Por Juan Antonio Ruiz Romero, jueves 23 de diciembre/10
Hace dos años, en su primer diciembre como alcalde, Israel Londoño visitó y llamó por teléfono a dirigentes gremiales, empresariales y a algunos periodistas, para disculparse por el desbarajuste desencadenado en el centro tradicional de Pereira, por la explosión de ventas informales. Aseguró que esa situación se había salido de control y que “nunca más” se volvería a repetir algo similar.
Aquella perentoria advertencia del alcalde se cumplió. Este año, la situación de anarquía sobre los andenes de la carrera octava no es similar a lo ocurrido en 2008 y 2009, es muchísimo peor. Sobre todo, cuando el peatón observa variada mercancía sobre los desteñidos avisos en los andenes que decían: “Espacio Público armonizado”. Y cuándo los flamantes Fruver Móviles, entregados en publicitado acto por el alcalde a los vendedores de frutas y verduras, son usados para ofrecer zapatos, camisas y juguetes. Y cuándo los patrulleros de la Policía y oficiales de control, conversan animadamente en las esquinas, como si estuvieran viendo un entretenido partido de fútbol y no protagonizando un caótico espectáculo de desorden e indiferencia.
En noviembre, me encontré con la profesional pereirana Esperanza Hurtado, experta en temas del Espacio Público y a quien la Universidad Católica Popular de Risaralda trajo desde Bogotá para asesorar el plan de Manejo integral de las ventas informales. La destacada consultora me expresó la frustración, amargura y tristeza por lo que llamó “la forma irresponsable y politiquera” como el gobierno municipal ha manejado el tema del espacio público, en los últimos tres años.
Uno siente que, con gran habilidad, el alcalde Londoño contrató a la UCPR para que le hiciera frente al proceso de reorganización de ventas informales y fuera la academia la que asumiera el desgaste de un tema complejo y en donde convergen muchos intereses; mientras que la administración se blindaba y podía actuar con cierta tranquilidad, incluso, entregando permisos para puestos callejeros en varios sitios de la ciudad, como lo ocurrido a lo largo de la Avenida 30 de Agosto.
A los cuestionamientos ciudadanos y a los editorialistas de prensa que comentan sobre el desgobierno, el deterioro del centro, la proliferación de ventas informales, el desaseo, y la imposibilidad de los peatones de utilizar los andenes; el señor alcalde, con una lógica equivocada, asegura que “si el centro se estuviera muriendo, no estarían llegando grandes superficies e inversiones cuantiosas como las efectuadas por Flamingo y Superinter”.
Lo que se le olvida al mandatario es que dichas inversiones se sustentan en la trayectoria de Pereira como plaza comercial; en su estratégica ubicación y en que, a pesar del 19,6% de desempleo, todavía circula bastante dinero, tanto legal como ilegal, en los circuitos de consumo.
Ni Flamingo, ni Superinter, ni Parque Arboleda, ni el Grupo Éxito tomaron sus decisiones de inversión pensando en la brillantez de nuestros gobernantes, porque de lo contrario, se hubieran ido para otra parte.
lunes, 27 de diciembre de 2010
Estudio, luego existo…
Por Juan Antonio Ruiz Romero, jueves 9 de diciembre/10
Una encuesta elaborada por el Grupo de Investigaciones de la Universidad Libre, seccional Pereira, reveló que el 46% de los estudiantes universitarios de nuestra ciudad tienen como meta inmediata irse a otro país. Las cifras, además de dramáticas, son desesperanzadoras. En el caso de Risaralda, un poco menos del 40% de los estudiantes que cada año terminan su bachillerato, pueden continuar sus estudios profesionales.
En general, el panorama de la educación, a pesar de la ampliación de coberturas, sigue siendo desalentador, en primaria y secundaria, con brechas cada vez mayores entre educación pública y privada; urbana y rural y en rendimiento de niños y niñas.
Los resultados del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes, PISA 2009 presentados esta semana en París por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, OCDE, sacuden a Colombia, que aparece dentro de los países con resultados más bajos.
PISA evaluó las competencias de lectura, matemáticas y ciencias de estudiantes de 15 años de 65 países. Según el informe “Los resultados en lectura indican que el 47% de los estudiantes de Colombia se encuentra por debajo del nivel mínimo aceptable. Es decir, estos jóvenes reconocen las ideas principales de los textos, establecen algunas relaciones y hacen interpretaciones sencillas, pero tienen dificultades para comprender textos complejos e información implícita, para comparar y contrastar ideas y asumir una posición crítica y argumentada sobre las mismas”.
De acuerdo con los pedagogos: “Un buen nivel de lectura es la base no sólo para que los estudiantes logren mejores aprendizajes en áreas como matemáticas y ciencias sino también para que desarrollen un pensamiento crítico y autónomo para participar activa y constructivamente en la sociedad. No alcanzarlo pone en riesgo sus posibilidades de culminar sus estudios e insertarse exitosamente en la vida social, cultural y productiva”.
Y aunque podría responsabilizarse a la pobreza de los bajos resultados, el informe, divulgado en Colombia por el ICFES, señala que “Sólo el 17% se explica por las condiciones socioeconómicas de las familias. La escuela incide de manera significativa: docentes de alta calidad y con altas expectativas sobre los logros de sus estudiantes, un buen clima escolar, recursos suficientes para el trabajo pedagógico, además de la educación inicial, son factores asociados a resultados más altos. En cambio, la repetición de grados tiene un impacto negativo sobre los logros”.
Y algo está pasando alrededor del género: “Aunque en todos los países se observan diferencias, en Colombia las distancias son mayores. Los hombres aventajan a las mujeres en matemáticas (32 puntos más) y en ciencias (21 puntos más). En lectura ellas los superan.”
Y si estos resultados son después de la “Revolución Educativa” del anterior gobierno, queda claro que el tema educativo no se soluciona solo con locomotoras, sino con un tren de alta velocidad, que valore y prepare a nuestro talento humano, para que su proyecto de vida no sea irse de Colombia apenas pueda.
Una encuesta elaborada por el Grupo de Investigaciones de la Universidad Libre, seccional Pereira, reveló que el 46% de los estudiantes universitarios de nuestra ciudad tienen como meta inmediata irse a otro país. Las cifras, además de dramáticas, son desesperanzadoras. En el caso de Risaralda, un poco menos del 40% de los estudiantes que cada año terminan su bachillerato, pueden continuar sus estudios profesionales.
En general, el panorama de la educación, a pesar de la ampliación de coberturas, sigue siendo desalentador, en primaria y secundaria, con brechas cada vez mayores entre educación pública y privada; urbana y rural y en rendimiento de niños y niñas.
Los resultados del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes, PISA 2009 presentados esta semana en París por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, OCDE, sacuden a Colombia, que aparece dentro de los países con resultados más bajos.
PISA evaluó las competencias de lectura, matemáticas y ciencias de estudiantes de 15 años de 65 países. Según el informe “Los resultados en lectura indican que el 47% de los estudiantes de Colombia se encuentra por debajo del nivel mínimo aceptable. Es decir, estos jóvenes reconocen las ideas principales de los textos, establecen algunas relaciones y hacen interpretaciones sencillas, pero tienen dificultades para comprender textos complejos e información implícita, para comparar y contrastar ideas y asumir una posición crítica y argumentada sobre las mismas”.
De acuerdo con los pedagogos: “Un buen nivel de lectura es la base no sólo para que los estudiantes logren mejores aprendizajes en áreas como matemáticas y ciencias sino también para que desarrollen un pensamiento crítico y autónomo para participar activa y constructivamente en la sociedad. No alcanzarlo pone en riesgo sus posibilidades de culminar sus estudios e insertarse exitosamente en la vida social, cultural y productiva”.
Y aunque podría responsabilizarse a la pobreza de los bajos resultados, el informe, divulgado en Colombia por el ICFES, señala que “Sólo el 17% se explica por las condiciones socioeconómicas de las familias. La escuela incide de manera significativa: docentes de alta calidad y con altas expectativas sobre los logros de sus estudiantes, un buen clima escolar, recursos suficientes para el trabajo pedagógico, además de la educación inicial, son factores asociados a resultados más altos. En cambio, la repetición de grados tiene un impacto negativo sobre los logros”.
Y algo está pasando alrededor del género: “Aunque en todos los países se observan diferencias, en Colombia las distancias son mayores. Los hombres aventajan a las mujeres en matemáticas (32 puntos más) y en ciencias (21 puntos más). En lectura ellas los superan.”
Y si estos resultados son después de la “Revolución Educativa” del anterior gobierno, queda claro que el tema educativo no se soluciona solo con locomotoras, sino con un tren de alta velocidad, que valore y prepare a nuestro talento humano, para que su proyecto de vida no sea irse de Colombia apenas pueda.
miércoles, 1 de diciembre de 2010
Aplausos comprados
Por Juan Antonio Ruiz Romero
Se volvió habitual, desde hace algún tiempo, que los grandes medios de comunicación social miren hacia la provincia. Pero no con una mirada sincera y desinteresada, sino con una ávida mirada comercial, que aumenta sus cifras de utilidades.
Las cadenas radiales, los canales de televisión y los medios impresos, que a lo largo del año, solo mencionan a Pereira y a Risaralda por sus cifras de desempleo, homicidios, derrumbes, hechos de corrupción y por el impacto del narcotráfico en distintas actividades, aparecen, de un momento a otro, ofreciendo “transmisiones especiales” de sus programas matinales o vespertinos, con su equipo de periodistas, unas veces; de humoristas, otras o “de curas para el alma”, “con el objetivo de mostrar los hechos positivos, los logros regionales y los personajes más destacados”.
Eso sí, la participación de dichas figuras, tiene un costo y bastante elevado. Y ante las dificultades e incapacidad de nuestros líderes de brillar en el panorama nacional, lo más fácil es recurrir a los rubros de publicidad, del presupuesto público, para “comprar las entrevistas, el espacio en medios y el reconocimiento”, que, de lo contrario, nunca podrían tener.
Hay antecedentes recientes. Jota Mario Valencia, el Padre Chucho y los integrantes del programa matinal del canal RCN estuvieron en agosto pasado en Pereira, en una puesta en escena, paga por el municipio.
Fue tan exitosa la experiencia, desde el punto de vista económico para la Organización Ardila Lule, que unas semanas después llegaron por más. El equipo de noticias de La FM, liderado por Claudia Gurisatti, para quien Pereira es lo mismo que Armenia o Ibagué o Tunja, al fin y al cabo viaja tanto vendiendo entrevistas, que se le olvida donde está. Amplios espacios para que los gobernantes hablen de su gestión, proyectos y acciones ejecutadas, a cambio de contratos publicitarios, igual de dadivosos. Hasta fotos en los boletines de prensa, para que quede el registro del mandatario o mandataria con la “vedette”.
También en octubre, los organizadores del Congreso Internacional de Planeación de Ciudades Intermedias consideraron que era necesario traer a Pereira una presentadora de “talla nacional” y cuerpo de modelo, sin importar que se le olvidaran las preguntas, que nunca en su vida hubiera escuchado la palabra Prospectiva y entonces la cambiara por Perspectiva y que, con una bien diseñada sonrisa, tratara de disimilar su ignorancia en temas de urbanismo y desarrollo regional. Pero, el gancho, la imagen y la foto con el mandatario, eran el objetivo central. Lo cosmético, por encima de lo importante.
Ahora, más recientemente, la misma Revista Semana que patentó el termino de Baby Sicarios, para jóvenes delincuentes de Pereira y Dosquebradas, preparó una “edición especial” sobre el Triángulo del Café, en donde, con la generosa participación publicitaria, los gobernantes, que nunca merecieron una mención, aparecen con amplias fotos y desbordantes testimonios de eficacia, proyección y sentido social.
Sin duda, la compra de aplausos, entrevistas y fotos, nos demuestra el limitado concepto que tienen nuestros gobernantes de los medios informativos, no como instrumentos de construcción de ciudadanía y de transformación social, sino como una simple vitrina para ofrecer productos, con cercana fecha de vencimiento.
Se volvió habitual, desde hace algún tiempo, que los grandes medios de comunicación social miren hacia la provincia. Pero no con una mirada sincera y desinteresada, sino con una ávida mirada comercial, que aumenta sus cifras de utilidades.
Las cadenas radiales, los canales de televisión y los medios impresos, que a lo largo del año, solo mencionan a Pereira y a Risaralda por sus cifras de desempleo, homicidios, derrumbes, hechos de corrupción y por el impacto del narcotráfico en distintas actividades, aparecen, de un momento a otro, ofreciendo “transmisiones especiales” de sus programas matinales o vespertinos, con su equipo de periodistas, unas veces; de humoristas, otras o “de curas para el alma”, “con el objetivo de mostrar los hechos positivos, los logros regionales y los personajes más destacados”.
Eso sí, la participación de dichas figuras, tiene un costo y bastante elevado. Y ante las dificultades e incapacidad de nuestros líderes de brillar en el panorama nacional, lo más fácil es recurrir a los rubros de publicidad, del presupuesto público, para “comprar las entrevistas, el espacio en medios y el reconocimiento”, que, de lo contrario, nunca podrían tener.
Hay antecedentes recientes. Jota Mario Valencia, el Padre Chucho y los integrantes del programa matinal del canal RCN estuvieron en agosto pasado en Pereira, en una puesta en escena, paga por el municipio.
Fue tan exitosa la experiencia, desde el punto de vista económico para la Organización Ardila Lule, que unas semanas después llegaron por más. El equipo de noticias de La FM, liderado por Claudia Gurisatti, para quien Pereira es lo mismo que Armenia o Ibagué o Tunja, al fin y al cabo viaja tanto vendiendo entrevistas, que se le olvida donde está. Amplios espacios para que los gobernantes hablen de su gestión, proyectos y acciones ejecutadas, a cambio de contratos publicitarios, igual de dadivosos. Hasta fotos en los boletines de prensa, para que quede el registro del mandatario o mandataria con la “vedette”.
También en octubre, los organizadores del Congreso Internacional de Planeación de Ciudades Intermedias consideraron que era necesario traer a Pereira una presentadora de “talla nacional” y cuerpo de modelo, sin importar que se le olvidaran las preguntas, que nunca en su vida hubiera escuchado la palabra Prospectiva y entonces la cambiara por Perspectiva y que, con una bien diseñada sonrisa, tratara de disimilar su ignorancia en temas de urbanismo y desarrollo regional. Pero, el gancho, la imagen y la foto con el mandatario, eran el objetivo central. Lo cosmético, por encima de lo importante.
Ahora, más recientemente, la misma Revista Semana que patentó el termino de Baby Sicarios, para jóvenes delincuentes de Pereira y Dosquebradas, preparó una “edición especial” sobre el Triángulo del Café, en donde, con la generosa participación publicitaria, los gobernantes, que nunca merecieron una mención, aparecen con amplias fotos y desbordantes testimonios de eficacia, proyección y sentido social.
Sin duda, la compra de aplausos, entrevistas y fotos, nos demuestra el limitado concepto que tienen nuestros gobernantes de los medios informativos, no como instrumentos de construcción de ciudadanía y de transformación social, sino como una simple vitrina para ofrecer productos, con cercana fecha de vencimiento.
miércoles, 24 de noviembre de 2010
Porqués para una campaña temprana
Por Juan Antonio Ruiz Romero
Esta semana, con las declaraciones del ex alcalde Juan Manuel Arango y del actual mandatario Israel Londoño, se percibió el tono que podría tener la campaña electoral de 2011.
Sin dudas, las frases de uno y otro demuestran que existen bastantes resentimientos acumulados y que sus visiones de ciudad son bastante diferentes.
Vale la pena recordar que el mismo alcalde Londoño es, en buena medida, responsable de que el ex alcalde haya decidido postularse de nuevo para el primer cargo municipal. En sus visitas a barrios y corregimientos, el flamante líder de La U desestimó la trayectoria política de Arango y tal vez, con ligereza, tal vez con convicción, lo calificó ante la comunidad como “un cadáver político”.
Arango se sintió ofendido en lo más profundo y emprendió un trabajo para demostrar su vigencia como dirigente y líder de la ciudad. Y, en el primer intercambio verbal, se nota a un Juan Manuel Arango aguerrido, directo y renovado.
En cambio, el alcalde Londoño cayó en la trampa de asumir un papel protagónico en la campaña -en donde no es candidato, y más que defender su obra de gobierno- se siente que actúa como escudero del candidato de su partido Enrique Vásquez. Craso error, porque 13 meses antes de culminar su gestión, Israel abrió la puerta para que el proceso electoral entre a su gobierno y lo obligue a un largo y desgastante pulso, en donde tendrá que demostrar si sus logros son mayores que los lunares y las carencias.
Pero más allá del primer tira y dame entre Arango y Londoño, esta campaña temprana tendría que abrirnos la oportunidad a los ciudadanos de exigir a los candidatos y a los partidos que profundicen en temas vitales para la ciudad: el desempleo crónico, por encima del 20 por ciento; la pobreza y la indigencia, cuya solución no puede ser un subsidio escaso e indefinido; la inseguridad asociada con actividades ilícitas; el abandono del sector agrícola y la desindustrialización; unas remesas que generaron apariencias mentirosas de bienestar y calidad de vida, pero no pudieron ocultar las rupturas y la crisis familiar, la soledad y la depresión…
El debate debe abrirse con rigor, con responsabilidad, con ánimo constructivo. Revisar porqué del tan publicitado Anillo Longitudinal solo entregarán la mitad; porqué se invierten 25 mil millones de pesos en el estadio de fútbol y no hay 3 mil millones para reorganizar a los vendedores informales del centro de la ciudad; porqué si el actual gobierno habló de la remodelación de los Parques El Lago, La Libertad y la Plaza de Bolívar, a cinco cuadras del Palacio Municipal se permite la prostitución de niños y el comercio de artículos robados, en medio de un profundo deterioro social; porqué el proyecto del Parque Temático de Flora y Fauna, que el alcalde Israel anunció que entregaría operando en 2011, aún sigue en veremos…
Y así podrían seguir los interrogantes: Porqué a los profesionales, jefes de división, secretarios y gerentes de institutos, que pertenecen al Partido de la U. les toca comprar “voluntariamente” los bonos de Un millón de pesos para financiar las campañas de Soto, Burgos y Vásquez y porqué se utilizan las oficinas públicas del municipio de Pereira para efectuar reuniones con el senador.
Esta semana, con las declaraciones del ex alcalde Juan Manuel Arango y del actual mandatario Israel Londoño, se percibió el tono que podría tener la campaña electoral de 2011.
Sin dudas, las frases de uno y otro demuestran que existen bastantes resentimientos acumulados y que sus visiones de ciudad son bastante diferentes.
Vale la pena recordar que el mismo alcalde Londoño es, en buena medida, responsable de que el ex alcalde haya decidido postularse de nuevo para el primer cargo municipal. En sus visitas a barrios y corregimientos, el flamante líder de La U desestimó la trayectoria política de Arango y tal vez, con ligereza, tal vez con convicción, lo calificó ante la comunidad como “un cadáver político”.
Arango se sintió ofendido en lo más profundo y emprendió un trabajo para demostrar su vigencia como dirigente y líder de la ciudad. Y, en el primer intercambio verbal, se nota a un Juan Manuel Arango aguerrido, directo y renovado.
En cambio, el alcalde Londoño cayó en la trampa de asumir un papel protagónico en la campaña -en donde no es candidato, y más que defender su obra de gobierno- se siente que actúa como escudero del candidato de su partido Enrique Vásquez. Craso error, porque 13 meses antes de culminar su gestión, Israel abrió la puerta para que el proceso electoral entre a su gobierno y lo obligue a un largo y desgastante pulso, en donde tendrá que demostrar si sus logros son mayores que los lunares y las carencias.
Pero más allá del primer tira y dame entre Arango y Londoño, esta campaña temprana tendría que abrirnos la oportunidad a los ciudadanos de exigir a los candidatos y a los partidos que profundicen en temas vitales para la ciudad: el desempleo crónico, por encima del 20 por ciento; la pobreza y la indigencia, cuya solución no puede ser un subsidio escaso e indefinido; la inseguridad asociada con actividades ilícitas; el abandono del sector agrícola y la desindustrialización; unas remesas que generaron apariencias mentirosas de bienestar y calidad de vida, pero no pudieron ocultar las rupturas y la crisis familiar, la soledad y la depresión…
El debate debe abrirse con rigor, con responsabilidad, con ánimo constructivo. Revisar porqué del tan publicitado Anillo Longitudinal solo entregarán la mitad; porqué se invierten 25 mil millones de pesos en el estadio de fútbol y no hay 3 mil millones para reorganizar a los vendedores informales del centro de la ciudad; porqué si el actual gobierno habló de la remodelación de los Parques El Lago, La Libertad y la Plaza de Bolívar, a cinco cuadras del Palacio Municipal se permite la prostitución de niños y el comercio de artículos robados, en medio de un profundo deterioro social; porqué el proyecto del Parque Temático de Flora y Fauna, que el alcalde Israel anunció que entregaría operando en 2011, aún sigue en veremos…
Y así podrían seguir los interrogantes: Porqué a los profesionales, jefes de división, secretarios y gerentes de institutos, que pertenecen al Partido de la U. les toca comprar “voluntariamente” los bonos de Un millón de pesos para financiar las campañas de Soto, Burgos y Vásquez y porqué se utilizan las oficinas públicas del municipio de Pereira para efectuar reuniones con el senador.
jueves, 18 de noviembre de 2010
La sociedad civil desorganizada
Por Juan Antonio Ruiz Romero
En los diferentes ejercicios de reflexión de ciudad, que se propician desde muy variadas instancias, hay un tema reiterativo: la falta de capital social.
Según el Diccionario de Acción Humanitaria y Cooperación al Desarrollo: “Capital social es el conjunto de normas, redes y organizaciones construidas sobre relaciones de confianza y reciprocidad, que contribuyen a la cohesión, el desarrollo y el bienestar de la sociedad, así como a la capacidad de sus miembros para actuar y satisfacer sus necesidades de forma coordinada en beneficio mutuo. El capital social es un concepto de reciente y creciente aplicación en los estudios sobre el desarrollo. Se refiere a una realidad menos tangible que el capital humano (conocimientos) o el capital físico (bienes materiales), pero resulta también decisivo para la actividad productiva, la satisfacción de las necesidades personales y el desarrollo comunitario.”
Tal vez, nuestra joven historia de andariegos, acostumbrados de ir de un sitio a otro, de fundar pueblos en las laderas de las montañas, de “no vararse por los problemas” y de “salir adelante a pesar de las adversidades”, ha llevado a nuestra gente a ser valerosa y trabajadora, pero individualista; emprendedora y dedicada, pero egoísta.
Hubo momentos -que aún algunos siguen añorando- en que los pereiranos unieron sus fuerzas, a través de convites, festivales, marchas y empanadas, para construir el hospital, el aeropuerto Matecaña, la Villa Olímpica. Pero respondieron a un momento y a unas condiciones históricas, que ya cambiaron.
Uno de los soportes del capital social es la confianza mutua y a nosotros nos da gran dificultad creer, confiar en el otro. Miramos a los demás de reojo, con sospecha. Además, con la corrupción, el despilfarro de los recursos públicos, el manejo amañado y clientelista de las administraciones, es difícil generar condiciones de confianza y de reciprocidad.
Un rápido vistazo a las diferentes organizaciones de la sociedad civil nos nuestra un panorama bastante desalentador. Gremios, organizaciones no gubernamentales, sindicatos, comuneros, comunales y medios de comunicación que, en la mayoría de ocasiones, son contratistas y dependen en gran medida de los ingresos de las administraciones públicas, con lo cual se desdibuja su función, se pierde la perspectiva y la capacidad crítica.
Esa debilidad del capital social dificulta la construcción de acuerdos colectivos de largo aliento y, en cambio, facilita el ejercicio de un poder vertical, en donde el gobernante se convierte en un moderno Papa Noel que firma, autoriza y adjudica contratos a diestra y siniestra, para tener contentos a todos los que lo buscan.
Por eso, no dejan de ser anecdóticas y pomposas aquellas declaraciones en las que se habla de la sociedad civil organizada, cuando lo que vemos, en el día a día, es una sociedad fragmentada, vulnerable y sin mayor representatividad.
En los diferentes ejercicios de reflexión de ciudad, que se propician desde muy variadas instancias, hay un tema reiterativo: la falta de capital social.
Según el Diccionario de Acción Humanitaria y Cooperación al Desarrollo: “Capital social es el conjunto de normas, redes y organizaciones construidas sobre relaciones de confianza y reciprocidad, que contribuyen a la cohesión, el desarrollo y el bienestar de la sociedad, así como a la capacidad de sus miembros para actuar y satisfacer sus necesidades de forma coordinada en beneficio mutuo. El capital social es un concepto de reciente y creciente aplicación en los estudios sobre el desarrollo. Se refiere a una realidad menos tangible que el capital humano (conocimientos) o el capital físico (bienes materiales), pero resulta también decisivo para la actividad productiva, la satisfacción de las necesidades personales y el desarrollo comunitario.”
Tal vez, nuestra joven historia de andariegos, acostumbrados de ir de un sitio a otro, de fundar pueblos en las laderas de las montañas, de “no vararse por los problemas” y de “salir adelante a pesar de las adversidades”, ha llevado a nuestra gente a ser valerosa y trabajadora, pero individualista; emprendedora y dedicada, pero egoísta.
Hubo momentos -que aún algunos siguen añorando- en que los pereiranos unieron sus fuerzas, a través de convites, festivales, marchas y empanadas, para construir el hospital, el aeropuerto Matecaña, la Villa Olímpica. Pero respondieron a un momento y a unas condiciones históricas, que ya cambiaron.
Uno de los soportes del capital social es la confianza mutua y a nosotros nos da gran dificultad creer, confiar en el otro. Miramos a los demás de reojo, con sospecha. Además, con la corrupción, el despilfarro de los recursos públicos, el manejo amañado y clientelista de las administraciones, es difícil generar condiciones de confianza y de reciprocidad.
Un rápido vistazo a las diferentes organizaciones de la sociedad civil nos nuestra un panorama bastante desalentador. Gremios, organizaciones no gubernamentales, sindicatos, comuneros, comunales y medios de comunicación que, en la mayoría de ocasiones, son contratistas y dependen en gran medida de los ingresos de las administraciones públicas, con lo cual se desdibuja su función, se pierde la perspectiva y la capacidad crítica.
Esa debilidad del capital social dificulta la construcción de acuerdos colectivos de largo aliento y, en cambio, facilita el ejercicio de un poder vertical, en donde el gobernante se convierte en un moderno Papa Noel que firma, autoriza y adjudica contratos a diestra y siniestra, para tener contentos a todos los que lo buscan.
Por eso, no dejan de ser anecdóticas y pomposas aquellas declaraciones en las que se habla de la sociedad civil organizada, cuando lo que vemos, en el día a día, es una sociedad fragmentada, vulnerable y sin mayor representatividad.
Desempleo en acción…
Por Juan Antonio Ruiz Romero
En su edición del 8 de noviembre pasado, el periódico La Tarde nos informaba sobre una de las paradojas que se viven en nuestra ciudad. Aunque el Área Metropolitana Centro Occidente lleva más de año y medio encabezando los indicadores de desempleo en el país, con una cifra superior al 20%, hay diferentes sectores productivos que ofrecen trabajo, pero no encuentran personas interesadas o capacitadas.
Aquella vieja frase según la cual: “Trabajo si hay, lo que no hay es quien trabaje” se nos está convirtiendo en una dolorosa radiografía social. Mientras se anuncian 800 vacantes en empresas confeccionistas de la región, la Cámara de Comercio de Dosquebradas, la Gobernación de Risaralda y el Sena se vieron a gatas para buscar durante un mes, un grupo de 52 personas interesadas en capacitarse en índigo, tejido plano y de punto.
Ante la necesidad de 10 mil recolectores de café para la cosecha del segundo semestre, el Comité de Cafeteros y las administraciones públicas se unieron para atraer la mano de obra requerida. Y aunque se ofrecieron diferentes estímulos y en promedio podrían recibir 60 mil pesos diarios, solo aparecieron un poco más de mil interesados.
A la convocatoria del Plan de choque contra el desempleo se inscribieron centenares de personas, que, una vez se enteraron que el trabajo era temporal y que podrían perder la cobertura del Sisben y el subsidio de Familias en Acción, terminaron renunciando a una oportunidad laboral.
Un sector de amplio crecimiento en la región como el del gas domiciliario requiere de un personal capacitado para la extensión de redes e instalación del servicio. A petición de la empresa Efigas, el Sena Risaralda programó para este año tres cursos para capacitar en total 120 operarios, que serían vinculados de manera inmediata. Dos de los cursos se cerraron por falta de inscritos. Y así podríamos tener decenas de ejemplos.
Algo está pasando. Dicen algunos que para los jóvenes no son atractivos trabajos en sectores tradicionales como el café o las confecciones, en donde además no hubo un relevo generacional y en donde, dadas la exigencia y esfuerzo físico, muchos trabajadores esperaban que sus hijos no tuvieran que seguir en la misma actividad.
Investigadores como el profesor Jhonier Cardona de la Universidad Libre, seccional Pereira consideran que la llegada periódica a nuestra región de remesas de los risaraldenses que trabajan en el exterior, y que entre 2008 y 2009 ascendieron a casi dos billones de pesos, generó cierta desidia laboral de los receptores. Algunos analistas han denominado esa actitud como “desempleo voluntario”.
Pero hay interpretaciones más audaces. Una de ellas habla de los estereotipos sociales y culturales que se ofrecen a los jóvenes en donde lo importante es conseguir el dinero. Sin importar cómo, ni su procedencia. Ganar un salario mínimo, por ocho horas de trabajo diario en el sector formal, no es atractivo, cuando existen otras actividades, lícitas o ilícitas, que en la informalidad generan mucha mayor rentabilidad económica.
Al paso que vamos, tocará pedirle al DANE que en el caso de Pereira y su Área Metropolitana, especifique cuántos desempleados voluntarios e involuntarios hay, cuántos no trabajan porque viven de los subsidios del estado y de la remesas y cuántos prefieren subsistir en la informalidad, aunque queden por fuera de las encuestas.
En su edición del 8 de noviembre pasado, el periódico La Tarde nos informaba sobre una de las paradojas que se viven en nuestra ciudad. Aunque el Área Metropolitana Centro Occidente lleva más de año y medio encabezando los indicadores de desempleo en el país, con una cifra superior al 20%, hay diferentes sectores productivos que ofrecen trabajo, pero no encuentran personas interesadas o capacitadas.
Aquella vieja frase según la cual: “Trabajo si hay, lo que no hay es quien trabaje” se nos está convirtiendo en una dolorosa radiografía social. Mientras se anuncian 800 vacantes en empresas confeccionistas de la región, la Cámara de Comercio de Dosquebradas, la Gobernación de Risaralda y el Sena se vieron a gatas para buscar durante un mes, un grupo de 52 personas interesadas en capacitarse en índigo, tejido plano y de punto.
Ante la necesidad de 10 mil recolectores de café para la cosecha del segundo semestre, el Comité de Cafeteros y las administraciones públicas se unieron para atraer la mano de obra requerida. Y aunque se ofrecieron diferentes estímulos y en promedio podrían recibir 60 mil pesos diarios, solo aparecieron un poco más de mil interesados.
A la convocatoria del Plan de choque contra el desempleo se inscribieron centenares de personas, que, una vez se enteraron que el trabajo era temporal y que podrían perder la cobertura del Sisben y el subsidio de Familias en Acción, terminaron renunciando a una oportunidad laboral.
Un sector de amplio crecimiento en la región como el del gas domiciliario requiere de un personal capacitado para la extensión de redes e instalación del servicio. A petición de la empresa Efigas, el Sena Risaralda programó para este año tres cursos para capacitar en total 120 operarios, que serían vinculados de manera inmediata. Dos de los cursos se cerraron por falta de inscritos. Y así podríamos tener decenas de ejemplos.
Algo está pasando. Dicen algunos que para los jóvenes no son atractivos trabajos en sectores tradicionales como el café o las confecciones, en donde además no hubo un relevo generacional y en donde, dadas la exigencia y esfuerzo físico, muchos trabajadores esperaban que sus hijos no tuvieran que seguir en la misma actividad.
Investigadores como el profesor Jhonier Cardona de la Universidad Libre, seccional Pereira consideran que la llegada periódica a nuestra región de remesas de los risaraldenses que trabajan en el exterior, y que entre 2008 y 2009 ascendieron a casi dos billones de pesos, generó cierta desidia laboral de los receptores. Algunos analistas han denominado esa actitud como “desempleo voluntario”.
Pero hay interpretaciones más audaces. Una de ellas habla de los estereotipos sociales y culturales que se ofrecen a los jóvenes en donde lo importante es conseguir el dinero. Sin importar cómo, ni su procedencia. Ganar un salario mínimo, por ocho horas de trabajo diario en el sector formal, no es atractivo, cuando existen otras actividades, lícitas o ilícitas, que en la informalidad generan mucha mayor rentabilidad económica.
Al paso que vamos, tocará pedirle al DANE que en el caso de Pereira y su Área Metropolitana, especifique cuántos desempleados voluntarios e involuntarios hay, cuántos no trabajan porque viven de los subsidios del estado y de la remesas y cuántos prefieren subsistir en la informalidad, aunque queden por fuera de las encuestas.
miércoles, 3 de noviembre de 2010
¿Quiénes serán los herederos?
Por Juan Antonio Ruiz Romero
En medio de los análisis e interpretaciones de nuestra realidad política, la pregunta más repetida durante estos días es si la alianza que resultó ganadora en 2007 podrá conservar la Gobernación de Risaralda y la Alcaldía de Pereira.
Y el interrogante tiene mucha razón de ser. Primero, porque a 14 meses de terminar las actuales administraciones, aún hay deudas pendientes –no de los pagarés sociales que firmaron en campaña- sino de los respectivos planes de Desarrollo y, segundo, porque el panorama para “los herederos” se encuentra bastante nublado.
Durante varios meses y desde los distintos sectores del conservatismo, se pidió con insistencia al Gobernador Víctor Manuel Tamayo que dijera quién era su candidato. Con cierta candidez, conociendo el entorno, el mandatario señaló con su dedo de pontífice al presidente del Directorio municipal de Pereira Alberto Vanegas Tamiz, con quien se identifica en que es reposado, conciliador y buena gente.
¡Pero, quién dijo miedo! Las mismas personas que le pidieron celeridad en la toma de decisiones, consideraron inconsulta e inconveniente la postulación del disciplinado dirigente. El representante Diego Naranjo se apresuró a tomar distancia y asegura que él debe ofrecerle igualdad de garantías a cada uno de los precandidatos.
El senador Sammy Merheg considera que se deben escuchar nuevos nombres, a la vez que expresa su respaldo a la candidatura a la alcaldía de Pereira, del ex mandatario Juan Manuel Arango, con lo cual se rompería la alianza de los partidos conservador y de La U. El representante Ricardo Valencia condiciona su apoyo a cualquier candidato a la Gobernación, a los convenios que le permitan a él y a su esposa, conservar la Alcaldía de Dosquebradas. Como si fuera una finca.
Así que Alberto Vanegas quedó en el centro de la foto, mientras los demás se hicieron a un lado. Entre tanto, el único que puede apoyarlo, no puede salir en la foto porque sería “participación indebida en política”.
En el caso de la Alcaldía de Pereira, el senador Soto entregó su sapiente bendición al diputado Enrique Vásquez Zuleta, guerrero de mil batallas y heredero de la Casa de la Democracia. El ungido tiene una larga carrera política, con más constancia que brillo y es considerado, incluso por sus adversarios, un hombre decente, querido y de buen trato.
La inquietud que ronda en el ambiente es si esas dos buenas personas, que cuentan con el guiño de sus mentores políticos, podrán asumir como príncipes herederos o, si, los ciudadanos buscarán otras opciones diferentes a la “monarquía electoral”.
En medio de los análisis e interpretaciones de nuestra realidad política, la pregunta más repetida durante estos días es si la alianza que resultó ganadora en 2007 podrá conservar la Gobernación de Risaralda y la Alcaldía de Pereira.
Y el interrogante tiene mucha razón de ser. Primero, porque a 14 meses de terminar las actuales administraciones, aún hay deudas pendientes –no de los pagarés sociales que firmaron en campaña- sino de los respectivos planes de Desarrollo y, segundo, porque el panorama para “los herederos” se encuentra bastante nublado.
Durante varios meses y desde los distintos sectores del conservatismo, se pidió con insistencia al Gobernador Víctor Manuel Tamayo que dijera quién era su candidato. Con cierta candidez, conociendo el entorno, el mandatario señaló con su dedo de pontífice al presidente del Directorio municipal de Pereira Alberto Vanegas Tamiz, con quien se identifica en que es reposado, conciliador y buena gente.
¡Pero, quién dijo miedo! Las mismas personas que le pidieron celeridad en la toma de decisiones, consideraron inconsulta e inconveniente la postulación del disciplinado dirigente. El representante Diego Naranjo se apresuró a tomar distancia y asegura que él debe ofrecerle igualdad de garantías a cada uno de los precandidatos.
El senador Sammy Merheg considera que se deben escuchar nuevos nombres, a la vez que expresa su respaldo a la candidatura a la alcaldía de Pereira, del ex mandatario Juan Manuel Arango, con lo cual se rompería la alianza de los partidos conservador y de La U. El representante Ricardo Valencia condiciona su apoyo a cualquier candidato a la Gobernación, a los convenios que le permitan a él y a su esposa, conservar la Alcaldía de Dosquebradas. Como si fuera una finca.
Así que Alberto Vanegas quedó en el centro de la foto, mientras los demás se hicieron a un lado. Entre tanto, el único que puede apoyarlo, no puede salir en la foto porque sería “participación indebida en política”.
En el caso de la Alcaldía de Pereira, el senador Soto entregó su sapiente bendición al diputado Enrique Vásquez Zuleta, guerrero de mil batallas y heredero de la Casa de la Democracia. El ungido tiene una larga carrera política, con más constancia que brillo y es considerado, incluso por sus adversarios, un hombre decente, querido y de buen trato.
La inquietud que ronda en el ambiente es si esas dos buenas personas, que cuentan con el guiño de sus mentores políticos, podrán asumir como príncipes herederos o, si, los ciudadanos buscarán otras opciones diferentes a la “monarquía electoral”.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
