miércoles, 27 de octubre de 2010

Conjeturas, anhelos y temores

Por Juan Antonio Ruiz Romero, jueves 28 de octubre de 2010

Hay procesos con diccionario propio. Uno de ellos es la Prospectiva. Entendido como un ejercicio de futurología y de identificación de escenarios posibles, la Prospectiva para Pereira será una gran oportunidad para repensar la ciudad, con una primera proyección a 2013, año del Sesquicentenario y con un horizonte más largo, hasta 2032.

En un primer acercamiento, para tratar de identificar los cambios que se prevén, los que se temen y los que se anhelan para la ciudad, empiezan a aparecer algunas pistas de las líneas gruesas que marcarían nuestras próximas dos décadas.

Sin duda, dentro de esos cambios presentidos, es claro que Pereira se consolide como el eje de la conurbación que forman los departamentos de Caldas, Risaralda, Quindío y Norte del Valle; que se desarrollen cadenas productivas alrededor de la metalmecánica, la agroindustria, las confecciones, el software y el turismo y que la Red Regional de Nodos de Ciencia, Tecnología e Innovación convertirán al Eje Cafetero en una región competitiva, articulada con la Sociedad y Economía del Conocimiento.

Dentro de los cambios que anhelamos queremos una ciudad incluyente, ordenada, limpia, con amplios espacios públicos para la interacción, goce y disfrute de los habitantes. Un territorio que privilegia al peatón sobre los automotores, en especial en la zona del centro tradicional. Ciudadanos que conocen su historia, se identifican con los procesos culturales y unas administraciones que apoyan esas manifestaciones como parte de su expresión de identidad. Las calles, plazas y parques deben ser sitio de encuentro alrededor de las expresiones artísticas y culturales, que sean además, en forma organizada, una forma de sustento, de orgullo y atractivo turístico para los visitantes. Pereira se caracterizará ante el país por ser una ciudad 100% digital, ambientalmente sostenible y con bajos niveles de contaminación por ruido, vallas y emisiones atmosféricas. Con una sociedad organizada y fuerte, con vocería y representatividad frente al gobierno nacional. Una ciudad que reubicó sus zonas de alto riesgo, redujo progresivamente sus índices de violencia, desempleo y pobreza. Un lugar donde la Cultura Ciudadana y la autorregulación, construidas en forma colectiva, se convierten en el principio rector de un Pacto por la Pereiranidad.

Entre los cambios temidos, sin duda preocupa que al tener el Área Metropolitana un desarrollo macrocefálico, existe el riesgo de que en Pereira, Dosquebradas, La Virginia y Santa Rosa se concentre no solo la mayor población, sino buena parte de las necesidades de empleo, salud, vivienda, servicios públicos, educación, transporte, infraestructura de la región. Es fundamental generar polos de desarrollo en los municipios que retengan a la población, ofreciendo empleos e ingresos dignos, pero, ante todo, razones para quedarse allí.

La carencia de un sector agrícola e industrial fuerte, generan una gran dependencia del comercio, renglón de la economía que, salvo los gastos de salarios y operación, no reinvierte sus ingresos sino los saca de la región.

Sin duda, cuando empezamos a aterrizar los términos de la Prospectiva al entorno cotidiano, empezamos a entender que el futuro si se puede construir y que buena parte de los insumos están en la ciudad que anhelamos y en aquellos aspectos que, definitivamente, no queremos.

Raspones en el corazón

Por Juan Antonio Ruiz Romero, jueves 21 de octubre de 2010

Aunque todos sabemos que la muerte nos llegará a en cualquier momento, la verdad es que, casi nadie, está preparado para despedir a un ser querido. Ni siquiera en el caso de personas que están agobiadas por una enfermedad o quienes, por su edad, son candidatos a viajar antes que nosotros.

Esta semana, con unas pocas horas de diferencia, hemos visto partir a dos personas ligadas a lo más profundo de esa forma de ser y estilo de mirar la vida que ahora se conoce como la pereiranidad: Don Francisco Polanco Ripoll y Doña Leonor Ramírez de Zuluaga.

A sus 86 años, Don Francisco era una de las más emblemáticas y certeras huellas de que el civismo de Pereira si existió y marcó la vida de la ciudad en buena parte del siglo XX. Con su figura elegante y delgada, quién fuera promotor de la creación de la Corporación Deportiva Centenario, seguía en los años recientes vinculado con los procesos de ciudad. A pesar de los achaques de la edad, Don Francisco no se perdía sesión del Concejo municipal, reunión del Intergremial o plenaria ciudadana, en donde se discutiera el futuro del Aeropuerto Matecaña. Estoy convencido que Polanco Ripoll fue el más veterano veedor que tuvimos en Pereira sobre los diferentes planes de fortalecimiento, concesión o integración de nuestro terminal aéreo con otras ciudades. En honor a él y a todos los que aman a Pereira sin condiciones, cualquier decisión que se adopte sobre el Aeropuerto debe ser de frente a la ciudad y con las cartas claras, por encima de la mesa.

A propósito, el secretario de Planeación del Quindío Armando Rodríguez reveló ayer, en la instalación de Eje Exporta 2010, que el gobierno nacional y la Aerocivil han invertido alrededor de 45 mil millones de pesos, en los últimos años, en las obras de ampliación de la pista del Aeropuerto Internacional El Edén de Armenia, para que quede de 2.500 metros de longitud y pueda operar pasajeros y carga hacia Estados Unidos y Panamá. Cuándo se revisan las inversiones del Presupuesto Nacional en Aeropalestina y Armenia, uno siente que el gobierno está castigando a los pereiranos por ser dueños de su propio aeropuerto y ambientando las condiciones técnicas y de infraestructura de los vecinos para una eventual concesión. Lo que no podrá quitarnos la Aerocivil, por ahora, es el volumen global de pasajeros, con el cual marcamos una amplia y significativa diferencia.

Si bien algunos estudiosos de las Ciencias Sociales consideran cerrado el capítulo del civismo pereirano del siglo pasado, porque respondió a circunstancias históricas, económicas y sociales específicas, debemos rescatar lo que significó como expresión de solidaridad, de esfuerzo colectivo, de sueños compartidos y de movilización social.

Sin duda, un buen insumo para empezar a perfilar la Prospectiva de la Pereira del Sesquicentenario y de la ciudad con horizonte al 2032, que se soporta en un fuerte componente de apropiación y movilización de la sociedad.

Se lo debemos a Don Francisco, a Doña Leonor y a todos los pereiranos que nos antecedieron.

“Cómo nos cambia la vida…”

Por Juan Antonio Ruiz Romero, jueves 14 de octubre de 2010

El soldado profesional Giovanni Domínguez, quién permaneció dos años secuestrado por las FARC, aprovechó el cuarto de hora de su liberación para cantar una canción que compuso en la selva y la cual le da el nombre a la columna de hoy.

A pesar de las evidentes limitaciones artísticas e interpretativas, que también identifican a muchos de los más exitosos artistas de música popular, el soldado Domínguez acertó en la sabiduría y dolorosa crudeza que encierran esas cinco palabras. Al revisar las noticias de las últimas semanas, le damos la razón al joven militar, aspirante a músico.

“Procurador destituye a Piedad Córdoba y la inhabilita para ejercer cargos públicos”. La tan admirada como vilipendiada senadora, protagonista de la liberación de secuestrados, sería la primera baja del escándalo de la Farcpolítica, por los nexos y cercanías con el estado mayor del grupo guerrillero.

“Por chuzadas telefónicas ilegales, destituyen al secretario general de la Presidencia Bernardo Moreno Villegas y a tres ex directores del DAS”. Después de dos años de la denuncia de la revista Semana, el escándalo por la interceptación de las llamadas de los magistrados, líderes de oposición y periodistas llega hasta la misma Casa de Nariño y afecta al principal escudero del ex presidente Álvaro Uribe.

“Ex presidente Uribe asume responsabilidad política y jurídica por actuaciones de Bernardo Moreno”. El ex mandatario considera que las averiguaciones de Moreno Villegas sobre el historial financiero y predial de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia y opositores, no configura ningún delito.

“Pliego de cargos contra los ex ministros de Agricultura Andrés Felipe Arias y Andrés Fernández, por el escándalo de Agro Ingreso Seguro”. Aunque aseguran que son inocentes y no se robaron un peso, es claro que la metodología usada para distribuir subsidios a terratenientes y hacendados, en detrimento del 90% de minifundistas que no reciben ayudas, demuestra, por lo menos, que se actuó con ligereza y favoritismo.

“Por calumnia, imputan cargos contra el ex vicepresidente Francisco santos y contra el ex asesor presidencial José Obdulio Gaviria”. Las declaraciones de los dos ex funcionarios contra líderes sindicales, a los que calificaron como cercanos al terrorismo, y su negativa a presentarse ante los despachos judiciales para retractarse llevaron a la Fiscalía a abrir el proceso penal.

“Apertura de investigación contra el ex presidente Uribe por chuzadas ilegales”. La Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes abrió investigación preliminar para determinar la responsabilidad política del ex Jefe del Estado.

Definitivamente, el poder encanta, enferma, hipnotiza, envenena. Y el ejercicio de un poder omnímodo, que buscaba un tercer periodo, terminó envenenando la tolerancia, el derecho a disentir, las otras voces. Pero también el poder se acaba y es, en ese momento, cuando recordamos al soldado Domínguez: “Cómo nos cambia la vida”.

miércoles, 6 de octubre de 2010

La apuesta por el conocimiento

Por Juan Antonio Ruiz Romero

En un reciente informe la revista Forbes reveló el listado de las marcas más valiosas del mundo, tanto por el posicionamiento en el mercado como por sus ventas y presencia global.

Entre las 10 primeras empresas aparecen seis que son líderes en tecnología: Apple, Microsoft, IBM, Google, Intel y Nokia. El grupo lo completan Coca Cola y McDonalds que encabezaron el listado en décadas anteriores, el conglomerado económico de General Electric y la firma de cigarrillos Marlboro que, como resultado de los cambios de hábito de las personas, campañas preventivas contra el cáncer y las restricciones publicitarias, reduce dramáticamente su reconocimiento, tanto que para el año entrante se proyecta que no estará entre las 20 primeras marcas.

Cuándo uno revisa los indicadores de las principales empresas de tecnología, las cuales se han dedicado a la innovación, desarrollo y aplicación de nuevos dispositivos, uno concluye que es muy valiosa la apuesta que surgió desde la Universidad Tecnológica de Pereira y que, por fortuna, logró permear a instancias de gobierno, gremios, academia y empresas para trabajar por una Sociedad y una economía del conocimiento.

Es gratificante escuchar a los congresistas, al alcalde de Pereira, al secretario de Planeación municipal, al secretario de Desarrollo Económico y Competitividad de la Gobernación, a las Cámaras de Comercio de Pereira y Dosquebradas, al Area Metropolitana, a las universidades, a los empresarios, al gerente de la zona Franca de Caimalito y hasta al presidente del Concejo de Pereira Hernando Arcila hablar sobre la experiencia de la Misión Tecnológica a Brasil. Así el concejal se queje de que no les quedó tiempo para visitar los atractivos turísticos de San Pablo y Campiñas.

Y aunque algunas personas, con cierta acidez, aseguran que no era necesario viajar al primer país suramericano para entender la importancia de la Ciencia, la tecnología y la Innovación, aquí lo que se configura es una gran oportunidad de trabajar con metas claras y horizontes compartidos en un tema de desarrollo que no admite más dilaciones.

Han pasado más de 15 años desde que el entonces gobernador del departamento Roberto Gálvez Montealegre esbozara la propuesta de “Risaralda, departamento Tecnológico de Colombia”, que empezó con gran ímpetu y un amplio portafolio sectorial: Centro de Desarrollo Papelero, Centro de Desarrollo Tecnológico de la Confección Textil, Centro de Desarrollo de la Sericultura; Centro Internacional de Agricultura Orgánica, y que se extinguió lánguidamente como resultado de la indiferencia, desinterés y falta de respaldo presupuestal de sus sucesores, que no lo vieron como una oportunidad de construir política pública, sino como una causa de rivalidad y tensiones.

La construcción de la Prospectiva con movilización social de Pereira, a mediano y largo plazo, tendrá que sustentarse en nuestro talento humano, innovación tecnológica, automatización de procesos y capacidad de ofrecer valores agregados diferenciadores.

El Nodo de Innovación regional, el Plan departamental de Ciencia y Tecnología y el Plan regional de Competitividad son los instrumentos. La voluntad existe. Ojalá que en muy poco tiempo, las noticias de Duto Ingeniería, Quinoa, MLC tecnología Educativa. Tecnovin, Ikono y Cero K, entre otros, no sean que necesitan viáticos para viajar a recibir algún nuevo reconocimiento internacional, sino porque la revista Forbes las destaque entre las marcas y productos más reconocidos del mundo.

Se quedó huérfano

Por Juan Antonio Ruiz Romero, jueves 30 de septiembre

Más allá del ofrecimiento para trabajar con el Banco Mundial, la salida de Germán Darío Saldarriaga de la secretaría de Gobierno del departamento representa un fuerte revés político para el Gobernador Víctor Manuel Tamayo.

El mandatario, más que nadie, sabe que perdió un compañero de trabajo, un aliado, pero, ante todo, a una figura representativa, en la que, por su trayectoria y experiencia en la administración pública, podía delegar y apoyarse.

Desde que se sumó a la campaña conservadora como jefe de debate, Saldarriaga se la jugó con esa candidatura, tanto que, por su manera de ser directa y frentera, asumió en primera fila los enfrentamientos que se dieron con los adversarios políticos. Ante el temperamento tranquilo y conciliador de Tamayo, su jefe de debate asumió, sin ambages, el papel de duro, “de malo del paseo”, si se quiere.

A pesar del nombramiento en la Secretaria de Gobierno, los más cercanos colaboradores de Tamayo se encargaron de aislar a Saldarriaga, tanto en lo administrativo como en lo político y lo operativo, con una sola idea: evitar una eventual candidatura suya para 2011.

Varias de las funciones asignadas a la Secretaría de Gobierno fueron redistribuidas a la Secretaría de Desarrollo Social y al frente de los programas de Paz, Convivencia y Derechos Humanos se puso al sacerdote Gustavo Valencia Franco, bastante acostumbrado a los protagonismos.

No obstante, Saldarriaga brilló con luz propia. Con capacidad, dinamismo, autonomía. Mostró que tiene la talla y se ganó el respeto y la consideración de los organismos de seguridad. Sin mucho esfuerzo, el secretario de Gobierno se convirtió en la mano derecha de Tamayo, en gobernador encargado, en el hombre de confianza.

Hoy se nota la ausencia. Queda un vacío grande. Mucho más, cuando varios de los actuales funcionarios renunciarán en octubre para no inhabilitarse. Y a esto se suma, la destitución de Gloria Beatriz Giraldo cuando se desempeñó como presidenta de Etesa. Y que en el gabinete hay personas con perfiles interesantes como los secretarios de Educación Paula Andrea Dávila, de Planeación Diego Andrés Toro, de Hacienda Jorge Alexis Mejía y hasta el mismo Secretario Administrativo Andrés Felipe Zuluaga, pero que todavía requieren un poco más de tiempo y experiencia para lograr una mayor proyección política.

En ese panorama, los únicos con capacidad, inteligencia y pergaminos para suceder a Saldarriaga serían Carlos Alberto Aguirre o Alvaro Eduardo Salazar. El problema es si ellos están dispuestos a asumir ese reto y ese desgaste.

Por ahora, el gobernador Tamayo se quedó en la orfandad.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Mirándonos en el espejo

Por Juan Antonio Ruiz Romero

Al asistir la semana pasada al Encuentro Internacional de Desarrollo Humano y Paz en Pereira, el sacerdote jesuita Mauricio Gaborit compartió su experiencia con jóvenes pandilleros de El Salvador. Y aunque allá se llaman “maras” y los integrantes se caracterizan por sus tatuajes en el cuerpo, existen muchas similitudes con el conflicto social y de subsistencia que se vive en las barriadas de los principales centros urbanos colombianos.

Decía el sacerdote que “en una encuesta efectuada entre los miembros de las maras acerca de su esperanza de vida, la respuesta unánime fue 24.” Pero no 24 años, ni siquiera 24 meses. La esperanza de vida de esos muchachos era 24 horas. O sea sobrevivir ese día. Por eso se entiende que, con una perspectiva de muerte tan inmediata, se asuman todos los riegos: actos delictivos, consumo de drogas, sexo sin protección. En concepto de ellos mismos: “No tienen nada que perder… sólo la vida”.

Sin duda ese razonamiento nos replantea muchos de los prejuicios que tenemos acerca de las personas que terminan involucradas en Colombia en actividades ilícitas, en pandillas, en “combos”, en “bandas criminales” como las bautizaron ahora y que se caracterizan, al igual que en El Salvador, Honduras, Guatemala, México, Venezuela, Perú y Brasil, por participar en el negocio de la droga al menudeo, pequeñas extorsiones, cobro de peajes en los ingresos a los barrios y ajustes de cuentas.

Una reciente investigación de la Corporación Nuevo Arco Iris, publicada en el portal de semana.com concluyó que: “Hay una estrategia por parte de algunas bandas criminales, llamadas también paramilitares, para abrir un mercado interno de narcóticos”, asegura Ariel Ávila, investigador de esa ONG. A esa conclusión se llegó después de encontrar situaciones parecidas en Bogotá, Medellín, Cali, Pereira, Armenia, Montería y parcialmente en Cúcuta. El negocio que se ha detectado consiste en lo que podría llamarse ‘narcomenudeo’, que es promover masivamente el consumo de cocaína, bazuco, heroína, marihuana y drogas sintéticas dentro del país.”

La gran conclusión de la investigación sobre violencia en las ciudades es que “la estructura social de Colombia es supremamente rígida y excluyente. A la gente le parece que es más difícil progresar por las vías legales”. “Todo eso plantea nuevas formas de combatir la delincuencia en las ciudades. La crítica que surge por parte de los expertos es que los métodos para afrontarla hoy día suenan precarios. Básicamente, se basan en incremento del pie de fuerza y en represión policial”, dice el informe.

Desde la academia y los medios de comunicación, se ha insistido a las autoridades regionales sobre la necesidad de adelantar políticas públicas trasversales, en seguridad y convivencia, que contemplen la intervención integral en sectores vulnerables. El problema es que, en la mayoría de ocasiones, se piensa que intervención social es repartir zapatillas, mercados, kits escolares, cortar de pelo y llevar una brigada de salud.

Para estos días se anuncia la entrada en operación del Centro de Planeación Estratégica para la Convivencia y la Seguridad Ciudadana del departamento de Risaralda, que busca convertirse en una herramienta para conocer mejor la criminalidad y definir acciones de prevención del delito y de reacción frente al mismo.

Sin embargo, la pregunta es hasta qué punto seguiremos atacando las consecuencias de un problema que tiene raíces mucho más profundas, como nos lo muestran los casos de Centroamérica y de los principales centros urbanos del país.

De El Sacatín a Flamingo

Por Juan Antonio Ruiz Romero, jueves 16 de septiembre/10

Pocas semanas después del devastador terremoto del 25 enero de 1999 en el Eje cafetero, una joven nacida en Armenia me confesó, con lágrimas en los ojos, que lo más grave no había sido la caída de unas casas o unos edificios, sino la pérdida de todos los referentes urbanos que habían marcado su vida.

-En treinta segundos, quedaron borradas para siempre gran parte de mi infancia y de mi juventud”- aseguraba. Y tenía razón. El teatro al cual asistía los sábados o domingos, al matinal infantil. La heladería en donde recibía la generosa retribución de sus padres por el buen rendimiento académico. El añoso y entrañable colegio por el cual desfilaron sus primeras amigas, las travesuras y reconvenciones de los maestros. La fuente de soda del primer encuentro con el novio adolescente. De todos esos recuerdos, sólo quedaban escombros apilados, a lado y lado de las vías.

Esta semana recordé dicho testimonio, cuando publicaron en La Tarde las fotos de lo que fuera El Sacatín, sede de la destilería que después originó la Industria Licorera de Caldas y el registro de la demolición de la fachada, que se levantó altiva y con su estilo republicano durante 84 años.

Hace un par de semanas, una resolución de la Dirección Operativa de Prevención y Atención de Desastres del municipio de Pereira conceptuó “que la edificación estaba en ruina y en inminente riesgo”. De hecho, hace tres años, por el mismo estado de abandono, el inmueble fue excluido del inventario de bienes de interés patrimonial arquitectónico.

Lo más curioso es que dicho inmueble, que acaba de ser demolido por el estado lamentable en que se encontraba, estaba bajo el cuidado, manejo y responsabilidad directa del mismo municipio, que nunca tuvo interés ni destinó recursos para preservarlo, pero procedió con celeridad para excluirlo del patrimonio arquitectónico y recomendar su demolición.

Alguien decía que los pereiranos somos tan pragmáticos que adoptamos como propio aquel refrán de que “para atrás ni para tomar impulso”. El problema es que ni nos duele ni nos interesa ni nos preocupa acabar con esos referentes urbanos que marcaron momentos de la historia de la ciudad.

Hace algunos meses, en una reunión con el equipo de gobierno municipal, el ex alcalde Gustavo Orozco Restrepo, coordinador del proyecto aniversario de Pereira 150 años, se sorprendió cuando uno de los funcionarios del gabinete le dijo que querían vincularse a las actividades del Bicentenario de la ciudad. Cuándo Orozco, con su tradicional tacto le dijo que era “el sesquicentenario”, el testarudo personaje le pidió que no se preocupara que “al fin y al cabo, bicentenario o sesquicentenario eso es lo mismo”.

Y la realidad es que, para algunos funcionarios, las edificaciones y los ladrillos son lo mismo. No importan las historias, la memoria, las huellas que tengan impresas.

Por eso, tumbamos, por acción o por omisión, edificaciones que formaron parte de nuestro crecimiento como ciudad. Y, lo peor, autorizamos la construcción de cajones de concreto, monstruosas paredes -sin siquiera ventanas- y carentes de diseño, como la sede de Almacenes Flamingo y de un casino, al frente de la alcaldía municipal.

Estamos tan embriagados de progreso que, aunque caminemos para adelante, todavía no sabemos para donde vamos.