jueves, 3 de abril de 2008

Yo también tengo un sueño

Por Juan Antonio Ruiz Romero

Mañana se cumplirán 40 años del asesinato del reverendo Martín Luther King, líder de los derechos civiles en los Estados Unidos. La semana próxima se cumplirán los 60 años de la muerte violenta del dirigente liberal colombiano Jorge Eliécer Gaitán. Hace unas semanas, se conmemoraron las seis décadas del crimen del padre de la independencia de la India, Mahatma Gandhi. Tres vidas brillantes, contradictorias, sorprendentes, exterminadas por la violencia.

Como la memoria es efímera, vale la pena recordar que en 1964, King, con solo 34 años, ganó el Premio Nobel de la Paz por su resistencia no violenta en contra de los prejuicios raciales en Estados Unidos.

Un año antes del galardón, el 28 de agosto de 1963, Martín Luther King pronunció su famoso discurso: “Yo tengo un sueño”, desde la escalinata del monumento a Abraham Lincoln, en donde hizo una defensa ferviente de los derechos inalienables de "Vida, Libertad y la búsqueda de la Felicidad", consagrados en el Acta de Independencia de 1776, pero que no regían ni tenían vigencia para los afroamericanos.

Yo tengo un sueño: que un día esta nación se elevará y vivirá el verdadero significado de su credo, creemos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales.

Yo tengo un sueño: que un día en las coloradas colinas de Georgia los hijos de los ex esclavos y los hijos de los ex propietarios de esclavos serán capaces de sentarse juntos en la mesa de la hermandad.

Yo tengo un sueño: que mis cuatro hijos pequeños vivirán un día en una nación donde no serán juzgados por el color de su piel sino por el contenido de su carácter”.

Además de la claridad conceptual, el manifiesto del reverendo King se convierte en toda una invitación a soñar, con los más altos ideales, una sociedad, un país, una ciudad.

Yo tengo un sueño de país incluyente, en donde todos los seres humanos merezcan atención, respeto y protección, y no solo a través de acciones de tutela. Un país donde superar la pobreza sea un reto de toda la sociedad y no solo la oportunidad de repartir mercados, subsidios y palmaditas en la espalda, para que todo siga igual.

Yo tengo un sueño de país, en donde las utilidades económicas no sean solo para los grandes capitales y los monopolios empresariales, sino que se redistribuyan en inversión social, oportunidades de empleo y desarrollo humano.

Yo tengo un sueño de país que le apuesta a la educación para transformar sus estructuras políticas, sociales, productivas, tecnológicas, ambientales y de innovación.

Yo tengo un sueño hoy: que el servicio público sea una oportunidad de aprender y crecer como persona y no una estación para el enriquecimiento ilícito y que en el sector privado primen la ética empresarial y las buenas prácticas.

Yo tengo un sueño hoy: un país en donde podamos vivir, trabajar, debatir, disentir y entender que la grandeza se construye con tolerancia y aceptación a la diversidad. Un país, en donde no se necesite más artillería que la inteligencia y los argumentos y en donde el secuestro, la desaparición y los asesinatos dejen de ser un arma política.

Porqué cómo decía Martin Luther King: “No saciemos nuestra sed de libertad tomando de la copa de la amargura y el odio. Siempre debemos conducir nuestra lucha en el elevado plano de la dignidad y la disciplina. No debemos permitir que nuestra protesta creativa degenere en la violencia física. Una y otra vez debemos elevarnos a las majestuosas alturas de la resistencia a la fuerza física con la fuerza del alma”.

miércoles, 26 de marzo de 2008

Opiniones desbordadas

Por Juan Antonio Ruiz Romero

En el ánimo constructivo de escuchar las voces de los lectores y aprovechando las ventajas de comunicación instantánea y global que ofrece internet, los periódicos y revistas establecieron secciones para que los ciudadanos comenten las noticias, artículos y columnas de cada edición.

Y es que durante décadas solo existió una comunicación unilateral, con las pocas excepciones de las “Cartas de los Lectores”, que en muchos casos eran los mensajes de personas cercanas al medio. Allí, el Editor, se daba gusto seleccionando, extractando u omitiendo las comunicaciones recibidas.

Por ello, lo que pareció en su momento como un ejercicio liberador de opinión y de democracia, aún no logra consolidarse. Tanto es así que el columnista Daniel Samper optó por eliminar los comentarios a sus artículos, cansado de las groserías, el tono ofensivo y las actitudes viscerales que recogían sus textos.

Para dar una idea a los lectores, de lo que se encuentra en la mayoría de los casos al final de los informes periodísticos y de las columnas, vamos a reproducir algunos apartes. Digamos que el artículo central habla del calentamiento global y la necesidad del compromiso de los países con la protección ambiental.

Comentarios:
Azulprofundo: “Los culpables de la corrupción y de todos los problemas que tiene la ciudad son culpa de una camarilla de políticos ineptos que han gobernado solo para ayudarle a sus amigos”.

KRIS65: “No hay duda que solo con la seguridad democrática es posible el cambio climático. Los guerrilleros de las FARC son responsables de la tala de bosques y de la siembra de cultivos ilícitos…”

JAMES: “El fin del mundo está cerca. Las guerras y las epidemias son señales del final de los tiempos. Jesucristo es la única salvación…”

ILONA08: “Los que tanto cuestionan a los políticos son los que no están en la rosca. Todos viven de los contratos y de los favores que la gente les pide…”

YULIAN: “Este columnista comenzó muy berraco y muy valiente denunciando las componendas de la alianza de gobierno, pero quién sabe cuánto le pagaron para comprar su silencio…”

PENÉLOPE: “La senadora Piedad Córdoba es una mezcla de Hillary Clinton y Barack Obama de la política colombiana…”

JAMES: “Para los ojos de Dios no hay nada oculto… Aún es tiempo de arrepentirse de los pecados…”

ARIADNA: “Uribe es el único culpable de todo lo que pasa en Colombia. Su gobierno guerrerista y facho cerró cualquier posibilidad a la paz…”

ELI-NOCENTE: “Mano dura y corazón grande. No podemos bajar la guardia. Debemos preservar la dignidad de la patria. Adelante, presidente… vamos por una nueva reelección…”

JAMES: “El verbo se hizo carne y habitó entre nosotros. Señor Jesús: Tú eres el único y verdadero Señor y Redentor”…”

Esperamos sus comentarios.

miércoles, 19 de marzo de 2008


“A tomar el control…”

Por Juan Antonio Ruiz Romero

Con buen criterio, la Comisión Nacional de Televisión emprendió en las últimas semanas una campaña invitando a los televidentes a “tomar el control” en la selección, revisión y análisis de los contenidos que reciben cada día a través de la pantalla chica.

Y es qué situaciones recientes como la ocurrida con la pregunta estúpida sobre las mujeres de Pereira en el concurso El Poder del 10, nos demuestran que todavía hay mucho por construir y evolucionar en cuánto a los contenidos y a la responsabilidad social de los medios de comunicación en nuestro país.

Más que fábricas de dinero, las empresas comunicativas asumen la corresponsabilidad de mantener o modificar los imaginarios de una sociedad. Hasta hace algunos años, toda la publicidad relacionada con bebés estaba protagonizada y dirigida a las madres. ¡Cómo si los padres sólo fueran accesorios! Por fortuna, en este tema, la mente de los publicistas se abrió y ya es común ver distintos productos, en donde se valida el rol paterno en la atención y la crianza de los niños y niñas.

En dónde todavía estamos en pañales -así los cambien los padres- es en la visión sexista de la mujer. Allí se han centrado dos estereotipos. El primero, la chica modelo: etérea, flotando en un aire perfumado, medidas perfectas, silicona en abundancia y que sirve para anunciar carros, cervezas, cigarrillos, computadores, cremas dentales y demás. El impacto social de ese estereotipado referente femenino se refleja en el acelerado crecimiento de enfermedades como la anorexia y la bulimia; la fuerte presión social que excluye a las gorditas o feitas y el sueño de muchas de compensar con cirugías lo que les falta de autoestima.

Y mientras reitera una idea vacua de mujer, a la vez fortalece el machismo y la creencia de que la felicidad depende del número de mujeres conquistadas. Ya sea con desodorante Axe, champú Ego, gaseosa Seven Up o con la moto Auteco, de la cual “no se quieren bajar” ni siquiera en la cama, un tipo y tres mujeres en tanga.

El otro estereotipo en las cuñas publicitarias y de algunos dramatizados es sobre los “escenarios naturales e históricos” de la mujer: la cocina, el patio de ropas o al lado de la lavadora. Los únicos hombres que aparecen en televisión en la cocina son chef o periodistas y ninguno, por ahora, en la cotidiana tarea de separar la ropa blanca de la de color, echar detergente y suavizante en la lavadora y colgar las prendas después de los ciclos de lavado y enjuague.

Lo que si encuentra el televidente, es una propaganda de Clorox color, en donde varias personas, hombres y mujeres, que resultan con la ropa salpicada por un vehículo, se la quitan y la arrojan al piso, quedando debajo con vestidos relucientes. Bien por la analogía de limpieza, pero mal, muy mal, para los intentos de crear cultura ciudadana y el propósito de no arrojar ninguna basura o desecho a la calle, sino a la caneca.
Lo mismo podría decirse de los fumadores, especie admirada y recreada en el cine y la televisión en los años 50 y 60, gracias a la estrategia comercial de las grandes tabacaleras, y quienes, debido al cáncer de pulmón y los enfisemas, entraron en desgracia en los años recientes. El problema de muchos fumadores es creer que las calles son un gran cenicero, en donde pueden arrojar las colillas.

Lo curioso es que para evadir los controles de los horarios publicitarios y las restricciones en radio y televisión, las marcas de cigarrillos y de bebidas alcohólicas terminan patrocinando eventos deportivos: la Copa Mustang de fútbol; la Copa Premier del Ascenso, las vacaciones de verano Belmont, los Conciertos Kool y las Fiestas electrónicas Green. Cerveza Águila financia a la Selección Colombia, al Júnior de Barranquilla, al Cúcuta y al Tolima; el Aguardiente Blanco del Valle al América y al Cali; Aguardiente Cristal al Once Caldas y al Deportivo Pereira. Y cómo el Aguardiente Antioqueño es “pa´ las que sea” hasta terminó patrocinando la edición del programa de la Semana Santa en Pereira.

Pero volviendo a la televisión, en estos días se conoció una encuesta en España, según la cual, una de cuatro peleas domésticas es por el control remoto. En nuestro caso, no importa quién lo tenga. Lo fundamental es saber manejarlo bien, con criterio y capacidad crítica. Para escoger, cambiar de canal o apagar el televisor.

miércoles, 12 de marzo de 2008

Farc…alfabetización

Por Juan Antonio Ruiz Romero

Cuando uno escucha las precarias declaraciones de las personas que han pertenecido a un grupo armado ilegal, se da cuenta de la importancia de la educación en el proceso de construir un país diferente.

El comandante de las FARC, Manuel Marulanda, confesó en el discurso que mandó a leer en San Vicente del Caguán, que decidió volverse guerrillero porque, en mayo de 1964, en la toma de Marquetalia, por el Ejército Nacional, le bombardearon las matas de plátano y le mataron sus marranos y gallinas.

Aunque podría parecer un hecho insignificante frente a las muertes de miles de seres humanos que ha dejado el conflicto interno en los últimos 45 años, es la mejor demostración de la falta de reconocimiento de los sucesivos gobiernos a las entonces pequeñas reivindicaciones de un grupo de campesinos del Tolima y Huila.

¿Se imaginan lo que hubiera pasado si en lugar de perseguir a sangre y fuego a ese grupo de 48 rebeldes, el gobierno los hubiera escuchado y discutido con ellos sus propuestas?

Tal como lo menciona el Informe Nacional de Desarrollo Humano, efectuado en 2003, por el programa de las Naciones Unidas “la guerrilla no ha podido triunfar, porque no hay condiciones para que lo haga, y el Estado no ha podido derrotarla ni negociar con ella, porque por años se desentendió del conflicto. Entretanto, el precio pagado en opciones de vida, educación y bienestar truncadas ha sido tremendo”.

Hace algunas días, a raíz de la propuesta del presidente Chávez de reconocer la beligerancia como actores armados a las FARC y al ELN, la revista Semana contó una anécdota del ex comisionado de Paz Camilo Gómez. “En 2001, durante el proceso de paz del Caguán, en una discusión sobre el acuerdo humanitario, el jefe de las Farc dijo que la guerrilla era una fuerza beligerante. Gómez le contestó que la beligerancia implicaba cumplir con el DIH. A esto ‘Tirofijo’ preguntó: “¿Y eso qué es?” El Comisionado le respondió: “Es Derecho Internacional Humanitario, cuyas normas están en los Protocolos de Ginebra”. Marulanda afirmó que él no cumplía “eso” porque nadie lo había invitado a la firma de tales papeles.”

¿Se imaginan quién sería Manuel Marulanda si hubiera tenido la oportunidad de culminar sus estudios de primaria, secundaria y de nivel técnico o profesional? Por lo menos sería un interlocutor con mucha más capacidad ideológica y argumentativa. De hecho, el ascenso vertiginoso de Raúl Reyes en las FARC y su ingreso al secretariado fue por su formación sindical y en cuadros directivos comunistas, primero en Rusia y luego en la entonces Alemania Oriental.

Y acercándonos más a la región cafetera, en entrevista a LA TARDE el miércoles 12 de marzo, Pablo de Jesús Montoya, alias “Rojas”, verdugo del jefe guerrillero Iván Ríos, asegura que no es un asesino. “El asesino es la persona que mata por sueldo, me imagino yo”. A alias “Rojas” le deben pagar la recompensa y mandarlo fuera del país, no por la muerte de uno de los integrantes del secretariado de las FARC, sino porque es de una ingenuidad sublime.

Aunque existe un principio universal del derecho: “el desconocimiento de la ley no sirve de excusa”, a los jurisconsultos colombianos les va a tocar mandar a la selva copias de la Constitución, los códigos penales y las más elementales normas de convivencia para empezar a FARC…alfabetizar a los guerrilleros y facilitarles el acceso al conocimiento para que dejen de estar al margen de la ley… al margen de la educación, al margen del croquis colombiano.



martes, 11 de marzo de 2008

Tiempo de camuflados

Por Juan Antonio Ruiz Romero

La muerte reciente del guerrillero Raúl Reyes y las reacciones de los gobiernos de Ecuador y Venezuela, nos recordaron a los colombianos que estamos en guerra. Una larga y extenuante guerra de más de 40 años, en donde perdimos la cuenta de las bajas de lado y lado y en la cual, además de la guerrilla y la fuerza pública, han participado otros actores armados, como narcotraficantes y paramilitares. Un conflicto con víctimas de carne y hueso, de la sociedad civil, tan colombianos como nosotros.

Y ante la guerra, interna o externa, tenemos que prepararnos. Por eso, esta semana, con ese humor devastador con el cual tratamos de bajarle temperatura a todos nuestros problemas, las personas se saludaban y de inmediato preguntaban: ¿Ya compró su camuflado?

Y no se referían a los campamentos camuflados en países vecinos; ni a la gestión humanitaria camuflada de intereses políticos protagónicos; ni del guerrillero colombiano, camuflado como héroe de guerra en Venezuela; ni de la senadora camuflada como mano derecha de Chávez; ni de las declaraciones, con sabor a desquite, camufladas en denuncia ante la Corte Penal Internacional.

Ni siquiera se trataba de los pronunciamientos gremiales, camuflados de tranquilidad, a pesar del incierto panorama de las exportaciones colombianas; ni de las fiestas de stripper, camufladas de celebraciones del Día Internacional de la mujer; ni de las excusas camufladas de que ya marcharon en febrero, para no participar en la jornada por las víctimas de la violencia de este jueves 6 de marzo.

En realidad se referían al camuflado o traje de fatiga que utilizan las fuerzas militares. Y uno se imagina de pronto, como se verían, elegantes ejecutivos y destacadas mujeres de la economía, los negocios y la política, cambiando su vestuario cotidiano para ir a defender las fronteras. Sin dudas, sería una imagen muy particular. Tropas gomelas con gafas oscuras y marco que haga juego con el uniforme; bloqueador solar número 40, i-pod último modelo con audífonos para recibir las instrucciones; traje de combate con repelente de insectos incluido; celular de última generación, con Internet y cámara de video para que los vean en la casa desde el campo de batalla.

Además como requisito para “ir a defender el honor de la patria”, la exigencia al Ejército colombiano de tener valores agregados como masajista y médico deportólogo, para orientar el adiestramiento y la práctica militar enfocada a reducir colesterol y triglicéridos. Además la necesidad de peluqueros y chef. “-Es que, se imaginan, una acabada de levantar, con el pelo todo revolcado o peor, recién lavado y sin podérselo secar? Qué boleta… Ni siquiera el casco lo disimula…”
“-Además, si a uno lo incorporan, que por lo menos le garanticen una comida mejor que la de la casa. O sino pierden el tiempo. Porque agua de panela y enlatados, no pega…”

Y el horario de trabajo, debe acordarse entre las partes. “- Ojalá una jornada continua, por ahí desde las nueve de la mañana hasta las tres de la tarde, porque ¡qué mamera! madrugar y menos trabajar hasta tarde. Puede que sea guerra, pero eso de horario extendido, nada que ver… Además, la noche es para unos chorros con los amigos, para mandarles mensajitos a las niñas por el bluetooth y ver que plan resulta. Además si lo que quieren es que uno vigile, mejor “hacemos vaca” y contratamos un celador…”

Así que, antes de enlistarse en las fuerzas de la reserva, piénselo bien y prepare su camuflado. Recuerde que en la frontera no lo puede comprar.



jueves, 28 de febrero de 2008

¡A remodelar la casa!

Por Juan Antonio Ruiz Romero

En una sociedad capitalista como la nuestra, en dónde lo más importante es el consumo de los ciudadanos, así sea de artículos que no necesiten, nos encontramos con todo tipo de sugestivas invitaciones:

“¿Necesitas remodelar tu casa? Tus proyectos no tienen por qué seguir esperando. Puedes diferir tus compras hasta en 48 cuotas mensuales. Las cuotas son fijas, por eso siempre pagas lo mismo.”

Las opciones de pago son múltiples: cheques posfechados hasta 12 meses y los tres primeros meses sin intereses o tarjetas de crédito que amplían sus cupos por arte de magia para que usted se antoje y se endeude.

Incluso, por aquello de las migraciones y los miles de compatriotas andariegos en el exterior, una oferta irresistible:
“Remodela en Colombia. Desde cualquier parte del mundo, puedes comprar una remodelación en Colombia para la persona que más quieres.”

Frente a tanta motivación y facilidades de pago, tomé la decisión de invitar a los lectores a que le saquemos un tiempito y a pesar de la incomodidad que pueda generar, pensemos seriamente en remodelar nuestras casas.

Sería maravilloso derrumbar las paredes que dificultan la comunicación con nuestras parejas e hijos y construir un espacio abierto, un “loft” dirían los expertos, en donde floten las ideas y opiniones de todos, en donde se delibere, se discuta y se respeten las diferencias. También es importante, abrirle puertas y ventanas al hogar para que circulen la tolerancia, el reconocimiento y la autoestima, ya sea en galones, cuartos o cuñetes.

Luego tenemos que reformar la cocina. Debemos convertirla en un sitio en donde quepan hombres y mujeres. Un mesón grande y amplio, lleno de sabores gratos, con la dulzura del afecto y la sal la vida. Una estufa inmensa en donde se cocinen, a fuego lento, las ilusiones; se pongan a suavizar las angustias a la parrilla; se friten los fracasos y se horneen las esperanzas, con salsa de chocolate.

También hay que renovar el baño. Es necesario escoger una cerámica en la que reboten los malos pensamientos y sifones que se lleven los temores y dudas. Además, una ducha refrescante de buenas sensaciones, con sentimientos claros y fluidos.

Y ya entrados en gastos, y en la onda remodeladora, les recomiendo darle una repintadita a su hogar, para que “le pongan color a sus ideas”. Se imagina, encima de su cama, un color azul amor, ideal para interior y exterior, lavable y anticorrosivo para la rutina. O en el cuarto de los hijos, un verde comprensión, con olor a chicle y ternura. Y en la sala-comedor, un amarillo concordia, sin televisor, en donde la comida solo sea la excusa para compartir con la familia.

Y que tal un mueble de arriba abajo, en una de las paredes, donde se junten en filas bien organizadas y por tamaños, los deseos comunes, los sueños de todos, las caricias acumuladas, los libros inolvidables, los poemas cotidianos, las canciones del alma. Creo que vale la pena una inversión de esas. Estoy seguro de que no nos vamos a arrepentir. ¡Vamos todos a remodelar lo que no nos gusta, no nos sirve o nos hace daño!

Eso si, es vida para su hogar.

viernes, 22 de febrero de 2008

Perdón, más no olvido

Por Juan Antonio Ruiz Romero
Febrero 21 de 2008

Un municipio con 52 pandillas juveniles, niños sicarios, lucha territorial por los expendios de droga, homicidios en aumento, cartera vencida de servicios públicos por 4 mil 500 millones de pesos, con la malla vial destruida, crecimiento urbanístico desordenado y una clase política mediocre, que se la ha pasado “dejando huella” de incapacidad, indiferencia y, en numerosas ocasiones de corrupción, es un verdadero coctel explosivo, que impide la meta de volver a Dosquebradas Digna.

Nadie se explica que, de las mismas calles polvorientas que recorren jovencitos armados y con un futuro incierto, hayan salido también los ex gobernadores Diego Patiño Amariles, Roberto Gálvez Montealegre y Carlos Alberto Botero; el dos veces alcalde y hoy senador Germán Aguirre Muñoz, el diputado y ex candidato a la Gobernación Mario Marín Hincapié, y varios otros dirigentes como el ex alcalde Uberney Marín y el ex gerente de Serviciudad Guillermo Pérez, quienes hace poco anunciaron sus candidaturas a la Cámara de Representantes.

Lo que no parece ser proporcional a las curules en el Congreso, Asamblea y a los cargos de elección popular que ha conseguido el partido Liberal con los votos de sus seguidores en Dosquebradas, es la exclusión social evidente en amplios sectores del municipio, la miseria sin freno, la falta de oportunidades y, lo peor, la desesperanza que acompaña a cientos de miles de ciudadanos.

Por ello no deben sorprender las declaraciones del diputado Ernesto Zuluaga Ramírez, según las cuales, pidió perdón por las actuaciones de los alcaldes liberales en Dosquebradas y confesó que siente vergüenza “de pertenecer a un partido que no ha estado a la altura de ese municipio”.

De inmediato, el representante Juan Carlos Valencia, en su habitual tono conciliador, aseguró que “ha (sic) habido desaciertos, pero también hay que decir que hay aciertos importantes y que el Partido Liberal ha estado ligado al desarrollo de Dosquebradas”.

Unos días más tarde, el ex alcalde, ex gobernador y hoy representante a la Cámara Diego Patiño dijo que “a pesar de las actuaciones cuestionables de algunos de los gobernantes liberales, nadie puede desconocer la enorme contribución que el Partido Liberal ha hecho al progreso de Dosquebradas mediante un trabajo concertado con las comunidades. Agregó que quienes han incurrido en conductas irregulares, deberán responder por sus actos ante las autoridades competentes, sin que ello implique un juicio de responsabilidades al liberalismo”.

Quién todavía no se pronuncia es el senador Germán Aguirre, quién hace dos años, antes de trastearse para Pereira, pidió que no lo siguieran identificando con Dosquebradas, ya que su curul y proyección política eran nacionales. Tal vez está de campaña política en Boyacá o Cundinamarca.

A estas alturas, cuatro meses después de la aplastante derrota de octubre de 2007, el partido liberal aún no asume el análisis de su fracaso electoral, de la pérdida de la Gobernación de Risaralda y de las alcaldías de Pereira, Dosquebradas, La Virginia, Marsella y Quinchía.

Hasta ahora se quedaron criticando, lanzando piedras y mirando con nostalgia como cogobiernan el senador Habib Merheg y el ex representante Octavio Carmona, quiénes, ahora que caigo en cuenta, empezaron sus exitosas carreras políticas en las filas del liberalismo.