atractivos ante la pantalla televisiva) que otros: Fajardo registra bien, es desenvuelto, con poder de síntesis y sabe manejar el tiempo a la perfección. Noemí resplandece ante las cámaras y proyecta simpatía, aunque se le notan vacíos conceptuales, producto de sus años en las embajadas de Colombia en Europa. Pardo, tan gris y poco carismático con la gente, lució seguro, claro y espontáneo. Mockus, haciendo un gran esfuerzo intelectual, trató de condensar en un minuto, tesis sobre lo que deben ser políticas públicas y consensos nacionales frente al narcotráfico, la presencia norteamericana en bases colombianas y la necesidad de darle valor agregado de conocimiento y tecnología a las exportaciones colombianas.
Vargas Lleras, que trató de ser simpático, a pesar de su rostro adusto, demuestra dominio de los temas, ganas y deseo de gustar. Petro logró lo imposible: que los televidentes, antes de fijarse en el cuello desarreglado de su camisa, se concentraran en sus tesis sobre equidad social, soberanía y redistribución de tierras, como requisito para superar el conflicto armado. Santos cumpliendo su libreto: “Uribe fue muy bueno y yo puedo reemplazarlo porque fui periodista, fui Ministro de Comercio Exterior, Ministro de Hacienda, Ministro de Defensa, fui, fui, fui…”
Aunque el debate demoró más de dos horas, vale la pena destacar el ambiente tranquilo y de respeto que caracterizó la jornada, en donde, incluso, hubo tiempo para el humor: Noemí confesó que era muy creyente, pero Santos no era de su devoción. Pardo le dijo “anticuado” a Vargas Lleras por entregarle un portafolio impreso y no digital. A propósito de la pregunta de si le habían “chuzado” sus conversaciones, Petro dijo que “habría que preguntarle a Juan Manuel”. Fajardo confundió referendo con consulta Caribe y el candidato de La U. aseguró que cuando estuvo en la Armada, los costeños le enseñaron a bailar.
Luego de este primer cara a cara entre los aspirantes presidenciales, uno como ciudadano, quisiera que cada semana o cada quince días, durante los dos meses que restan para las elecciones, se repitieran este tipo de debates televisados, para conocer en detalle la propuesta programática de cada partido y cada candidato, ya que por tiempo, horarios y desplazamientos va a ser muy difícil verlos a todos en persona.
Por lo pronto, y aunque la sombra del presidente Uribe sigue gravitando sobre la actual campaña electoral, los televidentes vimos que en quienes aspiran a sucederlo hay inteligencia, criterio, compromiso, formación académica, experiencia e ideas, para emprender el camino hacia un nuevo Bicentenario.
Más allá de las consideraciones jurídicas, uno de los más valiosos aportes del fallo de la Corte Constitucional sobre el referendo reeleccionista fue que, por fin, permitió visibilizar a las personas, que desean suceder al presidente Uribe.
El primer debate televisivo de esta semana, a pesar de las restricciones de tiempo, de temas y a la dificultad de profundizar sobre las propuestas de cada uno, nos permitió a los colombianos trasnochadores formarnos una idea más clara de lo que son y lo que representan los distintos aspirantes presidenciales.
La oferta es variada: desde académicos que incursionaron en la política como Mockus y Fajardo; veteranos del servicio público como Santos y Noemí y exitosos políticos de carrera como Vargas Lleras, Pardo y Petro.
Es claro que unos son más telegénicos (atractivos ante la pantalla televisiva) que otros: Fajardo registra bien, es desenvuelto, con poder de síntesis y sabe manejar el tiempo a la perfección. Noemí resplandece ante las cámaras y proyecta simpatía, aunque se le notan vacíos conceptuales, producto de sus años en las embajadas de Colombia en Europa. Pardo, tan gris y poco carismático con la gente, lució seguro, claro y espontáneo. Mockus, haciendo un gran esfuerzo intelectual, trató de condensar en un minuto, tesis sobre lo que deben ser políticas públicas y consensos nacionales frente al narcotráfico, la presencia norteamericana en bases colombianas y la necesidad de darle valor agregado de conocimiento y tecnología a las exportaciones colombianas.
Vargas Lleras, que trató de ser simpático, a pesar de su rostro adusto, demuestra dominio de los temas, ganas y deseo de gustar. Petro logró lo imposible: que los televidentes, antes de fijarse en el cuello desarreglado de su camisa, se concentraran en sus tesis sobre equidad social, soberanía y redistribución de tierras, como requisito para superar el conflicto armado. Santos cumpliendo su libreto: “Uribe fue muy bueno y yo puedo reemplazarlo porque fui periodista, fui Ministro de Comercio Exterior, Ministro de Hacienda, Ministro de Defensa, fui, fui, fui…”
Aunque el debate demoró más de dos horas, vale la pena destacar el ambiente tranquilo y de respeto que caracterizó la jornada, en donde, incluso, hubo tiempo para el humor: Noemí confesó que era muy creyente, pero Santos no era de su devoción. Pardo le dijo “anticuado” a Vargas Lleras por entregarle un portafolio impreso y no digital. A propósito de la pregunta de si le habían “chuzado” sus conversaciones, Petro dijo que “habría que preguntarle a Juan Manuel”. Fajardo confundió referendo con consulta Caribe y el candidato de La U. aseguró que cuando estuvo en la Armada, los costeños le enseñaron a bailar.
Luego de este primer cara a cara entre los aspirantes presidenciales, uno como ciudadano, quisiera que cada semana o cada quince días, durante los dos meses que restan para las elecciones, se repitieran este tipo de debates televisados, para conocer en detalle la propuesta programática de cada partido y cada candidato, ya que por tiempo, horarios y desplazamientos va a ser muy difícil verlos a todos en persona.
Por lo pronto, y aunque la sombra del presidente Uribe sigue gravitando sobre la actual campaña electoral, los televidentes vimos que en quienes aspiran a sucederlo hay inteligencia, criterio, compromiso, formación académica, experiencia e ideas, para emprender el camino hacia un nuevo Bicentenario.
Bienvenidos a Merheglandia
Por Juan Antonio Ruiz Romero, marzo 17 de 2010
Así como un ratoncito se convirtió en la base del imperio Disney, yo propongo que, por un lado, interpretando las realidades políticas y, por otro, con la excusa de la próxima celebración de los 150 años de fundación de Pereira, le cambiemos el nombre a la ciudad en homenaje a nuestros nuevos dueños y colonizadores: los Merheg.
No tiene sentido pensar sólo en un Parque Temático de Flora y Fauna. Merheglandia sería toda una ciudad, como aquellas de las películas, en donde todos los ciudadanos tendrían derecho a una suscripción de televisión gratis, así la concesión no sea prorrogada. En las calles y campos de Merheglandia, correrían ríos de agua pura; no habría habitantes de la calle, porque todos serían recogidos, ya que molestan al turista y habría -por lo menos en las declaraciones de sus funcionarios- educación y salud gratuita para todas las personas.
Con Merheglandia si podremos consolidar nuestro potencial político. Para que partidos históricos fuertes y organizados, si podemos comprar las franquicias, las personerías jurídicas y acceder a las curules en Senado, Cámara de Representantes, Asambleas y Concejos y hasta tener, con año y medio de anticipación, a una diputada, candidata a la Gobernación. No importa que los opositores infaltables, queden azules de la rabia. Incluso al mismo genio de Walt Disney, lo acusaron de soñador de imposibles.
También la transformación del nombre de nuestra ciudad, nos abre nuevas dimensiones turísticas y empresariales: “Venga y conozca, cómo se fabrica un senador conservador, con materia prima y moldes de Colombia Viva”. “Por su visita a Merheglandia, reclame gratis un fin de semana con los gastos pagos en el exótico Vichada, con recorrido incluido por los cultivos de palma africana y los apacibles predios titulados a “campesinos de ciudad”.
Y que decir del comercio, eje de nuestra actividad económica y productiva. “Descubra cómo, por aquello de las exenciones y los buenos amigos en el gobierno, el lote en el cual se construye Alameda Centro Comercial, en el prestigioso y exclusivo sector de la Avenida Circunvalar de Pereira, pagaba impuesto predial en estrato 3”.
La cultura tampoco se puede quedar atrás en el nuevo Plan de Ordenamiento Territorial de Merheglandia, la cual será una ciudad biligüe… Todos los ciudadanos, desde niños, tendrán que aprender a hablar, leer y pronunciar en un árabe impecable.
El verde paisaje cafetero, el desenfrenado crecimiento de una urbe sin puertas, la permisividad de una dirigencia política adormecida y la indiferencia de una ciudadanía pragmática sirven como fondo para esta historia, que sino fuera parte de nuestra realidad política, podría ser el libreto de una telenovela, ya que cuenta hasta con canal de televisión. Y hasta los nombres son de seriado mexicano: Habib, Juliana, Juan Sammy, Noel Ricardo, Alejandro, Jimmy y el bueno de Víctor Manuel.
Lo único que aún no sabemos en el maravilloso mundo de Merheglandia es quienes serán los protagonistas o si todos serán los malos de la película.
Así como un ratoncito se convirtió en la base del imperio Disney, yo propongo que, por un lado, interpretando las realidades políticas y, por otro, con la excusa de la próxima celebración de los 150 años de fundación de Pereira, le cambiemos el nombre a la ciudad en homenaje a nuestros nuevos dueños y colonizadores: los Merheg.
No tiene sentido pensar sólo en un Parque Temático de Flora y Fauna. Merheglandia sería toda una ciudad, como aquellas de las películas, en donde todos los ciudadanos tendrían derecho a una suscripción de televisión gratis, así la concesión no sea prorrogada. En las calles y campos de Merheglandia, correrían ríos de agua pura; no habría habitantes de la calle, porque todos serían recogidos, ya que molestan al turista y habría -por lo menos en las declaraciones de sus funcionarios- educación y salud gratuita para todas las personas.
Con Merheglandia si podremos consolidar nuestro potencial político. Para que partidos históricos fuertes y organizados, si podemos comprar las franquicias, las personerías jurídicas y acceder a las curules en Senado, Cámara de Representantes, Asambleas y Concejos y hasta tener, con año y medio de anticipación, a una diputada, candidata a la Gobernación. No importa que los opositores infaltables, queden azules de la rabia. Incluso al mismo genio de Walt Disney, lo acusaron de soñador de imposibles.
También la transformación del nombre de nuestra ciudad, nos abre nuevas dimensiones turísticas y empresariales: “Venga y conozca, cómo se fabrica un senador conservador, con materia prima y moldes de Colombia Viva”. “Por su visita a Merheglandia, reclame gratis un fin de semana con los gastos pagos en el exótico Vichada, con recorrido incluido por los cultivos de palma africana y los apacibles predios titulados a “campesinos de ciudad”.
Y que decir del comercio, eje de nuestra actividad económica y productiva. “Descubra cómo, por aquello de las exenciones y los buenos amigos en el gobierno, el lote en el cual se construye Alameda Centro Comercial, en el prestigioso y exclusivo sector de la Avenida Circunvalar de Pereira, pagaba impuesto predial en estrato 3”.
La cultura tampoco se puede quedar atrás en el nuevo Plan de Ordenamiento Territorial de Merheglandia, la cual será una ciudad biligüe… Todos los ciudadanos, desde niños, tendrán que aprender a hablar, leer y pronunciar en un árabe impecable.
El verde paisaje cafetero, el desenfrenado crecimiento de una urbe sin puertas, la permisividad de una dirigencia política adormecida y la indiferencia de una ciudadanía pragmática sirven como fondo para esta historia, que sino fuera parte de nuestra realidad política, podría ser el libreto de una telenovela, ya que cuenta hasta con canal de televisión. Y hasta los nombres son de seriado mexicano: Habib, Juliana, Juan Sammy, Noel Ricardo, Alejandro, Jimmy y el bueno de Víctor Manuel.
Lo único que aún no sabemos en el maravilloso mundo de Merheglandia es quienes serán los protagonistas o si todos serán los malos de la película.
miércoles, 3 de marzo de 2010
Marcha nacional de duelo
Por Juan Antonio Ruiz Romero
En medio de las emociones generadas por la declaratoria de inexequibilidad de la ley que convocaba al referendo reeleccionista, la senadora ex conservadora, ex Nueva Fuerza Democrática, ex Cambio Radical y ahora uribista, Elsa Gladys Cifuentes propuso a los colombianos una Gran Marcha Nacional de Duelo por la decisión de la Corte Constitucional.
La verdad la propuesta no tuvo la acogida ni el respaldo ciudadano, ni político, ni de medios que esperaba la congresista. Sin embargo, creo que antes de desechar tan imaginativa protesta deberíamos retomarla, aunque sea en forma parcial, en bien de la patria, de las instituciones, de la democracia y del Estado de Derecho.
Después de las multitudinarias marchas de hace dos años contra las FARC y contra el paramilitarismo; todos los colombianos de bien, uribistas y los demás, deberíamos en un acto de elemental justicia, participar en una movilización ciudadana en solidaridad con las más de mil familias colombianas que perdieron a sus hijos en los denominados “falsos positivos”, por los cuales la Fiscalía investiga a 99 oficiales de las Fuerzas Armadas, entre ellos seis coroneles; 113 suboficiales y 480 soldados profesionales. En total, entre militares y policías, la lista de investigados por ejecuciones extrajudiciales en los últimos años en Colombia llega a 803 uniformados. Una cifra tan cruda que, esa sí, puso en jaque, al entonces Ministro de Defensa y hoy candidato presidencial Juan Manuel Santos.
También es necesario definir la estrategia logística y de organización de la Gran Marcha de Duelo por la muerte de la sensatez y la moralidad públicas de los funcionarios que, desde el Ministerio de Agricultura, entre ellos el precandidato presidencial Andrés Felipe Arias, maquinaron la perversa distribución de los recursos del estado para favorecer a los más ricos terratenientes, dirigentes políticos, grupos económicos, reinas de belleza y contribuyentes de las campañas de Uribe 2002 y 2006; mientras que los grupos asociativos de campesinos, cooperativas rurales, jóvenes agricultores y cabildos indígenas no tenían derecho a los subsidios de Agro Ingreso Seguro.
Razón no le falta a la senadora risaraldense Cifuentes Aranzazu sobre la necesidad de convocar marchas de duelo. Otra, por ejemplo, en la que podamos lamentar los comportamientos de funcionarios del DAS, que se dedicaron a las interceptaciones telefónicas ilegales y seguimientos a magistrados, periodistas, líderes de la oposición, y sindicalistas y cuyos informes eran remitidos al alto gobierno, según declaró la ex subdirectora de Análisis Marta Leal, en el juicio al ex director Jorge Noguera.
Y podríamos seguir: Marchas de duelo por la ligereza e improvisación de la reforma a la salud; por la defunción de un Congreso que se gastó dos años aprobando, a las malas, un referendo y por la muerte de ideas e inteligencia de la actual campaña política.
Es más, propongo que la actual senadora Elsa Gladys Cifuentes, en caso de no ser elegida de nuevo en el Congreso, sea designada Ministra Plenipotenciaria de Marchas Nacionales de Duelo. Así, por fin, después de ocho años, los risaraldenses tendríamos un ministro en el gabinete presidencial.
En medio de las emociones generadas por la declaratoria de inexequibilidad de la ley que convocaba al referendo reeleccionista, la senadora ex conservadora, ex Nueva Fuerza Democrática, ex Cambio Radical y ahora uribista, Elsa Gladys Cifuentes propuso a los colombianos una Gran Marcha Nacional de Duelo por la decisión de la Corte Constitucional.
La verdad la propuesta no tuvo la acogida ni el respaldo ciudadano, ni político, ni de medios que esperaba la congresista. Sin embargo, creo que antes de desechar tan imaginativa protesta deberíamos retomarla, aunque sea en forma parcial, en bien de la patria, de las instituciones, de la democracia y del Estado de Derecho.
Después de las multitudinarias marchas de hace dos años contra las FARC y contra el paramilitarismo; todos los colombianos de bien, uribistas y los demás, deberíamos en un acto de elemental justicia, participar en una movilización ciudadana en solidaridad con las más de mil familias colombianas que perdieron a sus hijos en los denominados “falsos positivos”, por los cuales la Fiscalía investiga a 99 oficiales de las Fuerzas Armadas, entre ellos seis coroneles; 113 suboficiales y 480 soldados profesionales. En total, entre militares y policías, la lista de investigados por ejecuciones extrajudiciales en los últimos años en Colombia llega a 803 uniformados. Una cifra tan cruda que, esa sí, puso en jaque, al entonces Ministro de Defensa y hoy candidato presidencial Juan Manuel Santos.
También es necesario definir la estrategia logística y de organización de la Gran Marcha de Duelo por la muerte de la sensatez y la moralidad públicas de los funcionarios que, desde el Ministerio de Agricultura, entre ellos el precandidato presidencial Andrés Felipe Arias, maquinaron la perversa distribución de los recursos del estado para favorecer a los más ricos terratenientes, dirigentes políticos, grupos económicos, reinas de belleza y contribuyentes de las campañas de Uribe 2002 y 2006; mientras que los grupos asociativos de campesinos, cooperativas rurales, jóvenes agricultores y cabildos indígenas no tenían derecho a los subsidios de Agro Ingreso Seguro.
Razón no le falta a la senadora risaraldense Cifuentes Aranzazu sobre la necesidad de convocar marchas de duelo. Otra, por ejemplo, en la que podamos lamentar los comportamientos de funcionarios del DAS, que se dedicaron a las interceptaciones telefónicas ilegales y seguimientos a magistrados, periodistas, líderes de la oposición, y sindicalistas y cuyos informes eran remitidos al alto gobierno, según declaró la ex subdirectora de Análisis Marta Leal, en el juicio al ex director Jorge Noguera.
Y podríamos seguir: Marchas de duelo por la ligereza e improvisación de la reforma a la salud; por la defunción de un Congreso que se gastó dos años aprobando, a las malas, un referendo y por la muerte de ideas e inteligencia de la actual campaña política.
Es más, propongo que la actual senadora Elsa Gladys Cifuentes, en caso de no ser elegida de nuevo en el Congreso, sea designada Ministra Plenipotenciaria de Marchas Nacionales de Duelo. Así, por fin, después de ocho años, los risaraldenses tendríamos un ministro en el gabinete presidencial.
miércoles, 3 de febrero de 2010
Caridad corporativa
Por Juan Antonio Ruiz Romero
Como en otras ocasiones similares, incluyendo la vivida hace una década en el Eje Cafetero colombiano, el reciente terremoto de Haití nos permite conocer las más nobles y entrañables demostraciones de amor y solidaridad y, a la vez, dramáticos ejemplos de la miseria humana.
Sin dudas que los países del mundo entero, en la medida de sus posibilidades, se han movilizado para brindar su ayuda a, quienes desde antes del sismo, son parte de un acumulado de vergüenza universal por la situación de pobreza, abandono y desesperanza que impera en esa isla caribeña.
Algunos de los artistas más importantes de distintos géneros, incluyendo los colombianos, aportaron su talento en la búsqueda de la generosidad ciudadana. Por ello, en pueblos, ciudades y países se han visto maravillosos espectáculos de hermandad y desprendimiento.
La Cruz Roja volvió a movilizar millones de toneladas de ayuda humanitaria, mientras que organizaciones no gubernamentales como Médicos Sin Fronteras y Oxfam Internacional desplegaron su experiencia en ese tipo de catástrofes.
Iglesias de distintos cultos adelantaron campañas entre sus fieles para apoyar el proceso de reconstrucción, en donde el componente espiritual y anímico es tan importante como el restablecimiento físico.
Sin embargo, también estas tragedias de la naturaleza sirven para que los oportunistas de turno quieran aprovechar el dolor y la necesidad ajena. En lugar de verificar las obras inconsultas que estaban efectuando los presos de la parapolítica en la cárcel de La Picota, el ministro del Interior y Justicia Fabio Valencia Cossio se fue a Puerto Príncipe a arrojar mercados desde un helicóptero. El mismo presidente Uribe no resistió la tentación mediática de aparecer entre los escombros.
Pero, quién supera todos los límites de la decencia, es el señor Carlos Slim. El mismo a quién, hace algunos años, recibieron en Bogotá, con tapetes rojos, flores y músicos, como si fuera un jefe de Estado y pidiéndole - rogándole-, que comprara a la entonces Empresa Nacional de Telecomunicaciones, Telecom. Bueno, al fin y al cabo, dicen las revistas especializadas que es el segundo hombre más rico del mundo.
Resulta que el emblemático señor Slim, quién durante más de treinta años obligó a sus compatriotas mexicanos a pagar las tarifas de teléfono y más tarde, de celular más caras del mundo, por tener el monopolio del servicio en su país; ahora, en un gesto de generosidad infinita, convoca a sus paisanos a que por cada dólar que ellos donen para Haití, la fundación que lleva su nombre aportará una cifra similar.
Dice el evangelio de San Mateo que cuando des limosna, que la mano izquierda no sepa lo que hace la derecha. En el caso de Slim, si es necesario que la derecha se entere para publicarlo ampliamente en los medios informativos y además, para conocer el monto de esas caritativas contribuciones, que por si las dudas, están libres de impuestos.
Como en otras ocasiones similares, incluyendo la vivida hace una década en el Eje Cafetero colombiano, el reciente terremoto de Haití nos permite conocer las más nobles y entrañables demostraciones de amor y solidaridad y, a la vez, dramáticos ejemplos de la miseria humana.
Sin dudas que los países del mundo entero, en la medida de sus posibilidades, se han movilizado para brindar su ayuda a, quienes desde antes del sismo, son parte de un acumulado de vergüenza universal por la situación de pobreza, abandono y desesperanza que impera en esa isla caribeña.
Algunos de los artistas más importantes de distintos géneros, incluyendo los colombianos, aportaron su talento en la búsqueda de la generosidad ciudadana. Por ello, en pueblos, ciudades y países se han visto maravillosos espectáculos de hermandad y desprendimiento.
La Cruz Roja volvió a movilizar millones de toneladas de ayuda humanitaria, mientras que organizaciones no gubernamentales como Médicos Sin Fronteras y Oxfam Internacional desplegaron su experiencia en ese tipo de catástrofes.
Iglesias de distintos cultos adelantaron campañas entre sus fieles para apoyar el proceso de reconstrucción, en donde el componente espiritual y anímico es tan importante como el restablecimiento físico.
Sin embargo, también estas tragedias de la naturaleza sirven para que los oportunistas de turno quieran aprovechar el dolor y la necesidad ajena. En lugar de verificar las obras inconsultas que estaban efectuando los presos de la parapolítica en la cárcel de La Picota, el ministro del Interior y Justicia Fabio Valencia Cossio se fue a Puerto Príncipe a arrojar mercados desde un helicóptero. El mismo presidente Uribe no resistió la tentación mediática de aparecer entre los escombros.
Pero, quién supera todos los límites de la decencia, es el señor Carlos Slim. El mismo a quién, hace algunos años, recibieron en Bogotá, con tapetes rojos, flores y músicos, como si fuera un jefe de Estado y pidiéndole - rogándole-, que comprara a la entonces Empresa Nacional de Telecomunicaciones, Telecom. Bueno, al fin y al cabo, dicen las revistas especializadas que es el segundo hombre más rico del mundo.
Resulta que el emblemático señor Slim, quién durante más de treinta años obligó a sus compatriotas mexicanos a pagar las tarifas de teléfono y más tarde, de celular más caras del mundo, por tener el monopolio del servicio en su país; ahora, en un gesto de generosidad infinita, convoca a sus paisanos a que por cada dólar que ellos donen para Haití, la fundación que lleva su nombre aportará una cifra similar.
Dice el evangelio de San Mateo que cuando des limosna, que la mano izquierda no sepa lo que hace la derecha. En el caso de Slim, si es necesario que la derecha se entere para publicarlo ampliamente en los medios informativos y además, para conocer el monto de esas caritativas contribuciones, que por si las dudas, están libres de impuestos.
miércoles, 27 de enero de 2010
Aromaterapia colectiva
Por Juan Antonio Ruiz Romero
Nos cuenta el periódico El Tiempo, que hace unos días, el Ministerio de Defensa y el alto mando de las Fuerzas Armadas organizaron una jornada con Payasos, aromaterapia y lechona para los 46 militares sindicados de 'falsos positivos' y quiénes, aunque siguen vinculados a los procesos judiciales, salieron libres por vencimiento de términos.
Es apenas natural en un país que lleva ocho años tratando de consolidar la seguridad democrática que se efectúen ese tipo de actividades en pos de la salud mental y física de los miembros de la fuerza pública.
Lo que también nos gustaría, al resto de colombianos sin uniforme, es que se ofreciera ayuda espiritual, anímica y aromaterapia a las madres, hermanas, esposas, compañeras e hijos de aquellas personas, que fueron reportadas “muertas en combate”. Incluso, no hay necesidad de que les den lechona ni les lleven payasos, con que se sancione a los responsables de los asesinatos es suficiente.
Claro que en un país enfermo y adolorido, son muchas las personas e instituciones que requieren de aromaterapia, velas y todas las técnicas de relajación. Uno que además de aromaterapia, necesita examen de contrición y propósito de enmienda, es el ex ministro Juan Manuel Santos, pues aunque los “falsos positivos” se dieron durante su gestión, está convencido que puede liderar incólume, una candidatura presidencial uribista.
Se las deben medicar al Ministro de Protección Social, Diego Palacio, quién, aunque le hicieron la vasectomía, sigue procreando engendros como la reforma de la salud, con la cual los pacientes podrán pagar con sus casas, cesantías y ahorros de toda la vida, cualquier tratamiento médico que pueda desajustar las metas presupuestales del Estado.
Y más que aromaterapia, lo que requiere el ex ministro de Agricultura y actual aspirante presidencial Andrés Felipe Arias es acupuntura. Si le ponen una aguja por cada millón de pesos regalado a los grandes finqueros y terratenientes del país, quedaría como un hermoso erizo, de esos en vía de extinción -como su candidatura-, que podría decorar la Hacienda Carimagua, los distritos de riego de la Costa o la parcela de la ex reina de belleza Valerie Domínguez.
Incienso, aromas y rezos también requiere con urgencia el Procurador Alejandro Ordóñez, para sacarle el demonio jurídico con el que pretendió justificar que en aras de “la voluntad popular” se pueden violar la Constitución, los topes de campaña, las normas electorales y el Estado de Derecho.
Aromaterapia, esencias florales y un exorcismo de salvaguarda de la democracia requieren el señor presidente y el grupo de colaboradores, que juran y rejuran que con cuatro años o más en el poder, van a lograr lo que no consiguieron durante dos cuatrienios.
Velas fucsias para los soberbios, embebidos por el poder. Aceite de bergamota para calmar los nervios, mejorar el estrés y la fatiga presidencial. Ah, y por si las moscas, un palo de escoba detrás de la puerta en la Casa de Nariño.
Nos cuenta el periódico El Tiempo, que hace unos días, el Ministerio de Defensa y el alto mando de las Fuerzas Armadas organizaron una jornada con Payasos, aromaterapia y lechona para los 46 militares sindicados de 'falsos positivos' y quiénes, aunque siguen vinculados a los procesos judiciales, salieron libres por vencimiento de términos.
Es apenas natural en un país que lleva ocho años tratando de consolidar la seguridad democrática que se efectúen ese tipo de actividades en pos de la salud mental y física de los miembros de la fuerza pública.
Lo que también nos gustaría, al resto de colombianos sin uniforme, es que se ofreciera ayuda espiritual, anímica y aromaterapia a las madres, hermanas, esposas, compañeras e hijos de aquellas personas, que fueron reportadas “muertas en combate”. Incluso, no hay necesidad de que les den lechona ni les lleven payasos, con que se sancione a los responsables de los asesinatos es suficiente.
Claro que en un país enfermo y adolorido, son muchas las personas e instituciones que requieren de aromaterapia, velas y todas las técnicas de relajación. Uno que además de aromaterapia, necesita examen de contrición y propósito de enmienda, es el ex ministro Juan Manuel Santos, pues aunque los “falsos positivos” se dieron durante su gestión, está convencido que puede liderar incólume, una candidatura presidencial uribista.
Se las deben medicar al Ministro de Protección Social, Diego Palacio, quién, aunque le hicieron la vasectomía, sigue procreando engendros como la reforma de la salud, con la cual los pacientes podrán pagar con sus casas, cesantías y ahorros de toda la vida, cualquier tratamiento médico que pueda desajustar las metas presupuestales del Estado.
Y más que aromaterapia, lo que requiere el ex ministro de Agricultura y actual aspirante presidencial Andrés Felipe Arias es acupuntura. Si le ponen una aguja por cada millón de pesos regalado a los grandes finqueros y terratenientes del país, quedaría como un hermoso erizo, de esos en vía de extinción -como su candidatura-, que podría decorar la Hacienda Carimagua, los distritos de riego de la Costa o la parcela de la ex reina de belleza Valerie Domínguez.
Incienso, aromas y rezos también requiere con urgencia el Procurador Alejandro Ordóñez, para sacarle el demonio jurídico con el que pretendió justificar que en aras de “la voluntad popular” se pueden violar la Constitución, los topes de campaña, las normas electorales y el Estado de Derecho.
Aromaterapia, esencias florales y un exorcismo de salvaguarda de la democracia requieren el señor presidente y el grupo de colaboradores, que juran y rejuran que con cuatro años o más en el poder, van a lograr lo que no consiguieron durante dos cuatrienios.
Velas fucsias para los soberbios, embebidos por el poder. Aceite de bergamota para calmar los nervios, mejorar el estrés y la fatiga presidencial. Ah, y por si las moscas, un palo de escoba detrás de la puerta en la Casa de Nariño.
miércoles, 13 de enero de 2010
Nuestros propios Avatares
Por Juan Antonio Ruiz Romero, jueves 14 de enero de 2010
El castellano ha tomado (a través del francés) la palabra sánscrita avatar (pluralizada como en español: “avatares”) con el significado de ‘fases‘, ‘vicisitudes’ o ‘cambios’.
Comienza un nuevo día en Pandora. Los destellos matinales resaltan los colores de los esbeltos habitantes azules y la diversa flora rosada de este inigualable sitio, una de las lunas del planeta Polythemis.
En todas partes del Universo, se sabe de la biodiversidad prodigiosa de Pandora y de cómo los Na`vi viven en total comunión con su ecosistema. Sin embargo los riesgos existen.
Debajo del Árbol Madre de la Constitución del 91, se encuentra escondida una gigantesca veta del magnético elemento: “unobtainium reeleccionarium”. La existencia de dicha sustancia ha llevado a una empresa a crear un proyecto de explotación de dichos recursos, con el fin de seguir detentando el poder, la burocracia, la contratación, en pocas palabras, lo que ahora se conoce como la “meritocracia”.
La empresa para adueñarse del poderoso elemento cuenta con un director ideológico: José Obdulio Selfridge y por el ex ministro de Defensa Juan Manuel Santos Quaritch en lo militar, quienes quieren poner en jaque al Clan de los Omaticaya, defensores a ultranza del espíritu democrático de los constituyentes, que reposa en el Árbol de las Almas y que esa sagrado para los Na`vi.
Incluso, dentro de las tropas de la corporación reeleccionista, se propone al “coronel” Santos Quaritch para que asuma el control del operativo, en caso de que se frustre la llegada del General AUV.
El gran problema para los reeleccionistas corporativos, en donde hay humanoides de todos los colores y vínculos, es que la atmósfera de Pandora es “tóxica para los anti demócratas y para quienes desean cambiar la Constitución para sus fines personales”.
Por ello, lanzaron una nave nodriza, piloteada por Alej Andro Ordonez, quién lanzó las primeras bombas contra el Árbol Madre, al considerar que “los vicios de forma que tuvo el Referendo reeleccionista no deben tenerse en cuenta porque el proyecto es de iniciativa popular”.
De inmediato, Mo’at, la líder espiritual de los Na`vi, consideró que “en cualquier Estado social de Derecho -así sea en películas de ciencia ficción- la democracia tiene reglas y la voluntad del pueblo tiene límites”.
En la película de “Avatar”, los habitantes de Pandora logran rechazar el ataque contra su mundo y sus instituciones. Aquí, seguimos creyendo que eso solo sucede en la fantasía.
El castellano ha tomado (a través del francés) la palabra sánscrita avatar (pluralizada como en español: “avatares”) con el significado de ‘fases‘, ‘vicisitudes’ o ‘cambios’.
Comienza un nuevo día en Pandora. Los destellos matinales resaltan los colores de los esbeltos habitantes azules y la diversa flora rosada de este inigualable sitio, una de las lunas del planeta Polythemis.
En todas partes del Universo, se sabe de la biodiversidad prodigiosa de Pandora y de cómo los Na`vi viven en total comunión con su ecosistema. Sin embargo los riesgos existen.
Debajo del Árbol Madre de la Constitución del 91, se encuentra escondida una gigantesca veta del magnético elemento: “unobtainium reeleccionarium”. La existencia de dicha sustancia ha llevado a una empresa a crear un proyecto de explotación de dichos recursos, con el fin de seguir detentando el poder, la burocracia, la contratación, en pocas palabras, lo que ahora se conoce como la “meritocracia”.
La empresa para adueñarse del poderoso elemento cuenta con un director ideológico: José Obdulio Selfridge y por el ex ministro de Defensa Juan Manuel Santos Quaritch en lo militar, quienes quieren poner en jaque al Clan de los Omaticaya, defensores a ultranza del espíritu democrático de los constituyentes, que reposa en el Árbol de las Almas y que esa sagrado para los Na`vi.
Incluso, dentro de las tropas de la corporación reeleccionista, se propone al “coronel” Santos Quaritch para que asuma el control del operativo, en caso de que se frustre la llegada del General AUV.
El gran problema para los reeleccionistas corporativos, en donde hay humanoides de todos los colores y vínculos, es que la atmósfera de Pandora es “tóxica para los anti demócratas y para quienes desean cambiar la Constitución para sus fines personales”.
Por ello, lanzaron una nave nodriza, piloteada por Alej Andro Ordonez, quién lanzó las primeras bombas contra el Árbol Madre, al considerar que “los vicios de forma que tuvo el Referendo reeleccionista no deben tenerse en cuenta porque el proyecto es de iniciativa popular”.
De inmediato, Mo’at, la líder espiritual de los Na`vi, consideró que “en cualquier Estado social de Derecho -así sea en películas de ciencia ficción- la democracia tiene reglas y la voluntad del pueblo tiene límites”.
En la película de “Avatar”, los habitantes de Pandora logran rechazar el ataque contra su mundo y sus instituciones. Aquí, seguimos creyendo que eso solo sucede en la fantasía.
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