Por Juan Antonio Ruiz Romero
En medio de las emociones generadas por la declaratoria de inexequibilidad de la ley que convocaba al referendo reeleccionista, la senadora ex conservadora, ex Nueva Fuerza Democrática, ex Cambio Radical y ahora uribista, Elsa Gladys Cifuentes propuso a los colombianos una Gran Marcha Nacional de Duelo por la decisión de la Corte Constitucional.
La verdad la propuesta no tuvo la acogida ni el respaldo ciudadano, ni político, ni de medios que esperaba la congresista. Sin embargo, creo que antes de desechar tan imaginativa protesta deberíamos retomarla, aunque sea en forma parcial, en bien de la patria, de las instituciones, de la democracia y del Estado de Derecho.
Después de las multitudinarias marchas de hace dos años contra las FARC y contra el paramilitarismo; todos los colombianos de bien, uribistas y los demás, deberíamos en un acto de elemental justicia, participar en una movilización ciudadana en solidaridad con las más de mil familias colombianas que perdieron a sus hijos en los denominados “falsos positivos”, por los cuales la Fiscalía investiga a 99 oficiales de las Fuerzas Armadas, entre ellos seis coroneles; 113 suboficiales y 480 soldados profesionales. En total, entre militares y policías, la lista de investigados por ejecuciones extrajudiciales en los últimos años en Colombia llega a 803 uniformados. Una cifra tan cruda que, esa sí, puso en jaque, al entonces Ministro de Defensa y hoy candidato presidencial Juan Manuel Santos.
También es necesario definir la estrategia logística y de organización de la Gran Marcha de Duelo por la muerte de la sensatez y la moralidad públicas de los funcionarios que, desde el Ministerio de Agricultura, entre ellos el precandidato presidencial Andrés Felipe Arias, maquinaron la perversa distribución de los recursos del estado para favorecer a los más ricos terratenientes, dirigentes políticos, grupos económicos, reinas de belleza y contribuyentes de las campañas de Uribe 2002 y 2006; mientras que los grupos asociativos de campesinos, cooperativas rurales, jóvenes agricultores y cabildos indígenas no tenían derecho a los subsidios de Agro Ingreso Seguro.
Razón no le falta a la senadora risaraldense Cifuentes Aranzazu sobre la necesidad de convocar marchas de duelo. Otra, por ejemplo, en la que podamos lamentar los comportamientos de funcionarios del DAS, que se dedicaron a las interceptaciones telefónicas ilegales y seguimientos a magistrados, periodistas, líderes de la oposición, y sindicalistas y cuyos informes eran remitidos al alto gobierno, según declaró la ex subdirectora de Análisis Marta Leal, en el juicio al ex director Jorge Noguera.
Y podríamos seguir: Marchas de duelo por la ligereza e improvisación de la reforma a la salud; por la defunción de un Congreso que se gastó dos años aprobando, a las malas, un referendo y por la muerte de ideas e inteligencia de la actual campaña política.
Es más, propongo que la actual senadora Elsa Gladys Cifuentes, en caso de no ser elegida de nuevo en el Congreso, sea designada Ministra Plenipotenciaria de Marchas Nacionales de Duelo. Así, por fin, después de ocho años, los risaraldenses tendríamos un ministro en el gabinete presidencial.
miércoles, 3 de marzo de 2010
miércoles, 3 de febrero de 2010
Caridad corporativa
Por Juan Antonio Ruiz Romero
Como en otras ocasiones similares, incluyendo la vivida hace una década en el Eje Cafetero colombiano, el reciente terremoto de Haití nos permite conocer las más nobles y entrañables demostraciones de amor y solidaridad y, a la vez, dramáticos ejemplos de la miseria humana.
Sin dudas que los países del mundo entero, en la medida de sus posibilidades, se han movilizado para brindar su ayuda a, quienes desde antes del sismo, son parte de un acumulado de vergüenza universal por la situación de pobreza, abandono y desesperanza que impera en esa isla caribeña.
Algunos de los artistas más importantes de distintos géneros, incluyendo los colombianos, aportaron su talento en la búsqueda de la generosidad ciudadana. Por ello, en pueblos, ciudades y países se han visto maravillosos espectáculos de hermandad y desprendimiento.
La Cruz Roja volvió a movilizar millones de toneladas de ayuda humanitaria, mientras que organizaciones no gubernamentales como Médicos Sin Fronteras y Oxfam Internacional desplegaron su experiencia en ese tipo de catástrofes.
Iglesias de distintos cultos adelantaron campañas entre sus fieles para apoyar el proceso de reconstrucción, en donde el componente espiritual y anímico es tan importante como el restablecimiento físico.
Sin embargo, también estas tragedias de la naturaleza sirven para que los oportunistas de turno quieran aprovechar el dolor y la necesidad ajena. En lugar de verificar las obras inconsultas que estaban efectuando los presos de la parapolítica en la cárcel de La Picota, el ministro del Interior y Justicia Fabio Valencia Cossio se fue a Puerto Príncipe a arrojar mercados desde un helicóptero. El mismo presidente Uribe no resistió la tentación mediática de aparecer entre los escombros.
Pero, quién supera todos los límites de la decencia, es el señor Carlos Slim. El mismo a quién, hace algunos años, recibieron en Bogotá, con tapetes rojos, flores y músicos, como si fuera un jefe de Estado y pidiéndole - rogándole-, que comprara a la entonces Empresa Nacional de Telecomunicaciones, Telecom. Bueno, al fin y al cabo, dicen las revistas especializadas que es el segundo hombre más rico del mundo.
Resulta que el emblemático señor Slim, quién durante más de treinta años obligó a sus compatriotas mexicanos a pagar las tarifas de teléfono y más tarde, de celular más caras del mundo, por tener el monopolio del servicio en su país; ahora, en un gesto de generosidad infinita, convoca a sus paisanos a que por cada dólar que ellos donen para Haití, la fundación que lleva su nombre aportará una cifra similar.
Dice el evangelio de San Mateo que cuando des limosna, que la mano izquierda no sepa lo que hace la derecha. En el caso de Slim, si es necesario que la derecha se entere para publicarlo ampliamente en los medios informativos y además, para conocer el monto de esas caritativas contribuciones, que por si las dudas, están libres de impuestos.
Como en otras ocasiones similares, incluyendo la vivida hace una década en el Eje Cafetero colombiano, el reciente terremoto de Haití nos permite conocer las más nobles y entrañables demostraciones de amor y solidaridad y, a la vez, dramáticos ejemplos de la miseria humana.
Sin dudas que los países del mundo entero, en la medida de sus posibilidades, se han movilizado para brindar su ayuda a, quienes desde antes del sismo, son parte de un acumulado de vergüenza universal por la situación de pobreza, abandono y desesperanza que impera en esa isla caribeña.
Algunos de los artistas más importantes de distintos géneros, incluyendo los colombianos, aportaron su talento en la búsqueda de la generosidad ciudadana. Por ello, en pueblos, ciudades y países se han visto maravillosos espectáculos de hermandad y desprendimiento.
La Cruz Roja volvió a movilizar millones de toneladas de ayuda humanitaria, mientras que organizaciones no gubernamentales como Médicos Sin Fronteras y Oxfam Internacional desplegaron su experiencia en ese tipo de catástrofes.
Iglesias de distintos cultos adelantaron campañas entre sus fieles para apoyar el proceso de reconstrucción, en donde el componente espiritual y anímico es tan importante como el restablecimiento físico.
Sin embargo, también estas tragedias de la naturaleza sirven para que los oportunistas de turno quieran aprovechar el dolor y la necesidad ajena. En lugar de verificar las obras inconsultas que estaban efectuando los presos de la parapolítica en la cárcel de La Picota, el ministro del Interior y Justicia Fabio Valencia Cossio se fue a Puerto Príncipe a arrojar mercados desde un helicóptero. El mismo presidente Uribe no resistió la tentación mediática de aparecer entre los escombros.
Pero, quién supera todos los límites de la decencia, es el señor Carlos Slim. El mismo a quién, hace algunos años, recibieron en Bogotá, con tapetes rojos, flores y músicos, como si fuera un jefe de Estado y pidiéndole - rogándole-, que comprara a la entonces Empresa Nacional de Telecomunicaciones, Telecom. Bueno, al fin y al cabo, dicen las revistas especializadas que es el segundo hombre más rico del mundo.
Resulta que el emblemático señor Slim, quién durante más de treinta años obligó a sus compatriotas mexicanos a pagar las tarifas de teléfono y más tarde, de celular más caras del mundo, por tener el monopolio del servicio en su país; ahora, en un gesto de generosidad infinita, convoca a sus paisanos a que por cada dólar que ellos donen para Haití, la fundación que lleva su nombre aportará una cifra similar.
Dice el evangelio de San Mateo que cuando des limosna, que la mano izquierda no sepa lo que hace la derecha. En el caso de Slim, si es necesario que la derecha se entere para publicarlo ampliamente en los medios informativos y además, para conocer el monto de esas caritativas contribuciones, que por si las dudas, están libres de impuestos.
miércoles, 27 de enero de 2010
Aromaterapia colectiva
Por Juan Antonio Ruiz Romero
Nos cuenta el periódico El Tiempo, que hace unos días, el Ministerio de Defensa y el alto mando de las Fuerzas Armadas organizaron una jornada con Payasos, aromaterapia y lechona para los 46 militares sindicados de 'falsos positivos' y quiénes, aunque siguen vinculados a los procesos judiciales, salieron libres por vencimiento de términos.
Es apenas natural en un país que lleva ocho años tratando de consolidar la seguridad democrática que se efectúen ese tipo de actividades en pos de la salud mental y física de los miembros de la fuerza pública.
Lo que también nos gustaría, al resto de colombianos sin uniforme, es que se ofreciera ayuda espiritual, anímica y aromaterapia a las madres, hermanas, esposas, compañeras e hijos de aquellas personas, que fueron reportadas “muertas en combate”. Incluso, no hay necesidad de que les den lechona ni les lleven payasos, con que se sancione a los responsables de los asesinatos es suficiente.
Claro que en un país enfermo y adolorido, son muchas las personas e instituciones que requieren de aromaterapia, velas y todas las técnicas de relajación. Uno que además de aromaterapia, necesita examen de contrición y propósito de enmienda, es el ex ministro Juan Manuel Santos, pues aunque los “falsos positivos” se dieron durante su gestión, está convencido que puede liderar incólume, una candidatura presidencial uribista.
Se las deben medicar al Ministro de Protección Social, Diego Palacio, quién, aunque le hicieron la vasectomía, sigue procreando engendros como la reforma de la salud, con la cual los pacientes podrán pagar con sus casas, cesantías y ahorros de toda la vida, cualquier tratamiento médico que pueda desajustar las metas presupuestales del Estado.
Y más que aromaterapia, lo que requiere el ex ministro de Agricultura y actual aspirante presidencial Andrés Felipe Arias es acupuntura. Si le ponen una aguja por cada millón de pesos regalado a los grandes finqueros y terratenientes del país, quedaría como un hermoso erizo, de esos en vía de extinción -como su candidatura-, que podría decorar la Hacienda Carimagua, los distritos de riego de la Costa o la parcela de la ex reina de belleza Valerie Domínguez.
Incienso, aromas y rezos también requiere con urgencia el Procurador Alejandro Ordóñez, para sacarle el demonio jurídico con el que pretendió justificar que en aras de “la voluntad popular” se pueden violar la Constitución, los topes de campaña, las normas electorales y el Estado de Derecho.
Aromaterapia, esencias florales y un exorcismo de salvaguarda de la democracia requieren el señor presidente y el grupo de colaboradores, que juran y rejuran que con cuatro años o más en el poder, van a lograr lo que no consiguieron durante dos cuatrienios.
Velas fucsias para los soberbios, embebidos por el poder. Aceite de bergamota para calmar los nervios, mejorar el estrés y la fatiga presidencial. Ah, y por si las moscas, un palo de escoba detrás de la puerta en la Casa de Nariño.
Nos cuenta el periódico El Tiempo, que hace unos días, el Ministerio de Defensa y el alto mando de las Fuerzas Armadas organizaron una jornada con Payasos, aromaterapia y lechona para los 46 militares sindicados de 'falsos positivos' y quiénes, aunque siguen vinculados a los procesos judiciales, salieron libres por vencimiento de términos.
Es apenas natural en un país que lleva ocho años tratando de consolidar la seguridad democrática que se efectúen ese tipo de actividades en pos de la salud mental y física de los miembros de la fuerza pública.
Lo que también nos gustaría, al resto de colombianos sin uniforme, es que se ofreciera ayuda espiritual, anímica y aromaterapia a las madres, hermanas, esposas, compañeras e hijos de aquellas personas, que fueron reportadas “muertas en combate”. Incluso, no hay necesidad de que les den lechona ni les lleven payasos, con que se sancione a los responsables de los asesinatos es suficiente.
Claro que en un país enfermo y adolorido, son muchas las personas e instituciones que requieren de aromaterapia, velas y todas las técnicas de relajación. Uno que además de aromaterapia, necesita examen de contrición y propósito de enmienda, es el ex ministro Juan Manuel Santos, pues aunque los “falsos positivos” se dieron durante su gestión, está convencido que puede liderar incólume, una candidatura presidencial uribista.
Se las deben medicar al Ministro de Protección Social, Diego Palacio, quién, aunque le hicieron la vasectomía, sigue procreando engendros como la reforma de la salud, con la cual los pacientes podrán pagar con sus casas, cesantías y ahorros de toda la vida, cualquier tratamiento médico que pueda desajustar las metas presupuestales del Estado.
Y más que aromaterapia, lo que requiere el ex ministro de Agricultura y actual aspirante presidencial Andrés Felipe Arias es acupuntura. Si le ponen una aguja por cada millón de pesos regalado a los grandes finqueros y terratenientes del país, quedaría como un hermoso erizo, de esos en vía de extinción -como su candidatura-, que podría decorar la Hacienda Carimagua, los distritos de riego de la Costa o la parcela de la ex reina de belleza Valerie Domínguez.
Incienso, aromas y rezos también requiere con urgencia el Procurador Alejandro Ordóñez, para sacarle el demonio jurídico con el que pretendió justificar que en aras de “la voluntad popular” se pueden violar la Constitución, los topes de campaña, las normas electorales y el Estado de Derecho.
Aromaterapia, esencias florales y un exorcismo de salvaguarda de la democracia requieren el señor presidente y el grupo de colaboradores, que juran y rejuran que con cuatro años o más en el poder, van a lograr lo que no consiguieron durante dos cuatrienios.
Velas fucsias para los soberbios, embebidos por el poder. Aceite de bergamota para calmar los nervios, mejorar el estrés y la fatiga presidencial. Ah, y por si las moscas, un palo de escoba detrás de la puerta en la Casa de Nariño.
miércoles, 13 de enero de 2010
Nuestros propios Avatares
Por Juan Antonio Ruiz Romero, jueves 14 de enero de 2010
El castellano ha tomado (a través del francés) la palabra sánscrita avatar (pluralizada como en español: “avatares”) con el significado de ‘fases‘, ‘vicisitudes’ o ‘cambios’.
Comienza un nuevo día en Pandora. Los destellos matinales resaltan los colores de los esbeltos habitantes azules y la diversa flora rosada de este inigualable sitio, una de las lunas del planeta Polythemis.
En todas partes del Universo, se sabe de la biodiversidad prodigiosa de Pandora y de cómo los Na`vi viven en total comunión con su ecosistema. Sin embargo los riesgos existen.
Debajo del Árbol Madre de la Constitución del 91, se encuentra escondida una gigantesca veta del magnético elemento: “unobtainium reeleccionarium”. La existencia de dicha sustancia ha llevado a una empresa a crear un proyecto de explotación de dichos recursos, con el fin de seguir detentando el poder, la burocracia, la contratación, en pocas palabras, lo que ahora se conoce como la “meritocracia”.
La empresa para adueñarse del poderoso elemento cuenta con un director ideológico: José Obdulio Selfridge y por el ex ministro de Defensa Juan Manuel Santos Quaritch en lo militar, quienes quieren poner en jaque al Clan de los Omaticaya, defensores a ultranza del espíritu democrático de los constituyentes, que reposa en el Árbol de las Almas y que esa sagrado para los Na`vi.
Incluso, dentro de las tropas de la corporación reeleccionista, se propone al “coronel” Santos Quaritch para que asuma el control del operativo, en caso de que se frustre la llegada del General AUV.
El gran problema para los reeleccionistas corporativos, en donde hay humanoides de todos los colores y vínculos, es que la atmósfera de Pandora es “tóxica para los anti demócratas y para quienes desean cambiar la Constitución para sus fines personales”.
Por ello, lanzaron una nave nodriza, piloteada por Alej Andro Ordonez, quién lanzó las primeras bombas contra el Árbol Madre, al considerar que “los vicios de forma que tuvo el Referendo reeleccionista no deben tenerse en cuenta porque el proyecto es de iniciativa popular”.
De inmediato, Mo’at, la líder espiritual de los Na`vi, consideró que “en cualquier Estado social de Derecho -así sea en películas de ciencia ficción- la democracia tiene reglas y la voluntad del pueblo tiene límites”.
En la película de “Avatar”, los habitantes de Pandora logran rechazar el ataque contra su mundo y sus instituciones. Aquí, seguimos creyendo que eso solo sucede en la fantasía.
El castellano ha tomado (a través del francés) la palabra sánscrita avatar (pluralizada como en español: “avatares”) con el significado de ‘fases‘, ‘vicisitudes’ o ‘cambios’.
Comienza un nuevo día en Pandora. Los destellos matinales resaltan los colores de los esbeltos habitantes azules y la diversa flora rosada de este inigualable sitio, una de las lunas del planeta Polythemis.
En todas partes del Universo, se sabe de la biodiversidad prodigiosa de Pandora y de cómo los Na`vi viven en total comunión con su ecosistema. Sin embargo los riesgos existen.
Debajo del Árbol Madre de la Constitución del 91, se encuentra escondida una gigantesca veta del magnético elemento: “unobtainium reeleccionarium”. La existencia de dicha sustancia ha llevado a una empresa a crear un proyecto de explotación de dichos recursos, con el fin de seguir detentando el poder, la burocracia, la contratación, en pocas palabras, lo que ahora se conoce como la “meritocracia”.
La empresa para adueñarse del poderoso elemento cuenta con un director ideológico: José Obdulio Selfridge y por el ex ministro de Defensa Juan Manuel Santos Quaritch en lo militar, quienes quieren poner en jaque al Clan de los Omaticaya, defensores a ultranza del espíritu democrático de los constituyentes, que reposa en el Árbol de las Almas y que esa sagrado para los Na`vi.
Incluso, dentro de las tropas de la corporación reeleccionista, se propone al “coronel” Santos Quaritch para que asuma el control del operativo, en caso de que se frustre la llegada del General AUV.
El gran problema para los reeleccionistas corporativos, en donde hay humanoides de todos los colores y vínculos, es que la atmósfera de Pandora es “tóxica para los anti demócratas y para quienes desean cambiar la Constitución para sus fines personales”.
Por ello, lanzaron una nave nodriza, piloteada por Alej Andro Ordonez, quién lanzó las primeras bombas contra el Árbol Madre, al considerar que “los vicios de forma que tuvo el Referendo reeleccionista no deben tenerse en cuenta porque el proyecto es de iniciativa popular”.
De inmediato, Mo’at, la líder espiritual de los Na`vi, consideró que “en cualquier Estado social de Derecho -así sea en películas de ciencia ficción- la democracia tiene reglas y la voluntad del pueblo tiene límites”.
En la película de “Avatar”, los habitantes de Pandora logran rechazar el ataque contra su mundo y sus instituciones. Aquí, seguimos creyendo que eso solo sucede en la fantasía.
¿Concursos o incursos?
Por Juan Antonio Ruiz Romero, jueves 7 de enero de 2010
Perdidos en la sombra del tiempo quedaron algunos concursos televisivos que motivaron, en su momento, la movilización de miles de ciudadanos colombianos. Eran las épocas en que solo había dos canales y en donde los domingos, en Animalandia, el polifacético Pacheco recibía a centenares de personas con una lora, confiados en que el animalito repitiera al aire la frase ganadora: “A mi Gel Hada, o nada”.
Años más tarde, para sintonizarnos con generaciones más recientes, nos encontramos con los Concursos para escoger la réplica, en miniatura, del Chavo del Ocho, aquel memorable personaje del mexicano Roberto Gómez Bolaños, que parece sacado de un barrio popular nuestro y no desde un lejano vecindario del Distrito Federal.
Por aquellos días inolvidables en que la Selección Colombia de mayores clasificó a tres mundiales de fútbol consecutivos, los patrocinadores del equipo se dieron a la tarea de escoger a los pequeños clones del “Pibe Valderrama”, que con su crespa y dorada cabellera fue símbolo de un país que necesitaba razones para creer en sí mismo.
Quizás los concursos van cambiando con las modas y con los intereses económicos de los canales y patrocinadores. Sólo así un televidente raso puede entender el sentido, si es que tiene alguno, de la búsqueda emprendida por el canal RCN de una jovencita para representar a la cantante Marbelle, cuya historia personal se convertirá en melodrama.
Por alguna razón, seguramente de índole comercial, en algunos medios informativos se han vuelto laxos y complacientes en la escogencia de sus personajes. El canal en mención convirtió a una artista, vinculada a un proceso de lavado de activos y enriquecimiento ilícito con su entonces marido el coronel de la Policía Royne Chávez, en jurado del Factor X y ahora, en protagonista de un dramatizado sobre sus orígenes.
Caso similar ocurre con otras personas como el cantante vallenato Diomedes Díaz, referente para miles de colombianos y a quien pareciera que con sus ventas millonarias de discos le perdonan el mal comportamiento público, la condena por homicidio y el incumplimiento permanente de sus contratos.
O el caso del ex gobernador del Valle, Gustavo Álvarez Gardeazábal, condenado en el proceso 8000 por sus vínculos con el Cartel de Cali y quién ahora, desde una tribuna radial, pontifica sobre la moral, lo ético y lo legal.
Hasta donde conozco, sobre la vida personal y obra creativa del Nobel de Literatura Gabriel García Márquez, o sobre el médico Camilo Llinás, o sobre nuestros más grandes políticos, intelectuales y deportistas, ningún canal prepara un seriado ni mucho menos una película de cine, como la que acaba de estrenarse en Brasil sobre el presidente Lula Da Silva.
Al paso que vamos, la próxima convocatoria de nuestros canales de televisión será para escoger “Los Émulos del Capo”; “La nueva Generación del Cartel de los Sapos”; “Las hermanitas menores de Las Muñecas de la Mafia” y los herederos de los sicarios televisivos “Uña y Mugre”.
Perdidos en la sombra del tiempo quedaron algunos concursos televisivos que motivaron, en su momento, la movilización de miles de ciudadanos colombianos. Eran las épocas en que solo había dos canales y en donde los domingos, en Animalandia, el polifacético Pacheco recibía a centenares de personas con una lora, confiados en que el animalito repitiera al aire la frase ganadora: “A mi Gel Hada, o nada”.
Años más tarde, para sintonizarnos con generaciones más recientes, nos encontramos con los Concursos para escoger la réplica, en miniatura, del Chavo del Ocho, aquel memorable personaje del mexicano Roberto Gómez Bolaños, que parece sacado de un barrio popular nuestro y no desde un lejano vecindario del Distrito Federal.
Por aquellos días inolvidables en que la Selección Colombia de mayores clasificó a tres mundiales de fútbol consecutivos, los patrocinadores del equipo se dieron a la tarea de escoger a los pequeños clones del “Pibe Valderrama”, que con su crespa y dorada cabellera fue símbolo de un país que necesitaba razones para creer en sí mismo.
Quizás los concursos van cambiando con las modas y con los intereses económicos de los canales y patrocinadores. Sólo así un televidente raso puede entender el sentido, si es que tiene alguno, de la búsqueda emprendida por el canal RCN de una jovencita para representar a la cantante Marbelle, cuya historia personal se convertirá en melodrama.
Por alguna razón, seguramente de índole comercial, en algunos medios informativos se han vuelto laxos y complacientes en la escogencia de sus personajes. El canal en mención convirtió a una artista, vinculada a un proceso de lavado de activos y enriquecimiento ilícito con su entonces marido el coronel de la Policía Royne Chávez, en jurado del Factor X y ahora, en protagonista de un dramatizado sobre sus orígenes.
Caso similar ocurre con otras personas como el cantante vallenato Diomedes Díaz, referente para miles de colombianos y a quien pareciera que con sus ventas millonarias de discos le perdonan el mal comportamiento público, la condena por homicidio y el incumplimiento permanente de sus contratos.
O el caso del ex gobernador del Valle, Gustavo Álvarez Gardeazábal, condenado en el proceso 8000 por sus vínculos con el Cartel de Cali y quién ahora, desde una tribuna radial, pontifica sobre la moral, lo ético y lo legal.
Hasta donde conozco, sobre la vida personal y obra creativa del Nobel de Literatura Gabriel García Márquez, o sobre el médico Camilo Llinás, o sobre nuestros más grandes políticos, intelectuales y deportistas, ningún canal prepara un seriado ni mucho menos una película de cine, como la que acaba de estrenarse en Brasil sobre el presidente Lula Da Silva.
Al paso que vamos, la próxima convocatoria de nuestros canales de televisión será para escoger “Los Émulos del Capo”; “La nueva Generación del Cartel de los Sapos”; “Las hermanitas menores de Las Muñecas de la Mafia” y los herederos de los sicarios televisivos “Uña y Mugre”.
Excomulgaos los unos a los otros
Por Juan Antonio Ruiz Romero,jueves 17 de diciembre de 2009
A propósito del hecho reportado esta semana en la iglesia del barrio Samaria de Pereira, en donde cuatro jóvenes fueron excomulgados por guardar las hostias en una servilleta, me puse a pensar si nuestros jerarcas católicos actúan siempre con la misma diligencia.
Hasta la fecha, desconozco cuáles son las medidas adoptadas por nuestros arzobispos, obispos y sacerdotes, para “excomulgar” a aquellos dirigentes políticos y gubernamentales que, aunque desfilen en las procesiones de Semana Santa y asistan, en primera fila, a las fiestas patronales, se han adueñado de dineros públicos y no precisamente envueltos en una servilleta. Tengo entendido en mi desconocimiento teológico que el octavo mandamiento sigue siendo “No robarás” y apropiarse de los recursos para la educación, la salud y el desarrollo social es un pecado tan grave, como guardarse la hostia en el bolsillo.
Tal vez la memoria me falle, pero no recuerdo aún el pronunciamiento del Episcopado colombiano excomulgando a los jefes paramilitares y guerrilleros bautizados, responsables de centenares de masacres, fosas comunes y desplazamiento forzoso. Ni tampoco la sanción ejemplar del Obispo castrense a los miembros de la fuerza pública que mancharon su hoja de vida, negociando “falsos positivos” a cambio de condecoraciones y ascensos.
Profanar los sacramentos e irrespetar la eucaristía es tan grave para los católicos, como quién, desde el Ministerio de Agricultura profana la confianza de los colombianos y decide regalarle a los más ricos terratenientes del país el dinero de los impuestos, que debía ser para reducir la pobreza y promover la equidad social. El ex ministro Andrés Felipe Arias debería ser excomulgado, por su soberbia y cinismo, y no bendecido con una precandidatura presidencial.
Hace solo unas semanas, el Ministro de Justicia irlandés Dermot Ahern reveló un informe según el cual “la comunidad eclesiástica de Irlanda gozó de inmunidad para encubrir las violaciones cometidas por sacerdotes de la Arquidiócesis de Dublín entre 1975 y 2004”. Según el informe “la complicidad entre la jerarquía eclesiástica y las autoridades del Estado, sirvió para encubrir los esfuerzos de cuatro obispos dublineses por mantener el "prestigio de la iglesia, proteger a los pederastas y los bienes de la Iglesia y evitar escándalos”.
Y aunque el viernes pasado, el Papa Benedicto XVI dijo sentir “rabia y vergüenza” por los casos de pederastia en la Iglesia católica irlandesa durante varias décadas, hasta el momento no se ha excomulgado a ninguno de los 46 sacerdotes denunciados.
En el caso de los jóvenes de Samaria, yo me pregunto: ¿Se les respetó el debido proceso? ¿Se escucharon sus explicaciones, así fuera en secreto de confesión? ¿Qué tal que fuera verdad que quisieran guardar la hostia como amuleto? ¿Es verdad que sólo la Santa Sede les levantará el castigo?
Con riesgo de irme al infierno, creo que por aquí magnificaron demasiado el hecho y que El Vaticano tiene problemas, un poquito más graves, en que preocuparse.
A propósito del hecho reportado esta semana en la iglesia del barrio Samaria de Pereira, en donde cuatro jóvenes fueron excomulgados por guardar las hostias en una servilleta, me puse a pensar si nuestros jerarcas católicos actúan siempre con la misma diligencia.
Hasta la fecha, desconozco cuáles son las medidas adoptadas por nuestros arzobispos, obispos y sacerdotes, para “excomulgar” a aquellos dirigentes políticos y gubernamentales que, aunque desfilen en las procesiones de Semana Santa y asistan, en primera fila, a las fiestas patronales, se han adueñado de dineros públicos y no precisamente envueltos en una servilleta. Tengo entendido en mi desconocimiento teológico que el octavo mandamiento sigue siendo “No robarás” y apropiarse de los recursos para la educación, la salud y el desarrollo social es un pecado tan grave, como guardarse la hostia en el bolsillo.
Tal vez la memoria me falle, pero no recuerdo aún el pronunciamiento del Episcopado colombiano excomulgando a los jefes paramilitares y guerrilleros bautizados, responsables de centenares de masacres, fosas comunes y desplazamiento forzoso. Ni tampoco la sanción ejemplar del Obispo castrense a los miembros de la fuerza pública que mancharon su hoja de vida, negociando “falsos positivos” a cambio de condecoraciones y ascensos.
Profanar los sacramentos e irrespetar la eucaristía es tan grave para los católicos, como quién, desde el Ministerio de Agricultura profana la confianza de los colombianos y decide regalarle a los más ricos terratenientes del país el dinero de los impuestos, que debía ser para reducir la pobreza y promover la equidad social. El ex ministro Andrés Felipe Arias debería ser excomulgado, por su soberbia y cinismo, y no bendecido con una precandidatura presidencial.
Hace solo unas semanas, el Ministro de Justicia irlandés Dermot Ahern reveló un informe según el cual “la comunidad eclesiástica de Irlanda gozó de inmunidad para encubrir las violaciones cometidas por sacerdotes de la Arquidiócesis de Dublín entre 1975 y 2004”. Según el informe “la complicidad entre la jerarquía eclesiástica y las autoridades del Estado, sirvió para encubrir los esfuerzos de cuatro obispos dublineses por mantener el "prestigio de la iglesia, proteger a los pederastas y los bienes de la Iglesia y evitar escándalos”.
Y aunque el viernes pasado, el Papa Benedicto XVI dijo sentir “rabia y vergüenza” por los casos de pederastia en la Iglesia católica irlandesa durante varias décadas, hasta el momento no se ha excomulgado a ninguno de los 46 sacerdotes denunciados.
En el caso de los jóvenes de Samaria, yo me pregunto: ¿Se les respetó el debido proceso? ¿Se escucharon sus explicaciones, así fuera en secreto de confesión? ¿Qué tal que fuera verdad que quisieran guardar la hostia como amuleto? ¿Es verdad que sólo la Santa Sede les levantará el castigo?
Con riesgo de irme al infierno, creo que por aquí magnificaron demasiado el hecho y que El Vaticano tiene problemas, un poquito más graves, en que preocuparse.
miércoles, 9 de diciembre de 2009
Postal navideña pereirana
Por Juan Antonio Ruiz Romero
Además de los coloridos arreglos navideños de flora y fauna que adornan nuestra ciudad, un paseante se puede encontrar también con otras imágenes, que van desde lo particular y curioso hasta las postales amargas y menos brillantes, que desdicen de los que somos o de lo que creemos ser.
Podemos ver, con una sonrisa incrédula, niños y niñas en vestido de baño y con toalla, disfrutando de los chorros tropicales y refrescantes del Parque Guadalupe Zapata y del Lago Uribe Uribe.
En otra esquina, se puede encontrar al director del Área Metropolitana Centro Occidente y a los gerentes de las empresas de taxis negociando un incremento anticipado, desde diciembre, del 5,7%, en las tarifas del servicio. No importa que el precio de la gasolina haya permanecido estable todo el año y que la inflación acumulada sea del 2,37%, la más baja de las últimas décadas. Al fin y al cabo, los usuarios este mes están pensando en otra cosa y como 2010 es año electoral es bueno tener disponible la flota de taxis para las jornadas de votación de marzo de “Soto, senador” y de mayo de “Uribe, presidente”.
La visita por la ciudad también nos muestra las decisiones contradictorias de nuestros gobernantes. Aunque Pereira y Dosquebradas prohíben, por lo menos sobre el papel, el uso de pólvora en sus jurisdicciones; en Santa Rosa de Cabal, el alcalde, sin ningún tipo de vergüenza, autorizó el almacenamiento, distribución, venta y uso de juegos pirotécnicos, con lo que abrió el boquete para el contrabando intermunicipal y para que, en los primeros diez días de diciembre, tengamos de a quemado diario en el departamento.
Más adelante, la postal navideña nos muestra, en detalle, los cinco vidrios rotos del centro Cultural Lucy Tejada, destrozados durante los disturbios del martes primero de diciembre. Teniendo en cuenta el ritmo de la administración del Instituto de Cultura, que, según los “acuerdos programáticos”, es propiedad del concejal liberal uribista Yesid Armando Rozo, podemos esperar optimistas que para el Sesquicentenario, en 2013, hayan efectuado la reparación respectiva, o que por lo menos le pongan plásticos para que no se resfríen los visitantes que lleguen a la Biblioteca Pública Municipal, ahora que, en buen momento, atiende al público tanto de día como de noche.
Como es obvio, el recorrido tiene que pasar por la esquina de la calle 15 con carrera séptima, en donde es habitual encontrar un lunes o un miércoles a las 7 de la mañana, a un músico al que se le acabó la noche, con el sueño trastocado, cantando rancheras y jugando dados; mientras a su lado pasan decenas de personas, bien despiertas, recién bañadas y dispuestos a jugarse el todo por el todo, en otra jornada decembrina.
Esa es nuestra Pereira pre navideña y quizás, la Pereira de todos los días: Tropical, insólita, vital, detonante, desigual, parcelada, paquidérmica, con tufo trasnochado y sueños de grandeza.
Además de los coloridos arreglos navideños de flora y fauna que adornan nuestra ciudad, un paseante se puede encontrar también con otras imágenes, que van desde lo particular y curioso hasta las postales amargas y menos brillantes, que desdicen de los que somos o de lo que creemos ser.
Podemos ver, con una sonrisa incrédula, niños y niñas en vestido de baño y con toalla, disfrutando de los chorros tropicales y refrescantes del Parque Guadalupe Zapata y del Lago Uribe Uribe.
En otra esquina, se puede encontrar al director del Área Metropolitana Centro Occidente y a los gerentes de las empresas de taxis negociando un incremento anticipado, desde diciembre, del 5,7%, en las tarifas del servicio. No importa que el precio de la gasolina haya permanecido estable todo el año y que la inflación acumulada sea del 2,37%, la más baja de las últimas décadas. Al fin y al cabo, los usuarios este mes están pensando en otra cosa y como 2010 es año electoral es bueno tener disponible la flota de taxis para las jornadas de votación de marzo de “Soto, senador” y de mayo de “Uribe, presidente”.
La visita por la ciudad también nos muestra las decisiones contradictorias de nuestros gobernantes. Aunque Pereira y Dosquebradas prohíben, por lo menos sobre el papel, el uso de pólvora en sus jurisdicciones; en Santa Rosa de Cabal, el alcalde, sin ningún tipo de vergüenza, autorizó el almacenamiento, distribución, venta y uso de juegos pirotécnicos, con lo que abrió el boquete para el contrabando intermunicipal y para que, en los primeros diez días de diciembre, tengamos de a quemado diario en el departamento.
Más adelante, la postal navideña nos muestra, en detalle, los cinco vidrios rotos del centro Cultural Lucy Tejada, destrozados durante los disturbios del martes primero de diciembre. Teniendo en cuenta el ritmo de la administración del Instituto de Cultura, que, según los “acuerdos programáticos”, es propiedad del concejal liberal uribista Yesid Armando Rozo, podemos esperar optimistas que para el Sesquicentenario, en 2013, hayan efectuado la reparación respectiva, o que por lo menos le pongan plásticos para que no se resfríen los visitantes que lleguen a la Biblioteca Pública Municipal, ahora que, en buen momento, atiende al público tanto de día como de noche.
Como es obvio, el recorrido tiene que pasar por la esquina de la calle 15 con carrera séptima, en donde es habitual encontrar un lunes o un miércoles a las 7 de la mañana, a un músico al que se le acabó la noche, con el sueño trastocado, cantando rancheras y jugando dados; mientras a su lado pasan decenas de personas, bien despiertas, recién bañadas y dispuestos a jugarse el todo por el todo, en otra jornada decembrina.
Esa es nuestra Pereira pre navideña y quizás, la Pereira de todos los días: Tropical, insólita, vital, detonante, desigual, parcelada, paquidérmica, con tufo trasnochado y sueños de grandeza.
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